6/11/11

El Chapu retrata a Ivanovic

Andrés Nocioni desnuda los métodos y la relación del preparador montenegrino con sus jugadores en una entrevista concedida al canal latino de la CNN

Si tuviera que quedarme con uno de los muchos jugadores que han pasado por las filas del Baskonia a lo largo de su más de medio siglo de historia, seguramente escogería a Andrés Nocioni. El alero argentino, pura pasión, espíritu indomable, encarnó como pocos jugadores los valores de ese carácter tan genuino que siempre se le ha atribuido al equipo vitoriano. A poca gente podría generarle tanta ilusión la mera posibilidad de que el Chapu pudiera volver a enfundarse la elástica azulgrana, por eso no creo ser sospechoso de nada al cuestionar la interpretación que algunos han hecho de la entrevista que concedió al programa Sports Center de la CNN latina. Nocioni reconoció que a lo largo del pasado verano llego a verse como nuevo jugador del equipo vitoriano durante el lockout, que es un punto sobre el que se ha hecho excesivo hincapié cuando lo más llamativo de su aparición televisiva es, a mis ojos, los recados que le mandó a Dusko Ivanovic, medio en serio medio en broma, de quien criticó los métodos mediante los que somete a sus pupilos y los códigos por los que se rige en cuanto se refiere a disciplina. Temas casualmente en boca de todos estos últimos días.

Sin que sirva de precedente voy a extenderme poco. Al final del post dejo el vídeo de la entrevista para que cada cual juzgue a su antojo. El Chapu deja claro que no regresó al conjunto baskonista por las malas relaciones que mantiene con los nuevos propietarios del club al que aún le liga un año más de contrato, Philadelphie 76ers. Según explica, los dueños del conjunto de Pennsylvania le trasladaron a finales del pasado curso que no contaban con él, que meditaban incluirlo en un traspaso, por lo que prefirió ahorrarse aventuras exóticas temporales mientras se prolonga el cierre patronal. "Si hubiera podido salir, me veía en el Caja Laboral", reconoció el jugador santafesino. "Pero sentía que si jugaba en otro club y me pasaba cualquier cosa, me lesionaba, podrían cortarme sin recibir compensación alguna". Hasta ahí la explicación de lo que pudo ser y no fue, porque en realidad nunca llegó a poder ser. Y a partir de ahí el cúmulo de dardos envenenados que el argentino, en cierto modo empujado por unos entrevistadores que parecían divertirse con el asunto, lanzó sobre la figura del que fue su técnico.

"Dusko es uno de los entrenadores más duros que uno puede encontrarse en Europa. A pesar de que me han contado que ha bajado un poco de nivel, sigue siendo duro", rememoró el Chapu. "Hacíamos un viaje de catorce horas cruzando Europa y cuando llegábamos al destino, a las once de la noche, nos teníamos que ir directos a entrenar durante dos horas", añade el alero argentino, que tocó en la entrevista uno de los asuntos candentes que se han debatido estas últimas semanas en la capital alavesa: la manera mediante la que Ivanovic distribuye sus filias y fobias entre sus pupilos. ¿Y si un jugador llegaba tarde, qué pasaba?, le preguntaron los periodistas, aparentemente divertidos y ya bien documentados sobre la figura del preparador balcánico. "Pues una multa y obviamente problemas, porque ya no te hablaba más", aseveró Nocioni, que no dudó en plasmar la dureza de las pretemporadas que diseña Ivanovic y que tantas víctimas se han cobrado. "Esa pretemporada estaba totalmente fuera de lo normal. Te levantas a las siete de la mañana, vas a correr cuarenta minutos, después vuelves a desayunar, después volver a correr media hora, hacer todo un trabajo de velocidad y saltabilidad durante hora y media, pesas, después descansar y volver a hacer dos horas de basket, y terminar corriendo más. Así, un día tras otro durante doce días, con sólo una mañana libre", relató el exjugador de los Bulls y los Kings, quien pese a todo quiso poner en valor su etapa en Vitoria, en un club como el Baskonia que le ayudó a convertirse en lo que es, uno de los mejores baloncestistas argentinos de la historia.

Os dejo los vídeos de la entrevista. Que cada cual juzgue lo que quiera. Coloco primero la segunda parte, que es donde se refiere concretamente (primeros minutos) a Ivanovic y el Baskonia.



En la primera parte habla de la situación del lockout y de por qué no ha querido nunca tomarse en serio la opción de jugar en algún otro equipo durante el cierre patronal por la incómoda situación que vive con los nuevos propietarios de la franquicia a la que aún está atado contractualmente.

5/11/11

Euroliga a la americana

Los jugadores procedentes de la NBA, algunos de ellos con roles residuales en sus equipos de origen, aportan lustre e imponen su dominio en una de las ediciones más atractivas de la historia de la máxima competición continental


Ahora va a resultar que algunos no habían querido darse cuenta de la notable diferencia de nivel que existe entre el baloncesto NBA y el del resto del mundo. Esta semana he escuchado y leído un puñado de cosas que me han generado cierta conmiseración y me han impulsado a escribir este post, que no viene sino a ratificar una evidencia. Ya hemos hablado largo y tendido sobre los efectos que el lockout puede tener en el baloncesto europeo y español, sobre todo desde el prisma de la atracción del gran público, de los patrocinadores y de la relativa adulteración que pueden experimentar algunas competiciones si se soluciona el conflicto entre el sindicato de jugadores y los propietarios de las franquicias (algo que se está haciendo esperar, pero llegará) y muchos de los tipos que ahora están decidiendo los partidos toman el avión de vuelta mediada la temporada. Esta vez no voy a entrar en análisis metafísicos, voy a tirar de la estadística, que es tan fría como reveladora, para exponer una realidad obvia: jugadores que en la NBA asumen roles secundarios, algunos incluso residuales, están capacitados para erigirse en estrellas al otro lado del Atlántico. Y así está quedando reflejado en una de las ediciones más atractivas en la historia de la Euroliga, gracias en gran medida a estos jugadores que han llegado rebotados como consecuencia del lockout.

Siempre me he declarado un enamorado del baloncesto. Y por baloncesto entiendo ese deporte en el que juegan cinco contra cinco y se pelea por tratar de introducir un balón por un aro. No hago discriminaciones, a mis ojos absurdas, entre el que juegan los Lakers, el Unics Kazan, el Autocid Burgos, el Vedrisko, el Perfumerías Avenida o los Rufs. Todo es baloncesto, y a veces me resulta difícil de entender que algunos grandes aficionados a este deporte se manifiesten tan poco amigos de la NBA. He tenido que escuchar muchas veces de boca de amigos que allí todo es físico, que no se defiende, que no existe una noción de baloncesto colectivo desde el punto de vista táctico. Bobadas. En Norteamérica, que es por cierto donde se inventó, se juega al baloncesto como se juega en Europa. Y creo que ninguno deberíamos llevarnos las manos a la cabeza si afirmo que la gran diferencia que existe entre la NBA y el resto de competiciones es que en la estadounidense milita un elevadísimo porcentaje de los mejores jugadores del planeta. ¿A nadie le parece extraño que se discuta la calidad de una competición en la que se concentra tal cantidad de estrellas por centímetro cuadrado?

En absoluto trato con estas reflexiones de echar paladas de tierra sobre el nivel de juego de la ACB o de la Euroliga. Todo lo contrario. Abogo por calibrar la calidad de cada competición en su justa medida. Pero el arranque de esta campaña, donde la normalidad ha quedado quebrada a causa del lockout, ha venido a mostrarnos hasta qué punto puede llegar a resultar competitiva una liga cuyos secundarios resultan capaces de marcar tantas diferencias en el que se supone el segundo torneo de mayor nivel. Los jugadores que han buscado acomodo en los grandes clubes europeos mientras se resuelve el cierre patronal están imponiendo su ley en la Euroliga. Así lo reflejan los números. De los doce primeros clasificados en el ranking de valoración del torneo, siete son jugadores que el pasado ejercicio vistieron la camiseta de alguna de las franquicias de la NBA. Los secundarios se han transformado en estrellas.

Andrei Kirilenko, que había perdido mucho peso en los Jazz, se ha transformado en apenas tres semanas en la principal figura del torneo. Ya venía de cuajar una excelente actuación en el Eurobasket con su selección. Tenía muchas ganas. El alero ruso lidera un CSKA que, con otro exNBA como Nenad Krstic y un roster escandaloso, se ha arrogado ya el derecho a ser considerado como el principal aspirante al título. Kirilenko, protagonista de una mediática presentación oficial a la que acudió pertrechado con un fúsil AK47 (el arma del que toma su mote), acumula unos registros de escándalo (14,3 puntos, 8,7 rebotes y 4,3 asistencias) y encabeza la nómina de valoración del torneo con un promedio de 28,67 por partido. Ya en la primera jornada, en la que fue galardonado con el MVP, evidenció lo que el paso de las semanas está ratificando: los jugadores provenientes de la competición estadounidense están capacitados para imponer su dominio. En su estreno en la Euroliga, ante el Zalgiris, el exjugador de Utah se destapó con una descollante actuación que se tradujo en 17 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias. Los nominados como mejores jugadores de las dos siguientes jornadas, para seguir la tónica, han sido otros dos inmigrantes del lockout.

Invasión estadística

Nico Batum fue el mejor en la segunda semana de competición, mientras que la última jornada sirvió para que un base tremendamente cuestionado en Estados Unidos, pese a sus dos anillos de campeón, se reivindicara a ojos de toda Europa. El clínic de dirección de juego que Jordan Farmar ofreció a los bases del Real Madrid le ha valido para callar algunas bocas. Llegado al Maccabi el pasado verano, con cláusula de salida para retornar a los Nets en cuanto se reinicie la NBA, Farmar demostró ante el Madrid que estos jugadores no se limitan a hacer números. La mayoría ha sabido adaptarse al baloncesto europeo y se han hecho importantes dentro del colectivo. Ganan partidos, pero no los ganan solos. El caso de Batum puede resultar el más claro. El alero galo ha destapado el tarro de las esencias desde su llegada al Nancy. Encorsetado en el papel de alero defensivo, sin excesivas alegrías en unos Blazers con demasiadas bocas que alimentar de balón, está siendo de largo el jugador más beneficiado de esta anómala situación. Sólo superado en valoración por Kirilenko, sus números en este arranque de competición asustan. Acumula 20,3 puntos, 6,7 rebotes y 7,3 asistencias y ha exhibido un desparpajo que ya apuntó durante el pasado Eurobasket para resolver los encuentros, como sucedió en el que disputó frente al Bilbao Basket en la segunda jornada. El miércoles el tipo que obstruyó el paso de Rudy Fernández en Portland tendrá una nueva ocasión de mostrar su nueva versión de killer ante el Baskonia, uno de los pocos equipos en los que los productos del lockout (Seraphin y Reggie Williams) ostentan un menor protagonismo.

La presencia de este ramillete de jugadores en las estadísticas resulta tiránica y muy clarificadora. Y es que la lista no se reduce a Kirilenko (1º), Batum (2º) y Farmar (10º). Como he dicho antes, la clasificación de jugadores mejor valorados está copada por tipos que la pasada campaña militaron, la mayoría con escaso protagonismo, en alguno de los equipos de la NBA. Nikola Pekovic, de regreso al Partizan, ostenta la cuarta posición; el ternero Sean May, que el año pasado ya cruzó el charco para jugar en el Fenerbahce, es quinto; Ilyasova aparece como undécimo y Krstic, que no acabó de hacerse hueco en la rotación interior de los Celtics, duodécimo. Pero no se quedan ahí. Batum, que es segundo en valoración pero también en puntos anotados, lidera el ranking de asistencias del torneo por delante de directores de juego tan consolidados en esta competición como Huertas, Diamantidis, Prigioni o Linehan.ç

Todavía hay más. May encabeza la nómina de reboteadores, en la que es segundo Kirilenko, a su vez el mejor taponador en estas tres primeras jornadas. Batum es asimismo el hombre que más faltas ha recibido, por delante de otros dos huérfanos del lockout como Pekovic y Danilo Gallinari, lógicamente los tres jugadores que más han anotado hasta la fecha desde la línea de tiros libres. El francés, omnipresente en casi todos los apartados estadísticos, lidera también la clasificación de minutos jugados. El segundo y tercer clasificados en este apartado puede que le suenen también a los habituales de la NBA: Tarence Kinsey (aunque éste ya aterrizó en Europa el pasado año) y Acie Law, excompañero de Reggie Williams en Golden State Warriors. Por liderar, los jugadores llegados del otro lado del Atlántico lideran hasta la clasificación de pérdidas por partido. Es también Nico Batum, insaciable y muy activo en los más de 39 minutos que permanece sobre el parqué, el que con 6,33 de media por cita ostenta este dudoso honor.

Cualquier vistazo a las clasificaciones estadísticas, reflejo en cifras de tantos aspectos del juego, revela el tremendo impacto que han tenido en la Euroliga. Pero la trascendencia de su presencia en algunos equipos trasciende lo numérico. El Caja Laboral cambia cuando Kevin Seraphin se encuentra sobre la cancha. Los 11,7 puntos y 6 rebotes de media del poste galo apenas dan a entender la relevancia en el juego de un proyecto de estrella de la NBA al que Ivanovic apenas concede 19 minutos por compromiso. Lo de Reggie Williams es otra historia. El técnico montenegrino apenas ha concedido protagonismo a un tipo llegado con la vitola de jugador determinante pero que tendrá tiempo, pues vino para quedarse todo el año, para demostrarlo. El equipo vitoriano sigue apoyándose en los clásicos, que se cuelan de rondón entre los NBA en la estadísticas, para seguir invicto al término de las tres primeras jornadas. Mirza Teletovic (21,6) lidera el ranking de anotadores, mientras que Pablo Prigioni (3) hace gala de su tradicional habilidad de ladrón para comandar el listado de robos de balón. El Real Madrid, por su parte, ha encontrado en Rudy Fernández y, sobre todo, en Serge Ibaka muchas cosas que echaba en falta. A pesar de que cayó derrotado en Tel Aviv, el conjunto que dirige Pablo Laso ha ganado en solidez e intensidad. La incorporación de ambos se ha notado para bien, como la de la gran mayoría de estos jugadores en el seno de una competición que ha ganado en atractivo para el gran público.

Los que hicieron sus deberes

A los Spanoulis, Diamantidis, Navarro, Papaloukas, McCalebb y compañía se les han unido otros iconos, pero el máximo responsable de la competición, su director ejecutivo Jordi Bertomeu, no se ha mostrado demasiado partidario del desembarco de estos jugadores. Si todo es tan bonito, ¿qué puede preocuparles a los dirigentes de la Euroliga? La respuesta, que algunos parecen querer esquivar, a mí se me antoja bastante lógica, y es otra pregunta. ¿Será capaz la competición de conservar a los aficionados que ahora atrae en sus primeros compases cuando arranque la NBA y muchas de estas figuras salten de nuevo el charco? Es ahí donde radican los miedos de los rectores de una competición que hasta cierto modo se va a ver adulterada este año. Algunos equipos que ahora subsisten gracias a algunos de estos rebotados del lockout van a perder gran parte de su potencial en una época del curso en la que hallar refuerzos de garantías resultará casi imposible. Y ahí el nivel del torneo se resentirá. En cualquier caso, más que pensar en el futuro, conviene gozar de la que está siendo probablemente la edición con más nivel de un torneo siempre apasionante. De todos modos, para acabar, daré un dato: Panathinaikos, actual campeón, y sus principales amenazas a priori, como parecen Barça, Montepaschi y CSKA, no andan preocupados en seguir la evolución de las conversaciones entre la patronal y los jugadores de la liga americana. Algunos han sabido hacer bien los deberes y serán amenazadores pase lo que pase con el lockout.

2/11/11

Las cruces de Ivanovic

La irregular trayectoria del Caja Laboral en su primer mes de competición ha abierto un debate sobre los métodos que utiliza el técnico montenegrino para gestionar su renovada plantilla


Hay muchas maneras de manejar grupos, tanto en el deporte como en cualquier otro ámbito laboral. Dusko Ivanovic tiene una, no me atrevo a decir si mejor o peor que otras, que estos últimos días se somete al examen del baskonismo. Del pesimismo estival tras la marcha de varias figuras y la tardanza en llegar los refuerzos se pasó a un estado de euforia controlada tras la puesta en escena oficial que ha durado poco. Demasiado poco. Las dos derrotas concatenadas en ACB y la manera en la que se produjo cada una de ellas, una desventaja de veinte puntos en la cancha de un rival en teoría inferior y la otra en Vitoria, han encendido las alarmas. No ha sido el hecho de perder dos partidos, que entra en los parámetros de la lógica, puede pasar, sino el retorno a unas sensaciones que la mayoría pensábamos que habían quedado atrás con el cambio y, más aún, la impresión de que ese ejército de soldados dispuestos con el que parecía contar Ivanovic para devolver la competitividad al equipo ha sufrido demasiadas bajas sin que apenas haya comenzado la guerra. En algunos casos puntuales, quizá los menos, se comienza a poner en tela de juicio la predisposición de determinadas piezas del plantel. Sin embargo, la corriente mayoritaria gira las miradas hacia el banquillo. Los métodos de Ivanovic han abierto un debate en la capital alavesa.

Es demasiado pronto aún para extraer conclusiones definitivas. Queda mucha mili todavía. Y sigo manteniendo que el Caja Laboral dispone de una plantilla muy interesante, un equipo al que se le puede sacar mucho jugo. Pero hay que saber sacárselo. La pregunta que se hacen muchos en Vitoria estos días resulta inquietante: ¿Será Ivanovic el hombre idóneo para extraérselo? No voy a arrojar una respuesta, porque no la tengo, pero sí una serie de aspectos que cada cual podrá interpretar a su gusto. Existen muchas evidencias, eso es cierto, que justifican la incertidumbre que se ha instalado en las gradas del Iradier Arena, feudo en el exilio, en torno a la capacidad del preparador montenegrino, experto en dinamitar pronósticos, para convertir este conglomerado de jugadores en un grupo ganador. Hasta hace no demasiado, no habría tenido ninguna duda al respecto. Sin embargo, el arranque del presente curso, unido a lo sucedido a lo largo de todo el pasado ejercicio, arrojan muchas sombras sobre lo que antes eran luces.

Mismo técnico, nueva plantilla

No me parece descabellado que se cuestione al técnico si nos atenemos a los movimientos que ha realizado el club vitoriano el pasado verano. Josean Querejeta tenía dos alternativas tras el decepcionante rendimiento del equipo, que defendía título: podía cambiar de técnico, sin demasiado trauma porque a Ivanovic se le agotaba el contrato en vigor, o buscar una composición de plantilla que se ajustara más a los métodos del montenegrino. El máximo mandatario del Baskonia renovó su confianza en el entrenador más galardonado de la historia del club. Se desprendió de varios de los iconos del plantel que había firmado un rendimiento tan defectuoso y saneó el vestuario. A pesar de la inquietud que invadió a la afición en primera instancia, los dos amistosos previos al arranque oficial de la temporada y la imagen ofrecida por el equipo en la Supercopa devolvieron una ilusión que, una vez más, se ha visto empañada por dos derrotas que refrescan en demasía los episodios más desagradables del pasado ejercicio.

Ivanovic no puede cargar con toda la culpa. Es cierto que el equipo no carbura. Y hay piezas que están ofreciendo un nivel muy por debajo de lo que se espera, como el propio entrenador reconoció al término del encuentro contra el Valencia y como quedó demostrado, pese al triunfo, en Valladolid. La vieja guardia, encarnada en la muñeca letal de Mirza Teletovic, ha sacado las castañas del fuego en este arranque de temporada. Sólo han transcurrido cinco semanas y la situación puede dar muchas vueltas. Seguramente las dará. Sin embargo, las peculiares maneras del preparador balcánico para gestionar el grupo, ese sistema mediante el que premia y castiga a sus discípulos, ha entrado en una dinámica peliaguda que para muchos puede llegar a suponer la pérdida definitiva para la causa de algunos jugadores que a priori se antojaban muy interesantes para este proyecto.

Obligado a crear un nuevo bloque competitivo

Cuando asistimos a la puesta en escena de este renovadísimo Caja Laboral me generó un controlado grado de ilusión la tremenda versatilidad y dureza de una plantilla que en nada se asemeja a la del pasado curso. El Baskonia ha perdido nombres (Barac, Huertas, Logan, Batista…) pero ha ganado hombres, soldados, jugadores que pueden combinarse para configurar un bloque muy competitivo, capaz de plantar cara a cualquier rival. El combinado azulgrana es fuerte como grupo, como colectivo, pero muy débil si sus piezas se sueltan del ensamblaje. La labor de Ivanovic, un tipo peculiar, duro, exigente, debería consistir este año más que ningún otro si cabe en consolidar el grupo, en gobernar el colectivo y hacer de estos soldados un batallón compacto. Desde fuera, con toda la prudencia que aconseja hablar al otro lado de las paredes que cierran los vestuarios, da la impresión de que el técnico está confundiendo los métodos.

A lo largo de sus dos etapas en Vitoria, más de ocho años, son legión los jugadores que en mayor o menor medida han criticado la dureza del entrenador nacido en Bijelo Polje. Nada nuevo bajo el sol. Por un lado está eso, su espartana y en ocasiones desmesurada exigencia a la hora de trabajar de puertas para adentro. Por el otro, que es donde este año se están despertando las dudas sobre su trabajo, está esa impunidad con la que decide conceder bulas y repartir castigos, condenas, a determinados componentes de sus plantillas. Ya digo que desde fuera, en un régimen de entrenamientos a puerta cerrada, resulta muy complicado saber hasta qué punto cada jugador merecerá más o menos confianza por parte de su entrenador. Lo que sí se puede es valorar hasta qué punto sus decisiones unilaterales y muchas veces inamovibles pueden llegar a afectar al rendimiento global del equipo.

Josu Larreategi, que ejerció como asistente de Dusko en Vitoria y conoce muy bien sus métodos intestinos de trabajo, desveló el otro día en una de sus columnas en Diario de Noticias de Álava algo que más o menos todos damos por hecho. “Cuando Dusko pone una cruz a un jugador es muy difícil que cambie de opinión sobre él”, aseguraba el entrenador guipuzcoano. Se refería en este caso a Kevin Seraphin, el temporero llegado para cubrir la vacante de Maciej Lampe durante el lockout. El pívot galo, que no estará cuando se decidan los títulos, en el momento de la verdad, se ha convertido en el principal pagano de este peculiar y habitual método de funcionamiento, más allá de los intereses del equipo, y su caso ha sido en gran parte el que ha sembrado de dudas las gradas del coso baskonista.

Si los resultados hubieran sonreído en cada compromiso al Baskonia, o por lo menos la imagen ofrecida por el conjunto azulgrana hubiese sido otra, seguramente se habría hablado menos sobre este asunto. Pero las cosas han sido como han sido. Y el debate está en la calle. El caso del poste galo no es único, pero sí ha resultado el más llamativo. En el duelo de Euroliga frente al Cantú, sin ir más lejos, algunos quedamos asombrados de la ración de banquillo que se tragó pese a haber ofrecido un excelente rendimiento durante su estancia sobre el parqué. A pesar de la lesión de Dorsey y de la ausencia de Williams, que desplazó por fin a Nemanja Bjelica a su puesto natural de tres, Ivanovic se empeñó en reducir a 17 minutos la presencia de Seraphin en cancha. El jugador de los Wizards aprovechó su tiempo: 10 puntos, 7 rebotes y 3 tapones lo convirtieron en uno de los mejor valorados del partido. En el choque frente al Valladolid la historia se reprodujo, si bien en esta ocasión las faltas que cometió el pívot tuvieron mucho que ver. Lo que está claro es que cuando está sobre el parqué, el Baskonia gana muchos enteros.

Jugar con una pierna

El dolor en el pie que el jugador dijo sentir en el segundo compromiso liguero, disputado en La Roca, parece el germen del divorcio entre el técnico y el que hoy por hoy parece el único argumento solvente para hacer frente a los interiores de los grandes equipos continentales. “Cuando uno quiere de verdad jugar, juega aunque le falte una pierna”, dijo Ivanovic a la conclusión de aquel encuentro. Seraphin se había ganado una cruz. Me gustaría pensar que Dusko emplea al francés, que en realidad es un jugador cuyo verdadero potencial competitivo lo disfrutarán cerca de la Casa Blanca y el Pentágono, como cabeza de turco para ilustrar al resto, para inculcar ese espíritu de sacrificio que tanto aprecia en sus jugadores. Pero me da la impresión de que en algunos puntos el preparador montenegrino está pasado de vueltas, va por delante de su personaje. Y eso puede llegar a ser peligroso si algunos de esos jugadores a los que ha concedido sus cruces, más o menos pesadas, acaban borrándose del mapa.

El pasado año sucedió con David Logan. Desde el primer momento se vio que no encajarían. Y no encajaron. Me empieza a generar cierta preocupación la reticencia del técnico a conceder mayor protagonismo a un jugador como Reggie Williams, llegado en principio para convertirse en la estrella y principal anotador del equipo. Sus perfiles chocan. Habrá que ver cuál de los dos -si alguno lo hace- es capaz de cambiar para adaptarse al otro. Sería beneficioso para el colectivo. Ya digo que este equipo, si por algo pudo generar ilusión, es sobre todo por su versatilidad.

Está muy extendida la impresión de que Ivanovic prefiere manejar grupos reducidos, plantillas de ocho o nueve jugadores, antes que un grupo de once hombres de nivel como los que tiene este año. Quiero creer que no. Nadie puede dudar de que todo lo que hace, incluidas esas condenas temporales, va encaminado a lograr el crecimiento del equipo y de cada uno de sus jugadores. Pero asistimos a un momento culminante de la temporada por cuanto se están distribuyendo los roles y la confianza con la que algunas piezas del plantel afrontarán el resto del curso. Ivanovic, eso también es verdad, tiene problemas para medir las diferentes sensibilidades de sus pupilos. Los hay con una mayor fortaleza mental, que reaccionan mejor a esos estímulos, y los hay más débiles e incluso displicentes, que aprovechan este tipo de situaciones para borrarse. Sólo espero que Larreategi, que lo conoce bien, se haya perdido la evolución del preparador montenegrino y que las cruces de Dusko tengan ahora fecha de caducidad.

30/10/11

Los inmigrantes del lockout

La llegada de jugadores procedentes de la NBA como consecuencia del cierre patronal ha abierto un debate en torno a lo que pueden aportar, desde un punto de vista deportivo y de atracción de las audiencias, al baloncesto español y europeo


Después de dos semanas en las que el trabajo y unas necesarias vacaciones, de las que no daré más detalles, me han impedido actualizar el blog como me habría gustado, vuelvo a la carga con un tema de actualidad tras la confirmación del fichaje de Serge Ibaka por el Real Madrid. Este domingo he publicado una doble página en DNA en la que se cuestionan los efectos que la llegada de los jugadores procedentes de la NBA a causa del lockout pueden tener en el baloncesto español. He de agradecer el apoyo y las jugosas reflexiones de Jesús Sánchez (Marca), José Ignacio Huguet (Mundo Deportivo), Chema de Lucas (Solobasket) y Carlos Sánchez Blas (Onda Madrid) en torno a este asunto.

Los inmigrantes del lockout

La llegada a la ACB de Serge Ibaka, que debutó el pasado jueves en la Euroliga con su nuevo equipo, el Real Madrid, ha abierto un debate en torno a los efectos que el cierre patronal de la NBA puede tener en la deprimida competición española. En un momento en el que las audiencias han tocado fondo, el baloncesto se ha convertido en un deporte mediáticamente residual y ni siquiera se ha podido reciclar la racha ininterrumpida de éxitos de la selección para atraer más público, algunos entienden que el aterrizaje de estrellas procedentes de la mejor competición del planeta puede devolver el pulso a la ACB. Jugadores como el propio Ibaka, Rudy Fernández, Kyle Singler, Pooh Jeter, Christian Eyenga o los baskonistas Kevin Seraphin y Reggie Williams (aunque este último ha firmado para toda la temporada y debe abonar una cláusula para retornar a Estados Unidos) ofrecen un nuevo brillo a un torneo que por diversos factores ha dejado de ocupar un espacio en el primer plano y pelea por recobrar la pujanza que tuvo hace no tanto.

La irrupción de figuras de esta talla devolverá cierta cuota de protagonismo al baloncesto en la agenda de algunos medios, sobre todo de ámbito nacional, que parecen haberlo condenado al ostracismo. Eso no lo duda nadie. Pero los más escépticos se cuestionan qué precio debe pagar la ACB, el baloncesto europeo en general, para ganar un atractivo que, en el peor de los casos, podría volver a perder para los advenedizos cuando se resuelva el lockout y esas rutilantes estrellas que iluminan las plantillas de algunos equipos regresen a las franquicias estadounidenses con las que tienen un contrato en vigor.



Un recuerdo borroso cuando se disputen los títulos

Hay opiniones para todos los gustos. La gran mayoría sin embargo coincide en un punto:estos jugadores llegados en los albores del curso serán un recuerdo borroso cuando se decidan los títulos a este lado del Atlántico, por lo que su impacto real quizá esté más relacionado con aspectos de marketing y publicidad que con la competición en sí. En este sentido, sea como fuere, también existen diferentes visiones acerca de la aportación que estos grandes jugadores pueden realizar a sus equipos de acogida. La llegada de un proyecto de estrella de la NBA como Kyle Singler al Lucentum, un equipo configurado en inicio para esquivar el descenso, puede suponer un elevado número de victorias en estos primeros compases de la temporada que a la larga valgan su precio en oro cuando llegue el momento de pelear por la permanencia. Pero éste no es ni el caso más llamativo, el que ha generado el debate, ni el más común. Las dudas se centran en los equipos poderosos (y pudientes) del continente que han decidido reclutar a jugadores que ocuparán roles preminentes y cuya marcha mediada la temporada puede comprometer en gran medida sus proyectos.
"Por definición, el lockout resulta penoso para la NBA y un maná para la ACB", se posiciona Jesús Sánchez, uno de los especialistas en baloncesto del diario deportivo Marca. "Los sponsors estarán encantados de que grandes estrellas vistan sus camisetas, aunque sólo sea por un tiempo", expone su opinión en torno a la vertiente más benévola de este fenómeno, la que puede traducirse en más dinero para un deporte huérfano de patrocinadores y necesitado de más mimo por parte de radios y televisiones. Desde Barcelona, en la redacción del Mundo Deportivo, una de sus principales firmas para el deporte de la canasta, José Ignacio Huguet, apoya esta tesis: "Es algo tremendamente positivo a nivel mediático, pues atrae hacia el baloncesto la atención de aficionados para los que normalmente éste no es su deporte de referencia. Es más fácil vender Liga Endesa o Euroliga con Rudy e Ibaka que sin ellos", resume el periodista del rotativo catalán.

La clave, quizá el aspecto más positivo de la irrupción de estos inmigrantes del lockout para todos los expertos consultados por DNA, reside en el efecto de gancho que debería suponer para el seguimiento de un deporte que hace aguas como producto televisivo. "Debería ser un gancho más para conseguir que la competición cale, no tanto para el seguidor del baloncesto que va a seguir la liga Endesa jueguen o no estos jugadores, sino el espectador general que debería verse atraído por estos fichajes", indica Chema de Lucas, periodista en Solobasket y ojeador. "Ese espectador general es el que el baloncesto necesita enganchar para que las audiencias repunten", añade.

El reto de las audiencias

¿Serán capaces jugadores como Seraphin, Eyenga o Singler y, sobre todo, dos de los componentes de la selección española que recientemente añadió otra muesca a su cinturón con la conquista del Eurobasket de variar la tendencia actual en apenas unos meses? No parece una misión sencilla. Los datos de seguimiento televisivo del baloncesto, relegado al canal temático de Televisión Española y a las cadenas autonómicas, se mueven a una distancia sideral de los que arrojan los partidos de fútbol. No hace falta ir demasiado lejos en el tiempo para constatarlo. El pasado fin de semana se disputó en el Palau Blaugrana el duelo entre los dos últimos finalistas de la ACB, Barcelona Regal y Bizkaia Bilbao Basket, y Teledeporte apenas logró alcanzar los 316.000 espectadores y el 2,4% de share. Horas antes, el sábado por la noche, el partido en abierto de la Liga que ofreció La Sexta (Barcelona-Sevilla) registró un seguimieno medio de 4.415.000 y su cuota de pantalla superó el 25,6%, muy por encima del resto de cadenas. Las comparaciones pueden resultar odiosas, y en este caso desalentadoras para los amantes del baloncesto. "Algo falla", alerta Jesús Sánchez. "Me sabe mal que sin NBA el aficionado al baloncesto no se vuelque con la mejor liga del mundo en juego en estos momentos".

¿Cambiará con la llegada de estas estrellas? ¿Se solucionará lo que falla? "Su incorporación a la ACB va a ser positiva. Los buenos jugadores nunca sobran. La competición va a ser mejor, se venderá más y, sin duda, atraerá a más espectadores. Aunque se vayan a corto-medio plazo, que nos quiten lo bailao", opina Carlos Sánchez Blas, una de las voces de referencia de Onda Madrid.

Atracción para los aficionados ocasionales

La visión de estos periodistas consultados converge acerca de la responsabilidad que todo el entorno del mundo de la canasta deposita sobre las espaldas de estos jugadores. Su misión queda clara: más allá de lo que puedan aportar sobre el parqué, asumirán involuntaria e inconscientemente la responsabilidad de incrementar el atractivo de sus equipos y, a la larga, de toda la competición, siquiera durante los dos o tres meses que permanecerán en sus clubes de adopción. Por lo visto hasta la fecha, están cumpliendo con su cometido. El número de abonados del Real Madrid se disparó tras conocerse el fichaje de Rudy. Y la Caja Mágica colgó el cartel de no hay billetes para el estreno de Ibaka, en Euroliga, frente al Armani Jeans Milán de Sergio Scariolo. Quizá en Vitoria, donde la afición ha digerido con mayor naturalidad la incorporación al plantel azulgrana de Williams ySeraphin, es donde el efecto se ha notado menos. Porque en Alicante se está viviendo el fenómeno Singler. Parece que los datos hablan. Aportan espectáculo, imagen, venden camisetas y entradas... Pero, ¿qué supone desde un punto de vista deportivo la llegada de estos jugadores al baloncesto europeo, a la ACB?

"Es difícil saber si ese aterrizaje acabará suponiendo un éxito a nivel deportivo para los equipos implicados. Para los que pelean por los títulos, es una apuesta arriesgada que, en mi opinión, sólo puede salir bien si se cancela toda la temporada NBA. En caso contrario, equipos como el Real Madrid se pueden encontrar en una situación bastante complicada cuando se vayan y haya que redefinir los roles entre la plantilla o buscar nuevos refuerzos", advierte Huguet. "Usar a jugadores procedentes del lockout como base para la planificación deportiva de los clubes es un error, aunque también una tentación muy dulce", reconoce Jesús Sánchez. Una tentación a la que algunos clubes europeos no han podido resistirse. Más allá del caso del Baskonia, donde el fichaje de Seraphin se tomó desde un principio como un parche para cubrir la inoportuna lesión de Lampe, en la Liga Endesa el Madrid parece el equipo más implicado y que, por tanto, se encuentra más expuesto a la amenaza que ahora supone para algunos el fin del cierre patronal de la liga americana.


Una apuesta arriesgada

"La liga no cambiaría demasiado porque, en definitiva, los títulos se deciden en mayo, cuando estos jugadores ya no están. Está claro que su presencia es muy importante en equipos como Real Madrid, que veremos lo tocados deportivamente que pueden quedar. La clave será gestionar el futuro, es decir, el del resto de jugadores que serán los que tendrán que sacar adelante al equipo a la hora de la verdad", aconseja De Lucas, que se atreve incluso a entrar en un tema más de fondo, la relativa pérdida de credibilidad que pueden sufrir la ACB y el baloncesto europeo al convertirse en asilo temporal para que algunas figuras de los equipos norteamericanos se mantengan en forma mientras se prolongan las negociaciones entre propietarios y sindicato. "En cuanto a la credibilidad, está claro que si el lockout se solventa, la competición en términos estrictamente deportivos no será la misma", considera el redactor deSolobasket.

En este sentido, desde Barcelona se percibe el fichaje de estos jugadores como una estrategia postrera de los principales rivales del equipo de Xavi Pascual por recortar distancias con el actual campeón y principal candidato al título. Huguet lo refleja con una metáfora automovilística: "En el momento actual el Barça es Vettel y el resto sabe que sólo puede ganarle si arriesga parando una vez más o una vez menos que él en boxes. Eso es lo que está haciendo el Madrid con Rudy e Ibaka, apostar fuerte con las opciones que le ofrece el lockout". "El Real Madrid puede ser el equipo más perjudicado porque el mercado no te permite encontrar jugadores de tanta calidad ni con roles tan importantes a mitad de curso", coincide De Lucas.

Menos problemas encuentran estos expertos del mundo de la canasta a la situación concreta del Caja Laboral. Emocione más o menos el plantel que Josean Querejeta ha puesto en manos de Dusko Ivanovic, da la impresión de que la relevancia que puede tener un jugador como Kevin Seraphin con la perspectiva de la temporada completa parece menos determinante a sus ojos."El Caja Laboral está acostumbrado a reinventarse siempre", señala De Lucas, consciente además de que Maciej Lampe era –y será a su regreso– la opción escogida por el equipo vitoriano para ocupar la posición de pívot que ahora ostenta de prestado el francés de los Wizards. Carlos Sánchez Blas va más allá. El redactor de Onda Madrid ha apreciado en la utilización que de él hace Ivanovic una intención clara por parte del técnico balcánico de evitar que ostente más protagonismo del que debe. "Desde la distancia da la impresión de que es el propio Ivanovic el que está minimizando el talento de Seraphin. Es un jugador descomunal", asegura.

Parece unánime la idea, por tanto, de que los jugadores llegados como consecuencia del lockout van a resultar residuales hasta cierto punto (queda abierta la posibilidad de que Rudy busque un buyout y permanezca toda la temporada en Madrid) desde una perspectiva deportiva. Sobre todo en lo que a la pelea por los títulos se refiere. Sin embargo, en la Liga Endesa existe una excepción en la que su presencia puede tener un impacto importante: la pelea por salvar la categoría. Y ahí el Lucentum se ha apuntado un tanto con la contratación de Kyle Singler, estrella del baloncesto universitario con Duke y escogido en el pasado draft por los Pistons.

El fenómeno Singler

El combinado alicantino, de la mano de un excelente técnico como Txus Vidorreta y en virtud a una más que consecuente labor de confección de plantilla, navega en vísperas del arranque de la quinta jornada en la quinta posición de la tabla, empatado a victorias con dos grandes como Real Madrid y Barcelona tras haber sumado dos meritorios triunfos ante el subcampeón, el Bizkaia Bilbao Basket, y en La Fonteta, feudo del Valencia Basket, amén de un tercero ante un, en teoría, rival directo como el Blancos de Rueda Valladolid. Singler, de tan sólo 23 años, ha sido uno de los principales artífices de la mutación experimentada por un equipo que a punto estuvo de desaparecer por problemas de liquidez.

"Tras ver algunos de los partidos de Alicante, Singler me parece la guinda al proyecto, pero el equipo es mucho más", explica De Lucas. "En el caso de equipos cuyo objetivo principal es eludir el descenso, como el Lucentum, la llegada de un crack como Singler, aunque sea temporal, puede suponer la diferencia entre mantener la categoría o perderla", asevera José Ignacio Huguet. "Todos los partidos que ganen ahora serán un colchón valiosísimo en el futuro", añade.

Son las diferentes visiones en torno a una situación anómala que ha alterado sobremanera la fisionomía del baloncesto español y continental en estos primeros compases de temporada. El lockout, en boca de todos desde hace meses, entra en juego. ¿Ayudará a devolver al baloncesto en este país a un primer plano? A tenor de otras deficiencias estructurales y culturales, parece complicado.

(Os dejo un link con el artículo como ha aparecido en la web de Diario de Noticias de Álava)

13/10/11

Todos los jugones sonríen igual


Se cumplen ya dos años de la muerte de Andrés Montes, un tipo que nos amenizó tantas madrugadas a los fanáticos del baloncesto e hizo tanto por devolver la grandeza a una NBA que cuando cayó en sus manos pasaba por uno de sus momentos más bajos de popularidad en nuestro país. No se me ocurre nada mejor que escribir en estos momentos que el artículo que le dediqué en Diario de Noticias de Álava en su día, unas líneas en las que trataba de recoger el pesar por la pérdida de una persona que siempre tendrá un lugar en nuestro recuerdo. Con o sin él, aunque sin él un poco menos, la vida puede seguir siendo maravillosa.

Todos los jugones sonríen igual (21/10/2009)

El sábado pasé junto al domicilio de Andrés Montes en Madrid, en la calle Espronceda, en pleno corazón de Chamberí. Y todo seguía aparentemente igual, como si nada hubiera pasado. En un pequeño bar donde al parecer le gustaba ir a desayunar, uno de esos que en Madrid piensan que tienen buenos pintxos, bueno tapas, pero que en Vitoria tildaríamos de cutre, el camarero charlaba con uno de los clientes sobre el asunto. Las extrañas circunstancias que han rodeado la desaparición de este genio del micrófono, un gurú para todos aquellos que hemos pasado tantas noches en vela pendientes de la NBA, han difuminado en cierta medida un suceso que se ha teñido de morbo y elucubraciones. Lo cierto es que me tiene sin cuidado cómo murió. Lo que me importa es que ya no está, y duele. Conocí la noticia por la radio, el mismo viernes, y sin saber por qué experimenté una tristeza similar a la que nos invade cuando perdemos a un ser querido.

No llegué a conocerlo en persona, pero compartíamos varios amigos y a lo largo del fin de semana he tenido ocasión de hablar con algunos de ellos. Todos me han dicho lo mismo: El Negro era como se veía en la tele, natural, ocurrente, genuino. Está claro que no dejaba a nadie indiferente. O lo amabas o lo detestabas, y parece que en los últimos tiempos había surgido una corriente más próxima a lo segundo que a lo primero, que en definitiva ha supuesto su marcha de LaSexta, donde los rectores de la cadena se negaron a aceptar sus pretensiones salariales y decidieron no renovarle el contrato. La oleada de detractores que brotaron en sus últimos tiempos como narrador de los partidos de fútbol y, en menor medida, de la selección española de baloncesto desconocían que Montes hacía tiempo que vivía fuera de su elemento.

Esa extraña pareja con Daimiel

Fue grande de madrugada, con esos chillidos que nos rescataban del sueño durante esos soporíferos partidos de la fase regular de la NBA. Fue grande junto a Antoni Daimiel, la enciclopedia deportiva que minimizaba sus lagunas de conocimiento y lo ayudaba a brillar como showman, que era al fin y al cabo su papel. "Yo no vendo trabajo, vendo espectáculo", me contó un amigo de Marca que les decía medio en broma medio en serio el propio Montes durante su etapa en la radio de este periódico. No debía de ser demasiado trabajador, según he oído estos días de boca de algunos que compartieron redacción con él. Y me alegra, porque cuando uno escucha una crítica en los ejercicios de balance vital que se realizan sobre los muertos tiende a creer que los comentarios positivos también tienen su base verídica. Y es que no me importa en absoluto si se dejaba los cuernos trabajando o si simplemente acudía a la mesa de retransmisiones a soltar lo primero que le venía a la cabeza. Era precisamente esa frescura de mente la que lo convirtió en un ser especial, único, a la altura sólo y de verdad que esto es una loa y no una crítica, de Chiquito de la Calzada, otra figura maltratada por el paso del tiempo pero que, en resumen, logró imponer una forma de hablar a todo un país. Y el que no haya dicho nunca pecador o no puedor que deje de leer.

Montes se sacó de la manga el Club del Gourmet, la intendencia, el pintxo de merluza y cientos de motes, más o menos acertados, que se han ido instalando en la memoria colectiva de todos aquellos freaks que acudíamos y acudimos con legañas al trabajo cuando hay un buen partido de baloncesto de madrugada. Algunas veces merecían la pena más sus histriónicos alaridos, su forma de transmitir emoción incluso donde no la había, que el propio partido. Por eso cuando abandonó su sitio en las madrugadas para dar el salto a la televisión en abierto algunos nos sentimos huérfanos. De su mano la NBA resucitó en nuestro país. Losjugones que tanto veneraba, sus referencias a la música negra, su irreverencia a la hora de definir a esos tipos de más de dos metros que seguramente jamás sabrían de su existencia devolvieron la gracia, y la grandeza, a una competición que, decadencias deportivas al margen, también padeció la marcha de Ramón Trecet, otro referente que, como Montes, daba un toque genuino a los partidos de la la competición estadounidense.

Y es que Montes, con esas horribles pajaritas y las chaquetillas de punto con las que se abrigaba durante aquellas frías noches de retransmisión que otros seguíamos bajo una manta y en el sofá, ante todo vendía alegría, despreocupación. ¿Qué más daba que el partido fuera a acabar a las seis de la mañana y a las nueve hubiera que entrar en la oficina? Siempre te decías que el primer cuarto y a la cama, pero acababas pegado a la tele hasta el final, cuando no dormido frente a ella. Sé que los que lo conozcan del fútbol, del horrible y desequilibrado dueto que formaba con un Julio Salinas a quien Dios no dio por algo un talento humorístico pero se empeñaba en demostrar que sí, quizá no me entiendan. Pero sé que otros muchos sí, y que Montes habrá encontrado un hueco en el cielo de los jugones, porque a él le gustaba sonreír y hacernos sonreír al resto. Esté donde esté, estoy seguro de que seguirá gritando aquello de que la vida puede ser maravillosa. Sin él, lo será un poco menos.

11/10/11

La némesis de Valanciunas

Dejan Musli busca en Fuenlabrada una oportunidad para exhibir las virtudes que lo convirtieron en dominador del baloncesto europeo en las categorías inferiores. Tras una temporada en blanco, dispone de un mes para ganarse un contrato más largo con los madrileños y convencer al Baskonia de que tendrá sitio en el futuro



Llegó con la aureola de estrella, señalado como el pívot que marcaría una época de dominio en el baloncesto continental, y se marcha, de manera temporal, con la sensación de haberse quedado por el camino tras un año en blanco. Dejan Musli, el gigante serbio, jugará cedido durante el próximo mes en el Fuenlabrada, un escaparate inmejorable en el que exhibir las virtudes que en su día lo convirtieron en el mejor interior joven del continente, por delante de proyectos de jugador que ya son realidades como el lituano Jonas Valanciunas o el turco Enes Kanter. En el club de la periferia madrileña, un escenario que otros muchos han aprovechado para reivindicarse, Musli debe cubrir la baja temporal de Gustavo Ayón y, sobre todo, tiene que aprovechar la ocasión para reclamar un hueco en la plantilla de un Caja Laboral que ha pagado con desilusión una apuesta que parecía ganadora. Dotado de un físico privilegiado, una coordinación envidiable y unas facultades al alcance de muy pocos, el poste serbio debe de una vez por todas abandonar ese cartel de jugador apático e indisciplinado que lo ha condenado al ostracismo en una plaza donde el querer cuenta mucho más que el poder.

El Fuenlabrada, que sin el concurso de Ayón presenta un tremendo agujero en la pintura, va a disponer de un jugador al que muchos contaban con ver ya integrado con ciertos galones en la dinámica del Caja Laboral. Sin embargo, no ha sido así. Ni mucho menos. Llegado en verano de 2010 procedente del FMP Zeleznik, donde había sacado pecho como el pívot más determinante del baloncesto europeo, apenas ha tenido ocasión de ofrecer nada a la afición vitoriana. Es más, su persistente incapacidad para colmar las expectativas de Dusko Ivanovic llegó a gangrenar una convivencia entre el jugador y el técnico que sólo una demostración pública de hambre, algo que puede ofrecer en el club fuenlabreño, me permite contemplar un futuro escenario en el que Musli luzca de azulgrana con el montenegrino a los mandos de la nave baskonista. En cualquier caso, nadie dijo que fuera fácil, ni barato, hacerse con minutos en el equipo vitoriano. Hay que agarrarse a la tradición y comprobar la trayectoria que han seguido otros ilustres canteranos del Baskonia antes de catar la gloria. Scola (Gijón), Nocioni (Manresa) o Calderón, que también se instaló en la localidad del sur de Madrid antes de triunfar en el Buesa Arena, marcan el camino que ahora deben seguir las perlas más brillantes de las categorías inferiores. Musli no representa el único caso en la actualidad. Devon Van Oostrum, un jugador que ha ofrecido buenas sensaciones en el Eurobasket como internacional absoluto con Gran Bretaña, también ha tenido que hacer las maletas y buscar más protagonismo en Tarragona. Para jugar en el Caja Laboral, y más con Ivanovic al frente, hacen falta muchas horas de cocción. Y a Musli, por lo visto, le quedan más de las que se creía cuando se le reclutó en un principio.

Duelos legendarios

Nacido hace veinte años en Belgrado (1 de marzo de 1991), Musli se convirtió en leyenda por las exhibiciones que ofreció tanto con su equipo como con la selección serbia en los torneos más prestigiosos del continente. Sus duelos con Jonas Valanciunas, en los que el báltico salió casi siempre escaldado, coparon la atención de scouters, aficionados y prensa especializada durante sus dos últimos años en edad juvenil. El futuro les tenía reservados dos caminos bien distintos hacia la élite. Valanciunas, una de las mejores noticias del pasado Campeonato de Europa, tiene ya asegurada una plaza en la NBA, donde seguramente triunfará. Musli, un año mayor, se ha quedado estancado tras una temporada en la que apenas disputó ocho partidos en la ACB (con una media de cinco minutos por cita) y un par, con presencias poco más que testimoniales, en la Euroliga. A pesar de que sus primeras apariciones en pretemporada con la elástica azulgrana sembraron de optimismo las gradas del Buesa Arena, sobre todo tras la gira americana en la que el Caja Laboral visitó a los Memphis Grizzlies y los San Antonio Spurs con dos aseadas apariciones del serbio, el paso de las semanas fue relegándolo a un segundo plano que a la larga se traduciría en una búsqueda desesperada de cesión.

Los informes de los técnicos sobre su actitud, su personalidad y sus ganas de crecer sembraron de incertidumbre el entorno baskonista. Más aún cuando, en febrero de 2011, se hizo oficial que el club de Zurbano lo mandaba cedido al Montegranaro italiano. Ya entonces resultaba evidente que el preparador montenegrino tenía algún problema con el jugador serbio, que ha formado una extraña pareja, constantemente bajo sospecha con su compatriota Nemanja Bjelica, su mejor amigo. En sala de prensa, antes o después de cualquier partido, estaba explícitamente vetado preguntar por Musli. Los periodistas lo sabíamos, aunque siempre hubo quien se arriesgó a hacerlo para encontrar, como es costumbre, una lacónica y agria respuesta por parte de Ivanovic, que debió de sentir cierto alivio -quiero creer que también esperanza- cuando el jugador se marchó a Italia. En cualquier caso, su aventura duró poco más de un mes. El interior serbio no llegó siquiera a debutar con el Montegranaro. Unas extrañas fiebres de las que poco más se especificó lo mantuvieron de baja y la cesión, en principio estipulada hasta el final de la campaña, se anuló para devolver al  jugador a Vitoria, donde ha permanecido hasta ahora.

Más protagonismo en Fuenlabrada

Pese a todo, el Fuenlabrada se hace con los servicios de un jugador que puede llegar a hacerse importante si cae en un lugar en el que las exigencias del guión le concedan cierto protagonismo. El Musli que cautivó a los aficionados al baloncesto formativo, un Musli que aún debe de estar escondido en el interior de su corpachón de 212 centímetros, está genéticamente capacitado para dominar bajo los tableros. Dejando a un lado su juventud, si Porfi Fisac le regala algo más de confianza de la que ha encontrado por parte de Ivanovic, puede convertirse en el pívot determinante que todo el mundo auguraba que sería y pelear por extender el contrato de un mes que por el momento ha firmado. Ese es, en un principio, el objetivo con el que ha hecho las maletas. Con Ayón fuera de combate para un mes, el equipo fuenlabreño queda bastante cojo en la pintura. El serbio, que puede debutar mañana frente al Manresa en el Fernando Martín, debe compartir minutos con Mainoldi y Sené (apenas aportan los canteranos Vega y Laso). Se le presenta una ocasión de oro para ofrecer algunas pinceladas de aquellas actuaciones épicas que lo situaron entre las más brillantes promesas del baloncesto continental, para recuperar el carácter de aquel gigante que amargó tantas veces a Valanciunas.

Musli se convirtió en la némesis del center del Lietuvos Rytas tanto en los enfrentamientos con sus selecciones como en los duelos con sus clubes. La final del Nike International Junior Tournament 2009, disputada de forma paralela a la Final Four en Berlín, lo encumbró para la eternidad. El FMP y el Lietuvos, por entonces las dos mejores canteas del continente, alcanzaron la final sin ceder una sola derrota en una competición que reunía en dos grupos a los mejores clubes europeos de formación. Y en el partido decisivo el jugador baskonista explotó. Se comió a Valanciunas en una primera parte para enmarcar, en la que ya había logrado el doble-doble, con 16 puntos, 10 rebotes y 3 tapones, y dejó el partido bien encarrilado (50-68). Bien secundado por otras tres joyas de la cantera del equipo de Belgrado como Filip Duran (23 puntos), Branislav Dekic (20 puntos y 6 rebotes) y Nenad Miljenovic (17 puntos y 10 asistencias), el nuevo jugador del Fuenlabrada destrozó bajo los aros al combinado báltico para sellar el triunfo en este prestigioso torneo (110-123). Musli, que cerró el choque con 31 puntos y 17 rebotes, se colgó una y otra vez del aro del Lietuvos ante la desesperación de un Valanciunas que perdió claramente la batalla individual (22 puntos y 16 rebotes) en un encuentro en el que los ataques brillaron muy por encima de las defensas. Os dejo un vídeo en el que se puede comprobar en cierta medida el poderío con el que se desenvolvió en aquella cita Musli (número 15 del FMP) en lo que puede considerarse como el partido más prestigioso del baloncesto europeo por clubes. El jugador baskonista, designado MVP del torneo, acabó además como el mejor anotador (21,8 puntos por cita) y el mejor reboteador (14,3 rebotes).


El duelo, no obstante, se repetiría apenas unos meses después. Valanciunas tendría la ocasión para cobrarse su revancha. Aunque el tiro volvió a salirle por la culata. La localidad francesa de Metz acogió en agosto de 2009 el Europeo sub'18 en el que Lituania y Serbia partían como grandes favoritas apoyadas en el poderío de FMP y Lietuvos. Al final, la selección balcánica se hizo con el oro tras imponerse en la final a Francia. Musli volvió a dejar en la estacada a Valanciunas, se confirmó como su némesis en un campeonato que, sin embargo, alumbró el nacimiento de una nueva estrella, un Enes Kanter que a la postre lograría el MVP, concedería medalla a Turquía, dejaría a Lituania con la miel en los labios y permitiría que, por primera vez (al menos yo no recuerdo otra ocasión), tres centers puros aparecieran en el quinteto ideal de un torneo. Musli demostró su excepcional capacidad para sacar partido a su descomunal poderío físico, exhibió unas tremendas dotes para el rebote en ambas canastas y, ante todo, mostró una excepcional inteligencia para liderar al oro a su equipo y leer el juego de ataque como muy pocos jugadores pueden con 18 años. El problema para él es que ya ha cumplido los 20 y sigue anclado en la lista de promesas. En Fuenlabrada, un equipo que necesita rehacer su juego interior por enésima vez en apenas meses tras la marcha de Batista y Biyombo, puede encontrar el escenario idóneo para recuperar su mejor versión. Aún está a tiempo.

6/10/11

La mamba verde


Hoy quiero dar un giro de tuerca y, para variar, extenderme poco con las letras. Dejaré que hablen las imágenes. Como seguimos de lockout, y apetece poco darle vueltas a una negociación que tarde o temprano se resolverá (aunque creo que entrañará la suspensión de parte de la temporada regular), me apetecía escribir unas líneas sobre la NBA, y más concretamente sobre uno de los jugadores que más alegrías nos ha proporcionado a los aficionados de los Lakers. Kobe Bryant, amado y repudiado, señalado desde que aterrizó en la competición estadounidense a causa del sambenito de sustituto que algunos le colgaron, está estos días en boca de todos. En Bolonia sueñan aún con la posibilidad de que el escolta del equipo angelino acepte la oferta de contrato que le han puesto sobre la mesa los dirigentes de la Virtus. En un principio, Kobe iba a embolsarse algo más de tres millones de dólares por permanecer cuarenta días con la escuadra boloñesa, pero la retincencia -lógica, me permito apuntar- de varios clubes de la Lega a modificar todo el calendario para que la Virtus pudiera enfrentarse en ese periodo de tiempo a los mejores equipos de torneo, ha variado las coordenadas del asunto.

Ahora la propuesta incluye sólo la disputa de un partido. Uno solo. Pero ver a Kobe ataviado con la zamarra negra del histórico club transalpino no le saldrá en absoluto barato al ya célebre Claudio Sabatini, el visionario presidente de la Virtus. El diario La Repubblica habla de que el salario que podría recibir Bryant por jugar el mencionado partido ante otro equipo legendario, la Benetton de Treviso, podría rondar el millón de dólares. El rotativo turinés La Stampa, por el contrario, incrementa la cifra hasta los dos millones. ¿Mucho? ¿Poco? Para un jugador habituado a convertir en oro todo lo que toca, puede no resultar excesivo.

Un fijo en el Top Ten de deportistas mejor pagados del planeta

La Mamba Negra, sobrenombre con el que se conoce a la figura de los Lakers, ha mutado de color gracias a su talento para sacar partido a su imagen y a sus excelentes relaciones con actores, empresarios y directores. No obstante, vive muy cerca de Hollywood. La mamba ya no es negra, es verde. Del color del dólar. Incluido en el top ten de los deportistas mejor pagados del mundo cada año durante la última década, Sabatini es consciente del beneficio en imagen e ingresos publicitarios que puede generar para la Virtus, un grande algo venido a menos, el fichaje de Kobe, sea por el tiempo que sea. El propio Bryant ha convertido en un arte su habilidad para ganar dinero fuera de las canchas. Aunque pasa por ser el jugador mejor pagado de la NBA (su sueldo firmado para la temporada en suspenso superará los 27 millones de dólares), ha habido temporadas en las que las cantidades percibidas por publicidad y otras actividades relacionadas con su imagen han llegado incluso a aproximarse a los sueldos que le abonaba la franquicia californiana.

Su tremendo caché, unido al poderío económico de las marcas que se han asociado a su figura, ha permitido además que Kobe se haya convertido en protagonista de algunos de los anuncios más espectaculares de cuantos han contado con deportistas en su cartel. En este post os voy a ofrecer algunos ejemplos, pero se cuentan por decenas. He escogido cinco ejemplos y luego he dejado para el final la obra maestra, el cortometraje que la estrella de los Lakers protagoniza, entre otros, con Bruce Willis, Danny Trejo y Robert Rodíguez, dirigida por el compañero de fatigas de Tarantino, y que lleva por título precisamente La Mamba Negra.

Milano Kalibro

Para comenzar, he incluido el más reciente, grabado además en Italia. Aprovechando el tirón y todo el revuelo que se está montando en el país transalpino, que el jugador conoce bien porque allí pasó parte de su infancia (su padre, Joe, jugó entre 1984 y 1991 en varios equipos de la Lega), Nike lo ha reunido con el también NBA Marco Belinelli y varios jugadores del Calcio para rodar un spot inspirado en una exitosa y célebre película policiaca. El filme en el que se inspira el anuncio, dirigido en 1972 por Fernando di Leo, llevaba por título Milano calibro 9, y estaba basado en una novela homónima de Giogio Scerbanenco. La historia giraba en torno a la figura de un mafioso que abandona la cárcel con la intención de enderezar su vida mientras sus antiguos secuaces siguen convencidos de que guarda en su poder el botín de su último golpe.

La nueva versión, la de Bryant, tira de un juego de palabras poco brillante: Milano Kalibro Kobe. Al margen de los dos jugadores de la NBA resulta curioso comprobar hasta qué punto se creen sus papeles los futbolistas que aparecen: Pazzini (Inter), Gattuso (Milan), Aquilani (Milan), Marchisio (Juventus) y el ya retirado Marco Materazzi, a quien pese a su altura no se ve demasiado hábil para el basket pero para quien confío en que alguien tenga guardado algún papel de matón de cine. No estaría mal que siguiera el camino marcado por otro ilustre leñero como Vinnie Jones.


El siguiente anuncio también juega con la mezcla de deportes. Aquí Bryant comparte cartel, entre otros, con Rafa Nadal o el boxeador filipino Manny Pacquiao.


Este es uno de mis preferidos. Sobre todo porque refleja la capacidad que tienen las estrellas del deporte americano para salirse de los corsés y reírse de sí mismos. Está claro que lo cobran bien, pero viendo los anuncios que nos regalan nuestras estrellas, uno llega a sentir cierta envidia. ¿Nadie recuerda el "Me siento seguro" de Casillas o las más que discretas actuaciones de los jugadores de la selección española durante el pasado Eurobasket? Kobe se lanza en este spot de Guitar Hero con el micrófono. Y lo mejor de todo es la banda que lo secunda: el excepcional nadador Michael Phelps y el jugador de los Yankees Alex Rodríguez a las guitarras y un mito como Tony Hawk a la batería.


Os dejo dos ejemplos más como aperitivo antes del plato fuerte. Representan dos épocas bien distintas de la carrera de Kobe y creo que ambos llegué a verlos en la tele, lo que ya no sé es si se estrenaron en España o si los vi en algún canal norteamericano durante la emisión de algún partido de la NBA. El primero, de 2001, refleja a un Bryant pueril, todavía carente del desparpajo de sus últimas apariciones en anuncios. El segundo, una historia graciosa, es bastante más reciente.




Y como colofón, la joya de la corona de los anuncios en los que ha aparecido Kobe. The Black Mamba. Robert Rodríguez, Danny Trejo, Bruce Willis y Kanye West. Un lujazo.