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1/9/13

La importancia de llamarse Gasol

ESLOVENIA SE PRESENTA COMO LA PRUEBA DE FUEGO PARA MARC, QUE DEBE ASUMIR EL LIDERAZGO ANTE LA AUSENCIA DE SU HERMANO

EN 1895 el dramaturgo irlandés Oscar Wilde escribió una de sus obras maestras, una comedia que tituló con el equívoco The importance of being Earnest y que se tradujo al castellano como La importancia de llamarse Ernesto. La pieza teatral, versionada de mil y una formas a lo largo del siglo largo que ha transcurrido desde entonces, jugaba con las confusiones derivadas de la identidad de dos caballeros ingleses que empleaban el mismo seudónimo, uno de ellos también la identidad de un hermano imaginario de la que se aprovechaba para conseguir sus fines, principalmente amorosos. La historia reciente de la selección española de baloncesto, la más gloriosa, también reposa a la sombra de la relevancia de un nombre ilustre. La importancia de llamarse Gasol no pasa desapercibida para el equipo que en la última década se ha convertido en el mejor entre los mortales -estuvo cerca pero no pudo con las renovadas versiones del Dream Team americano- y que se presenta en Eslovenia con la misión de defender su condición de campeón continental.
España, no obstante, llega huérfana a un torneo que se antoja de pronóstico más incierto que sus últimas ediciones. No estará Gasol, Pau, el líder natural de la generación dorada, pero estará su hermano, Marc, obligado a sostener las opciones de título de un equipo que envía señales contradictorias y que, pese a haber cerrado su fase de preparación invicto, acusa las importantes ausencias con las que se topó Juan Antonio Orenga a la hora de elaborar la lista.
El seleccionador que releva al ahora técnico del Laboral Kutxa Sergio Scariolo debutará en una cita de postín con menos salvavidas de los que han dispuesto sus predecesores. España sigue contando con un gran equipo, nadie puede negar que se trata de un combinado de primer nivel, pero aparece a los ojos del resto mucho más terrenal de lo que parecía en citas recientes. A la baja de Pau, faro espiritual del equipo, se unen la del otro gran referente ofensivo, Juan Carlos Navarro, y la de dos piezas muy valiosas cerca de los aros como Serge Ibaka y el incombustible Felipe Reyes. Con la vista puesta en el Mundial del próximo verano, en el que ejercerán como anfitriones, varios de los iconos del combinado estatal han preferido tomarse un verano de asueto y el equipo se resiente, especialmente en un juego interior cogido con alfileres y demasiado dependiente de un Marc Gasol que se convierte en una pieza vital para Orenga, pues no tiene sustituto.
El jugador de los Grizzlies de Memphis, nombrado mejor defensor de la pasada campaña en la NBA, marca diferencias en Europa. Salvando al serbio Nenad Krstic, el montenegrino Nikola Vucevic o la pareja polaca, con Lampe y Gortat, en Eslovenia se darán cita pocos interiores con su capacidad para dominar el juego bajo los tableros. Sin embargo, es en la pintura donde el vigente campeón, un bloque con mucho talento en otros puestos, registra las mayores carencias.
España ha acabado fuera del podio en los dos grandes torneos en los que faltó Pau Gasol
Orenga ha reubicado a Víctor Claver, otro de los NBA españoles, para que ocupara el puesto de ala-pívot titular, pero el experimento no ha cuajado. Tampoco el resto de los interiores (Xavi Rey, Pablo Aguilar o Germán Gabriel) ofrece certezas absolutas. Buenos jugadores en ACB, apenas cuentan con experiencia en citas de primer nivel, ni con la selección, ni con sus propios clubes. Y es ahí donde se concentra el principal foco de preocupaciones de una selección que no puede dejarse engañar por el balance global acumulado en sus amistosos de preparación.
La estadística es clara e irrebatible: España es la única selección que se presenta en el Eurobasket sin haber cedido una derrota en sus duelos previos. Ha sumado ocho victorias en otras tantas citas, pero sólo ha medido fuerzas con uno de los rivales a los que se encontrará en la pelea por los metales. El doble duelo ante Francia, en lo que supuso la reedición de la final del último Eurobasket, representa el mejor referente para determinar el nivel real del equipo de Orenga. Sobre todo en el encuentro que se disputó en Montpellier, en el que ambos equipos buscaron con denuedo el triunfo hasta los segundos finales, se certificó que el equipo español llega rodado y con mucho potencial a la hora de la verdad, aunque también quedó en evidencia la enorme dependencia que sufre. Marc, determinante con 26 puntos, 6 rebotes y una valoración de 32, se vio obligado a permanecer casi 35 minutos sobre el parqué para decantar la balanza ante un oponente muy físico y más equilibrado incluso dentro de sus limitaciones técnicas. Sabe el técnico que sin un Gasol en pista, el rendimiento de esta selección ha bajado escandalosamente a lo largo de los últimos años.
El Eurobasket de Eslovenia se presenta también como una reválida para Marc. Hay quien ha osado asegurar que el mediano de la saga,all-star este curso, ha llegado ya a superar a su hermano mayor, pero lo cierto es que cuando Pau ha faltado, en el Mundial de Turquía en 2010 y el Eurobasket de Serbia en 2005, España se ha quedado sin medalla. Sólo ha habido, de hecho, un torneo del que el mayor de la saga se haya ido sin un metal colgado del cuello. Fue en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, y el pívot de los Lakers acabó entonces como máximo anotador y, sin discusión, una de las grandes sensaciones del campeonato. He ahí la importancia de llamarse Gasol, pero sobre todo Pau. A Marc le toca demostrar su capacidad para ejercer de líder, una condición que deberá asumir definitivamente cuando los junior de oro se echen a un lado, algo que podría suceder tras el próximo Mundial.
AL RITMO DEL 'CHACHO' El otro Gasol no estará sin embargo solo en Eslovenia. Más allá de ese punto débil localizado en la pintura, Orenga dispone de un elenco de enormes jugadores. España tiene un plantel más sobrado de talento que de físico, pero aun desequilibrada parte como una de las grandes favoritas para volver a hacerse con el título. El excepcional estado de gracia que atraviesa Sergio Rodríguez invita a considerarlo como otro de los puntales de un equipo en el que deben convivir tres de los cinco mejores bases del campeonato. Tanto Ricky Rubio, algo apagado en los amistosos, como José Manuel Calderón están capacitados para mandar en cualquier partido. Orenga ha buscado una fórmula que no convence a todo el mundo para posibilitar su convivencia: Calderón ha actuado más como escolta que como director de juego. El timonel criado en la cantera del Baskonia se compagina en ese rol, donde hay que borrar la alargada sombra de La Bomba Navarro, con Sergi Llull. El escolta del Madrid, del que se esperaba un paso al frente ante las bajas tendrá que asumir mayor protagonismo ofensivo junto a su compañero Rudy Fernández, en teoría referencia exterior del equipo y titular indiscutible en el puesto detres, donde tanto Fernando San Emeterio como Alex Mumbrú han evidenciado en estas últimas semanas que pueden aportar experiencia y cosas diferentes y muy aprovechables para el equipo.
Sin embargo, cualquier esperanza de éxito pasa por las manos de Gasol, por su salud y su capacidad para cuidarse de la acumulación de faltas. España parte entre los favoritos, como siempre, pero es uno más, no el único. Sobre las fornidas espaldas de Marc descansa ahora la responsabilidad de mantener la hegemonía ibérica sobre el torneo continental. El equipo español estuvo presente en los podios de seis de las últimas ediciones (2 oros, 3 platas y 1 bronce). La última vez que se quedó sin medalla fue en 2005. En el roster de aquel equipo faltaba un apellido ilustre. La importancia de tener a un Gasol.

30/5/13

El reto de recuperar la esencia perdida

Querejeta promete una profunda renovación para devolver la ilusión a la grada del Buesa / El desplome en cuartos ante el Gran Canaria supone el cénit de la espiral de pérdida de competitividad del cuadro azulgrana



Josean Querejeta afronta uno de los momentos más complejos de su mandato. El máximo dirigente del Baskonia es consciente del grado de desánimo que se ha instalado en las gradas del Buesa Arena tras la decepcionante eliminación liguera ante el Gran Canaria, que viene a representar la puntilla para un equipo que ha perdido nivel de competitividad estos últimos años.

“Es un absoluto fracaso. Todos hemos quedado en mal lugar. Tenemos que hacer lo posible para devolver la ilusión a nuestros aficionados”, manifestó Querejeta el martes, a los pocos minutos de concluir el tercer duelo de cuartos ante el combinado que dirige Pedro Martínez. En realidad, sus palabras no hacían más que refrendar la declaración de intenciones que había realizado unas semanas atrás, en la revista corporativa del club, en la que prometía que iba a diseñar “una de las mejores plantillas de la historia” de la entidad azulgrana para volver a pelear por los títulos.

Le hará falta. Jamás se había percibido tal grado de desunión entre plantilla y afición como se pudo ver en el coliseo de Zurbano durante el duelo que clausuraba un curso tan convulso como deprimente. Los más viejos del lugar no recuerdan un momento en la historia del Baskonia en la que la hinchada se mostrara menos apegada a los jugadores que defienden la camiseta azulgrana. Y es ahí donde reside el principal reto, que es a la vez problema, para Josean Querejeta. Debe recuperar la esencia para volver a enganchar a una afición que había llegado a asumir que el Laboral Kutxa se quedara por norma en la antesala del salón en el que se reparten los títulos pero que no puede soportar ni admitir que se le robe el derecho a sentirse orgullosa de su equipo.

Un equipo desdibujado y sin carácter

El carácter único al que tanto se ha hecho referencia se ha volatilizado y el plantel se ha desdibujado hasta límites insospechados, al tiempo que se ha vivido la peor racha de resultados de todos los tiempos. Sin embargo, no es ni siquiera el hecho de que el Baskonia no se haya presentado en una final en los tres últimos años lo que ha impulsado ese sentimiento de desapego que tanto inquieta a Querejeta, pues tiene que asegurar abonados para cuadrar las cuentas, sino la pérdida de hambre competitivo y orgullo que con el transcurso del tiempo ha experimentado el colectivo gasteiztarra.

Hace poco más de año se fraguó la primera catástrofe continental. Miribilla fue el escenario en el que el cuadro baskonista resultó por vez primera eliminado de la Euroliga a las primeras de cambio. Fue un primer aviso. Anteayer, tras nueve temporadas ininterrumpidas entre los cuatro mejores, también se quedó fuera de las semifinales de la ACB, además ante un rival menor, tanto en presupuesto como en potencial. Por el camino se había ido perdiendo esencia, ambición, competitividad. Se había instaurado la creencia de que bastaba con alcanzar las semifinales en ACB y Copa, algo en cierta medida lógico ante la brecha cada vez mayor en presupuesto con Real Madrid y Barcelona, pero el nivel de tolerancia tiene unos límites. Y la abulia con la que se ha manejado la plantilla, una plantilla además de mal confeccionada, mal remendada por el camino, ha acabado por colmar la paciencia de la hinchada.

Josean Querejeta habla de renovación, de limpia, cuando lo que en realidad exige el baskonismo es una revisión de los valores que rigen los designios de un equipo que desde el milagro del tercer título liguero. Más allá de nombres, se antoja necesario definir el perfil de jugador que se busca para regresar a esa esencia orgullosa y combativa que, por encima de éxitos o fracasos, logró que en la grada prestara con emoción un aliento que el martes sin duda faltó.

Hodge y Hamilton

En las oficinas del Buesa Arena hace tiempo que se trabaja en la confección de esa nueva e “ilusionante” plantilla. Y no sería de extrañar que en los próximos días se anunciara alguna incorporación que ayudara a paliar los ecos del descalabro liguero. Como ya avanzó este periódico, el acuerdo con Hodge se encontraba cerrado a falta de firma, aunque el jugador está en estos momentos inmerso en la final de la PKL polaca y quizá habría que esperar a que cogiera vacaciones. No sucede lo mismo con un Lamont Hamilton que el martes jugó en el Palau su último partido con la elástica del Bilbao Basket. Las negociaciones con el poste estadounidense están más que encauzadas.

Antes de las entradas, en todo caso, deberán llegar las salidas, renovaciones o ventas de los componentes de una plantilla que no ha dado la talla. Cook y Milko Bjelica acaban contrato y se marcharán. Nemanja tiene todas las papeletas para salir, bien rumbo a la NBA, bien rumbo a un grande europeo, aunque las apreturas económicas generalizadas dificultan esta segunda opción. La renovación de Nocioni llegará en breve, siempre que el argentino asuma la reducción salarial que le plantea el club. Y luego está el resto, sujeto al mercado y sus ofertas. Salvo en apariencia Pleiss, Causeur y Jelinek, con contratos largos, nadie tiene plaza fija. Ni siquiera Fernando San Emeterio, que como Lampe ocupa plaza de cupo y podría resultar atractivo para recaudar, al igual que un Heurtel que se ha revalorizado.

18/4/13

No en el Buesa

El Baskonia se hace fuerte en su feudo y pisotea al poderoso CSKA para forzar un cuarto partido / El apoyo de la grada resulta clave / Nemanja se reivindica


El CSKA va a tener que sudar para rematar una serie que parecía haber dejado vista para sentencia en los dos primeros duelos. Va a tener que sudar mucho además. El Caja Laboral sacó las garras ayer en el tercer asalto. El equipo de Zan Tabak recuperó el orgullo y se sacudió los miedos y el excesivo respeto al todopoderoso rival moscovita para darse un festín a costa de un rival que creía tenerlo hecho.

Es posible que los rusos sigan manteniendo el cartel de favoritos, por potencial y por sensaciones globales de los tres envites, pero el conjunto vitoriano ha resucitado a tiempo. Apoyado en un público entregado y determinante, que generó un ambiente hostil que acabaría por fagocitar al CSKA, el cuadro azulgrana mandó un mensaje muy claro: para ganar en el Buesa Arena hay que ofrecer mucho más.

El Caja Laboral recuperó las señas de identidad que han hecho grande a este club. Los pupilos de Tabak derrocharon la entrega y la confianza que se echó en falta en Moscú y pisotearon al que probablemente sea el mejor equipo del continente. El Caja Laboral fue por fin el Caja Laboral. El Caja Laboral fue el Baskonia. El plantel que tantas suspicacias ha generado, se puso el traje de gala y ofreció una respuesta en la que no demasiados creían. Disipó de un plumazo las dudas desde el arranque.

El técnico croata supo aprovechar los días de descanso de los que dispuso para preparar el tercer asalto. El quinteto que entró de inicio dejó aparcadas las dudas y saltó a la yugular de un CSKA que se vio sorprendido por el elevado nivel de intensidad que fijó el Baskonia Los rusos, como el partido, duraron el tiempo que fueron capaces de aguantar el empuje baskonista.

Tabak da un paso al frente

Tabak supo responder a lo que se le exigía, buscó algunas variantes y ayer sí ganó la batalla táctica. El trabajo de desgaste de Cook, Causeur y Nocioni, que tiraron del equipo en un primer cuarto que se cerró más ajustado de lo que marcaron los méritos de uno y otro equipo (15-14), encontró la rubrica en la genialidad de un Nemanja Bjelica que tenía muchas ganas de reivindicarse y ofreció un auténtico recital.

En un segundo acto de alto voltaje, en el que se señalaron tres técnicas (Nocioni, Teodosic y Tabak) y las gradas del Buesa Arena ardieron como en las grandes citas de antaño, el Baskonia sacó a relucir la garra y la agresividad que ha sabido mostrar cada vez que se ha encontrado en una situación límite. Y la de ayer sin duda lo era.

Bien dirigido por un Heurtel que retrató la edad de Papaloukas con varias acciones que levantaron al público de los asientos y con Nemanja a un nivel al que muy pocos jugadores del continente pueden siquiera aspirar a llegar, el cuadro azulgrana dinamitó el partido. Al descanso, de hecho, ya estaba todo resuelto (43-24).

Quedaban veinte minutos por delante y sobrevolaba la incógnita de saber qué nivel de hambre mostraría el equipo ante un CSKA que parecía pensar más en el encuentro de mañana que en el que se estaba jugando. Nadie se dejó llevar. Más bien al contrario. El conjunto vitoriano mostró un nivel de compromiso y de ambición sublimes. Olió sangre y no soltó a la presa hasta el último cuarto, cuando Tabak se permitió el lujo de ofrecer unos minutos de recompensa a Jelinek e incluso a Calbarro.

Un triple de un Milko Bjelica ayer soberbio nada más arrancar el último acto estableció la máxima renta baskonista (73-39).  El Buesa Arena bramó orgulloso. El primer triunfo estaba ya en el zurrón. El lujoso CSKA mordía el polvo, probaba la medicina que a lo largo de los años han tenido que tragar otros muchos cuando han visitado el coliseo de Zurbano con altanería o aires de superioridad.

La de mañana será otra película. El rival sigue teniendo ventaja y al Baskonia no le queda margen de error. Aunque quizá por eso, por su proverbial capacidad para revolverse como un gato acorralado cuando se encuentra sin opciones, merezca la pena conceder crédito a un equipo que en Moscú parecía haberlo perdido por completo. Esto, no en vano, no es Moscú. Esto es el Buesa Arena. Y ayer al CSKA le quedó muy claro.

5/4/13

De nuevo en su sitio

El Baskonia cumple ante el Montepaschi y regresa a los cuartos de final de la Euroliga, donde le espera el todopoderoso CSKA



Es probable que dentro de muchos años, cuando el baskonismo eche la vista atrás, quizá se incluya la noche de ayer en la nómina de citas inolvidables que han ido forjando la historia de un club que regresa orgulloso al lugar que le corresponde. El Baskonia volverá a disputar los cuartos de final de la Euroliga. Zan Tabak ha obrado su segundo milagro continental. Con mucho más esfuerzo del que exigía antaño, porque el paso del tiempo no ha sido benigno, el conjunto azulgrana vuelve a colarse entre los ocho mejores equipos del continente. Lo hizo sobre la bocina, sudando sangre y sin la suficiencia de otros tiempos, pero al mismo tiempo con la sensación de haber alcanzando un logro que antes se antojaba sólo un escalón intermedio y ahora un gran éxito.

El Caja Laboral de los altibajos, el equipo bipolar y ciclotímico que tantos disgustos ha regalado a su afición, sacó a relucir su orgullo en el momento de la verdad. Tal y como ha hecho en otras citas claves a lo largo de este curso demencial y desconcertante, emergió su mejor versión justo cuando la situación más lo requería. Sin brillo pero con altas dosis de entrega y sacrificio, cualidades que muchos desligan de la actual plantilla, se sacudió de encima la visita de un Montepaschi a la baja y aprovechó ayudas externas para culminar su objetivo de acceder al Top 8 de la máxima competición del baloncesto continental.

Mucho se ha hablado de la capacidad de este equipo para desconectar, para sufrir cortocircuitos letales, y eso es algo que está ahí, no se puede negar y parece no tener arreglo. Pero también posee este colectivo cierto orgullo que sale a relucir cuando el panorama pinta más oscuro, cuando se ciernen negros nubarrones sobre su futuro. Y además mucho talento. Ayer era una noche idónea para la reivindicación, y algunos jugadores supieron captar el mensaje, asimilar la relevancia de la cita y ofrecer a un Buesa Arena engalanado para la ocasión lo que hacía falta para abreviar las angustias.

Sobre Nocioni, la honradez hecha carne, ni hubo ni hay ni habrá nunca dudas. Pero irrumpieron en escena también otros jugadores que, aun con sus desconexiones puntuales, suelen dar la cara cuando llegan las citas de alto voltaje. En un choque cuya energía acabó por desarbolar los planes y la rigidez táctica de Zan Tabak, el talento de Maciej Lampe y Nemanja Bjelica lo dinamitó todo, cambió el paso por completo.

Reacción devastadora

La irrupción en escena del poste polaco, que bailó sobre la tumba de los entregados interiores del Montepaschi, y más aún de Nemanja, genial en el pase e inteligente en cada acción, quebró la pésima dinámica con la que el cuadro baskonista había estrenado el partido. Tras haber anotado sólo dos puntos en los primeros cinco minutos (2-7), los cambios precipitaron la reacción del equipo de Tabak. Resultó furibunda, devastadora, definitiva. El parcial de 19-4 que se produjo tras la entrada de ambos en el partido supuso la defunción anticipada de un Montepaschi que, pese a que disponía de opciones de acceder a los cuartos de final, bajó los brazos y se resignó a sumar su quinta derrota consecutiva en la competición continental.

Quedaban muchos minutos, pero en el Buesa Arena se empezó a atender más los resultados ajenos que el propio. El último cuarto de hora, aun con las pinceladas de excelente juego que por momentos ofrecieron los pupilos de Tabak, la mente estaba fijada en los duelos del Palau y El Pireo. Llegaron momentos de zozobra, e incluso tras sonar el bocinazo final varios millares de aficionados se quedaron en la grada aguardando los finales en otras canchas. La hinchada azulgrana conservaba la fe. Tenía que ganar el Barça o el Olympiacos. Se hicieron de rogar, pero al final ganaron ambos y en el Buesa Arena se vivió una fiesta.

Los toreros volvieron a la cancha, la música volvió a sonar y la hinchada baskonista, huérfana de excesivas alegrías este curso, festejó que su equipo volvía a estar entre los mejores, en su lugar natural. Tabak ha obrado ya dos milagros. El CSKA espera ahora en cuartos. ¿Por qué no soñar con un tercero?

30/11/12

El milagro de la vida

EL CAJA LABORAL REMONTA A FALTA DE SEGUNDOS UN PARTIDO DEMENCIAL Y CONSERVA SUS OPCIONES DE 'TOP 16'



Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.

Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.

Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.

Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.

El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.

Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.

A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.

Viernes, 29 de noviembre de 2012
64-62

Caja Laboral (14+14+17+19): Heurtel (11), Oleson (6), Nocioni (8), M. Bjelica (4), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), San Emeterio (17), Pleiss, Causeur, N.Bjelica (2).
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.

12/11/12

Carácter y dudas

El Caja Laboral se apoya en la fe y el corazón de los que quisieron creer y remonta un partido abocado al desastre


Mucho se ha hablado a lo largo de las últimas semanas sobre el carácter bipolar del nuevo Caja Laboral. El equipo azulgrana tiene dos caras que no sólo varían de un partido a otro, sino que pueden manifestarse incluso en las dos mitades de un mismo envite, como volvió a quedar patente ayer en Valencia. Los pupilos de Dusko Ivanovic escaparon victoriosos de La Fonteta, escenario propicio, tras remontar un encuentro que en la primera parte se había convertido en una prolongación del desastre perpetrado dos días antes en Zagreb. Tras haber marchado a remolque en el marcador durante media hora, con desventajas que llegaron a alcanzar los dieciséis puntos, conquistaron una victoria que, sin embargo, no puede silenciar las preocupantes señales que envía en determinados momentos un equipo que es al mismo tiempo capaz de caer en la más profunda de las depresiones y de rozar el cielo baloncestístico en cuestión de segundos.

En el duelo ante el Valencia Basket de Velimir Perasovic, el tercer rival de entidad consecutivo en la competición doméstica, el cuadro baskonista exhibió la versión más extrema de ambas facetas. Se mostró como un equipo abúlico, impotente e inconsistente de inicio y como un bloque voluntarioso, decidido y solidario en una segunda parte en la que destrozó sin piedad a un rival que acabó sobrepasado y preguntándose cómo un encuentro que parecía tener ganado se le acabó yendo de las manos de esa forma.

Si cualquier aficionado hubiera visto sólo la primera mitad del encuentro, con una bochornosa puesta en escena trufada de pérdidas de balón y defensas de mantequilla que prolongó hasta el 19-2 la inercia inicial de un Valencia que sí parecía estar por la labor, habría concluido que este Caja Laboral es un equipo de saldo con muchos problemas estructurales y evidentes deficiencias de motivación. Si en cambio hubiera visto sólo la segunda, que arrancó con un tercer cuarto demoledor (13-27) y se consolidó con un final en el que se tomaron correctas decisiones y se defendió con el alma, habría pensado que nos encontramos ante un candidato a ganar cualquier título que se le ponga a tiro.

En realidad este Caja Laboral no es ni una cosa ni la otra. Es las dos y ninguna al mismo tiempo. Parece claro que hay materia prima para edificar un proyecto con la suficiente solidez como para evitar las vergüenzas de los dos cursos precedentes y volver a mirar a los ojos a los grandes. Pero también que a Dusko Ivanovic le está costando demasiado darle forma e imprimirle un carácter que no parecen poseer todos sus pupilos.

Ayer algunos quedaron en entredicho. Mientras jugadores como Nocioni y San Emeterio, que más allá de que estén más o menos acertados siempre dan la cara, se echaron a las espaldas el equipo para buscar una remontada que bien entrado el segundo cuarto se antojaba más imposible por sensaciones que por resultado, otros presenciaron la voltereta del marcador desde el banquillo en una segunda mitad en la que no pisaron el parqué.

Los que quisieron estar estuvieron. A la misión suicida del argentino y el cántabro se sumaron otros y al final Ivanovic, que sigue sin conseguir que este equipo despliegue un buen baloncesto, fió la su suerte a la voluntad de un grupo de chalados que quisieron creer en el milagro y acabaron por agarrarlo con los dientes.

El Caja Laboral no fue mejor que el Valencia Basket. Pero buscó la victoria con todas las ganas que le faltaron en Zagreb o en la segunda mitad del duelo ante el Efes. Con un Causeur celestial, tremendamente inspirado en ataque e intenso en defensa, y un Tibor Pleiss que evidenció ante los superados postes taronjas el ilusionante potencial de que dispone, el cuadro azulgrana supo disimular unas carencias que en algunos casos parecen más bien escasa claridad de ideas y en otros sólo falta de motivación.

Ivanovic sigue sin lanzarse a conceder galones a ninguno de sus bases a estas alturas del curso y se está pagando caro. Cabezas es por el momento el que mejor responde, pero juega bajo la lupa. Y eso en un equipo que carece de automatismos y que anda muy corto de ideas en ataque resulta casi suicida. Más allá del uno contra uno y de los movimientos para buscar el bloqueo y continuación hay muy poco.

Algunos partidos podrán salvarlos la fe, la entrega y el músculo. Pero eso tiene un límite. No se puede vivir eternamente de las exhibiciones de testosterona. Hay rivales ante los que no resulta suficiente. En la ACB hasta ahora ha bastado. Pero no en la Euroliga. El enfrentamiento ante tres de los grandes de la ACB se ha superado con nota, con dos victorias y una derrota en la prórroga, pero mal harían la directiva o los técnicos en dejarse llevar por el resultadismo y obviar los evidentes mensajes de alarma que envía el equipo y requieren de una solución inmediata.

Domingo, 11 de noviembre de 2012
75-79

Valencia Basket (20+27+13+15): San Miguel (4), Martínez (7), Pietrus, Dubljevic (8), Lishchuk (12) -cinco titular-, Markovic, Ribas (16), Faverani (4), Doellman (13) y Quinn (11).
Caja Laboral (14+20+27+18): Rochestie (2), Oleson (4), San Emeterio (15), Milko Bjelica (5), Lampe -cinco titular-, Heurtel, Cabezas (6) , Pleiss (9), Nocioni (16) y Causeur (22).
Árbitros: Redondo, Jiménez y Castillo. Eliminaron a los locales Markovic (m.38) y al visitante Bjelica (m.35).

Castigo a la desidia

UN BASKONIA APÁTICO HIPOTECA SUS YA REDUCIDAS OPCIONES DE TOP 16 Y METE EN LA PELEA AL CEDEVITA en un partido en el que rescató su versión más desesperante


Si había poco margen de error, ahora ya no queda ninguno. El Caja Laboral hipotecó ayer en Zagreb su andadura en una Euroliga que le está concediendo más oportunidades de las que merece y vuelve a sentir en la nuca el aliento del fantasma de la eliminación por la vía rápida que conoció el pasado año por vez primera. Se lo ganó a pulso. En un partido a vida o muerte, ante en teoría el rival más accesible de su complicado lote, el conjunto azulgrana se suicidó con un ejercicio de desidia colectiva que puede acabar costando el pase al Top 16 y que echa por tierra toda la ilusión que había sembrado entre sus aficionados tras la convincente victoria del domingo ante el Barça.

El Cedevita de Boza Maljkovic, que se había vestido la piel de cordero pero sabía que por el partido de ayer pasaban todas sus esperanzas de vida, se merendó por ganas, actitud y conceptos a un rival que fue netamente inferior de principio a fin. Los croatas, con las ideas bien claras, salieron a por una victoria que necesitaban y se la acabaron echando al zurrón. Los vitorianos, en cambio, pensaron que bastaba con presentarse para sumar la victoria y vieron como el cántaro de la lechera con el que hacían las cuentas para la clasificación saltaba en pedazos.

A citas como las de ayer no se puede acudir a verlas venir. Como los malos estudiantes, el equipo azulgrana vuelve a dejar los deberes para última hora. Sólo el tiempo y su capacidad para enderezar un rumbo que aún marcha a bandazos determinará si este colectivo, que ayer cuajó una actuación incluso más decepcionante que la de una semana atrás ante el Efes, está capacitado para obrar milagros.

El Cedevita mostró desde el inicio una mayor tensión y equilibró la diferencia de talento que se presuponía -aunque a la postre quedó en entredicho- con altas dosis de entrega que se tradujeron en un puñado de segundas opciones en ataque. Los postes baskonistas se mostraron demasiado blandos y el Caja Laboral volvió a desangrarse en el rebote sin remisión. Andric y Bilan hallaron muchas facilidades para producir y sacaron los colores a un equipo que durante los primeros veinte minutos ofreció su versión más desesperante.

La calidad de algunos jugadores permitió disimular la desidia con la que el cuadro azulgrana se presentó en el desangelado Drazen Petrovic de Zagreb. El primer acto se convirtió en un intercambio de golpes y ahí este Caja Laboral se siente muy cómodo. No defendía, pero anotaba. Los problemas surgieron cuando comenzaron las rotaciones y los pupilos de Boza Maljkovic apretaron los dientes atrás.

Tuvieron que pasar casi seis minutos del segundo cuarto para que el Caja Laboral volviera a anotar. Ahí comenzaron a encenderse las alarmas. Algo olía mal. Se percibía en las caras, en el lenguaje corporal. El autor de esa canasta que cortó un parcial de 7-0 fue un Rochestie que aparecía como tercera alternativa para una dirección de juego para la que ninguno de los bases supo dar la talla. Tampoco Ivanovic y su política de castigos.

Sin identidad

Heurtel volvió a salir de inicio para desaparecer por completo hasta el último cuarto. Cabezas fue más respuesta individual que líder y Rochestie evidenció que aún no está en condiciones de asumir el mando. Pero el hecho de que el entrenador mande señales tan equívocas desde el banco impide que cualquiera de ellos adquiera la confianza necesaria para imponer un estilo a un equipo bipolar y que por momentos da la impresión de no saber a qué juega.

Al equipo se le volvió a apagar la luz durante veinte minutos. Aunque en esta ocasión fue en el segundo y el tercer cuarto, en los que anotó 10 y 12 puntos respectivamente. Aun así, alcanzó el último acto con una desventaja asumible en otras circunstancias y en otros ambientes (58-46). Ivanovic apostó por un quinteto atípico, en el que detectaba más músculo o ganas, y se olvidó por completo del que quizá sea el mejor jugador de la plantilla. Nemanja Bjelica presenció ese cuarto final desde el banquillo. Vio, como el resto, a un equipo descabezado, en el que cada uno hacía la guerra por su cuenta y que naufragó pese a la fe que trató de inocular un Andrés Nocioni que sigue pasado de revoluciones.

Todo fue en balde. Ayer volvió a salir cruz. El Caja Laboral acabó cosechando la derrota que merecía y se complica más la clasificación. Se encienden las alarmas en el Buesa Arena ante la posibilidad de volver a dejar al abonado sin Top 16. Podría tomarse como un consuelo que el Baskonia dependa de sí mismo, de no ser porque es precisamente el propio Baskonia el que con su bipolaridad general las dudas. Además, con la victoria el Cedevita se mete en la pelea. Hay vida, y por tanto esperanza. La incógnita pasa por saber si hay equipo con los suficientes arrestos como para invitar a la devota hinchada azulgrana a seguir creyendo en milagros.

Viernes, 9 de noviembre de 2012
76-69

CEDEVITA ZAGREB: Green (6), Wright (14), Suput (12), Babic y Bilan (16) -cinco inicial-, Ilievski (3), Gelabale (11), Andric (8), Suton y Tomas (6).
CAJA LABORAL: Heurtel, San Emeterio (15), Nemanja Bjelica (7), Causeur (6), y Lampe (11) -cinco inicial-, Cabezas (6), Nocioni (12), M. Bjelica, Oleson (8), Rochestie (2) y Pleiss (2).
PARCIALES: 24-24, 15-10, 19-12, 18-23.
ÁRBITROS: Grzegorz Ziemblicki (POL), Roberto Chiari (ITA) y Tomas Trawicki (POL). Sin eliminados.
PABELLÓN: Sportova Zagreb.

3/11/12

Cuando se apaga la luz

EL CAJA LABORAL QUEDA DE NUEVO CONTRA LAS CUERDAS TRAS CEDER SU SEGUNDA DERROTA EN CASA EN UN DUELO QUE TENÍA CONTROLADO




El Caja Laboral vuelve a vivir al borde del precipicio continental. Todo lo que ganó en Milán lo perdió ayer en el Buesa Arena. El equipo de Dusko Ivanovic hincó la rodilla ante un Anadolu Efes tremendamente sólido que sacó a relucir el carácter provisional de muchas de las soluciones de urgencia con las que el cuadro baskonista insinuó su potencial en los exigentes duelos de la pasada semana.

En una nueva final, otro encuentro en el que sólo valía la victoria, se vio que hay muchas cosas sujetas todavía con cinta aislante. El Baskonia tuvo la victoria amarrada. Hizo lo más difícil, llegar al descanso con una renta que parecía a todas luces definitiva, y luego se deshizo como un azucarillo. Llegó un momento en el que se apagó la luz y ya no volvió a encenderse.

Una derrota ante el Efes, incluso en Vitoria, podía entrar dentro de los pronósticos lógicos. Con lo que nadie contaba era con que llegara como llegó. El mismo equipo que en los dos primeros actos del encuentro desplegó las virtudes que tan atractivo lo hacen para el espectador se vino abajo tras el descanso de manera incomprensible. De anotar 48 puntos en una primera parte primorosa pasó a sumar sólo 16 (7 y 9) en una segunda mitad en la que quedó constancia que todavía queda camino por recorrer.

Lo de ayer podría ser tomado como un borrón sin demasiada trascendencia en el expediente de un equipo que sigue creciendo, de no ser por la imagen de debilidad anímica que por momentos mostró el colectivo -y algunas de sus piezas en concreto- cuando el partido se empinó. El Caja Laboral recuperó algunos de los vicios que tan endeble lo hicieron en las dos campañas precedentes. El Efes subió la intensidad defensiva, frenó la velocidad del juego azulgrana y provocó que afloraran sus problemas en ataque estático. El lanzamiento de tres, en muchas ocasiones sin demasiado criterio, se convirtió en la única alternativa. Pero no funcionó.

Al final del partido resultaba muy difícil de creer lo que había pasado. El equipo azulgrana, que lo hace ya por rutina, ofreció de nuevo una excelente puesta en escena. Guiado por la intensidad con la que se presentó a una cita que sabía crucial para su futuro continental, arrolló de salida a un Efes que tenía otro plan para el partido. Aguardaba su momento. Los pupilos de Ivanovic dominaban el rebote y sacaban una enorme rentabilidad a las opciones adicionales que les concedía el rival para ir amasando las primeras ventajas. Un triple de Tibor Pleiss, que al parecer va a gozar de la misma licencia de la que disponen el resto de interiores para amenazar desde el perímetro, fijó una renta de ocho puntos (15-7) que despertó de manera definitiva al cuadro otomano.

Oktay Mahmuti dispone de un arsenal. Tiene mucho de todo y para todo. Y era lógico que el encuentro, que para los turcos suponía la opción de apartar a un rival de la pelea por el primer puesto, elevara el nivel de exigencia. Fue Jordan Farmar quien irrumpió en escena para mostrar la ruta alternativa, mucho más espinosa, que debería recorrer el Caja Laboral para alcanzar un triunfo tan balsámico como obligado. El antiguo base de los Lakers, uno de los mejores jugadores del torneo, tomó el mando de las operaciones y el Efes reaccionó para comenzar a generar ciertas dudas entre los pupilos de Ivanovic.

El apagón

El Baskonia aguantó el primer envite. Bien conducido por un Cabezas que sigue cogiendo el tono y se reveló como una opción más que válida para desatascar, volvió a estirar la renta y alcanzó el descanso con una diferencia que invitaba a presagiar otro desenlace. Pero entonces, tras el paso por los vestuarios, se apagó la luz.

El conjunto otomano comenzó a funcionar y el Caja Laboral empezó a derretirse. La renta se le escapaba entre los dedos como la arena a un Ivanovic que no daba con un remedio en el banquillo. Para cuando se quisieron dar cuenta, los jugadores baskonistas se vieron con una desventaja próxima a la decena y sin tiempo para la reacción. Algunos jugadores trataron de hacer la guerra por su cuenta, pero era tarde. Otros, lo que de verdad resulta preocupante, bajaron de antemano los brazos. El equipo, que sigue creciendo, podía sufrir un bajón. Se esperaba. Pero llegó en el peor momento. Sigue sin ganar en casa en esta Euroliga y deberá remar contra la corriente de nuevo para recuperar sus opciones de clasificación. La amenaza de un segundo año sin Top 16 vuelve a estar presente.

Jueves, 1 de noviembre de 2012
64-76

CAJA LABORAL: San Emeterio (2), Heurtel (2), Oleson (10), N.Bjelica (8), Lampe (5) -cinco inicial-, Cabezas (12), Causeur (7), M.Bjelica (2), Pleiss (5) y Nocioni (11).
ANADOLU EFES: Farmar (18), Erden (9), Savanovic (7), Guler (2) y Lucas (6) -cinco inicial-, Gonlum (10), Tunceri (2), Vujacic (7), Batista (9) y Shipp (6).
ÁRBITROS: Guerrino Cerebuch (ITA), Milivoje Jovcic (SRB) y Joseph Bissang (FRA). Sine eliminados.
PABELLÓN: Fernando Buesa Arena. 11.119 espectadores

26/10/12

Vuelve el Baskonia

EL CAJA LABORAL SE SOBREPONE A TODOS LOS INCONVENIENTES Y CONQUISTA UNA VICTORIA ÉPICA Y CATÁRTICA que lo mantiene con vida en la euroliga




Hay partidos que se pueden analizar en función de los números, de las estadísticas. El que ayer tuvo lugar en el Mediolanum Forum de Milán debe interpretarse desde el plano anímico, espiritual. El Caja Laboral salvó el primer match ball de la temporada con una exhibición de orgullo y fe que permitió acariciar sabores de tiempos pretéritos. En una cita árida, muy complicada y que se fue complicando aún más conforme pasaban los minutos, el cuadro azulgrana tiró de épica y dio un paso al frente que puede marcar un antes y un después en su evolución.

El Caja Laboral, que apenas había regalado gestas de esta magnitud desde el mazazo sobre la mesa que supuso la victoria en la final liguera ante el Barcelona, volvió atrás en el tiempo para recuperar las señas de identidad que han forjado la leyenda de este club. Ayer en Milán volvió a verse al Baskonia de siempre. Un equipo que ha escrito su historia a base de exhibiciones de coraje e ilusión reapareció para acabar arrasando a su paso a un Armani Jeans Milán que inició la contienda con la ventaja anímica que suponía el hecho de recibir a un equipo muy necesitado pero que al final salió trasquilado.

Resulta complicado descifrar hasta qué punto puede influir el encuentro en el crecimiento colectivo de la plantilla baskonista. Pero da la impresión de que necesitaba una catarsis de este nivel para soltarse los grilletes y dejarse llevar. Hasta la fecha, sobre todo en la Euroliga, el cuadro azulgrana había arrojado mejores sensaciones que resultados. En Milán borró de un plumazo cualquier premisa. Explotó las virtudes que lo han convertido en un conjunto muy atractivo para su afición, creció en los aspectos en los que aún se detectan ciertas carencias y dio un paso al frente para superar las adversidades y situarse en un punto que no da la impresión de que tenga retorno.

Una acción desafortunada, una más, sirvió como interruptor para despertar del letargo al que el conjunto italiano había conducido el partido. Andrés Nocioni, pura esencia del baskonismo, se transformó en el Cid. Tras haber tirado del carro durante los dos primeros cuartos y el arranque del tercero, una colisión con mala caída lo dejó fuera de combate. Ya antes, en el primer minuto, un resbalón lo había mandado al banquillo. Pero el Chapu sabía que la de ayer no era noche para deserciones. Había que situarse en primera línea del frente y dar la cara. Nadie como él para darla.

Nocioni ganó el partido desde el hospital. Contemplar al tipo más duro que se ha enfundado jamás la camiseta azulgrana asustado en el suelo, inmovilizado por las asistencias médicas y saliendo en camilla de la pista generó mucha incertidumbre en jugadores y cuerpo técnico. El partido estaba igualado (55-50) y daba la impresión de que la marcha del argentino supondría la estocada final para un equipo que está soportando lo insoportable en una temporada en la que ya sólo falta que se venga abajo el Buesa Arena. Quedaban dos salidas: rendirse o lanzarse a la desesperada a por una victoria que resultaba obligada, mortal de necesidad. Y nadie dudó qué dirección escoger.

Ivanovic decidió soltar algo de cuerda y confiar en las escasas piezas disponibles de las que disponía, más aún después de que Oleson tuviera que marcharse por faltas. El montenegrino fió la suerte de su equipo al talento, al compromiso. Y la plantilla respondió con una exhibición de carácter espectacular.
Liderado por su capitán, un San Emeterio que ayer dio la medida que lo elevó a los altares del baskonismo para la eternidad, el Caja Laboral fue agigantándose hasta reducir a la mínima expresión a su rival. El equipo de Scariolo, sólido durante todo el partido, se vio desbordado por un torbellino azulgrana mientras el marcador, que había marchado parejo durante todo el envite, acariciaba la que cada vez quedaba más claro que iba a ser la primera victoria azulgrana de este curso en la Euroliga.

Para cuando Scariolo quiso reaccionar y devolver a cancha a sus titulares, incluido un Bourousis que retrató los problemas que sufre el cuadro vitoriano ante los grandes pívots, era ya demasiado tarde. El Caja Laboral se había transformado en el Baskonia. En el Baskonia de siempre. En el TAU de toda la vida, el de las noches mágicas. Había recobrado la esencia que nunca debió perder.

Hubo tiempo incluso para que algunos jugadores que nadaban en la intermitencia dieran un nuevo paso al frente dentro de la evolución de un equipo que requería de una dosis como esta de autoestima para empezar a acompañar de resultados las agradables sensaciones que venía ofreciendo. Todavía habrá pasos atrás y dudas, pero dentro de unos meses nos acordaremos de la noche de Milán. Del día en el que se ganó por el Chapu. De la noche en la que el Caja Laboral volvió al fin a ser el Baskonia.


Jueves, 25 de octubre de 2012
85-95


EA7 EMPORIO ARMANI: Cook (3), Langford (13), Hairston (19), Fotsis (3) y Boroussis (22) -quinteto inicial-, Gentile (10), Basile, Stipcevic (3), Melli (7), Hendrix (4) y Chiotti (1).
CAJA LABORAL: Heurtel (5), Oleson (7), Nocioni (12), Lampe (12) y Nemanja Bjelica (20) -quinteto inicial-, Cabezas (11), San Emeterio (18), Causeur (2), Milko Bjelica (6) y Sonseca (2).
PARCIALES: 19-18, 25-25, 22-22 y 19-30.
ÁRBITROS: Jungebrand (FIN), Boltauzer (SLO) y Mogulkoc (TUR). Eliminaron por faltas personales a Oleson (Caja Laboral).
PABELLÓN: Mediolanum Forum. 2.900 espectadores

14/10/12

La oruga ya es mariposa

El Caja Laboral suma su primera victoria a domicilio del curso tras firmar una convincente actuación en una pista difícil


La oruga ya es mariposa. O al menos comienza a mostrar el principio de lo que se adivinan como unas alas de vivo color. El adolescente Caja Laboral que tan buenas sensaciones y escasos resultados había ofrecido hasta la fecha sumó en el Centro Insular de Deportes de Las Palmas su primera victoria a domicilio con una actuación que viene a corroborar la impresión de que poco o nada tiene que ver este proyecto con el que naufragó con estrépito el pasado curso. El equipo de Dusko Ivanovic, solvente y autoritario como en sus mejores tiempos, resolvió con holgura la visita a una de las canchas más complicadas de la Liga Endesa y lo hizo, además, tras avasallar a un plantel que se ha reforzado muy bien y que no concederá demasiados regalos en sus dominios.

El Baskonia dio un paso adelante muy importante en su visita a La Roca. Se olvidó del cansancio acumulado tras el maratoniano cúmulo de viajes y trató de ser lo que algún día será. Y lo mejor de todo es que logró serlo. Por momentos, en realidad durante muchos minutos, la maquinaria azulgrana se reveló mucho más engrasada de lo que cabría esperar a estas alturas de curso. Y se vislumbraron muchos detalles para la esperanza.

Cuando la orquesta afina, cuando interpreta la novedosa partitura que ha compuesto Ivanovic para el nuevo proyecto, se escucha una sinfonía armoniosa, fresca, plena de ilusión. El técnico montenegrino se ha reinventado para reinventar. El nuevo Caja Laboral es mucho más divertido que su versión anterior. y aunque todavía se encuentra en fase embrionaria, ha dado con sus señas de identidad y parece sentirse cómodo en el papel.

Habrá que ver si la propuesta con la que encara el nuevo ejercicio el combinado gasteiztarra basta para de verdad plantar cara a los equipos a los que será necesario ganar para obtener los títulos. Pero resulta evidente que se aparece como una puerta abierta de par en par al talento. Y este vestuario anda sobrado de virtuosos, que cuando se asocian para jugar a baloncesto están capacitados para desarmar al enemigo más bravo.

Y así sucedió en la primera mitad de un partido que puede suponer una inyección anímica para un equipo que se mostró preparado para abandonar el diván. La fase del psicoanálisis, de los miedos y la continua búsqueda de identidad debería quedar aparcada. El patrón a seguir parece claro. El plan quedó retratado en el tercer cuarto del choque de Atenas y en la puesta en escena de ayer. Con un Andrés Nocioni imperial, capaz de contagiar su rabia al resto de la tropa, el cuadro azulgrana se lanzó a la yugular del adversario con un baloncesto alegre, directo, y un nivel de acierto espectacular.

En un abrir y cerrar de ojos, sin que a la afición que abarrotaba las gradas del CID le diera tiempo siquiera a sentarse, el conjunto vitoriano amasó una renta de quince puntos (10-25) que parecía suficiente como para destrozar el choque. Luego se vería que no, que al partido le quedaba mucha vida y al Gran Canaria le sobraba orgullo para seguir peleando por la victoria. Sin embargo, sí permitió a los pupilos de Ivanovic mandar durante todo el choque en un electrónico que sólo reflejó ventaja amarilla tras la canasta con la que Paulao Prestes inauguró la contienda.

El combinado insular tiró de casta para tratar de equilibrar un partido en el que una vez más el Caja Laboral fió su suerte a su tremenda pegada. Y por momentos llegó a acariciar el sueño de la remontada. Pero el equipo azulgrana no estaba ayer por la labor de dejarse llevar. Y a su excelencia ofensiva, con un Nemanja Bjelica colosal, unos bases más entonados que anteriores citas y un Lampe dominador cerca de los tableros, añadió por momentos una defensa asfixiante que acabó por estrangular a los pupilos de Pedro Martínez.

Un parcial de 0-22 entre el final del tercer cuarto y el comienzo del último, inaugurado con cinco triples consecutivos, enterró cualquier atisbo de esperanza para el Gran Canaria. El Caja Laboral empezó a ser lo que tendrá que ser para volver a ocupar su espacio en la élite. El futuro determinará hasta qué altura podrá volar la mariposa que ayer comenzó a romper el capullo de dudas que la apresaba.

Herbalife Gran Canaria (64) (14+25+14+11): Scheyer (3), Toolson (10), Nelson (17), Prestes (12) y Newley (9) -equipo inicial-, Beirán (3), Bellas (5), Báez (5) y Domínguez.
Caja Laboral (80) (27+18+13+22): Nocioni (24), Nemanja Bjelica (12), Heurtel (9), Oleson (12) y Lampe (12) -equipo inicial-, Milko Bjelica, Sonseca, Cabezas (5), San Emeterio (4) y Causeur (2).
Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Carlos Peruga y Sacristán. Sin eliminados
Pabellón: 4.825 espectadores en el Centro Insular de Deportes

Estadísticas completas en acb.com
Link a la crónica original publicada en Diario de Noticias de Álava

8/10/12

Bálsamo para la fe

El Caja Laboral se deshace de un rival muy endeble con una exhibición colectiva de potencial ofensivo




Caja Laboral 90 (30+20+17+23): Heurtel, Oleson (16), Nocioni (14), Bjelica (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), Rochestie (9), San Emeterio (12) y Causeur (12).
Cajasol 70 (13+19+17+21): Satoransky (12), Holland (8), Buckman (9), Asbury (9), Triguero (2),-cinco inicial-, Sastre (3), Tepic (4), Burjanadze (7), Bogdanovic (11) y Balvin (5).
Árbitros: Pérez, Guirao, Martínez. Eliminado Bjelica (min.36), Holland (min.38).
Pabellón: Fernando Buesa Arena. 9.412 espectadores.

Andaba el nuevo Caja Laboral en busca de un suceso que le devolviera la fe en sus propias posibilidades y lo encontró en su estreno liguero en el Buesa Arena. El cuadro azulgrana se aprovechó de la visita de un Cajasol paupérrimo, verde hasta el extremo, y se dio un festín necesario para recobrar la confianza y crecer sin lastres antes de afrontar citas de mayor exigencia. La victoria de ayer puede tener efectos balsámicos. Sin estridencias y con todos los atenuantes que exige el hecho de medirse a un rival demasiado endeble, con mucho margen de mejora pero de un nivel inaceptable hoy por hoy, los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron motivos para creer y hacer creer a una afición que podía albergar muchas dudas tras la pésima puesta en escena de Zaragoza.

El resultado y la placidez con la que se desarrolló el encuentro no pueden, sin embargo, ocultar las carencias y los puntos débiles de un colectivo que debe mejorar mucho en algunos aspectos para aspirar a ser aspirante. De pegada letal en ataque, aunque con evidentes síntomas de debilidad atrás y en el rebote, el Baskonia planteó de nuevo un intercambio de golpes en el que impuso su múltiple y contundente pegada. Hasta seis pupilos de Dusko Ivanovic (Nocioni, San Emeterio, Oleson, Lampe, Nemanja y Causeur) anotaron más de una decena de puntos en un duelo en el que, una vez más, los ataques superaron a las defensas.

El cuadro hispalense besó la lona a las primeras de cambio. El parcial de 15-0 con el que el equipo vitoriano deshizo el 4-4 inicial fijó una renta en el electrónico que resultó definitiva. Una losa para el Cajasol y sus jóvenes jugadores. Ahí se acabó el partido. Lo demás fue relleno. Un espacio para el lucimiento del que la mayor parte de los pupilos de Ivanovic supo sacar partido para recargar sus reservas anímicas.

Problemas en defensa y el rebote

El retorno de Maciej Lampe mitigó en cierta medida los problemas interiores. El polaco, que debe convertirse en uno de los grandes referentes, se mostró recuperado y entró en dinámica sin aparentes secuelas físicas, pero no resultó aval suficiente para impedir que el Cajasol se impusiera con insultante autoridad en la lucha por el rebote. Los pupilos de Aíto, pese a lo abultado del marcador, escaparon del Buesa Arena con un total de 16 rechaces ofensivos, una barbaridad que en otro contexto y ante un rival de mayor entidad puede convertirse en una condena definitiva.

Nemanja Bjelica y Andrés Nocioni trataron de parchear las ausencias en la pintura. El serbio, talento puro, sufre para frenar a pares más duros en el poste bajo. El argentino, cuyo espíritu granítico parece un homenaje a épocas gloriosas, volvió a ofrecer un demostración de carácter que puede resultar de un valor incalculable de cara a inocular una personalidad más férrea a un plantel que esta misma semana, con dos complicadas salidas a Atenas y Gran Canaria, volverá a someterse a exámenes quizá más fiables que el de la matinal de ayer.

Las mejores noticias que arrojó el encuentro tienen que ver con el paso adelante que dieron algunos jugadores, a los que se les debe exigir que ya no retrocedan. Sigue habiendo dudas en torno a la dirección, porque Ivanovic continúa empeñado en utilizar a Heurtel como obstáculo a salvar para los recién llegados. No parece que esta postura haga ningún favor a nadie. Ni siquiera al francés. Cabezas, sin llegar a alcanzar todavía ni mucho menos su mejor versión, se antoja como el más capacitado para imponer cierto orden a las maniobras ofensivas. Rochestie, un jugón en toda regla, anota más que dirige. Aunque cuando le sueltan cuerda hace cosas que invitan a soñar. Es un jugador diferente y con el tiempo puede aportar cosas muy interesantes al equipo.

También ofreció esa impresión Fabien Causeur, que vivió el debut soñado por cualquier jugador. El exterior galo arrancó algunas de las mayores ovaciones en un partido que con 30 minutos de relleno daba la impresión de estar dispuesto para que más soldados se alistaran a las tropas de Ivanovic. Muchos lo hicieron. Y es una gran noticia. La victoria supuso un bálsamo de fe para un equipo que, más allá de excusas y bajas, debe empezar cuanto antes a ofrecer esa imagen de colectivo serio que se le puede y se le debe exigir.

5/10/12

La Pablocura

La prensa neoyorquina destaca el desparpajo de un Pablo Prigioni que comienza a tomar el pulso de un vestuario en el que no lo tendrá fácil para ocupar el papel de líder que ha ostentado en todos sus equipos anteriormente


New York City se está preparando para la Pablocura. El término no es mío. Lo tomo prestado de Seth Rosenthal, uno de los compañeros de SB Nation que está cubriendo estos días las primeras sesiones de trabajo en el Training Camp de los Knicks. El desembarco del timonel de Río Tercero en la NBA no será tan silencioso como muchos aventuraban. A pesar de haber caído para cumplir su sueño en un plantel plagado de egos, con dos bases de talla y renombre que pueden cerrarle el paso al parqué, Prigioni centra los focos. El novato más viejo de la historia de la mejor liga del planeta ha llegado a la Gran Manzana con la intención de exhibir desde el primer momento el hambre y la competitividad que lo han acompañado desde que nació como jugador. Aunque resulta evidente que no le será fácil ocupar un papel protagonista, de peso en el vestuario, que ha tenido en todos los equipos por los que ha pasado durante su carrera.

No son pocos los aficionados que en las redes sociales se hacen preguntas sobre Prigioni. En un equipo en el que militan estrellas de la talla de Carmelo Anthony, Jason Kidd, Tyson Chandler o Amar'e Stoudamire, el antiguo director del juego baskonista ha asomado la cabeza. "Pablo ensayó algunos pases demenciales. Unos cuantos por detrás de la espalda, otros entre una nube de jugadores y así sucesivamente. No todos ellos llegaron al destino previsto. Pero así es la ¡Pablocura!, man. Esta mierda se vuelve loca", escribía Rosenthal en su crónica de la tercera jornada de entrenamientos de los Knicks. En realidad, no es el único que en estos días ha escrito sobre Prigioni. Pero el término me ha llamado la atención y me parece que puede definir el espíritu de la aventura que ha emprendido el gran icono del baskonismo al otro lado del charco. La mayor parte de los compañeros de la prensa neoyorquina se centran en destripar su estilo de juego, en compararlo con los de los otros bases de la plantilla de Mike Woodson y en tratar de predecir si tendrá o no espacio en sus rotaciones. Ahí las opiniones se dividen. A priori, todos conceden de antemano a Prigioni el papel de tercer base. Todo lo que consiga, como ha hecho siempre, deberá ganárselo a pulso.

Nocioni: "Creo que va a acabar jugando"

“Yo creo que va a acabar jugando algo. No digo que juegue mucho, pero creo que va a jugar. También en la NBA se dan muchas situaciones, pueden darse lesiones o trades o lo que sea, y por ahí se le puede armar un hueco sin darse cuenta”, asegura Andrés Nocioni, amigo íntimo y conocedor de cómo funcionan los instestinos de la NBA. “Es un nuevo reto para él y algo que no había tenido nunca en su carrera. Es un nuevo desafío. A Pablo le motivan mucho los desafíos. Creo que ha tomado la decisión acertada”, añadía el alero del Caja Laboral.

A ojos de su compatriota no existe debate sobre las opciones de futuro del base en la rotación de los Knicks. Otra cosa bien distinta es saber hasta qué punto podrá hacerse con un papel de líder en un vestuario plagado de egos. Su fuerte personalidad, y esa ambición a prueba de bombas que lo convierten en un competidor incólume, lo han convertido siempre en pieza básica y voz autorizada allá por donde ha pasado. "Va con muchas ganas allí, y es muy ambicioso. Creo que al final, como ha demostrado durante toda su carrera, en todos los equipos en los que ha estado, aunque parecía que sus minutos iban a bajar, al final siempre acaba jugando muchísimo, acaba siendo el entrenador en la cancha y creo que allí podrá pasar lo mismo”, se muestra optimista Fernando San Emeterio. Las cosas en la NBA, sin embargo, funcionan de otro modo, según apunta Nocioni, que vivió varias experiencias en diferentes franquicias y no todas fueron tan positivas: "Lamentablemente en la NBA se rigen por otros parámetros,  tienen otra mentalidad. Creo que puede ser un jugador que aporte muchas cosas, pero llegar a ser un líder no creo que lo pueda ser este año. Tendría que jugar varios años en la NBA y realmente hacerse un hueco a golpe de minutos y de números. Así es como se hace allí", apunta.

Lo único que parece claro hasta la fecha es que Prigioni ha aterrizado en New York con un cartel que difiere mucho al de cualquier otro novato. Los medios conocen y respetan su trayectoria tanto en los clubes por los que ha pasado como con la selección albiceleste. Y se abren a concederle el beneficio de la duda, a vaticinar esa Pablocura y a constatar el respeto con el que cuenta en el vestuario del Madison Square Garden aun antes de que sus compañeros hayan tenido tiempo siquiera para conocerle. "Tiene respeto, eso está claro”, concede Nocioni. Y el propio Prigioni lo destacaba tras su primera toma de contacto en una entrevista concedida al diario argentino Olé. "Siento el respeto que me tienen", aseguraba el timonel de Río Tercero, que por el momento ha esquivado las novatadas típicas que debe asumir cualquier rookie que llega a un equipo de la NBA.

Un novato respetado

"Saben que tengo 35 años, que armé mi carrera en Europa y jugué muchos años en la selección. Hasta me tiran bromas por ser un novato tan viejo. No creo que me manden a comprar donuts para llevar al entrenamiento… Me miran con otros ojos. Todos me trataron muy bien desde el primer día. Siento el respeto que me tienen", aseguraba Prigioni en la entrevista publicada por Andrés Pando, en la que el exjugador del Baskonia destacaba la buena acogida que le han dispensado las estrellas de los Knicks. "Buena onda con todos. Me hacen sentir cómodo. Carmelo me había dado la bienvenida en el amistoso en Barcelona y en esos partidos contra Estados Unidos también había conocido a Tyson Chandler. Entiendo cuando hablan conmigo. Con el inglés me va mejor de lo que pensaba pero igual pienso seguir estudiando. Yo estoy rompiendo moldes, soy el único extranjero del equipo y me convierto en el novato más viejo...", exponía.

Prigioni parte con ventaja con respecto a otros novatos. Tiene el respeto de sus compañeros de vestuario y la prensa le abre las puertas. Ahora queda en su mano que en el mismo escenario donde el pasado ejercicio nació el fenómeno Linsanity se desate la Pablocura.

Os dejo el link al artículo de Seth Pollack en el que se exponen las evoluciones del plantel de los Knicks en la tercera jornada del Training Camp: http://www.postingandtoasting.com/2012/10/4/3454528/notes-from-day-three-of-knicks-training-camp

Y aquí la entrevista de Prigioni eno Olé: http://www.ole.com.ar/basquet/Siento-respeto_0_784121870.html

25/9/12

Jugador de chica


EL BASKONIA CAE CON ROTUNDIDAD EN MIRIBILLA EN SU ENSAYO GENERAL ANTES DEL DEBUT LIGUERO
La inconsistencia azulgrana bajo los aros y el acierto del Gescrap en el triple acaban con un equipo demasiado caótico

GESCRAP Raül López (6), Vasileiadis (7), Mumbrú (3), Moerman (18), Rakovic (12) -cinco inicial-, Pilepic (6), Hamilton (7), Zisis (7), Samb (2) y Grimau (10).
CAJA LABORAL Cabezas (2), Oleson (7), San Emeterio (10), Nemanja (13), Pleiss (8) -cinco inicial-, Heurtel (13), Rochestie (3), Nocioni (18) y Hernández Sonseca.
Parciales 19-21, 38-33; 62-49, 78-74.
Árbitros García, Sacristán y Manuel. Eliminado San Emeterio (min.39).
Pabellón Miribilla. Unos 6.143 espectadores.
Suele decirse en el mus que el jugador que persigue las piedras de chica acaba perdiendo la partida. El baloncesto tiene poco que ver con ese juego de naipes, pero es un deporte en el que, salvo gloriosas excepciones, suelen ganar los tipos grandes. El Caja Laboral recibió ayer su primera señal de alarma en Miribilla. El Gescrap disputará la final de la presente edición de la Euskal Kopa tras pasar por encima de un rival al que sólo la calidad individual de algunos de sus puntales y un arreón de orgullo final ahorraron un correctivo sonrojante. En su ensayo general, la última prueba antes del arranque de la competición oficial, quedó patente que el nuevo proyecto azulgrana se encuentra demasiado atado a las limitaciones estructurales con las que se ha decidido armar la plantilla. Las bajas de Maciej Lampe y Milko Bjelica, que salvo sorpresa se perderán también el primer compromiso liguero en Zaragoza, arrojan un plantel superpoblado de exteriores pero demasiado inconsistente en la pintura como para hacer frente a un rival de cierta enjundia.
Podría decirse que el partido de ayer fue tan sólo otra prueba de la que deberían sacarse pocas conclusiones. Pero sería faltar a la verdad. Para bien o para mal, el plantel con el que se presentó el Caja Laboral en Miribilla será prácticamente el mismo con el que deberá afrontar su primera cita liguera. Salvo milagro inesperado, Ivanovic no tendrá más ingredientes interiores que añadir a la mezcla, lo que resulta preocupante porque Pleiss, un jugador muy válido pero tierno, sigue sin completar un partido en el que no sufra el peaje de la acumulación de faltas.
El Gescrap se encuentra también en fase de rodaje. El equipo de Katsikaris ha cambiado en esencia con la marcha de un Aaron Jackson que marcaba el ritmo. Ha perdido electricidad y se ha convertido en un colectivo mucho más sedentario, con más kilos y cierta tendencia a abusar del triple. Pero eso le bastó en la primera mitad para mandar en el marcador. Moerman, Vasileiadis y Raül López retrataron los desajustes de una defensa que siempre iba un paso por detrás para alcanzar en ventaja (38-33) el ecuador de un partido en el que el Caja Laboral sólo dio la cara en el primer acto.
Ivanovic se empeña en democratizar el puesto de base. El técnico montenegrino, fiel a su filosofía de ponerles las cosas difíciles a los nuevos, tiene a sus directores de juego nadando en un mar de dudas. Thomas Heurtel, que el pasado año no estaba a su juicio preparado más que para ofrecer cinco minutos de oxígeno a Prigioni, parece ahora el predilecto del balcánico, mientras Cabezas y Rochestie -todavía demasiado perdido- carecen de la continuidad necesaria para hacerse importantes y asumir los galones.
SIN TORRES El nuevo proyecto baskonista, tan corto de efectivos interiores, se tambaleará cada vez que alguno de los tres interiores puros con los que cuenta ahora estornude. Y con dos lesionados, como es el caso, no debe extrañar que protagonice ejercicios de impotencia como el de ayer. Tanto Nocioni como Nemanja están en condiciones de ejercer de improvisados interiores. Pero al final da más la impresión de que se desperdicia el potencial de dos de los mejores treses de la ACB que de que de verdad están en condiciones de dar réplica a sus pares en defensa. Ayer, sin ir más lejos, un recién llegado como Moerman se bautizó en los derbis vecinales con una actuación para enmarcar. Bien ayudado por Rakovic y Hamilton, el Bilbao Basket controló el rebote, fue superior bajo los aros y encima remató al visitante con un terrible acierto desde la línea de tres (11 de 25, el 44%).
El Baskonia, que llegó a disponer de una jugada con dos tiros libres y posesión para forzar la prórroga en manos de Nocioni, fía su destino a la inspiración de sus estrellas. Sin un referente claro en la dirección, sus ataques se desarrollan en un caos que en el mejor de los casos se resuelve merced a la calidad de jugadores como Nocioni, San Emeterio o Nemanja, los tres únicos jugadores que se han mantenido en la línea de fiabilidad en esta pretemporada. Ante la baja de Causeur, que no jugó por precaución, Oleson volvió a mostrar su lado más oscuro, más cobarde, y sujeto a sus tres puntales y al anárquico paso al frente de Heurtel en el epílogo, el cuadro azulgrana trató de apelar a la épica para enmendar lo que ayer no era enmendable pero que en un futuro puede y debe solucionarse. Tiempo hay para ello.

22/9/12

Los sones de Goran Bregovic


NEMANJA BJELICA OFRECE LA IMAGINACIÓN EN UN EQUIPO AÚN EN CIERNES QUE SE IMPONE AL ARMANI
Bourousis abusa en la pintura de un cuadro azulgrana que vuelve a hacer gala de un interesante fondo de armario




CAJA LABORAL Heurtel (3), Oleson (8), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (11) -cinco inicial-, Rochestie, Cabezas (3), Causeur (11), San Emeterio (4), Hernández-Sonseca (13).
ARMANI MILÁN Cook (5), Langford (4), Hairston (4), Fotsis (13) y Bourousis (25) -cinco inicial-, Giachetti, Stipcevic, Chiotti (4), Melli (12), Basile (8).
Parciales 15-16, 41-37; 62-52, 77-75.
Árbitros Sacristán, Sánchez y Manuel. Eliminado Oleson (min.40).
Pabellón Fernando Buesa Arena. En torno a los 6.000 espectadores (el club no facilitó los datos de asistencia).
VITORIA. El nuevo Caja Laboral baila al ritmo de la música de Goran Bregovic. Suena a película de Kusturica. Destila un nuevo aroma balcánico. El equipo azulgrana tiene un nuevo faro. Ha alumbrado una nueva estrella. Nemanja Bjelica ha respondido al fin a las demandas y parece decidido a tomar el relevo de los grandes jugadores que han hecho grande a este club. El serbio confirmó ayer en el estreno de la nueva temporada en el Buesa Arena lo que venía apuntando a lo largo de los amistosos. El joven combo balcánico está preparado para tomar el testigo. Quiere ser importante dentro de un equipo coral, plural, cuya fuerza parece descansar en las múltiples opciones que puede llegar a ofrecer y que ayer resolvió con victoria su puesta de largo en el coliseo de Zurbano.
El Baskonia superó por segunda vez en apenas cinco días a un Armani Jeans con el que tendrá que volver a verse las caras en la primera fase de la Euroliga. Los pupilos de Scariolo rescataron la vergüenza y se presentaron en la capital alavesa con más tensión competitiva de la que mostraron el martes en Logroño. A pesar de que en la primera jugada del partido dieron una impresión equivocada, cediendo dos rebotes ofensivos, el segundo asalto entre ambas escuadras ofreció mucho más ritmo que el primero. Aunque no dejó de ser un amistoso, con defensas de mantequilla, demasiados errores por ambos bandos y evidencias de que el tercer y cuarto duelo, los que contarán de verdad, se disputarán con dos equipos mucho más maduros y trabajados.
El Caja Laboral parece, si cabe, más distante que el cuadro italiano de lo que puede llegar a ser. Como en anteriores ensayos, Dusko Ivanovic sigue buscando el encaje a las numerosas piezas de las que dispone en una plantilla que, lesiones al margen, se antoja más profunda que en anteriores ejercicios. De hecho lo es. Tiene un jugador más. Un base más, en concreto. Dusko Ivanovic varió por completo su filosofía con respecto a Thomas Heurtel, que está atravesando un momento difícil y en veinticuatro horas pasó de no jugar un segundo a recuperar su plaza de titular.
El técnico montenegrino distribuyó con salomónica equidad el tiempo entre sus tres directores de juego. Pero resulta difícil de creer que pueda mantener esta tendencia cuando arranque la competición oficial. Ninguno de los tres estuvo ayer especialmente afortunado, quizá por esa intermitencia, pero lo que resulta imaginable es que cuando Rochestie aterrice, cuando entre en dinámica, Heurtel irá perdiendo peso. Más que nada porque lo que pueden ofrecer ambos es muy similar, y al mismo tiempo diferente a lo que aporta Carlos Cabezas.
Pese a todo, pocas conclusiones podrá extraer nadie en torno al potencial del nuevo plantel azulgrana mientras siga capado como está en la pintura. El Armani volvió a evidenciar que con el juego interior del que dispone ahora Ivanovic, sin Milko Bjelica ni Lampe, se puede presentar a pocas batallas. Bourousis y el joven Melli -un jugador a tener en cuenta porque no para de crecer- mantuvieron en jaque al Baskonia, que además pagó el peaje de la excesiva tendencia de Pleiss a cometer faltas. Así las cosas, los italianos se marcharon con ventaja en el marcador (15-16) en un primer cuarto en el que Nemanja destapó el tarro de las esencias para desencorsetar a un equipo que necesita soltarse para brillar. Esos primeros minutos del jugador serbio, unidos a los ramalazos de acierto de Oleson y el espíritu de un Nocioni que parece conjurado para dotar de alma al equipo, supusieron la mejor noticia de un partido bastante flojo pero que, como el martes, se ajustó en el marcador final por la incapacidad del Baskonia para cerrarlo.
EL MOMENTO DE SONSECA El equipo de Scariolo volvió a disponer en el minuto final de la ocasión de haber escapado del Buesa con el triunfo. Y eso a pesar de que el Caja Laboral fue edificando poco a poco una renta que se antojaba que podía resultar definitiva. Edu Hernández-Sonseca, al que la afición vitoriana agradeció los servicios prestados durante la pretemporada con una ovación, dispuso de su momento de gloria. El poste tomó el relevo anotador de Nemanja y Oleson, que volvió a estar fino cuando tomó la responsabilidad de lanzar de fuera, hasta que irrumpió en el partido el primer esbozo de lo que puede llegar a ser Fabien Causeur. Otra pieza a primera vista aprovechable.
Ocho puntos del escolta galo y sendos triples de Cabezas y Nocioni mandaron el partido al último cuarto con una diferencia de diez puntos (62-52). El duelo parecía visto para sentencia, pero el cuadro transalpino tiró de orgullo y volvió a complicar la victoria azulgrana. Esta vez no fue Fotsis, sino Hairston, quien tiró por tierra las opciones de su equipo desde el tiro libre. Un Pleiss agigantado se apuntó a los sones de la tuba serbia y cerró el duelo con otras dos acciones cargadas de esperanza.