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29/4/13

El pirómano apagafuegos


ZAN TABAK DA CON EL ROL IDÓNEO PARA UN THOMAS HEURTEL QUE SE MANEJA COMO PEZ EL AGUA EN LA URGENCIA Y LA ANARQUÍA

A lo largo del presente curso, uno de los más convulsos que se recuerdan en la historia reciente del Baskonia, la posición de base ha sido de largo la que mayores quebraderos de cabeza ha regalado a directiva y técnicos. Hasta cinco timoneles distintos se han enfundado la elástica azulgrana desde el pasado verano sin que ninguno de ellos haya logrado siquiera hacer olvidar la dolorosa marcha de un Pablo Prigioni que el pasado curso gobernó con mano firme la nave baskonista. Taylor Rochestie, Carlos Cabezas, Omar Cook, Thomas Heurtel y Devon Van Oostrum han sido los jugadores con los que tanto Zan Tabak como Dusko Ivanovic han contado para ocupar una demarcación clave, pero no ha sido hasta estos días, cuando se alcanza el tramo final de la competición, cuando el preparador croata parece haber hallado la fórmula que mejor combina las características de sus bases.
Cook, cerebral y sobrio, se ha asentado como titular. Heurtel, anárquico, alocado, a veces temerario, ocupa al fin un papel que parece diseñado a su medida. El pirómano ha encontrado su sitio y ha brillado en un papel de apagafuegos que cumple a la perfección.
Tabak ha conseguido que poco a poco encajen todas las piezas del puzle. El equipo, de una manera casi imperceptible, se ha ensamblado para alcanzar el play off, en el que peleará por el único título al que aún puede aspirar, en un estado de forma ilusionante. Y Heurtel, como quedó claro el sábado en Fuenlabrada, como se vio en el cuarto partido de la serie ante el CSKA, parece asumir con gusto y demencial deleite el rol que le se le asigna en este nuevo reparto.
Amado u odiado
Heurtel tiene detractores y defensores a puñados. Desde que aterrizó en Vitoria, por su forma de entender el juego, por su aparente indisciplina táctica y los riesgos que corre en la gestión de las posesiones, apenas ha dejado a nadie indiferente. O se le quiere o se le detesta. Es capaz de levantar en una misma jugada a unos y otros de sus asientos. No son pocas las veces en las que uno arranca una protesta ante alguna de sus decisiones que acaba ahogada ante el acierto. Pero nadie puede negar que su esencia se ajusta como anillo al dedo al papel de kamikaze que se le ha encomendado en estas últimas semanas.
En Fuenlabrada, sin ir más lejos, el Laboral Kutxa no habría sumado la victoria si Tabak hubiese apostado por mantener sobre el parqué a un Omar Cook que cuajó, no obstante, una actuación más que aseada. El equipo requería de otra velocidad, necesitaba soltarse los corsés para cambiar la dinámica del choque y Heurtel, en eso, no tiene rival. Al igual que sucedió en el último duelo frente al CSKA, el timonel galo cuajó un último cuarto descomunal, al alcance de muy pocos jugadores. Y ante todo evidenció que se siente en su salsa cuando lo único que se le exige es que salga a divertirse. Entonces se olvidan sus frustrantes pérdidas, su caótica dirección, sus aparentes instantes de desconexión y sus discutibles decisiones. Y aparecen las asistencias y las jugadas imposibles.
Cuartos para enmarcar
Los dos últimos cuartos que ha protagonizado en esos partidos Heurtel han sido para enmarcar. Ante los rusos, aunque no sirvió a la postre de nada tras el lacerante arbitraje que condenó de manera definitiva las opciones de supervivencia baskonistas, firmó 17 puntos en esos diez minutos finales. En Fuenlabrada no llegó tan lejos, pero sí lo suficiente como para acabar con la brava resistencia del equipo madrileño. Heurtel anotó 13 puntos, repartió varias asistencias, ganó el partido y refrendó la impresión de que su papel debe ser precisamente ese, el de desatascador.
Queda por ver hasta dónde llega en la ACB este Laboral Kutxa con los bases de los que dispone. Será fundamental que Tabak consiga sacar el máximo jugo de Cook, pues parece destinado a asumir el peso principal de la dirección, pero al menos el croata ya sabe cómo puede hacer que Heurtel rinda. El francés se maneja mejor en un estado salvaje que sometido a las normas de la disciplina. Quedó claro en el Fernando Martín. En el segundo acto del encuentro, el propio Tabak tuvo que retirarlo a los pocos minutos de haberle dado entrada porque no dio una. Pero al final, cuando requirió de un valiente que saliera a la desesperada, el francés dio un paso al frente para sumar un triunfo valioso, por las dificultades que planteó el rival, y dejar claro cuál debe ser su papel en este equipo.

18/4/13

No en el Buesa

El Baskonia se hace fuerte en su feudo y pisotea al poderoso CSKA para forzar un cuarto partido / El apoyo de la grada resulta clave / Nemanja se reivindica


El CSKA va a tener que sudar para rematar una serie que parecía haber dejado vista para sentencia en los dos primeros duelos. Va a tener que sudar mucho además. El Caja Laboral sacó las garras ayer en el tercer asalto. El equipo de Zan Tabak recuperó el orgullo y se sacudió los miedos y el excesivo respeto al todopoderoso rival moscovita para darse un festín a costa de un rival que creía tenerlo hecho.

Es posible que los rusos sigan manteniendo el cartel de favoritos, por potencial y por sensaciones globales de los tres envites, pero el conjunto vitoriano ha resucitado a tiempo. Apoyado en un público entregado y determinante, que generó un ambiente hostil que acabaría por fagocitar al CSKA, el cuadro azulgrana mandó un mensaje muy claro: para ganar en el Buesa Arena hay que ofrecer mucho más.

El Caja Laboral recuperó las señas de identidad que han hecho grande a este club. Los pupilos de Tabak derrocharon la entrega y la confianza que se echó en falta en Moscú y pisotearon al que probablemente sea el mejor equipo del continente. El Caja Laboral fue por fin el Caja Laboral. El Caja Laboral fue el Baskonia. El plantel que tantas suspicacias ha generado, se puso el traje de gala y ofreció una respuesta en la que no demasiados creían. Disipó de un plumazo las dudas desde el arranque.

El técnico croata supo aprovechar los días de descanso de los que dispuso para preparar el tercer asalto. El quinteto que entró de inicio dejó aparcadas las dudas y saltó a la yugular de un CSKA que se vio sorprendido por el elevado nivel de intensidad que fijó el Baskonia Los rusos, como el partido, duraron el tiempo que fueron capaces de aguantar el empuje baskonista.

Tabak da un paso al frente

Tabak supo responder a lo que se le exigía, buscó algunas variantes y ayer sí ganó la batalla táctica. El trabajo de desgaste de Cook, Causeur y Nocioni, que tiraron del equipo en un primer cuarto que se cerró más ajustado de lo que marcaron los méritos de uno y otro equipo (15-14), encontró la rubrica en la genialidad de un Nemanja Bjelica que tenía muchas ganas de reivindicarse y ofreció un auténtico recital.

En un segundo acto de alto voltaje, en el que se señalaron tres técnicas (Nocioni, Teodosic y Tabak) y las gradas del Buesa Arena ardieron como en las grandes citas de antaño, el Baskonia sacó a relucir la garra y la agresividad que ha sabido mostrar cada vez que se ha encontrado en una situación límite. Y la de ayer sin duda lo era.

Bien dirigido por un Heurtel que retrató la edad de Papaloukas con varias acciones que levantaron al público de los asientos y con Nemanja a un nivel al que muy pocos jugadores del continente pueden siquiera aspirar a llegar, el cuadro azulgrana dinamitó el partido. Al descanso, de hecho, ya estaba todo resuelto (43-24).

Quedaban veinte minutos por delante y sobrevolaba la incógnita de saber qué nivel de hambre mostraría el equipo ante un CSKA que parecía pensar más en el encuentro de mañana que en el que se estaba jugando. Nadie se dejó llevar. Más bien al contrario. El conjunto vitoriano mostró un nivel de compromiso y de ambición sublimes. Olió sangre y no soltó a la presa hasta el último cuarto, cuando Tabak se permitió el lujo de ofrecer unos minutos de recompensa a Jelinek e incluso a Calbarro.

Un triple de un Milko Bjelica ayer soberbio nada más arrancar el último acto estableció la máxima renta baskonista (73-39).  El Buesa Arena bramó orgulloso. El primer triunfo estaba ya en el zurrón. El lujoso CSKA mordía el polvo, probaba la medicina que a lo largo de los años han tenido que tragar otros muchos cuando han visitado el coliseo de Zurbano con altanería o aires de superioridad.

La de mañana será otra película. El rival sigue teniendo ventaja y al Baskonia no le queda margen de error. Aunque quizá por eso, por su proverbial capacidad para revolverse como un gato acorralado cuando se encuentra sin opciones, merezca la pena conceder crédito a un equipo que en Moscú parecía haberlo perdido por completo. Esto, no en vano, no es Moscú. Esto es el Buesa Arena. Y ayer al CSKA le quedó muy claro.

30/11/12

El milagro de la vida

EL CAJA LABORAL REMONTA A FALTA DE SEGUNDOS UN PARTIDO DEMENCIAL Y CONSERVA SUS OPCIONES DE 'TOP 16'



Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.

Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.

Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.

Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.

El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.

Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.

A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.

Viernes, 29 de noviembre de 2012
64-62

Caja Laboral (14+14+17+19): Heurtel (11), Oleson (6), Nocioni (8), M. Bjelica (4), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), San Emeterio (17), Pleiss, Causeur, N.Bjelica (2).
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.