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1/6/13
Fracaso en el retrogusto
Aseguran los enólogos que uno de los factores más relevantes a la hora de valorar la calidad de un vino aparece a los pocos segundos de haber realizado la cata. Los sabores que perduran en el paladar, el poso que deja en las papilas gustativas el caldo, se conoce como retrogusto, y en muchos casos sirve para determinar si las esencias del vino se han estabilizado de forma adecuada. Un retrogusto prolongado y placentero suele ser signo de calidad, mientras que uno desagradable o desviado en matices puede arruinar por completo la degustación, por mucho que el caldo haya resultado de inicio delicioso en vista, olfato y boca.
La última temporada del Laboral Kutxa ha dejado un poso de amargura entre sus aficionados. A pesar de los altibajos que ha experimentado el equipo en uno de los cursos más decepcionantes y convulsos que se recuerdan, el bochornoso final que se escenificó el pasado martes en el Buesa Arena ha bastado para retratar la verdadera y escasa calidad del caldo de las viñas azulgranas. Son tres años ya sin títulos. Tres temporadas completas sin finales. Aunque lo peor es, de largo, la impresión de que el históricamente bravo equipo alavés se encuentra cada vez más distante de las gestas que lo hicieron grande.
Hubo más resignación que ira en las gradas del Buesa Arena cuando concluyó el tercer asalto de la serie ante el Gran Canaria. La reacción de los fieles resulta un indicador muy claro para establecer la nota que merece el equipo baskonista este curso. Ni la primera inspección ocular, una fase regular más solvente en cuanto a resultados que en imagen, ni su carácter sutil en nariz durante la Copa de Vitoria, donde como empieza a ser tradición quedó apeado en semifinales, han podido ocultar la realidad. Tampoco lo hicieron las sensaciones en boca, planas de inicio, potentes en evolución y agrias al final, que acumuló en la Euroliga. El retrogusto delató la cruda realidad de un equipo, o más bien de un puñado de jugadores, que jamás llegó a recuperar la capacidad de pelear por los títulos que buscaba la directiva.
De nuevo lejos de los títulos
El Baskonia ha vuelto a suspender. Y no tanto por los resultados (semifinalista copero, cuartofinalista en Euroliga y ACB), que no han sido tampoco pésimos, como por esa patente impotencia que remarca la brecha que lo separa de los equipos que se reparten los trofeos. Lo duro, y eso ha quedado reflejado en la actitud que ha adoptado el baskonismo tras el duro golpe ante el Herbalife, es que ese triste final representa con mayor fidelidad lo que ha sido este irregular Laboral Kutxa que los puntos álgidos que, por unos motivos más o menos accidentales, ha alcanzado durante el ejercicio.
Es muy probable, casi seguro, que las valoraciones se habrían suavizado notablemente de haber rematado el domingo su serie ante el conjunto insular. Si el equipo gasteiztarra hubiera logrado colarse en semifinales, independientemente del resultado que cosechara después ante el Barça, se habría dado por buena (siquiera sólo por clasificación) la campaña. Por eso es probable que este crudo desenlace haya resultado más beneficioso y menos engañoso.
Sin restar relevancia al atenuante que suponen la desventaja presupuestaria con la que Josean Querejeta y sus acólitos deben hacer frente a la confección de la plantilla, resulta difícil ocultar que el grado de acierto en los fichajes y en las tomas de decisiones en general ha descendido en estos últimos años. Y todo ello ha guiado al baskonismo hasta un punto en el que el nivel de exigencia también se ha rebajado, hasta el punto de que esa resignación que se apreció en el Buesa Arena, consecuencia no de una sino de tres campañas lejos de los títulos ha generado un clima de desánimo que la directiva, según ha prometido su máximo dirigente, combatirá el próximo ejercicio con una plantilla mucho más potente.
La presente ha sido una temporada marcada por la inestabilidad. En apenas ocho meses se han cambiado varios jugadores, el entrenador, el nombre del equipo y la indumentaria, pero se ha seguido sin encontrar la identidad perdida. El equipo se ha movido a ramalazos. Pero no se ha apreciado una dinámica que aportara cierta seguridad en sus posibilidades más allá de la que adoptó en las primeras semanas de Zan Tabak.
El estímulo de Tabak
La llegada del croata sirvió ante todo para resucitar a un equipo que vivía una situación dramática en la Euroliga. La afición habría acusado muy mal que el equipo cayera por segunda vez a las primeras de cambio en la máxima competición continental. Tabak rescató al equipo in extremis, con mucha fe y una pizca de suerte. El Baskonia se coló en la segunda fase continental pese a sumar 4 victorias en 10 partidos. En el Top 16, tras un buen inicio, hizo falta otro milagro. Y el cuadro azulgrana respondió, con 4 triunfos en los últimos 5 partidos. Sea como fuere, accedió a los cuartos de final, donde dio la cara ante el CSKA. Dar el máximo cuando todo parecía ya perdido no ha sido el principal problema de este plantel.
En la Copa del Rey el Laboral Kutxa se ajustó al guión. Teniendo en cuenta los precedentes de las competiciones domésticas de los últimos años, hizo lo que se esperaba. Nada menos, aunque tampoco nada más. Donde pinchó fue en la ACB, y al final. Tras una fase regular notable en resultados (25 victorias y 9 derrotas), aseguró la segunda plaza y la ventaja de campo en una hipotética semifinal ante el Barça. Pero entonces llegó el Gran Canaria y el equipo azulgrana caía por primera vez en una década a las primeras de cambio. La duda estriba en saber si el duelo ante el cuadro insular arruinó la nota final del curso o retrató la realidad. En cualquier caso, el retrogusto ha sembrado el descontento en los paladares de una afición que confía en que su presente cumpla la palabra dada.
15/5/13
Berlín, Kaunas, San Petesburgo y Belgrado compiten con Vitoria por la Final Four 2014
La Euroliga, insatisfecha con la pasada cita del O2, inicia la búsqueda de una nueva sede / Querejeta ya presentó la pasada semana la candidatura de la capital alavesa, con la que cree que Bertomeu está en deuda
La Euroliga busca sede para la próxima edición de la Final Four y Vitoria se postula como candidata una vez más. Sin embargo, la capital alavesa tendrá que competir con otras ciudades que también se barajan como posibles alternativas a Londres, donde en primera instancia iba a volver a disputarse la cita en 2014. A pesar de que aún no se ha hecho oficial, algo que sucederá en cuestión de semanas, los rectores de la máxima competición del baloncesto continental han quedado insatisfechos con el resultado del torneo que acogió el pasado fin de semana el O2 londinense. El experimento inglés ha fracasado y Josean Querejeta, que la pasada semana la se postuló como alternativa, quiere aprovechar la coyuntura para saldar lo que considera una deuda histórica.
La Euroliga tendrá que ratificar en asamblea la decisión. El contrato firmado en su día con AEG, la empresa que gestiona el O2, contemplaba la organización de la reciente Final a Cuatro y la posibilidad de repetir en 2014, pero ambas partes disponen de una cláusula de rescisión que a todas luces se va a ejecutar. El plazo para hacerlo expira en junio. No obstante, son varias las filtraciones que en diferentes puntos de Europa permiten que se hable de alternativas. La de Vitoria, y esto no resulta una novedad, parece clara. El propio Querejeta, para quien esta posibilidad se ha convertido en un sueño obsesivo, lo dijo en la sala de prensa del Buesa Arena cuando compareció junto a representantes del Ayuntamiento de Vitoria, la Diputación de Álava y el Gobierno Vasco para sacar pecho por la excelente organización de la última Copa del Rey.
“Yo me quiero retirar pronto, y no me quiero retirar sin que el Buesa Arena acoja una Final Four”, aseguró el presidente del club azulgrana en una comparecencia en la que quedó reflejado el inmenso apoyo institucional que el Baskonia encontrará para la organización de cualquier evento. Y la ocasión ahora la pintan calva. El problema es que Vitoria no aparece como la única opción. Todo lo contrario. Hay otras ciudades interesadas, algunas de las cuales resultan mucho más atractivas para los rectores de Euroliga, que siempre ha obviado la capital alavesa, entre otras cosas, por la escasez de plazas hoteleras.
Belgrado, San Petesburgo, Kaunas y Berlín figuran en la nómina de principales alternativas. Ayer mismo salieron a la palestra esta ristra de opciones, que suponen una amenaza ante la fantástica oportunidad que se le presentaba a la capital alavesa de convertirse al fin en el escenario del torneo en el que se dilucida la identidad del campeón continental.
Las cuatro candidatas –a las que podría sumarse alguna otra en las próximas semanas– presentan un atractivo considerable que invita a tomar con mucha prudencia las opciones de Vitoria. Josean Querejeta, consciente de la realidad, prosigue con su labor de zapa. El lobby alavés, a pesar de la buena relación entre el máximo mandatario del Baskonia y el de la propia Euroliga, cuenta con una fuerza relativa en una organización que en estos últimos tiempos ha primado por encima de otros condicionantes la apertura de mercados. En ese contexto cabe entenderse la apuesta por Londres y, al mismo tiempo, comprender que varias de las ciudades que pujan por erigirse en la sede de la próximo escenario de la Final Four poseen más atractivo que la capital alavesa.
Berlín, la gran candidata
Berlín aparece de lejos como la principal amenaza. La capital germana dispone de una capacidad hotelera propia de una gran urbe, un aeropuerto de gran capacidad ubicado muy cerca del centro de la ciudad y cuenta además con un atractivo geográfico incuestionable. La Euroliga, no en vano, busca potenciar el atractivo del baloncesto en territorios estratégicamente tan relevantes en el Viejo Continente como Alemania, Francia y el Reino Unido, a pesar del fiasco que ha supuesto la experiencia de Londres, donde para llegar al sold out se llegaron a vender entradas por un precio hasta veinte veces inferior al estipulado de inicio. En Alemania, no obstante, el crecimiento del baloncesto difiere del ostracismo absoluto que padece en Inglaterra. Y esa es tan sólo uno de los muchos argumentos que fijan Berlín como la principal candidata.
Los clubes germanos crecen, sin prisa pero si pausa. Este curso, sin ir más lejos, dos equipos teutones (Alba Berlín y Brose Baskets) se han colado entre los 16 mejores de la Euroliga. Aunque en esa segunda fase apenas pudieron competir ante rivales mucho más poderosos, su clasificación para el Top 16 supuso un éxito para ellos y un balón de oxígeno para la entidad que preside Jordi Bertomeu. No sería en todo caso la primera vez que la capital de Alemania acogiera el evento. En 2009 ya lo hizo. Y es que al margen de todos los demas atractivos, dispone de pabellón imponente y moderno, otro O2 con 16.000 localidades, inaugurado en 2008 y gestionado por la misma firma, AEG, que regenta el de Londres y también el de Praga, donde se celebró la cita con presencia del TAU en 2006. La excelente relación entre la Euroliga y la multinacional norteamericana podría suponer otro elemento de peso en la decisión final, sobre todo si en la ruptura del actual compromiso para una segunda Final a Cuatro en Londres se quisiera negociar una contraprestación.
La de San Petesburgo resulta otra apuesta diferente. Rusia no ha acogido el torneo desde 2005, cuando el Baskonia apeó al CSKA de su final, y el peso del dinero que en los últimos años están invirtiendo los clubes en ese país puede tener su tirón. En todo caso, cuenta a primer vista con menos atractivos que la candidatura berlinesa.
Urbes de baloncesto
Las opciones de Vitoria convendría encuadrarlas en otra categoría, más romántica, en la que entrarían las también alternativas de Belgrado, Kaunas, e incluso otras que han sonado y que tampoco parecen contar con demasiadas opciones como Liubliana y Siena. Se trata de ciudades en las que el baloncesto se ha revelado como una religión, con clubes de tradición muy arraigada y donde la expectación se diluiría mucho menos. Juega en contra del Baskonia el hecho de que España sea el único país en el que la cita, desde que se instauró este modelo, se ha disputado tres veces (Madrid 2008 y Barcelona 2003 y 2011). Italia (Bolonia 2002) ha acogido una vez el torneo, por ninguna para los paises balcánicos, a pesar de formar parte de la historia viva de este deporte.
Josean Querejeta ya puso las cartas sobre la mesa la pasada semana. Juega la baza de la deuda histórica, que existe por aquella final de la Copa de Europa que debió acoger Vitoria y que se frustró a raíz de la escisión con la FIBA, pero aporta también elementos tangibles como para obligar a Bertomeu a tener en cuenta su posición. Más allá del número concreto de camas de las que dispongan los hoteles de la capital alavesa y de las limitaciones del aeropuerto de Foronda, se cuenta con la oferta de Bilbao y Loiu, a poco más de media hora de camino (menos de lo que hay que recorrer en otras grandes urbes para llegar a los pabellones), así como de un Buesa Arena que tras la remodelación ya reúne todas las condiciones para acoger una cita de esta magnitud. Otros factores, no obstante, entrarán en juego.
Ahora sólo resta que la Euroliga haga oficial su renuncia a repetir en Londres y comience el baile. Para Josean Querejeta la cuenta atrás ya ha comenzado. Va a retirarse dentro de no demasiado y no quiere hacerlo sin ver cumplido su sueño. La Final Four es una de las pocas cosas que se ha propuesto y no ha conseguido. Todavía.
Link a la noticia publicada en Diario de Noticias de Álava
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29/4/13
El pirómano apagafuegos
ZAN TABAK DA CON EL ROL IDÓNEO PARA UN THOMAS HEURTEL QUE SE MANEJA COMO PEZ EL AGUA EN LA URGENCIA Y LA ANARQUÍA
A lo largo del presente curso, uno de los más convulsos que se recuerdan en la historia reciente del Baskonia, la posición de base ha sido de largo la que mayores quebraderos de cabeza ha regalado a directiva y técnicos. Hasta cinco timoneles distintos se han enfundado la elástica azulgrana desde el pasado verano sin que ninguno de ellos haya logrado siquiera hacer olvidar la dolorosa marcha de un Pablo Prigioni que el pasado curso gobernó con mano firme la nave baskonista. Taylor Rochestie, Carlos Cabezas, Omar Cook, Thomas Heurtel y Devon Van Oostrum han sido los jugadores con los que tanto Zan Tabak como Dusko Ivanovic han contado para ocupar una demarcación clave, pero no ha sido hasta estos días, cuando se alcanza el tramo final de la competición, cuando el preparador croata parece haber hallado la fórmula que mejor combina las características de sus bases.
Cook, cerebral y sobrio, se ha asentado como titular. Heurtel, anárquico, alocado, a veces temerario, ocupa al fin un papel que parece diseñado a su medida. El pirómano ha encontrado su sitio y ha brillado en un papel de apagafuegos que cumple a la perfección.
Tabak ha conseguido que poco a poco encajen todas las piezas del puzle. El equipo, de una manera casi imperceptible, se ha ensamblado para alcanzar el play off, en el que peleará por el único título al que aún puede aspirar, en un estado de forma ilusionante. Y Heurtel, como quedó claro el sábado en Fuenlabrada, como se vio en el cuarto partido de la serie ante el CSKA, parece asumir con gusto y demencial deleite el rol que le se le asigna en este nuevo reparto.
Amado u odiado
Heurtel tiene detractores y defensores a puñados. Desde que aterrizó en Vitoria, por su forma de entender el juego, por su aparente indisciplina táctica y los riesgos que corre en la gestión de las posesiones, apenas ha dejado a nadie indiferente. O se le quiere o se le detesta. Es capaz de levantar en una misma jugada a unos y otros de sus asientos. No son pocas las veces en las que uno arranca una protesta ante alguna de sus decisiones que acaba ahogada ante el acierto. Pero nadie puede negar que su esencia se ajusta como anillo al dedo al papel de kamikaze que se le ha encomendado en estas últimas semanas.
En Fuenlabrada, sin ir más lejos, el Laboral Kutxa no habría sumado la victoria si Tabak hubiese apostado por mantener sobre el parqué a un Omar Cook que cuajó, no obstante, una actuación más que aseada. El equipo requería de otra velocidad, necesitaba soltarse los corsés para cambiar la dinámica del choque y Heurtel, en eso, no tiene rival. Al igual que sucedió en el último duelo frente al CSKA, el timonel galo cuajó un último cuarto descomunal, al alcance de muy pocos jugadores. Y ante todo evidenció que se siente en su salsa cuando lo único que se le exige es que salga a divertirse. Entonces se olvidan sus frustrantes pérdidas, su caótica dirección, sus aparentes instantes de desconexión y sus discutibles decisiones. Y aparecen las asistencias y las jugadas imposibles.
Cuartos para enmarcar
Los dos últimos cuartos que ha protagonizado en esos partidos Heurtel han sido para enmarcar. Ante los rusos, aunque no sirvió a la postre de nada tras el lacerante arbitraje que condenó de manera definitiva las opciones de supervivencia baskonistas, firmó 17 puntos en esos diez minutos finales. En Fuenlabrada no llegó tan lejos, pero sí lo suficiente como para acabar con la brava resistencia del equipo madrileño. Heurtel anotó 13 puntos, repartió varias asistencias, ganó el partido y refrendó la impresión de que su papel debe ser precisamente ese, el de desatascador.
Queda por ver hasta dónde llega en la ACB este Laboral Kutxa con los bases de los que dispone. Será fundamental que Tabak consiga sacar el máximo jugo de Cook, pues parece destinado a asumir el peso principal de la dirección, pero al menos el croata ya sabe cómo puede hacer que Heurtel rinda. El francés se maneja mejor en un estado salvaje que sometido a las normas de la disciplina. Quedó claro en el Fernando Martín. En el segundo acto del encuentro, el propio Tabak tuvo que retirarlo a los pocos minutos de haberle dado entrada porque no dio una. Pero al final, cuando requirió de un valiente que saliera a la desesperada, el francés dio un paso al frente para sumar un triunfo valioso, por las dificultades que planteó el rival, y dejar claro cuál debe ser su papel en este equipo.
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24/4/13
Los clubes ACB se unen para acabar con los arbitrajes sospechosos en la Euroliga
Real Madrid, Barcelona y Baskonia han mantenido en estas últimas semanas contactos en esta línea / La incendiaria reacción del presidente del Panathinaikos tras el primer duelo de su serie impulsó las conversaciones
Es muy probable que el atropello que sufrió el pasado viernes en el Caja Laboral no fuera más que la consecuencia de una concatenación de errores humanos de los tres colegiados encargados de dirigir el cuarto encuentro de la serie de cuartos de final que enfrentaba al equipo vitoriano y al CSKA de Moscú, pero el hecho de que hubiera quien se lo temía invita cuando menos a la reflexión. Tanto en las oficinas del Buesa Arena como en las altas esferas de los otros dos grandes clubes del baloncesto español, el Real Madrid y el Barcelona, lo veían venir. Habituados a los sospechosos arbitrajes que de tanto en cuanto se producen en las fases definitivas de la Euroliga, las directivas de las tres entidades mantuvieron contactos en los que se llegó a tratar la búsqueda de alguna fórmula para evitar de cara al futuro este tipo de situaciones, en las que casi siempre salen beneficiados los mismos.
La llama de la sospecha se encendió a raíz de las altas temperaturas y declaraciones salidas de tono que se produjeron a la conclusión del primer duelo del play off que aún enfrenta a Barcelona y Panathinaikos por una plaza en la Final Four. El máximo mandatario de la entidad ateniense, Dimitris Giannakopoulos, se salió del tiesto con unas gravísimas acusaciones hacia los árbitros que en el seno del Barcelona se interpretaron sin género de dudas como un claro intento por calentar la serie de cara a los dos encuentros que debían disputarse en el OAKA. Fue en ese punto donde se encendió la hoguera de las sospechas y comenzaron las conversaciones entre los clubes ACB, conscientes de que desde un punto de vista estratégico a la Euroliga, también foco de las iras de Giannakopoulos, no le interesaba contar con tres equipos de un mismo país en Londres.
La sombra de la sospecha, en todo caso, sobrevuela siempre sobre las mismas cabezas. Y en el baloncesto europeo existen pocas dudas sobre cuáles han sido siempre los grandes beneficiados por todos las catástrofes arbitrales que a lo largo de los años han puesto en entredicho la higiene de la competición. Fue este y no otro el principal argumento que propició la ruptura con la FIBA a comienzos del presente siglo. Curiosamente, los clubes que abogaban por una competición impoluta, entre los que se encontraba el propio Baskonia y el resto de los representantes de la ACB, se libraron entonces, con la fractura que produjo durante una temporada dos competiciones paralelas, de aquellos que casi siempre han generado las suspicacias: Maccabi, CSKA y Panathinaikos –que al contrario que otros equipos helenos siguió disputando en el torneo auspiciado por la FIBA–. Tras la reunificación, aun con dudas, dio la impresión de que ciertas cosas habían cambiado, pero en los últimos años aumenta la sensación de que no tanto.
A la Euroliga, un organismo que en otras muchas cosas representa un ejemplo de gestión y planificación, le cuesta sacudirse esas eternas sospechas en torno al arbitraje y los tratos de favor que reciben determinados equipos. La semana pasada, sin ir más lejos, el organismo que preside Jordi Bertomeu impuso una sanción ejemplar al presidente del Panathinaikos tras las incendiarias declaraciones que profirió contra los colegiados y la propia organización. Cabe preguntarse si los 150.000 euros que deberá abonar por esa salida de tono le saldrían a cuenta o no, pues a punto estuvo el equipo ateniense de apear al Barça de la Final Four en el insoportable ambiente que se generó en el OAKA, donde pasó de todo, donde se vieron cosas que en otras canchas, por mucho que asegurara Messina, no se ven ni se verán.
Encerrona en el OAKA
Megáfonos con sirenas que emulaban el sonido de fin de posesión, punteros láser con los que la grada trataba de molestar a los pupilos de Xavi Pascual, petardos y bengalas son algunos de los utensilios con los que la hinchada del Panathinaikos generó una atmósfera electrizante que, sin embargo, no bastó para cerrar la serie. Sí ha bastado, en cambio, para que la Euroliga incoara un expediente disciplinario que puede convertirse en una nueva sanción para la entidad helena y que genera cierto temor en el entorno del Caja Laboral. Esa mano dura que parece querer imponerse puede acarrear también un castigo para el club gasteiztarra, siempre que el juez único estime como suficiente motivo de castigo el lanzamiento de objetos –en su mayoría papeles, pero también botellas de plástico y fruta– que se produjo en el infausto encuentro del viernes.
Los que parecen quedar libres de cualquier castigo son siempre los colegiados. Christodoulou, Ankarali y Vojinovic no han recibido siquiera una reprobación pública, a pesar que dentro de la propia Euroliga se ha reconocido su escaso acierto en el encuentro del viernes. Queda por ver si recibirán alguna sanción. La directiva que preside Josean Querejeta, de hecho, aspira a que reciban un escarmiento que pueda servir como aviso a navegantes para el resto del colectivo. De hecho, en el informe que el club ha remitido al organismo que preside Jordi Bertomeu se expone una idea que ha resultado nuclear en las conversaciones que han venido manteniendo los tres representantes de la ACB en los cuartos de final.
Trabajo en la sombra
De puertas para afuera, se mantiene la discreción. Ninguno de los tres clubes implicados en las conversaciones está interesado en agitar el avispero. El Real Madrid, ya clasificado para la Final a Cuatro del O2, ha mostrado su apoyo al Baskonia tras lo sucedido el viernes, pero prefiere no enemistarse con la Euroliga. En la misma situación se encuentra el Barcelona, que mañana disputa en el Palau el quinto y definitivo encuentro de cuartos ante el Panathinaikos. Con todo lo que se ha vivido en esta eliminatoria –y a pesar de que los catalanes impulsaron la ronda de contactos–, no parece el momento adecuado para alimentar la polémica.
Josean Querejeta también parece reacio a expresar el poso de indignación y malestar que produjo el atropello del cuarto partido ante el CSKA. Teniendo en cuenta que aún aguarda un posible castigo económico por los incidentes y con el recuerdo fresco de la cuantiosa multa impuesta a Giannakopoulos, el máximo dirigente del club vitoriano se mostró prudente al extremo en sus declaraciones tras el partido. Aunque eso no quita para que de puertas para adentro, en contactos directos con un Jordi Bertomeu al que de lejos le une una estrecha relación, haya expresado su enojo por lo acontecido. Más allá de los graves errores que salpimentaron el concierto de pito, dolió mucho la actitud altiva y provocadora del trío arbitral comandado por el griego Christodoulou.
El pasado ya no puede cambiarse. Ni lo sucedido el viernes ante el CSKA en el Buesa Arena ni los numerosos desmanes que a lo largo de las décadas han manchado la imagen de la máxima competición del baloncesto continental. Pero puede trabajarse para lograr un futuro mejor y más justo. En esa misión se han embarcado Real Madrid, Barcelona y Baskonia.
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18/4/13
No en el Buesa
El Baskonia se hace fuerte en su feudo y pisotea al poderoso CSKA para forzar un cuarto partido / El apoyo de la grada resulta clave / Nemanja se reivindica
El CSKA va a tener que sudar para rematar una serie que parecía haber dejado vista para sentencia en los dos primeros duelos. Va a tener que sudar mucho además. El Caja Laboral sacó las garras ayer en el tercer asalto. El equipo de Zan Tabak recuperó el orgullo y se sacudió los miedos y el excesivo respeto al todopoderoso rival moscovita para darse un festín a costa de un rival que creía tenerlo hecho.
Es posible que los rusos sigan manteniendo el cartel de favoritos, por potencial y por sensaciones globales de los tres envites, pero el conjunto vitoriano ha resucitado a tiempo. Apoyado en un público entregado y determinante, que generó un ambiente hostil que acabaría por fagocitar al CSKA, el cuadro azulgrana mandó un mensaje muy claro: para ganar en el Buesa Arena hay que ofrecer mucho más.
El Caja Laboral recuperó las señas de identidad que han hecho grande a este club. Los pupilos de Tabak derrocharon la entrega y la confianza que se echó en falta en Moscú y pisotearon al que probablemente sea el mejor equipo del continente. El Caja Laboral fue por fin el Caja Laboral. El Caja Laboral fue el Baskonia. El plantel que tantas suspicacias ha generado, se puso el traje de gala y ofreció una respuesta en la que no demasiados creían. Disipó de un plumazo las dudas desde el arranque.
El técnico croata supo aprovechar los días de descanso de los que dispuso para preparar el tercer asalto. El quinteto que entró de inicio dejó aparcadas las dudas y saltó a la yugular de un CSKA que se vio sorprendido por el elevado nivel de intensidad que fijó el Baskonia Los rusos, como el partido, duraron el tiempo que fueron capaces de aguantar el empuje baskonista.
Tabak da un paso al frente
Tabak supo responder a lo que se le exigía, buscó algunas variantes y ayer sí ganó la batalla táctica. El trabajo de desgaste de Cook, Causeur y Nocioni, que tiraron del equipo en un primer cuarto que se cerró más ajustado de lo que marcaron los méritos de uno y otro equipo (15-14), encontró la rubrica en la genialidad de un Nemanja Bjelica que tenía muchas ganas de reivindicarse y ofreció un auténtico recital.
En un segundo acto de alto voltaje, en el que se señalaron tres técnicas (Nocioni, Teodosic y Tabak) y las gradas del Buesa Arena ardieron como en las grandes citas de antaño, el Baskonia sacó a relucir la garra y la agresividad que ha sabido mostrar cada vez que se ha encontrado en una situación límite. Y la de ayer sin duda lo era.
Bien dirigido por un Heurtel que retrató la edad de Papaloukas con varias acciones que levantaron al público de los asientos y con Nemanja a un nivel al que muy pocos jugadores del continente pueden siquiera aspirar a llegar, el cuadro azulgrana dinamitó el partido. Al descanso, de hecho, ya estaba todo resuelto (43-24).
Quedaban veinte minutos por delante y sobrevolaba la incógnita de saber qué nivel de hambre mostraría el equipo ante un CSKA que parecía pensar más en el encuentro de mañana que en el que se estaba jugando. Nadie se dejó llevar. Más bien al contrario. El conjunto vitoriano mostró un nivel de compromiso y de ambición sublimes. Olió sangre y no soltó a la presa hasta el último cuarto, cuando Tabak se permitió el lujo de ofrecer unos minutos de recompensa a Jelinek e incluso a Calbarro.
Un triple de un Milko Bjelica ayer soberbio nada más arrancar el último acto estableció la máxima renta baskonista (73-39). El Buesa Arena bramó orgulloso. El primer triunfo estaba ya en el zurrón. El lujoso CSKA mordía el polvo, probaba la medicina que a lo largo de los años han tenido que tragar otros muchos cuando han visitado el coliseo de Zurbano con altanería o aires de superioridad.
La de mañana será otra película. El rival sigue teniendo ventaja y al Baskonia no le queda margen de error. Aunque quizá por eso, por su proverbial capacidad para revolverse como un gato acorralado cuando se encuentra sin opciones, merezca la pena conceder crédito a un equipo que en Moscú parecía haberlo perdido por completo. Esto, no en vano, no es Moscú. Esto es el Buesa Arena. Y ayer al CSKA le quedó muy claro.
El CSKA va a tener que sudar para rematar una serie que parecía haber dejado vista para sentencia en los dos primeros duelos. Va a tener que sudar mucho además. El Caja Laboral sacó las garras ayer en el tercer asalto. El equipo de Zan Tabak recuperó el orgullo y se sacudió los miedos y el excesivo respeto al todopoderoso rival moscovita para darse un festín a costa de un rival que creía tenerlo hecho.
Es posible que los rusos sigan manteniendo el cartel de favoritos, por potencial y por sensaciones globales de los tres envites, pero el conjunto vitoriano ha resucitado a tiempo. Apoyado en un público entregado y determinante, que generó un ambiente hostil que acabaría por fagocitar al CSKA, el cuadro azulgrana mandó un mensaje muy claro: para ganar en el Buesa Arena hay que ofrecer mucho más.
El Caja Laboral recuperó las señas de identidad que han hecho grande a este club. Los pupilos de Tabak derrocharon la entrega y la confianza que se echó en falta en Moscú y pisotearon al que probablemente sea el mejor equipo del continente. El Caja Laboral fue por fin el Caja Laboral. El Caja Laboral fue el Baskonia. El plantel que tantas suspicacias ha generado, se puso el traje de gala y ofreció una respuesta en la que no demasiados creían. Disipó de un plumazo las dudas desde el arranque.
El técnico croata supo aprovechar los días de descanso de los que dispuso para preparar el tercer asalto. El quinteto que entró de inicio dejó aparcadas las dudas y saltó a la yugular de un CSKA que se vio sorprendido por el elevado nivel de intensidad que fijó el Baskonia Los rusos, como el partido, duraron el tiempo que fueron capaces de aguantar el empuje baskonista.
Tabak da un paso al frente
Tabak supo responder a lo que se le exigía, buscó algunas variantes y ayer sí ganó la batalla táctica. El trabajo de desgaste de Cook, Causeur y Nocioni, que tiraron del equipo en un primer cuarto que se cerró más ajustado de lo que marcaron los méritos de uno y otro equipo (15-14), encontró la rubrica en la genialidad de un Nemanja Bjelica que tenía muchas ganas de reivindicarse y ofreció un auténtico recital.
En un segundo acto de alto voltaje, en el que se señalaron tres técnicas (Nocioni, Teodosic y Tabak) y las gradas del Buesa Arena ardieron como en las grandes citas de antaño, el Baskonia sacó a relucir la garra y la agresividad que ha sabido mostrar cada vez que se ha encontrado en una situación límite. Y la de ayer sin duda lo era.
Bien dirigido por un Heurtel que retrató la edad de Papaloukas con varias acciones que levantaron al público de los asientos y con Nemanja a un nivel al que muy pocos jugadores del continente pueden siquiera aspirar a llegar, el cuadro azulgrana dinamitó el partido. Al descanso, de hecho, ya estaba todo resuelto (43-24).
Quedaban veinte minutos por delante y sobrevolaba la incógnita de saber qué nivel de hambre mostraría el equipo ante un CSKA que parecía pensar más en el encuentro de mañana que en el que se estaba jugando. Nadie se dejó llevar. Más bien al contrario. El conjunto vitoriano mostró un nivel de compromiso y de ambición sublimes. Olió sangre y no soltó a la presa hasta el último cuarto, cuando Tabak se permitió el lujo de ofrecer unos minutos de recompensa a Jelinek e incluso a Calbarro.
Un triple de un Milko Bjelica ayer soberbio nada más arrancar el último acto estableció la máxima renta baskonista (73-39). El Buesa Arena bramó orgulloso. El primer triunfo estaba ya en el zurrón. El lujoso CSKA mordía el polvo, probaba la medicina que a lo largo de los años han tenido que tragar otros muchos cuando han visitado el coliseo de Zurbano con altanería o aires de superioridad.
La de mañana será otra película. El rival sigue teniendo ventaja y al Baskonia no le queda margen de error. Aunque quizá por eso, por su proverbial capacidad para revolverse como un gato acorralado cuando se encuentra sin opciones, merezca la pena conceder crédito a un equipo que en Moscú parecía haberlo perdido por completo. Esto, no en vano, no es Moscú. Esto es el Buesa Arena. Y ayer al CSKA le quedó muy claro.
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17/4/13
Un virtuoso en la pintura
NENAD KRSTIC, EL JUGADOR MEJOR PAGADO DEl viejo continente, ESTÁ HACIENDO MUCHO DAÑO AL BASKONIA
EN un equipo como el CSKA resulta difícil quedarse con una sola pieza, pero entre los numerosos talentos de los que dispone Ettore Messina hay uno que brilla con luz propia por su condición de rara avis. Ya no hay demasiados pívots como Nenad Krstic (Kraljevo, Serbia, 1983) en el baloncesto mundial. Se han extinguido los interiores con sus fundamentos en el poste bajo, su facilidad para anotar y su juego de pies. Por eso quizá no deba extrañar que el serbio, que ya evidenció su clase durante siete campañas en la NBA, se haya convertido en el jugador mejor pagado del Viejo Continente.
EN un equipo como el CSKA resulta difícil quedarse con una sola pieza, pero entre los numerosos talentos de los que dispone Ettore Messina hay uno que brilla con luz propia por su condición de rara avis. Ya no hay demasiados pívots como Nenad Krstic (Kraljevo, Serbia, 1983) en el baloncesto mundial. Se han extinguido los interiores con sus fundamentos en el poste bajo, su facilidad para anotar y su juego de pies. Por eso quizá no deba extrañar que el serbio, que ya evidenció su clase durante siete campañas en la NBA, se haya convertido en el jugador mejor pagado del Viejo Continente.
Messina puede permitirse el lujo de dosificar a un jugador que está haciendo mucho daño al Caja Laboral en la serie que esta tarde vivirá su tercer episodio en el Buesa Arena. En una plantilla sobrada de piezas en todas las posiciones, que cuenta hasta con cinco pívots internacionales más las ayudas puntuales de un Khryapa que suele actuar como cuatro, a Krstic se le permite bailar. Otros hacen el trabajo sucio, mientras que a él le toca dar el golpe de gracia al rival desgastado. Y en esta eliminatoria lo está haciendo.
Krstic ha preferido vivir su madurez en Europa a pesar de las ofertas que ha recibido de equipos de la NBA, donde ya llegó a brillar
Ante un Baskonia que padece sobremanera las limitaciones de un juego interior con deficiencias estructurales, el serbio apenas está sufriendo para lucir. Kaun y Erceg, los titulares en los dos primeros partidos, se encargan de la labor de zapa para que Krstic, que percibe cerca de cuatro millones de dólares por temporada, lidere a una segunda unidad que en cualquier otro equipo de Euroliga sería considerada un quinteto titular de lujo.
Sus números atestiguan la influencia que está teniendo en el devenir de la serie. Promedia 16 puntos, 3,5 rebotes y una valoración de 18,5 sin necesidad de tener que estar en cancha más de veinte minutos. Siempre bien escoltado, la presencia de un jugador por el que beben los vientos varios equipos de la NBA que malviven sin un cinco de garantías está desequilibrando un duelo que ya de por sí nació desequilibrado ante la desproporción presupuestaria que separa a ambos contendientes.
La endeblez de Milko Bjelica, el absentismo de Nemanja en los dos primeros partidos y la ternura de un Tibor Pleiss castigado en exceso por los árbitros ha dejado a Maciej Lampe solo ante la manada de poderosos interiores del CSKA. Sin embargo, apenas está habiendo oportunidades para gozar del ansiado duelo entre dos de los postes ofensivamente mejor dotados del continente. Otros se ocupan de picar y poner las banderillas al polaco antes de que Krstic tenga que verse las caras con él. El viernes, sin ir más lejos, en su primer encontronazo lo mandó al banquillo con tres faltas. El desnivel en la zona se está revelando determinante en la eliminatoria.
Hoy Krstic tratará de asestar la puntilla al equipo azulgrana. El jugador mejor pagado de Europa, incluido en el segundo mejor quinteto de novatos de la NBA en 2005, que hizo grandes números en los Nets, fue importante en los Thunder de Kevin Durant y apenas pudo hacerse un hueco en los Celtics de Rajon Rondo, Ray Allen, Paul Pierce y Kevin Garnett, querrá ofrecer lo mejor de su repertorio en la pista de baile del Buesa Arena. Si le dejan, resulta poco probable que el Baskonia pueda llegar vivo al viernes.
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14/4/13
Basket de dos velocidades
El Caja Laboral recibe un severo correctivo y se muestra impotente ante un CSKA muy superior
Podrían hacerse miles de lecturas de lo que ayer ocurrió sobre el parqué del Universal Sports Hall de Moscú. Habrá quien hable de falta de compromiso, de mala dirección desde el banquillo o de desatino a la hora de tomar las decisiones tanto en defensa como en ataque. Pero existe una versión que no admite ningún tipo de debate: la que responde a la abismal diferencia de nivel que ahora mismo separa a las plantillas de ambos equipos.
El Caja Laboral recibió un nuevo correctivo en la pista de un CSKA todopoderoso, casi intocable y que parece decidido a cerrar la eliminatoria por la vía rápida. A pesar del patente crecimiento anímico que en cuestión de horas parecía haber experimentado el equipo, que saltó a la cancha con apetito de revancha y mucha más confianza en sus posibilidades, la realidad acabó por situar a cada uno en su lugar. El combinado baskonista, que ofreció un primer cuarto que invitaba a soñar con gestas pretéritas, terminó estrellándose contra un muro y sumando una segunda derrota que, más que nada por las formas, empuja incluso a pensar que, si no cambian mucho las cosas, el miércoles se dará por cerrada la meritoria andadura del conjunto de Tabak en la Euroliga.
El técnico croata deberá revisar en el baúl de sus recursos para encontrar algún revulsivo que varíe el guión de una batalla en la que Ettore Messina se está manejando con mucha comodidad. Lo de siempre ya ha quedado claro que no basta. Y apenas se apreciaron correcciones tácticas entre el primer y el segundo partido. El CSKA explotó sus bazas, sacó enormes réditos a su superioridad física y al fondo de armario sin que se viera que en el banquillo visitante fueran a ofrecerse recetas originales para tratar de modificar los parámetros que regían un duelo en el que el conjunto vitoriano volvió a despeñarse por un precipicio.
Sí funcionaron, al menos de inicio, las artes de psicólogo que tanta falta le hacían a la plantilla azulgrana tras el baño de realidad del miércoles. Tabak supo aprovechar el tiempo para recuperar anímicamente a sus pupilos, que encararon los primeros minutos con sangre en los ojos y una aparente obsesión por devolver el golpe recibido. Con un quinteto en el que Causeur suplió en el puesto de escolta al capitán San Emeterio, bien dirigido por Cook y con Lampe como gran amenaza interior, el Baskonia encontró cierto equilibrio y logró incluso marcar el ritmo de juego en los compases iniciales.
La amenaza del poste polaco en la pintura obligaba al CSKA a cerrar la defensa y eso generaba espacios y tiros abiertos que el Baskonia ayer sí supo aprovechar. Hasta cuatro triples logró anotar en este primer acto el equipo azulgrana, cuya actividad defensiva impedía que el cuadro ruso anotara con sencillez. Cook, con dos, Nocioni y Lampe abrieron brecha desde el perímetro. Una canasta del osado Causeur estableció la máxima renta (12-21) justo antes de que todo el invento se viniera abajo.
Tabak arriesgó en exceso y lo pagó. Mantuvo a Lampe en pista con dos faltas y Messina supo leerlo. Dio entrada a Nenad Krstic y en su primer baile bajo canasta logró forzar la tercera del polaco y además anotar. Quedaba más de media hora de partido y el conjunto vitoriano se quedaba sin su principal argumento ofensivo. Aun así, supo mantener el tirón y cerrar con la cabeza alta un primer cuarto que marcaba el rumbo a seguir para aspirar a llevarse el partido (20-26).
Apagón
A partir de ahí se apagaron las luces. El Caja Laboral se desmoronó por completó. Se derritió como un cubito de hielo al sol ante la potente rotación del CSKA. Papaloukas, Micov y Jackson mantenían el nivel mientras la entrada en pista de Heurtel coincidía con el desplome absoluto. Con Lampe reservado y Nemanja Bjelica desaparecido en combate por segundo partido consecutivo, irrumpió la oscuridad. El Baskonia sudaba sangre para producir en ataque, pero San Emeterio, tan obstinado como valiente, trataba de mantener las constantes vitales del equipo y el partido se mantenía abierto al descanso (44-37).
Quedaba por ver si el equipo azulgrana dispondría de la fortaleza mental para dar la respuesta que exigía la cita. Y una vez más quedó claro que no la tiene. El CSKA adquirió velocidad de crucero y el Baskonia deambuló por la pista como un boxeador sonado, sufriendo un doloroso castigo que por momentos llegó a rozar la treintena de puntos.
El equipo de Messina se apunta el segundo punto y deja la elkminatoria vista para sentencia. No da la impresión de que Tabak pueda esta vez ejercer su asombrosa capacidad para obrar milagros. Pero la serie vuela ahora hacia Vitoria. A eso se agarra el baskonismo. Habrá que ver si el abrigo de la hinchada azulgrana basta para reducir las insondables distancias que hoy por hoy se aprecian entre ambos equipos.
Podrían hacerse miles de lecturas de lo que ayer ocurrió sobre el parqué del Universal Sports Hall de Moscú. Habrá quien hable de falta de compromiso, de mala dirección desde el banquillo o de desatino a la hora de tomar las decisiones tanto en defensa como en ataque. Pero existe una versión que no admite ningún tipo de debate: la que responde a la abismal diferencia de nivel que ahora mismo separa a las plantillas de ambos equipos.
El Caja Laboral recibió un nuevo correctivo en la pista de un CSKA todopoderoso, casi intocable y que parece decidido a cerrar la eliminatoria por la vía rápida. A pesar del patente crecimiento anímico que en cuestión de horas parecía haber experimentado el equipo, que saltó a la cancha con apetito de revancha y mucha más confianza en sus posibilidades, la realidad acabó por situar a cada uno en su lugar. El combinado baskonista, que ofreció un primer cuarto que invitaba a soñar con gestas pretéritas, terminó estrellándose contra un muro y sumando una segunda derrota que, más que nada por las formas, empuja incluso a pensar que, si no cambian mucho las cosas, el miércoles se dará por cerrada la meritoria andadura del conjunto de Tabak en la Euroliga.
El técnico croata deberá revisar en el baúl de sus recursos para encontrar algún revulsivo que varíe el guión de una batalla en la que Ettore Messina se está manejando con mucha comodidad. Lo de siempre ya ha quedado claro que no basta. Y apenas se apreciaron correcciones tácticas entre el primer y el segundo partido. El CSKA explotó sus bazas, sacó enormes réditos a su superioridad física y al fondo de armario sin que se viera que en el banquillo visitante fueran a ofrecerse recetas originales para tratar de modificar los parámetros que regían un duelo en el que el conjunto vitoriano volvió a despeñarse por un precipicio.
Sí funcionaron, al menos de inicio, las artes de psicólogo que tanta falta le hacían a la plantilla azulgrana tras el baño de realidad del miércoles. Tabak supo aprovechar el tiempo para recuperar anímicamente a sus pupilos, que encararon los primeros minutos con sangre en los ojos y una aparente obsesión por devolver el golpe recibido. Con un quinteto en el que Causeur suplió en el puesto de escolta al capitán San Emeterio, bien dirigido por Cook y con Lampe como gran amenaza interior, el Baskonia encontró cierto equilibrio y logró incluso marcar el ritmo de juego en los compases iniciales.
La amenaza del poste polaco en la pintura obligaba al CSKA a cerrar la defensa y eso generaba espacios y tiros abiertos que el Baskonia ayer sí supo aprovechar. Hasta cuatro triples logró anotar en este primer acto el equipo azulgrana, cuya actividad defensiva impedía que el cuadro ruso anotara con sencillez. Cook, con dos, Nocioni y Lampe abrieron brecha desde el perímetro. Una canasta del osado Causeur estableció la máxima renta (12-21) justo antes de que todo el invento se viniera abajo.
Tabak arriesgó en exceso y lo pagó. Mantuvo a Lampe en pista con dos faltas y Messina supo leerlo. Dio entrada a Nenad Krstic y en su primer baile bajo canasta logró forzar la tercera del polaco y además anotar. Quedaba más de media hora de partido y el conjunto vitoriano se quedaba sin su principal argumento ofensivo. Aun así, supo mantener el tirón y cerrar con la cabeza alta un primer cuarto que marcaba el rumbo a seguir para aspirar a llevarse el partido (20-26).
Apagón
A partir de ahí se apagaron las luces. El Caja Laboral se desmoronó por completó. Se derritió como un cubito de hielo al sol ante la potente rotación del CSKA. Papaloukas, Micov y Jackson mantenían el nivel mientras la entrada en pista de Heurtel coincidía con el desplome absoluto. Con Lampe reservado y Nemanja Bjelica desaparecido en combate por segundo partido consecutivo, irrumpió la oscuridad. El Baskonia sudaba sangre para producir en ataque, pero San Emeterio, tan obstinado como valiente, trataba de mantener las constantes vitales del equipo y el partido se mantenía abierto al descanso (44-37).
Quedaba por ver si el equipo azulgrana dispondría de la fortaleza mental para dar la respuesta que exigía la cita. Y una vez más quedó claro que no la tiene. El CSKA adquirió velocidad de crucero y el Baskonia deambuló por la pista como un boxeador sonado, sufriendo un doloroso castigo que por momentos llegó a rozar la treintena de puntos.
El equipo de Messina se apunta el segundo punto y deja la elkminatoria vista para sentencia. No da la impresión de que Tabak pueda esta vez ejercer su asombrosa capacidad para obrar milagros. Pero la serie vuela ahora hacia Vitoria. A eso se agarra el baskonismo. Habrá que ver si el abrigo de la hinchada azulgrana basta para reducir las insondables distancias que hoy por hoy se aprecian entre ambos equipos.
9/4/13
Tabak mantiene la exigencia
El hambre de gloria del técnico croata sostiene las esperanzas de un equipo que afronta un reto mayúsculo en los cuartos de final de la Euroliga
Zan Tabak se consagró ayer como icono baskonista. En un gesto que quizá haya podido pasar un tanto desapercibido ante todo lo que se está hablando en torno al duelo entre Caja Laboral y CSKA en los cuartos de final de la Euroliga, el técnico croata se encargó de fijar el listón de la exigencia en parámetros que no deberían rebajarse bajo ningún concepto. Un compañero preguntó en la sala de prensa del Buesa Arena sobre la diferente óptica con la que en teoría encaran la serie ambos equipos. En la pregunta parecía ir implícita la constatación de que el equipo azulgrana ya ha cumplido porl el mero hecho de colarse en el Top 8 y fue el propio Tabak quien reaccionó para recordar las señas de identidad de un club que ha forjado su grandeza a base de superar obstáculos que de antemano parecían insalvables.
“No podemos acudir nunca a un partido pensando que no pasa nada si perdemos. El Baskonia no es así”, terció el preparador balcánico. “Cuando me dieron este trabajo acepté el reto de ser entrenador del Baskonia y creo que el Baskonia nunca puede entrar en una cancha diciendo que no tenemos nada que perder. No somos un club así. Sin importancia de la plantilla que tengamos, no podemos ir a un partido pensando que no pasa nada si perdemos. Hay un nombre por detrás y una historia que cuando saltas a una cancha debes proteger. Por eso no puedo aceptar este tipo de actitudes”, añadió.
Estoy convencido de que sus palabras supusieron un bálsamo para el baskonismo, desde las altas instancias del Buesa Arena a los aficionados de a pie. Este equipo no puede permitirse perder la exigencia, que ha sido seña de identidad y motor. A nadie se le escapa que la dificultad aumenta cada temporada. La brecha económica con los principales presupuestos, entre los que el CSKA figura a la cabeza, está ahí. Pero esto es deporte y los rusos no van a jugar con siete. Jugarán con cinco. La empresa se presenta muy difícil, pero no es imposible, ni como mínimo inabordable.
Mucho se ha escrito y hablado sobre el nivel y la capacidad para desconectar de la actual plantilla. Es probable que, a simple vista, el colectivo azulgrana no parezca tan deslumbrante como versiones anteriores. Sin embargo, ¿cuántas de las gestas escritas con letras de oro en las páginas del baskonismo llegaron en situaciones de aparente inferioridad? Yo diría que la mayoría. Y en todas ellas la exigencia sirvió como motor, vehiculó la ambición de un equipo que jamás ponía excusas ante la aversidad. Tabak tampoco quiere hacerlo. Todo lo contrario. En lugar de cobijarse en las limitaciones que puede presentar su plantilla, huérfana de un base contrastado, quizá algo coja en la pintura, se exige y exige.
Hacerse un nombre en Europa
Ayer tuve oportunidad de charlar un rato con Maciej Lampe y su discurso reflejaba que, contra lo que parece un descenso generalizado de la exigencia en el entorno, en el vestuario se tienen las cosas claras. Luego es posible que la calidad no dé, que falten gasolina y mimbres para alcanzar la gloria, pero al menos los jugadores conservan el hambre. El polaco tiene claro que el cuadro baskonista se encuentra ante una oportunidad única. “Podemos hacer algo muy grande, tanto para cada jugador individualmente como para el equipo. Tenemos un equipo muy joven. Es el primer año con toda esta gente. Estoy seguro de que cada uno de nosotros querrá hacerse un nombre en Europa y este es el momento en el que podemos lograrlo”, afirmaba.
Lampe tenía mucha razón. En la actual plantilla del Caja Laboral no hay un solo jugador que haya disputado una Final Four. Tampoco lo había en la plantilla que en 2005 se presentó en Moscú para disputar la primera en la historia del club. Muchas de las figuras que lucen en el retablo de la capilla azulgrana se forjaron su leyenda a base de superar imposibles. No quiero decir con esto que la calidad del equipo no haya bajado. Sólo digo que las esperanzas de la parroquia baskonista sólo pueden sostenerse en un nivel de exigencia externo como el que se ha tenido siempre y en el apetito de gloria los propios jugadores. Causeur, Heurtel, Pleiss o Nemanja son jugadores jóvenes que, como dice Lampe, tienen en su mano la opción de forjarse un nombre. Y no sólo los jugadores. Conviene tener presente que el propio Tabak es un entrenador novato. También se juega su futuro, su prestigio. Su ilusión ha resultado un ingrediente fundamental en la resurrección de un equipo que parecía muerto. Me alivia ver que su nivel de exigencia se mantiene intacto pese a sus pequeñas conquistas. Rebajarlo desde el exterior no ayuda en absoluto al equipo.
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8/4/13
Un clásico con poso agridulce
CSKA y Baskonia se han medido en 17 ocasiones en la actual Euroliga, con 13 victorias para los rusos / En su último enfrentamiento, hace tres años, los moscovitas dejaron al Caja Laboral de Dusko Ivanovic sin Final Four
Se ha convertido en un clásico, en un choque de trenes de primer nivel continental. El duelo entre el CSKA de Moscú y el Caja Laboral que acogerán los cuartos de final de la Euroliga a partir del miércoles pasa por ser, sin discusión, uno de los enfrentamientos más atractivos que a lo largo de la última década ha podido verse en esta competición. Aunque no siempre, o más bien casi nunca, el regusto que ha dejado en el paladar del baskonismo ha sido demasiado agradable. Podría decirse que todo lo contrario. Las estadísticas no acompañan las ansias de gloria del equipo de Zan Tabak, que busca una nueva campanada, si bien existen precedentes positivos que han quedado grabados a fuego en la retina de la hinchada azulgrana.
Se ha convertido en un clásico, en un choque de trenes de primer nivel continental. El duelo entre el CSKA de Moscú y el Caja Laboral que acogerán los cuartos de final de la Euroliga a partir del miércoles pasa por ser, sin discusión, uno de los enfrentamientos más atractivos que a lo largo de la última década ha podido verse en esta competición. Aunque no siempre, o más bien casi nunca, el regusto que ha dejado en el paladar del baskonismo ha sido demasiado agradable. Podría decirse que todo lo contrario. Las estadísticas no acompañan las ansias de gloria del equipo de Zan Tabak, que busca una nueva campanada, si bien existen precedentes positivos que han quedado grabados a fuego en la retina de la hinchada azulgrana.
Aquella semifinal en la Final Four de Moscú o el triunfo en la primera visita al Universal Sports Hall de la capital rusa contrastan con otras instantáneas del pasado en las que la mueca reflejaba tristeza, decepción o rabia. En realidad, los números son muy claros. Baskonia y CSKA se han enfrentado desde el nacimiento de la Euroliga en 17 ocasiones y el balance sonríe a los rusos, que se han llevado la victoria en 13 de esos encuentros.
Desde el primer duelo entre ambos equipos, en marzo de 2002, hasta el precedente más fresco, en los cuartos de final de hace tres años, la mayor parte de las ocasiones en las que el combinado del Ejército Rojo se ha cruzado en el trayecto del Baskonia hacia los títulos la resaca ha resultado más bien agridulce. Jugadores como Holden, Siskauskas, Trajan Langdon o Teo Papaloukas, el único de todos ellos que sigue en la plantilla de Ettore Messina, se convirtieron en verdugos de las esperanzas de algunas de las plantillas más brillantes de la historia del club vitoriano.
Un superviviente del primer duelo
De aquel primer duelo, celebrado en el Buesa Arena, sólo queda un superviviente. Un imberbe Andrés Nocioni formaba parte del roster que cayó derrotado en el pabellón de Zurbano por un CSKA en el que por aquel entonces brillaban Turkcan, McCants, Pashutin, el exbaskonista Rubén Wolkowysky y un Gordan Giricek que finiquitó con sus 25 puntos al equipo azulgrana. Junto a Nocioni, en un plantel muy corto de efectivos pero sobrado de talento, formaron Bennett, Scola, Foirest, Sconochini, Tomasevic, Oberto y Corchiani. Un equipazo que en el partido de vuelta de ese Top 16 se cobró la revancha y consiguió la que es, hasta la fecha, la única victoria que ha obtenido el combinado alavés en el Universal Sports Hall moscovita. Lo hizo además con contundencia (73-90), aunque a la postre no bastó para obtener una plaza en la Final Four de Bolonia.
Tendrían que pasar dos temporadas para que se reprodujera el enfrentamiento entre ambos, de nuevo en el Top 16. El primer choque volvió a vivirse en el Buesa Arena. El CSKA, ya con Papaloukas, Monya, Khryapa, Marcus Brown, Holden y el exbaskonista Victor Alexander, se apuntó la victoria. Pero aquel TAU, que contaba con la que muchos señalan como la mejor plantilla de su historia (Prigioni, Calderón, Macijauskas, Vidal, Nocioni, Kornel David, Scola, Splitter y Betts), también quería devolver el golpe en Moscú. No pudo hacerlo. En un partido marcado por la fatalidad, el cuadro ruso fue capaz de remontar los cinco puntos de ventaja con los que contaba el Baskonia a falta de 50 segundos para el final, sumar el triunfo y colarse en la final a cuatro de Tel Aviv. El gesto de Teo Papaloukas, autor del robo y la canasta decisivos, rebanándose el cuello con dedicatoria a la afición vitoriana forma parte también de la lista de hitos de este rosario de duelos.
El TAU tuvo un año después ocasión de disfrutar de la vendetta. Y en esta ocasión resultó especialmente dulce. En la campaña 2004/05 el destino los cruzó en la primera fase, donde el CSKA cumplió con la tradición y se apuntó la victoria tanto en Moscú (88-83) como en Vitoria (81-85), y también en la Final Four. Los cuatro mejores equipos de Europa se citaban en la capital rusa, por lo que el equipo adiestrado por Dusan Ivkovic reforzaba su condición de favorito. La humillación resultó más dolorosa. Un espectacular TAU asaltó el Olímpico y acalló a los miles de aficionados rusos que confiaban en disfrutar del primer título continental del CSKA en más de tres décadas. Macijauskas y Kornel David lideraron a un Baskonia que volvía a una final. No pudo sin embargo con el Maccabi de Baston, Vujcic, Anthony Parker y un Jasikevicius descomunal.
Semifinal en Praga
En la 2005/06, la temporada en la que Velimir Perasovic ocupó el banquillo baskonista, ambos equipos volvieron a cruzarse en el Top 16. Una victoria para cada uno. El CSKA ganó en su cancha y el TAU en el Buesa. Ambos acabarían jugando la Final Fouren Praga. Y esta vez los rusos sí lograron, 35 años después, volver a levantar el trofeo.
Aún se enfrentarían de nuevo en la 2007/08. Ese curso, que se cerró con el CSKA de nuevo como campeón y el Baskonia en la Final Four de Madrid, los rusos se llevaron el triunfo tanto en los dos duelos de la primera fase como en la semifinal. El miércoles volverán a verse las caras. Será la segunda vez que lo hagan en una eliminatoria de cuartos. La anterior tuvo lugar hace tres años, en el último precedente. El CSKA, que había vencido en fase regular tanto en Moscú como en Vitoria, se apuntó la serie tras ganar los dos primeros partidos en casa, caer en el tercero y volver a vencer en el cuarto, celebrado en el Buesa Arena. El irregular Baskonia de Tabak tiene en su mano la ocasión de cambiar el destino y lograr que el poso de estos duelos abandone su tono amargo.
Link a la noticia completa, publicada en Diario de Noticias de Álava
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7/4/13
Los tentáculos del gigante ruso
El CSKA, gran favorito al título, cuenta con la mejor plantilla de la Euroliga / Ettore Messina dispone de dos y hasta tres jugadores de calidad para cada puesto
En la Euroliga hay buenos equipos, grandes equipos y luego está el CSKA. El combinado moscovita, gran favorito a alzarse con el cetro continental, se presenta como un obstáculo de dimensiones descomunales en el trayecto que debe seguir el Baskonia en la búsqueda de su quinta Final Four. El sueño del equipo de Tabak de obrar un tercer milagro se topa con el ogro al que todos querían evitar, pero nadie arroja la toalla de antemano. Las tropas azulgranas han cargado los depósitos de autoestima, se han armado de confianza y afrontan lo que hace no mucho podía considerarse como una misión imposible con ambición.
Posible es, desde luego, aunque no resultará en absoluto sencillo plantar cara a un equipo que tiene mucho y casi todo bueno. Ettore Messina dispone de un plantel sobrado de calidad y cantidad. El preparador transalpino cuenta con algunos de los jugadores más determinantes del Viejo Continente. Tiene piezas por duplicado e incluso triplicado para cada puesto y parte con la obligación de, como mínimo, evitar las sorpresas y hacerse con un billete para el O2.
A pesar de la marcha de algunos puntales como Shved, Kirilenko o Siskauskas, el CSKA sigue pudiendo presumir de contar con una de las plantillas más desorbitantes de la Euroliga. Quizá la más. Empezando por el timón, en manos del genial Milos Teodosic, pasando por una línea exterior en la que brillan Sony Weems o Viktor Khryapa y acabando en un juego interior que se corona con la excelsa calidad de Nenad Krstic o la contundencia de Sasha Kaun, el conjunto moscovita aparece en el horizonte baskonista como un oponente temible y sin fisuras, aunque a lo largo de la temporada ha quedado claro que también las tiene.
Los moscovitas combinan la veteranía de viejas glorias curtidas en mil batallas, como el odiado Teo Papaloukas, con la energía de algunos de los valores más firmes del baloncesto ruso, como Vorontsevich o Ponkrashov. Presenta estrellas y finos estilistas, como el eléctrico Aaron Jackson -reclutado del Bilbao Basket a golpe de talonario-, pero también obreros que prestan un valioso servicio a la causa, como el exbaskonista Vladimir Micov o el granítico Dmitry Sokolov. El CSKA tiene de todo. Mucho y bueno. Por eso la eliminatoria de cuartos se avecina tan apasionante como complicada para un Caja Laboral que deberá sublimar el rendimiento de su versión más seria para poder competir ante un rival que ya se ha cruzado en otras ocasiones en su camino hacia las semifinales.
La versatilidad de Khryapa, la calidad de Krstic y el talento de Teodosic sobresalen en un plantel desorbitante
Milos Teodosic maneja los mandos. La estrella de la selección serbia ha madurado. Messina ha sido capaz de sacar todo el jugo a un jugador que ha incrementado su producción estadística con respecto a la pasada campaña. Con el italiano juega más que con Kazlauskas y asume además mayores responsabilidades anotadoras. En todo caso, la mayor amenaza que presenta tiene mucho más que ver con su capacidad para hacer jugar a sus compañeros. Thomas Heurtel y sobre todo Omar Cook tendrán una labor fundamental para la suerte de la serie. Si logran dificultar su tarea, el Baskonia ganará enteros. De lo contrario, si luce a su antojo, el CSKA puede avasallar como una apisonadora a cualquier rival.
Messina, pese a todo, cuenta con otras alternativas. Hay hasta tres bases más en la plantilla que podrían ser titulares u hombres importantes en cualquier otro equipo de Euroliga. Papaloukas ha acabado por hacerse hueco en la rotación. A sus 36 años, el combo heleno ha perdido parte de su chispa, pero conserva su conocimiento del juego y su capacidad para dominar el tempo de los partidos. Jackson ha cedido algo de protagonismo, aunque sigue siendo un arma de incalculable valor para cambiar el ritmo y revolucionar cualquier duelo. Y aún le queda a Messina el arma de Ponkrashov, base titular en la selección rusa y relegado al ostracismo en los últimos duelos. Su corpulencia y capacidad para sacar ventajas al poste ante pares más pequeños representan también un recurso del que el técnico italiano podría echar mano en un momento dado.
En el perímetro también hay piezas muy diferentes que confieren a Messina un elevado margen de maniobra. Más allá de que tanto Papaloukas como Ponkrashov pueden actuar como escoltas, son Weems y Khryapa los que ocupan de inicio las alas. El norteamericano, excompañero de José Manuel Calderón en los Raptors, ya exhibió sus virtudes en el Zalgiris el pasado curso. Sin embargo, su explosión definitiva ha llegado en Moscú. Es una de las principales armas ofensivas de un CSKA al que si hubiera que ponerle un pero quizá podría situarse en la falta de tiradores. Sobre Khryapa hay poco que decir. Es uno de los mejores jugadores del baloncesto europeo. Gran defensor, buen anotador y con un físico especialmente dotado para este deporte, es el tercer jugador que acumula más minutos. En función del rival, si el equipo contrario dispone de interiores móviles y con querencia a merodear la línea de tres como es el caso del Baskonia, suele ocupar la demarcación de cuatro. En ese caso, Micov, otro excelente defensor con el que Nocioni y San Emeterio tendrán un hueso duro de roer, gana minutos.
Dinamita en la pintura
La versatilidad del juego interior supone la guinda de este temible CSKA. Messina cuenta con cuatro jugadores que superan los 2,10 y con un quinto pívot, Vorontsevich, llamado a ser grande aunque su progresión se está viendo en cierto modo eclipsada por la dura competencia. La gran amenaza en la pintura la representa Nenad Krstic. El exjugador de Thunder y Celtics posee el mejor juego de pies de la Euroliga y su talento ofensivo quizá sólo pueda ser comparable cerca del aro al de Maciej Lampe. La diferencia estriba en que Krstic siempre cuenta con un guardaespaldas que se encarga del trabajo menos luminoso. Sasha Kaun, un portento físico que hace mucho daño en el rebote ofensivo, Sokolov o Erceg pueden asumir esta labor, aunque en numerosas ocasiones es el propio Khryapa quien ejerce como acompañante.
Los nombres, a simple vista, asustan. Pero también asustaban, y quizá más, el pasado año y el CSKA volvió a estrellarse y a quedarse sin un título que parecía tener adjudicado de antemano. Ganar en Moscú nunca es fácil, pero tampoco imposible. El Baskonia lo ha hecho, y este mismo curso otros dos equipos de la ACB, el Barça y el Unicaja, han sido capaces de dar la campanada. En la primera fase el equipo de Messina sólo cedió una derrota, pero en el Top 16 ha peleado hasta la última jornada por el primer puesto. Maciej Lampe y Andrés Nocioni marcaron el camino. La receta parece clara. Hay que pelear para conseguir un triunfo en el Universal Sports Hall y después rematar la serie en Vitoria, al abrigo del Buesa Arena. El CSKA es un gigante, pero este Baskonia, al menos en Europa, ha demostrado osadía incluso para pelear contra molinos.
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5/4/13
De nuevo en su sitio
El Baskonia cumple ante el Montepaschi y regresa a los cuartos de final de la Euroliga, donde le espera el todopoderoso CSKA
El Caja Laboral de los altibajos, el equipo bipolar y ciclotímico que tantos disgustos ha regalado a su afición, sacó a relucir su orgullo en el momento de la verdad. Tal y como ha hecho en otras citas claves a lo largo de este curso demencial y desconcertante, emergió su mejor versión justo cuando la situación más lo requería. Sin brillo pero con altas dosis de entrega y sacrificio, cualidades que muchos desligan de la actual plantilla, se sacudió de encima la visita de un Montepaschi a la baja y aprovechó ayudas externas para culminar su objetivo de acceder al Top 8 de la máxima competición del baloncesto continental.
Mucho se ha hablado de la capacidad de este equipo para desconectar, para sufrir cortocircuitos letales, y eso es algo que está ahí, no se puede negar y parece no tener arreglo. Pero también posee este colectivo cierto orgullo que sale a relucir cuando el panorama pinta más oscuro, cuando se ciernen negros nubarrones sobre su futuro. Y además mucho talento. Ayer era una noche idónea para la reivindicación, y algunos jugadores supieron captar el mensaje, asimilar la relevancia de la cita y ofrecer a un Buesa Arena engalanado para la ocasión lo que hacía falta para abreviar las angustias.
Sobre Nocioni, la honradez hecha carne, ni hubo ni hay ni habrá nunca dudas. Pero irrumpieron en escena también otros jugadores que, aun con sus desconexiones puntuales, suelen dar la cara cuando llegan las citas de alto voltaje. En un choque cuya energía acabó por desarbolar los planes y la rigidez táctica de Zan Tabak, el talento de Maciej Lampe y Nemanja Bjelica lo dinamitó todo, cambió el paso por completo.
Reacción devastadora
La irrupción en escena del poste polaco, que bailó sobre la tumba de los entregados interiores del Montepaschi, y más aún de Nemanja, genial en el pase e inteligente en cada acción, quebró la pésima dinámica con la que el cuadro baskonista había estrenado el partido. Tras haber anotado sólo dos puntos en los primeros cinco minutos (2-7), los cambios precipitaron la reacción del equipo de Tabak. Resultó furibunda, devastadora, definitiva. El parcial de 19-4 que se produjo tras la entrada de ambos en el partido supuso la defunción anticipada de un Montepaschi que, pese a que disponía de opciones de acceder a los cuartos de final, bajó los brazos y se resignó a sumar su quinta derrota consecutiva en la competición continental.
Quedaban muchos minutos, pero en el Buesa Arena se empezó a atender más los resultados ajenos que el propio. El último cuarto de hora, aun con las pinceladas de excelente juego que por momentos ofrecieron los pupilos de Tabak, la mente estaba fijada en los duelos del Palau y El Pireo. Llegaron momentos de zozobra, e incluso tras sonar el bocinazo final varios millares de aficionados se quedaron en la grada aguardando los finales en otras canchas. La hinchada azulgrana conservaba la fe. Tenía que ganar el Barça o el Olympiacos. Se hicieron de rogar, pero al final ganaron ambos y en el Buesa Arena se vivió una fiesta.
Los toreros volvieron a la cancha, la música volvió a sonar y la hinchada baskonista, huérfana de excesivas alegrías este curso, festejó que su equipo volvía a estar entre los mejores, en su lugar natural. Tabak ha obrado ya dos milagros. El CSKA espera ahora en cuartos. ¿Por qué no soñar con un tercero?
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25/3/13
Fiabilidad alemana
Los anuncios de automóviles, sector que padece con crudeza la crisis, se esmeran en estos tiempos oscuros en destacar la fabricación nacional como reclamo. Ahora se concibe como un valor añadido el hecho de que el vehículo de turno se haya fabricado en España, como recordatorio de que sus factorías, tal y como sucede en Vitoria, sostienen en cierto modo la economía de muchas capitales de provincia. No siempre fue así. Más bien al contrario. Durante muchos años lo que vestía era el diseño, la sobriedad y sobre todo la fiabilidad alemana de los coches. Siempre se ha concedido unos valores de seriedad y rigor a todo lo procedente del país germano. Tibor Pleiss parece empeñado en ratificar esta impresión.
El poste teutón se está confirmando como una garantía en estas últimas semanas. A las dudas que genera la actitud colectiva de este Caja Laboral bipolar, Pleiss responde con un rigor y una máxima concentración que Tabak agradece y premia. Tras haber permanecido en un discreto segundo plano durante buena parte de la temporada, ha relevado a Lampe en el quinteto titular en varios partidos y ha evidenciado que es el único interior del plantel azulgrana con verdadera capacidad de intimidación y dotes defensivas. Más allá de lo que puede aportar en ataque, gracias en gran medida a su providencial habilidad para tiranizar el rebote ofensivo, su presencia en la pintura garantiza el calvario para los valientes que se aventuran a buscar el aro.
El pasado sábado, en el derbi frente al Lagun Aro, Pleiss firmó su primer doble-doble con la elástica baskonista. En realidad no hizo más que refrendar las buenas sensaciones que estaba enviando en los últimos partidos, incluso en algunos de los que el equipo vitoriano ha estado lejos de dar la talla. En todo caso, su incidencia en el juego del equipo no suele quedar reflejada en la planilla de la estadística. Pleiss es más que números, es el boceto de lo que sin duda alguna va a ser un pívot espectacular al que a buen seguro le aguarda una carrera más que prometedora al otro lado del Atlántico.
Futuro NBA
El pasado verano ya tuvo la ocasión de probar suerte en la NBA. Los Thunder de Oklahoma City, el equipo que posee sus derechos, le trasladaron la posibilidad de sumarse al plantel con el que disputaría las competiciones estivales en las que muchos jugadores acaban ganándose un contrato. A pesar de su extrema juventud (cumplió 23 años en noviembre), Pleiss demostró la sorprendente madurez con la que se maneja fuera de la pista. "Me gustaría jugar en la NBA, es mi sueño, pero creo que la mejor opción para crecer como jugador era venir aquí", manifestó en declaraciones a Diario de Noticias de Álava una semana antes de arrancar la ACB. El poste germano, con contrato hasta junio de 2016, tenía muy presente el trampolín que el Baskonia ha representado para otros muchos grandes jugadores del baloncesto europeo que a la larga se han hecho importantes en la NBA. No tenía prisa y consideraba que Dusko Ivanovic podía ejercer el mismo influjo en él.
La salida del montenegrino no supuso un revés importante para sus planes. Su sustituto, un antiguo pívot con una excelente trayectoria profesional como Zan Tabak, mostró desde su llegada un especial interés en mejorar el juego interior del equipo. El preparador croata insistió desde el primer día en la necesidad de trabajar la pelea por el rebote, hasta ese momento punto débil de un equipo carente de músculo y agresividad en la pintura, y Pleiss supo recoger el guante. La anormal configuración del equipo lo ha convertido en una pieza muy importante, sobre todo desde el punto de vista de los intangibles. En una batería de pívots donde hay mucho talento pero escaso trabajo, su presencia en cancha resulta de un valor incalculable. No sólo por lo que hace, sino también por lo que supone para sus compañeros.
Zan Tabak carece de tipos duros. Lampe y los Bjelica son jugadores de gran calidad, pero hay mucho bailarín para poca pista. Milko, renovado contra pronóstico el pasado verano, se queda a medio camino. A pesar de que en los últimos partidos está exhibiendo un gran estado de forma, sobre todo desde el punto de vista físico, no representa el perfil de jugador que tanto Lampe como Nemanja necesitarían a su lado para brillar. Pleiss sí dispone de esas cualidades. Exige pocos balones, aunque su juego en el uno contra uno es más que aceptable, y aporta muchas segundas opciones con sus rebotes ofensivos y más aún en defensa con su capacidad intimidadora.
Equilibrio muscular
Su crecimiento en los últimos compromisos del conjunto azulgrana representa una excepcional noticia de cara a afrontar la fase decisiva de la competición. Ante el evidente desequilibrio estructural del juego interior, el germano puede llegar a convertirse en el currela que tanto se echaba en falta. Queda por ver si Tabak, como sí hizo en ocasiones puntuales Ivanovic, se anima en algún momento a permitir que comparta pista con Lampe, el jugador que más agradecería de su compañía sobre el parqué. El técnico montenegrino utilizó esta fórmula para castigar al Real Madrid de Pablo Laso en el duelo liguero que se disputó en la quinta jornada en el Palacio de los Deportes. Lampe asumió el puesto de cuatro, con Pleiss de cinco y Nemanja de tres. El alemán, recién salido de su mononucleosis, hizo su papel. El resultado fueron los 22 puntos del polaco y los 25 del combo serbio en un duelo que se decidió en la prórroga y en el que el Baskonia tuvo un último tiro para ganar.
Pura fiabilidad alemana. Pleiss es lo que se ve y lo que no se ve. Y será aún más, porque todavía le resta mucho camino por recorrer. Es muy joven, debe ganarse el respeto de los árbitros, que le castigan en exceso en los contactos, y tiene que mejorar en muchos apartados. Pero tiene cabeza, disposición y talento para lograrlo. A pesar de su bisoñez, por su papel en este equipo, puede llegar a convertirse en un arma determinante ahora que llega el momento de decidir si este curso se resuelve como un éxito o como un fracaso en el intento del Baskonia de volver a pelear por los títulos.
30/11/12
El milagro de la vida
EL CAJA LABORAL REMONTA A FALTA DE SEGUNDOS UN PARTIDO DEMENCIAL Y CONSERVA SUS OPCIONES DE 'TOP 16'
Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.
Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.
Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.
Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.
El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.
Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.
A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.
Caja Laboral (14+14+17+19): Heurtel (11), Oleson (6), Nocioni (8), M. Bjelica (4), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), San Emeterio (17), Pleiss, Causeur, N.Bjelica (2).
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.
Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.
Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.
Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.
Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.
El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.
Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.
A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.
Viernes, 29 de noviembre de 2012
64-62
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.
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26/11/12
El Baskonia toca fondo
EL EQUIPO AZULGRANA OFRECE UNA ACTUACIÓN INDIGNA EN EL ESTRENO DE ZAN TABAK
Resulta muy difícil dar en la hemeroteca con un espectáculo tan bochornoso como el que ayer ofreció el Caja Laboral en Kaunas. El equipo azulgrana se inmoló en el Zalgirio Arena. El encuentro que debía recordarse por ser el primero de Zan Tabak en el banquillo baskonista quedará recogido en los libros como seguramente el peor que ha disputado el combinado vitoriano en su historia en la Euroliga. Lo peor del lamentable ejercicio de impotencia y desidia con el que se prolongó la caída libre que Josean Querejeta pretendió zanjar con el relevo en el banquillo es, sin embargo, que hoy por hoy no puede afirmarse que no vaya a repetirse algo similar en un futuro más o menos próximo. El equipo, como quedó claro ante el Obradoiro, como se vio ante el Efes o el Olympiacos, como destapó el Cedevita, está muerto, física y mentalmente agotado. Y desde luego está demostrando que, sin que esa pueda ser la respuesta a todos sus males, no puede vivir sin Nemanja Bjelica.
Zan Tabak va a tener que perder muchas horas de sueño para convertir este amasijo de jugadores desmoralizados, inapetentes y superados por la situación en un colectivo sólido y capaz de dar la cara en los partidos. Tal y como está ahora, resulta aterradora la visita de mañana del Unicaja o cualquier otra cita de mínima exigencia. Al técnico croata se le pueden achacar pocas responsabilidades por el desastre perpetrado en la cancha lituana. Si acaso, que es lo que sí se esperaba, que no hubiera siquiera conseguido alterar mínimamente el estado depresivo de un equipo que se viene abajo a las primeras de cambio, que se desploma sobre la lona ante el primer revés.
Las dudas y los nervios con los que el cuadro baskonista saltó a la cancha propiciaron que ese primer golpe a la mandíbula no tardara en llegar. Un equipo que acudía a una cita trascendental demasiado corto de efectivos, sobre todo en la pintura, tuvo que soportar que dos piezas en principio fundamentales como Maciej Lampe y Brad Oleson se borraran del partido al cometer dos faltas que los llevaron al banco.
Tabak, como en su día Ivanovic, tuvo que recurrir a Nocioni como cuatro y Joan Plaza supo ganarle la partida de ajedrez haciendo gala del sensacional fondo de armario del que dispone el Zalgiris. El maestro humilló a su discípulo en su bautismo en la Euroliga. Aunque jugaba con mucha ventaja, con una excepcional batería de pívots que ante la ausencia de Lampe, la incapacidad de un Milko Bjelica que cada día que pasa genera más dudas y la ternura de Pleiss, terminaron de decantar el partido en la pelea por el rebote. Los números lo decían todo al final del partido. Ningún equipo pueda aspirar a ganar un partido en la máxima competición del baloncesto continental si regala 23 capturas ofensivas al rival. El bagaje global en la pelea bajo los tableros (49-23) no retrata ya sólo la brutal tiranía que el Zalgiris impuso cerca de los aros, sino también la abulia con la que una vez más el equipo encaró una cita que se presumía vital para conservar las opciones de clasificación para el Top 16.
Al Baskonia no le queda ya margen de error. Tampoco argumentos para que su afición siga soñando. La realidad marca que este equipo, al que sólo un milagro y quizá la injusticia divina colarían en la siguiente fase del torneo, no lo merece ni por asomo. Mucho tendrán que cambiar las cosas con Tabak, al que se le debe conceder tiempo para enmendar el desaguisado con el que se ha topado, para que el proyecto resulte competitivo en cualquier competición. A buen seguro hará falta que se muevan más fichas en los despachos para enmendar una plantilla que cada vez está quedando más claro que no da la talla, más allá de que se haya jugado el recurso del revulsivo con Tabak.
El Zalgiris, un gran equipo, sacó a relucir todas las carencias, que son muchas, de un Caja Laboral que jamás estuvo en el partido. Ni una sola vez llegó a ponerse por delante en el marcador. Jamás llegó a ofrecer la impresión de que podía pelear por la victoria. Si el objetivo para este curso, más que los títulos, era recobrar la capacidad para competir, a este equipo le queda un largo camino para acercarse. Y habrá que ver si alguna vez lo consigue. Por de pronto, ayer ofreció a su desconsolada hinchada una humillación que no merecía y no le resultará fácil de olvidar.
Zalgiris Kaunas (22+21+16+23): Jaaber (12), Darden (2), Popovic (19), Jankunas (5) D. Lavrinovic (13)-cinco inicial-, Kuzminskas (13), Lafayette (7), K. Lavrinovic (1), Kaukenas (2), Foote (8), Lipkevicius y Delas.
Caja Laboral (15+9+9+12): Heurtel (2), Oleson (2), Nocioni (10), M.Bjelica (4), Lampe (5) -cinco inicial-, Rochestie (1), San Emeterio (3), Pleiss (6), Causeur (10) y Cabezas (2).
Árbitros: Lamonica (ITA), Ankarali (TUR). Kowalski (POL). Técnica a Nocioni (min.35). Eliminado Nocioni (min.35).
Resulta muy difícil dar en la hemeroteca con un espectáculo tan bochornoso como el que ayer ofreció el Caja Laboral en Kaunas. El equipo azulgrana se inmoló en el Zalgirio Arena. El encuentro que debía recordarse por ser el primero de Zan Tabak en el banquillo baskonista quedará recogido en los libros como seguramente el peor que ha disputado el combinado vitoriano en su historia en la Euroliga. Lo peor del lamentable ejercicio de impotencia y desidia con el que se prolongó la caída libre que Josean Querejeta pretendió zanjar con el relevo en el banquillo es, sin embargo, que hoy por hoy no puede afirmarse que no vaya a repetirse algo similar en un futuro más o menos próximo. El equipo, como quedó claro ante el Obradoiro, como se vio ante el Efes o el Olympiacos, como destapó el Cedevita, está muerto, física y mentalmente agotado. Y desde luego está demostrando que, sin que esa pueda ser la respuesta a todos sus males, no puede vivir sin Nemanja Bjelica.
Zan Tabak va a tener que perder muchas horas de sueño para convertir este amasijo de jugadores desmoralizados, inapetentes y superados por la situación en un colectivo sólido y capaz de dar la cara en los partidos. Tal y como está ahora, resulta aterradora la visita de mañana del Unicaja o cualquier otra cita de mínima exigencia. Al técnico croata se le pueden achacar pocas responsabilidades por el desastre perpetrado en la cancha lituana. Si acaso, que es lo que sí se esperaba, que no hubiera siquiera conseguido alterar mínimamente el estado depresivo de un equipo que se viene abajo a las primeras de cambio, que se desploma sobre la lona ante el primer revés.
Las dudas y los nervios con los que el cuadro baskonista saltó a la cancha propiciaron que ese primer golpe a la mandíbula no tardara en llegar. Un equipo que acudía a una cita trascendental demasiado corto de efectivos, sobre todo en la pintura, tuvo que soportar que dos piezas en principio fundamentales como Maciej Lampe y Brad Oleson se borraran del partido al cometer dos faltas que los llevaron al banco.
Tabak, como en su día Ivanovic, tuvo que recurrir a Nocioni como cuatro y Joan Plaza supo ganarle la partida de ajedrez haciendo gala del sensacional fondo de armario del que dispone el Zalgiris. El maestro humilló a su discípulo en su bautismo en la Euroliga. Aunque jugaba con mucha ventaja, con una excepcional batería de pívots que ante la ausencia de Lampe, la incapacidad de un Milko Bjelica que cada día que pasa genera más dudas y la ternura de Pleiss, terminaron de decantar el partido en la pelea por el rebote. Los números lo decían todo al final del partido. Ningún equipo pueda aspirar a ganar un partido en la máxima competición del baloncesto continental si regala 23 capturas ofensivas al rival. El bagaje global en la pelea bajo los tableros (49-23) no retrata ya sólo la brutal tiranía que el Zalgiris impuso cerca de los aros, sino también la abulia con la que una vez más el equipo encaró una cita que se presumía vital para conservar las opciones de clasificación para el Top 16.
Al Baskonia no le queda ya margen de error. Tampoco argumentos para que su afición siga soñando. La realidad marca que este equipo, al que sólo un milagro y quizá la injusticia divina colarían en la siguiente fase del torneo, no lo merece ni por asomo. Mucho tendrán que cambiar las cosas con Tabak, al que se le debe conceder tiempo para enmendar el desaguisado con el que se ha topado, para que el proyecto resulte competitivo en cualquier competición. A buen seguro hará falta que se muevan más fichas en los despachos para enmendar una plantilla que cada vez está quedando más claro que no da la talla, más allá de que se haya jugado el recurso del revulsivo con Tabak.
El Zalgiris, un gran equipo, sacó a relucir todas las carencias, que son muchas, de un Caja Laboral que jamás estuvo en el partido. Ni una sola vez llegó a ponerse por delante en el marcador. Jamás llegó a ofrecer la impresión de que podía pelear por la victoria. Si el objetivo para este curso, más que los títulos, era recobrar la capacidad para competir, a este equipo le queda un largo camino para acercarse. Y habrá que ver si alguna vez lo consigue. Por de pronto, ayer ofreció a su desconsolada hinchada una humillación que no merecía y no le resultará fácil de olvidar.
Viernes, 23 de noviembre de 2012
82-45
Caja Laboral (15+9+9+12): Heurtel (2), Oleson (2), Nocioni (10), M.Bjelica (4), Lampe (5) -cinco inicial-, Rochestie (1), San Emeterio (3), Pleiss (6), Causeur (10) y Cabezas (2).
Árbitros: Lamonica (ITA), Ankarali (TUR). Kowalski (POL). Técnica a Nocioni (min.35). Eliminado Nocioni (min.35).
Pabellón: 15.310 espectadores en el Zalgirio Arena de Kaunas.
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