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23/10/12

¿La caraja del segundo cuarto?

La falta de relevo en el juego interior condena a un Caja Laboral que se ha habituado a iniciar de lujo los partidos pero que sufre cuando llegan las rotaciones



La sorpresa me asaltó mientras consultaba estadísticas para apoyar un artículo que escribía para el periódico sobre Maciej Lampe y su tremenda influencia en el juego de este Caja Laboral de comienzos de temporada (El termómetro). La nueva versión del equipo azulgrana lleva camino de reeditar lo que hace dos años se convirtió en un martirio. En las redes sociales dio lugar a muchas chanzas. El Baskonia se deshacía como un azucarillo en el tercer cuarto de los partidos. Surgió el concepto de la caraja, la caraja del tercer cuarto. Tenía su coña. Parecía divertido, pero lo cierto es que supuso muchos quebraderos de cabeza a un Dusko Ivanovic que no lograba dar con la clave para lograr que su equipo mantuviera la tensión competitiva tras el descanso. En esta ocasión los problemas llegan antes. Un equipo que ofrece una espectacular puesta en escena prácticamente en cada partido, que en algunos casos le ha permitido incluso resolver los duelos antes incluso de alcanzar el minuto diez de juego, se viene abajo cuando comienzan las rotaciones, sobre todo interiores. Y me surgió la pregunta. ¿Estamos ante una nueva caraja? ¿La caraja del segundo cuarto? ¿Será víctima el equipo vitoriano de una nueva maldición?

Antes de ofrecer mi respuesta a esta pregunta, me apetece compartir los datos, que parecen haberse convertido en patrón. El Caja Laboral ha disputado hasta la fecha seis partidos, y la trayectoria de prácticamente todos ellos ha resultado inquietantemente similar. Al menos en lo que se refiere a los dos primeros cuartos, que está siendo por regla general el periodo en el que se decide el ganador de estos envites. El cuadro azulgrana comienza como una moto, como un vendaval que arrolla al rival. La renta que obtiene suele resultar inversamente proporcional a la dureza del oponente, pero se ha repetido de manera invariable en todos los partidos menos en el debut liguero ante el CAI. Si se obvia el choque del Príncipe Felipe -excepción que confirma la regla-, en los otros cinco el modelo encaja. Incluidos los dos compromisos de Euroliga, tanto en Atenas como frente al Zalgiris. Si los partidos durasen diez minutos, el Baskonia no se encontraría ahora ante la amenaza de quedar por segunda vez en su historia, y además de manera consecutiva, eliminado a las primeras de cambio de la Euroliga. Pero las cosas son como son y el evidente descenso de nivel lo han colocado ante la obligación de tener que jugarse la vida este jueves en Milán.

El equipo azulgrana ha salido triunfal en los primeros cuartos de los cinco últimos partidos. Con un quinteto inicial que parece equilibrado en cuanto a la amenaza interior y exterior, ofrece sus mejores prestaciones. La historia se ha repetido ante el Cajasol (30-13), en El Pireo (18-23), en el CID (14-27), frente al Zalgiris (25-23 tras haber ido mandando incluso 14-6) y ante el Fiact Joventut (24-15 tras un parcial inicial de 12-0). Pero luego llega el envés. Y es que a pesar de la manifiesta superioridad exhibida en la puesta en escena, el cuadro baskonista ha sido incapaz de salir victorioso en el segundo parcial de cualquiera de estos encuentros. Cajasol (20-22), Gran Canaria (25-18), Joventut (23-23) y sobre todo Olympiacos (30-14) y Zalgiris (10-17) supieron sacar tajada de esta nueva fase de zozobra que están suponiendo los segundos actos para el conjunto vitoriano. En algunos casos, claro está, la cosa fue más grave que en otros. En la ACB, donde el Caja Laboral puede imponer su fondo de armario y la calidad de su plantilla, no ha encontrado castigo. Pero sí en Euroliga. En la máxima competición continental se toleran pocas bromas. Menos aún cuando enfrente hay un rival que dispone de una amplia rotación en todos los puestos.

La pregunta resulta obvia: ¿existe una caraja del segundo cuarto? Y la respuesta que puede refutar lo que parece haberse convertido en una norma se consigue despejando la x de la ecuación gracias a la única excepción de la regla. En el estreno liguero, frente al CAI, el conjunto azulgrana se comportó de manera diametralmente opuesta, y cayó derrotado. Perdió el primer cuarto, se impuso en el segundo y ofreció una imagen mucho más ajustada a su peor versión que a la más lustrosa. ¿Qué es lo que faltaba o sobraba? ¿Cuál es el elemento diferenciador? Existe uno: Maciej Lampe. El poste polaco, recién salido de una lesión, apenas pudo jugar dos minutos -y no como titular- en aquel choque. Lampe se ha convertido en la pieza clave del puzzle de Dusko Ivanovic. No sólo por su calidad, por el hecho de que en forma puede ser considerado quizá como uno de los tres interiores más talentosos de la ACB, sino porque no existe recambio para él. Con Tibor Pleiss fuera de combate sine die a causa de una mononucleosis, su presencia en cancha marca los vaivenes a los que hacía referencia.

El es jugador con mejor +/- del equipo en la ACB. Con él en cancha, el Baskonia ha obtenido durante los cuatro primeros partidos de la competición doméstica una ventaja global de +37. Sin él, sólo dos más (+39 es el total del equipo). Máximo anotador y jugador mejor valorado del plantel en la Euroliga, donde su concurso resulta aún más determinante, el caso comienza a generar muchas dudas en el seno del club. Con una plantilla un tanto descompensada, donde los Bjelica debían asumir los minutos en el puesto de cuatro sin llegar a convencer el uno por potencial y el otro porque quizá no es su puesto ideal, este Baskonia está sufriendo las carajas propias de un equipo corto de kilos en la pintura. El viernes ante el Zalgiris Ivanovic trató de enmendar el problema alargando un poco más la presencia del polaco en cancha. Pero jugó 13 minutos sin descanso y luego acabó pagando el esfuerzo, aún más gravoso para alguien que apenas tuvo pretemporada. A dos días de un partido que puede determinar sus opciones de supervivencia continental, el Baskonia puede respirar tranquilo. Está a salvo de carajas y maldiciones. Aunque no de sus limitaciones en el juego interior.




Primer Cuarto Segundo Cuarto Final
Baskonia-Cajasol
30-13

20-22

90-70
Olympiacos-Baskonia
18-23
30-14
85-81
Gran Canaria-Baskonia
14-27
25-18
64-80

Baskonia-Zalgiris
25-23

10-17

71-77

Baskonia-Joventut
24-15

23-23
92-76


Tiritas para la autoestima

VARIOS JUGADORES AZULGRANAS APROVECHAN UN PARTIDO DEMASIADO CÓMODO PARA RECOBRAR LA CONFIANZA



Existe un abismo entre la Euroliga y la ACB. Con apenas dos días de margen, así ha quedado constatado en el Buesa Arena. El mismo Caja Laboral que sigue trabajando para alcanzar el nivel que le permita seguir vivo en la máxima competición continental se encuentra capacitado para despachar sin apenas quebranto envites del torneo doméstico como el que ayer le tocó disputar ante el Joventut. El equipo azulgrana aprovechó la visita del histórico conjunto verdinegro para darse un baño de autoestima y cargar las reservas de confianza de cara al fundamental partido del próximo jueves en el Medionalum Forum de Milán.

Un simple ramalazo de pasión le bastó al cuadro baskonista para destrozar el choque a las primeras de cambio. El parcial de 12-0 que se instaló en el marcador antes de llegar al ecuador del primer acto se convirtió en el epitafio de un duelo sin historia y en el que los músculos doloridos encontraron un bálsamo terapéutico. También hubo consuelo para las almas y cierta paz para las mentes, sumidas como estaban todavía en el recuerdo de la pifia del viernes y las consecuencias que puede tener en un futuro no muy lejano.

Las facilidades que ofreció el Joventut, equipo tierno y con muchas carencias en defensa, ahorraron angustias a la afición vitoriana. Salva Maldonado, consciente de la pésima puesta en escena de sus pupilos, no dudó a la hora de variar el rumbo del encuentro y sentar de una tacada al quinteto inicial por otros cinco jugadores del banquillo. El cambio, que buscaba cambiar el ritmo de un partido en el que el Caja Laboral había podido gozar jugando a campo abierto, por momentos dio la impresión de que podía llegar a tener su efecto. Pero se quedó en un mero espejismo. La Penya no tuvo en ningún momento nada que hacer en un encuentro en el que Ivanovic pudo permitirse incluso el lujo de conceder ciertas dosis de descanso a algunas de sus piezas más importantes.

El montenegrino, consciente de la trascedencia de la cita del jueves dosificó a jugadores como Nocioni, o Lampe, a pesar de que no pudo contar con Nemanja Bjelica –baja de última hora por unos problemas gástricos– y la rotación interior volvió a verse reducida a la mínima expresión. No importó demasiado. El argentino y el polaco se bastaron para sacar de la pintura a los endebles postes del Joventut en los minutos que le sirvieron al cuadro azulgrana para establecer la ventaja que le permitiría navegar con calma durante el resto del envite.

Bien dirigido por un Heurtel intermitente pero cada vez más asentado en su papel, con más confianza, el nuevo Caja Laboral aprovechó la coyuntura para seguir creciendo y conceder un espacio para el lucimiento a algunos jugadores que hasta la fecha seguían generando algunas dudas respecto a su papel en la película. Fabien Causeur y Carlos Cabezas supieron cazar al vuelo el guante que les lanzaban. El escolta galo, histérico en los primeros duelos oficiales, muy por debajo del nivel exhibido en los encuentros de preparación, entró en el quinteto inicial y presumió de piernas para rematar las transiciones, de manos para la defensa y sobre todo de intensidad. El malagueño, que no acababa de pillar el punto de lo que le pedía el técnico, cuajó su mejor partido con la elástica azulgrana.

Cabezas fue al fin Cabezas. O al menos una versión mucho más próxima al umbral de su talento de lo que se había visto hasta el momento. Dirigió, elevó las ventajas con una dirección que por momentos permitió detectar algo de fluidez en los ataques estáticos y, por encima de todo eso, reclamó su derecho a ser considerado como una de las posibles armas ofensivas del equipo con sus penetraciones y sus lanzamientos de larga distancia.

No fue el único que gozó de más crédito del habitual desde el banquillo. Ya con todo decidido (el último cuarto arrancó con un resultado de 72-54) Ivanovic decidió aprovechar el partido como banco de pruebas para testar la evolución de Milko Bjelica. El poste montenegrino progresa, pero sigue muy lejos de su mejor nivel. Y eso es un problema grave para un equipo que sigue desangrándose por su debilidad en el rebote y su falta de pívots.

Ante equipos de un nivel inferior no resulta tan traumático, pero en los duelos ante los grandes rivales, ante los gallos a los que se quiere mirara a los ojos, puede resultar dramático. Con tres días de margen para preparar un partido en el que se puede jugar gran parte de la temporada, el Caja Laboral puede olvidarse de la ACB, al menos hasta el fin de semana. El Joventut llegó cargado de tiritas a Vitoria. Las baterías de la autoestima se han recargado de cara al duelo de Milán.


Domingo, 21 de octubre de 2012
92-76


Caja Laboral: (24+23+25+20): Heurtel (2), Causeur (13), San Emeterio (14), Nocioni (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (12), Oleson (14), Milko Bjelica (9) y Sonseca (3).
FIATC Joventut: (15+23+17+21): Fisher (7), Quezada (9), Tomàs (4), Llovet (9), Kuzmic (6) -cinco inicial-, Oliver (9), Savane (8), Gaffney (16), Ehambe (8) y Ventura.
Árbitros: Conde, Araña, Soto. Señalaron técnica a Nocioni (m.26). Eliminado Sonseca (m.34).
Incidencias: Cuarta jornada de la Liga Endesa disputada en el Buesa Arena de Vitoria ante 9.086 espectadores.