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30/11/12

El milagro de la vida

EL CAJA LABORAL REMONTA A FALTA DE SEGUNDOS UN PARTIDO DEMENCIAL Y CONSERVA SUS OPCIONES DE 'TOP 16'



Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.

Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.

Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.

Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.

El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.

Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.

A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.

Viernes, 29 de noviembre de 2012
64-62

Caja Laboral (14+14+17+19): Heurtel (11), Oleson (6), Nocioni (8), M. Bjelica (4), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), San Emeterio (17), Pleiss, Causeur, N.Bjelica (2).
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.

26/10/12

Vuelve el Baskonia

EL CAJA LABORAL SE SOBREPONE A TODOS LOS INCONVENIENTES Y CONQUISTA UNA VICTORIA ÉPICA Y CATÁRTICA que lo mantiene con vida en la euroliga




Hay partidos que se pueden analizar en función de los números, de las estadísticas. El que ayer tuvo lugar en el Mediolanum Forum de Milán debe interpretarse desde el plano anímico, espiritual. El Caja Laboral salvó el primer match ball de la temporada con una exhibición de orgullo y fe que permitió acariciar sabores de tiempos pretéritos. En una cita árida, muy complicada y que se fue complicando aún más conforme pasaban los minutos, el cuadro azulgrana tiró de épica y dio un paso al frente que puede marcar un antes y un después en su evolución.

El Caja Laboral, que apenas había regalado gestas de esta magnitud desde el mazazo sobre la mesa que supuso la victoria en la final liguera ante el Barcelona, volvió atrás en el tiempo para recuperar las señas de identidad que han forjado la leyenda de este club. Ayer en Milán volvió a verse al Baskonia de siempre. Un equipo que ha escrito su historia a base de exhibiciones de coraje e ilusión reapareció para acabar arrasando a su paso a un Armani Jeans Milán que inició la contienda con la ventaja anímica que suponía el hecho de recibir a un equipo muy necesitado pero que al final salió trasquilado.

Resulta complicado descifrar hasta qué punto puede influir el encuentro en el crecimiento colectivo de la plantilla baskonista. Pero da la impresión de que necesitaba una catarsis de este nivel para soltarse los grilletes y dejarse llevar. Hasta la fecha, sobre todo en la Euroliga, el cuadro azulgrana había arrojado mejores sensaciones que resultados. En Milán borró de un plumazo cualquier premisa. Explotó las virtudes que lo han convertido en un conjunto muy atractivo para su afición, creció en los aspectos en los que aún se detectan ciertas carencias y dio un paso al frente para superar las adversidades y situarse en un punto que no da la impresión de que tenga retorno.

Una acción desafortunada, una más, sirvió como interruptor para despertar del letargo al que el conjunto italiano había conducido el partido. Andrés Nocioni, pura esencia del baskonismo, se transformó en el Cid. Tras haber tirado del carro durante los dos primeros cuartos y el arranque del tercero, una colisión con mala caída lo dejó fuera de combate. Ya antes, en el primer minuto, un resbalón lo había mandado al banquillo. Pero el Chapu sabía que la de ayer no era noche para deserciones. Había que situarse en primera línea del frente y dar la cara. Nadie como él para darla.

Nocioni ganó el partido desde el hospital. Contemplar al tipo más duro que se ha enfundado jamás la camiseta azulgrana asustado en el suelo, inmovilizado por las asistencias médicas y saliendo en camilla de la pista generó mucha incertidumbre en jugadores y cuerpo técnico. El partido estaba igualado (55-50) y daba la impresión de que la marcha del argentino supondría la estocada final para un equipo que está soportando lo insoportable en una temporada en la que ya sólo falta que se venga abajo el Buesa Arena. Quedaban dos salidas: rendirse o lanzarse a la desesperada a por una victoria que resultaba obligada, mortal de necesidad. Y nadie dudó qué dirección escoger.

Ivanovic decidió soltar algo de cuerda y confiar en las escasas piezas disponibles de las que disponía, más aún después de que Oleson tuviera que marcharse por faltas. El montenegrino fió la suerte de su equipo al talento, al compromiso. Y la plantilla respondió con una exhibición de carácter espectacular.
Liderado por su capitán, un San Emeterio que ayer dio la medida que lo elevó a los altares del baskonismo para la eternidad, el Caja Laboral fue agigantándose hasta reducir a la mínima expresión a su rival. El equipo de Scariolo, sólido durante todo el partido, se vio desbordado por un torbellino azulgrana mientras el marcador, que había marchado parejo durante todo el envite, acariciaba la que cada vez quedaba más claro que iba a ser la primera victoria azulgrana de este curso en la Euroliga.

Para cuando Scariolo quiso reaccionar y devolver a cancha a sus titulares, incluido un Bourousis que retrató los problemas que sufre el cuadro vitoriano ante los grandes pívots, era ya demasiado tarde. El Caja Laboral se había transformado en el Baskonia. En el Baskonia de siempre. En el TAU de toda la vida, el de las noches mágicas. Había recobrado la esencia que nunca debió perder.

Hubo tiempo incluso para que algunos jugadores que nadaban en la intermitencia dieran un nuevo paso al frente dentro de la evolución de un equipo que requería de una dosis como esta de autoestima para empezar a acompañar de resultados las agradables sensaciones que venía ofreciendo. Todavía habrá pasos atrás y dudas, pero dentro de unos meses nos acordaremos de la noche de Milán. Del día en el que se ganó por el Chapu. De la noche en la que el Caja Laboral volvió al fin a ser el Baskonia.


Jueves, 25 de octubre de 2012
85-95


EA7 EMPORIO ARMANI: Cook (3), Langford (13), Hairston (19), Fotsis (3) y Boroussis (22) -quinteto inicial-, Gentile (10), Basile, Stipcevic (3), Melli (7), Hendrix (4) y Chiotti (1).
CAJA LABORAL: Heurtel (5), Oleson (7), Nocioni (12), Lampe (12) y Nemanja Bjelica (20) -quinteto inicial-, Cabezas (11), San Emeterio (18), Causeur (2), Milko Bjelica (6) y Sonseca (2).
PARCIALES: 19-18, 25-25, 22-22 y 19-30.
ÁRBITROS: Jungebrand (FIN), Boltauzer (SLO) y Mogulkoc (TUR). Eliminaron por faltas personales a Oleson (Caja Laboral).
PABELLÓN: Mediolanum Forum. 2.900 espectadores

22/9/12

Los sones de Goran Bregovic


NEMANJA BJELICA OFRECE LA IMAGINACIÓN EN UN EQUIPO AÚN EN CIERNES QUE SE IMPONE AL ARMANI
Bourousis abusa en la pintura de un cuadro azulgrana que vuelve a hacer gala de un interesante fondo de armario




CAJA LABORAL Heurtel (3), Oleson (8), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (11) -cinco inicial-, Rochestie, Cabezas (3), Causeur (11), San Emeterio (4), Hernández-Sonseca (13).
ARMANI MILÁN Cook (5), Langford (4), Hairston (4), Fotsis (13) y Bourousis (25) -cinco inicial-, Giachetti, Stipcevic, Chiotti (4), Melli (12), Basile (8).
Parciales 15-16, 41-37; 62-52, 77-75.
Árbitros Sacristán, Sánchez y Manuel. Eliminado Oleson (min.40).
Pabellón Fernando Buesa Arena. En torno a los 6.000 espectadores (el club no facilitó los datos de asistencia).
VITORIA. El nuevo Caja Laboral baila al ritmo de la música de Goran Bregovic. Suena a película de Kusturica. Destila un nuevo aroma balcánico. El equipo azulgrana tiene un nuevo faro. Ha alumbrado una nueva estrella. Nemanja Bjelica ha respondido al fin a las demandas y parece decidido a tomar el relevo de los grandes jugadores que han hecho grande a este club. El serbio confirmó ayer en el estreno de la nueva temporada en el Buesa Arena lo que venía apuntando a lo largo de los amistosos. El joven combo balcánico está preparado para tomar el testigo. Quiere ser importante dentro de un equipo coral, plural, cuya fuerza parece descansar en las múltiples opciones que puede llegar a ofrecer y que ayer resolvió con victoria su puesta de largo en el coliseo de Zurbano.
El Baskonia superó por segunda vez en apenas cinco días a un Armani Jeans con el que tendrá que volver a verse las caras en la primera fase de la Euroliga. Los pupilos de Scariolo rescataron la vergüenza y se presentaron en la capital alavesa con más tensión competitiva de la que mostraron el martes en Logroño. A pesar de que en la primera jugada del partido dieron una impresión equivocada, cediendo dos rebotes ofensivos, el segundo asalto entre ambas escuadras ofreció mucho más ritmo que el primero. Aunque no dejó de ser un amistoso, con defensas de mantequilla, demasiados errores por ambos bandos y evidencias de que el tercer y cuarto duelo, los que contarán de verdad, se disputarán con dos equipos mucho más maduros y trabajados.
El Caja Laboral parece, si cabe, más distante que el cuadro italiano de lo que puede llegar a ser. Como en anteriores ensayos, Dusko Ivanovic sigue buscando el encaje a las numerosas piezas de las que dispone en una plantilla que, lesiones al margen, se antoja más profunda que en anteriores ejercicios. De hecho lo es. Tiene un jugador más. Un base más, en concreto. Dusko Ivanovic varió por completo su filosofía con respecto a Thomas Heurtel, que está atravesando un momento difícil y en veinticuatro horas pasó de no jugar un segundo a recuperar su plaza de titular.
El técnico montenegrino distribuyó con salomónica equidad el tiempo entre sus tres directores de juego. Pero resulta difícil de creer que pueda mantener esta tendencia cuando arranque la competición oficial. Ninguno de los tres estuvo ayer especialmente afortunado, quizá por esa intermitencia, pero lo que resulta imaginable es que cuando Rochestie aterrice, cuando entre en dinámica, Heurtel irá perdiendo peso. Más que nada porque lo que pueden ofrecer ambos es muy similar, y al mismo tiempo diferente a lo que aporta Carlos Cabezas.
Pese a todo, pocas conclusiones podrá extraer nadie en torno al potencial del nuevo plantel azulgrana mientras siga capado como está en la pintura. El Armani volvió a evidenciar que con el juego interior del que dispone ahora Ivanovic, sin Milko Bjelica ni Lampe, se puede presentar a pocas batallas. Bourousis y el joven Melli -un jugador a tener en cuenta porque no para de crecer- mantuvieron en jaque al Baskonia, que además pagó el peaje de la excesiva tendencia de Pleiss a cometer faltas. Así las cosas, los italianos se marcharon con ventaja en el marcador (15-16) en un primer cuarto en el que Nemanja destapó el tarro de las esencias para desencorsetar a un equipo que necesita soltarse para brillar. Esos primeros minutos del jugador serbio, unidos a los ramalazos de acierto de Oleson y el espíritu de un Nocioni que parece conjurado para dotar de alma al equipo, supusieron la mejor noticia de un partido bastante flojo pero que, como el martes, se ajustó en el marcador final por la incapacidad del Baskonia para cerrarlo.
EL MOMENTO DE SONSECA El equipo de Scariolo volvió a disponer en el minuto final de la ocasión de haber escapado del Buesa con el triunfo. Y eso a pesar de que el Caja Laboral fue edificando poco a poco una renta que se antojaba que podía resultar definitiva. Edu Hernández-Sonseca, al que la afición vitoriana agradeció los servicios prestados durante la pretemporada con una ovación, dispuso de su momento de gloria. El poste tomó el relevo anotador de Nemanja y Oleson, que volvió a estar fino cuando tomó la responsabilidad de lanzar de fuera, hasta que irrumpió en el partido el primer esbozo de lo que puede llegar a ser Fabien Causeur. Otra pieza a primera vista aprovechable.
Ocho puntos del escolta galo y sendos triples de Cabezas y Nocioni mandaron el partido al último cuarto con una diferencia de diez puntos (62-52). El duelo parecía visto para sentencia, pero el cuadro transalpino tiró de orgullo y volvió a complicar la victoria azulgrana. Esta vez no fue Fotsis, sino Hairston, quien tiró por tierra las opciones de su equipo desde el tiro libre. Un Pleiss agigantado se apuntó a los sones de la tuba serbia y cerró el duelo con otras dos acciones cargadas de esperanza.

Victoria de chándal

EL BASKONIA RECUPERA SENSACIONES Y LOGRA SU SEGUNDO TRIUNFO EN UN DUELO DE PRETEMPORADA
El conjunto vitoriano supera las bajas y se apoya en la aportación coral de varios de sus jugadores para imponerse al Armani Milán



CAJA LABORAL Heurtel (2), Oleson (15), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (13) -cinco inicial-, Cabezas (12), Rochestie, Causeur (11), San Emeterio (10), Hernández-Sonseca (2).
EA7 MILÁN Cook (2), Langford (18), Hairston (8), Fotsis (13) y Bourousis (8) -cinco inicial-, Giachetti (2), Stipcevic (5), Basile (9), Chiotti (2), Melli (5), Hendrix (13).
Parciales 19-19, 43-36; 60-57, 89-85.
Árbitros Terreros, Uruñuela y Sánchez Moedas. Eliminado Nocioni (min.37).

Pabellón Palacio de los Deportes de La Rioja. 1.200 espectadores.
LOGROÑO. Se dan a lo largo de las temporadas diferentes fases en el nivel de exigencia al que se ve sometido un equipo de baloncesto. Hay fases en las que se alcanza un pico de mayor intensidad y otras en las que las piezas todavía se encuentran en fase de acoplamiento. Y luego están los partidos de pretemporada, épocas del año en las que es posible presenciar partidos que sirven exclusivamente para que los entrenadores tomen apuntes y los nuevos vayan haciéndose a los sistemas. Entrenamientos con rival, como el que ayer le sirvió al Caja Laboral para sumar su segundo triunfo de la pretemporada ante un desmotivado Emporio Armani que acudió de enoturismo a la capital riojana.
Al conjunto azulgrana, que despierta muchas dudas, le faltan todavía argumentos para arrojar certezas. Y más si, como es el caso, se presenta a la cita ante uno de los equipos con los que tendrá que jugarse las alubias en la primera fase de la Euroliga tan diezmado de efectivos en la pintura. Sin Lampe ni Milko Bjelica, Ivanovic tuvo que hacer malabares para mantener en todo momento una pareja interior de ciertas garantías. Los italianos lo aprovecharon para mantenerse en un partido que, de lo contrario, y a pesar de las lagunas evidentes, el combinado dirigido por Dusko Ivanovic podría haber resuelto con mayor facilidad.
El técnico montenegrino se mantuvo fiel a su idea de iniciar el duelo con Heurtel. Pero no sirvió más que para evidenciar que el galo necesita todavía unas horas de vuelo antes de ponerse a los mandos de un trasatlántico de estas dimensiones. El francés, al que el club busca equipo, tiene cosas, detalles que alimentan una esperanza futura, pero sigue verde. Y este año da la impresión de que el Baskonia no está para que nadie tome clases. Necesita que todas sus piezas aporten para minimizar la ausencia de un referente claro.
Cabezas dio más sentido al juego en estático cuando estuvo sobre el parqué. El malagueño, aún en fase de rodaje, debe seguir creciendo, pero resulta evidente que está llamado a asumir el papel de base jerárquico que quedó vacante tras la marcha de Prigioni a la NBA. Sus minutos en pista coincidieron con los momentos de mayor solidez en una primera parte en la que el Caja Laboral mandó en el marcador. El puesto del otro gran referente, del capitán, otro encargo caliente, sigue en subasta. Pero en una plantilla tan coral, quien más quien menos confía en que sean Maciej Lampe y Nemanja Bjelica los que den un paso al frente para incrementar su producción.
El serbio lo hizo ayer. Habrá que ver si es algo definitivo o flor de un día. Pero lo cierto es que su descaro en el tercer cuarto, cuando el equipo de Scariolo apretó los dientes para buscar la remontada, permitió al cuadro azulgrana recuperar una ventaja con la que ya se manejaría hasta el final del encuentro.
No estuvo solo Nemanja. Hubo otros que aportaron dentro de un encuentro en el que se apreció precisamente esa condición de colectivo octópodo, coral, del plantel azulgrana. Andrés Nocioni, Oleson, Pleiss e incluso Causeur, aunque el galo no firmó un buen partido, tomaron el testigo en diferentes fases del partido.
Sólo la endeblez defensiva que muestra el equipo en las proximidades de la propia canasta, algo que ya quedó retratado en la gira francesa, permitió al Milán aproximarse en el electrónico e inquietar una victoria que a dos minutos para el final parecía encarrilada. Así las cosas, y a pesar de un par de canastas de Pleiss, el cuadro italiano tuvo opción incluso de forzar la prórroga. Pero Fotsis, que como otros grandes jugadores del Armani Jeans no parecía estar muy por la labor, no los aprovechó. El jugador heleno, como casi todos ayer, estaba a otra cosa. Era sólo un entrenamiento con público, para todos menos para Andrés Nocioni. Y Dusko pudo seguir sacando conclusiones.