Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Heurtel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thomas Heurtel. Mostrar todas las entradas

30/5/13

El reto de recuperar la esencia perdida

Querejeta promete una profunda renovación para devolver la ilusión a la grada del Buesa / El desplome en cuartos ante el Gran Canaria supone el cénit de la espiral de pérdida de competitividad del cuadro azulgrana



Josean Querejeta afronta uno de los momentos más complejos de su mandato. El máximo dirigente del Baskonia es consciente del grado de desánimo que se ha instalado en las gradas del Buesa Arena tras la decepcionante eliminación liguera ante el Gran Canaria, que viene a representar la puntilla para un equipo que ha perdido nivel de competitividad estos últimos años.

“Es un absoluto fracaso. Todos hemos quedado en mal lugar. Tenemos que hacer lo posible para devolver la ilusión a nuestros aficionados”, manifestó Querejeta el martes, a los pocos minutos de concluir el tercer duelo de cuartos ante el combinado que dirige Pedro Martínez. En realidad, sus palabras no hacían más que refrendar la declaración de intenciones que había realizado unas semanas atrás, en la revista corporativa del club, en la que prometía que iba a diseñar “una de las mejores plantillas de la historia” de la entidad azulgrana para volver a pelear por los títulos.

Le hará falta. Jamás se había percibido tal grado de desunión entre plantilla y afición como se pudo ver en el coliseo de Zurbano durante el duelo que clausuraba un curso tan convulso como deprimente. Los más viejos del lugar no recuerdan un momento en la historia del Baskonia en la que la hinchada se mostrara menos apegada a los jugadores que defienden la camiseta azulgrana. Y es ahí donde reside el principal reto, que es a la vez problema, para Josean Querejeta. Debe recuperar la esencia para volver a enganchar a una afición que había llegado a asumir que el Laboral Kutxa se quedara por norma en la antesala del salón en el que se reparten los títulos pero que no puede soportar ni admitir que se le robe el derecho a sentirse orgullosa de su equipo.

Un equipo desdibujado y sin carácter

El carácter único al que tanto se ha hecho referencia se ha volatilizado y el plantel se ha desdibujado hasta límites insospechados, al tiempo que se ha vivido la peor racha de resultados de todos los tiempos. Sin embargo, no es ni siquiera el hecho de que el Baskonia no se haya presentado en una final en los tres últimos años lo que ha impulsado ese sentimiento de desapego que tanto inquieta a Querejeta, pues tiene que asegurar abonados para cuadrar las cuentas, sino la pérdida de hambre competitivo y orgullo que con el transcurso del tiempo ha experimentado el colectivo gasteiztarra.

Hace poco más de año se fraguó la primera catástrofe continental. Miribilla fue el escenario en el que el cuadro baskonista resultó por vez primera eliminado de la Euroliga a las primeras de cambio. Fue un primer aviso. Anteayer, tras nueve temporadas ininterrumpidas entre los cuatro mejores, también se quedó fuera de las semifinales de la ACB, además ante un rival menor, tanto en presupuesto como en potencial. Por el camino se había ido perdiendo esencia, ambición, competitividad. Se había instaurado la creencia de que bastaba con alcanzar las semifinales en ACB y Copa, algo en cierta medida lógico ante la brecha cada vez mayor en presupuesto con Real Madrid y Barcelona, pero el nivel de tolerancia tiene unos límites. Y la abulia con la que se ha manejado la plantilla, una plantilla además de mal confeccionada, mal remendada por el camino, ha acabado por colmar la paciencia de la hinchada.

Josean Querejeta habla de renovación, de limpia, cuando lo que en realidad exige el baskonismo es una revisión de los valores que rigen los designios de un equipo que desde el milagro del tercer título liguero. Más allá de nombres, se antoja necesario definir el perfil de jugador que se busca para regresar a esa esencia orgullosa y combativa que, por encima de éxitos o fracasos, logró que en la grada prestara con emoción un aliento que el martes sin duda faltó.

Hodge y Hamilton

En las oficinas del Buesa Arena hace tiempo que se trabaja en la confección de esa nueva e “ilusionante” plantilla. Y no sería de extrañar que en los próximos días se anunciara alguna incorporación que ayudara a paliar los ecos del descalabro liguero. Como ya avanzó este periódico, el acuerdo con Hodge se encontraba cerrado a falta de firma, aunque el jugador está en estos momentos inmerso en la final de la PKL polaca y quizá habría que esperar a que cogiera vacaciones. No sucede lo mismo con un Lamont Hamilton que el martes jugó en el Palau su último partido con la elástica del Bilbao Basket. Las negociaciones con el poste estadounidense están más que encauzadas.

Antes de las entradas, en todo caso, deberán llegar las salidas, renovaciones o ventas de los componentes de una plantilla que no ha dado la talla. Cook y Milko Bjelica acaban contrato y se marcharán. Nemanja tiene todas las papeletas para salir, bien rumbo a la NBA, bien rumbo a un grande europeo, aunque las apreturas económicas generalizadas dificultan esta segunda opción. La renovación de Nocioni llegará en breve, siempre que el argentino asuma la reducción salarial que le plantea el club. Y luego está el resto, sujeto al mercado y sus ofertas. Salvo en apariencia Pleiss, Causeur y Jelinek, con contratos largos, nadie tiene plaza fija. Ni siquiera Fernando San Emeterio, que como Lampe ocupa plaza de cupo y podría resultar atractivo para recaudar, al igual que un Heurtel que se ha revalorizado.

29/4/13

El pirómano apagafuegos


ZAN TABAK DA CON EL ROL IDÓNEO PARA UN THOMAS HEURTEL QUE SE MANEJA COMO PEZ EL AGUA EN LA URGENCIA Y LA ANARQUÍA

A lo largo del presente curso, uno de los más convulsos que se recuerdan en la historia reciente del Baskonia, la posición de base ha sido de largo la que mayores quebraderos de cabeza ha regalado a directiva y técnicos. Hasta cinco timoneles distintos se han enfundado la elástica azulgrana desde el pasado verano sin que ninguno de ellos haya logrado siquiera hacer olvidar la dolorosa marcha de un Pablo Prigioni que el pasado curso gobernó con mano firme la nave baskonista. Taylor Rochestie, Carlos Cabezas, Omar Cook, Thomas Heurtel y Devon Van Oostrum han sido los jugadores con los que tanto Zan Tabak como Dusko Ivanovic han contado para ocupar una demarcación clave, pero no ha sido hasta estos días, cuando se alcanza el tramo final de la competición, cuando el preparador croata parece haber hallado la fórmula que mejor combina las características de sus bases.
Cook, cerebral y sobrio, se ha asentado como titular. Heurtel, anárquico, alocado, a veces temerario, ocupa al fin un papel que parece diseñado a su medida. El pirómano ha encontrado su sitio y ha brillado en un papel de apagafuegos que cumple a la perfección.
Tabak ha conseguido que poco a poco encajen todas las piezas del puzle. El equipo, de una manera casi imperceptible, se ha ensamblado para alcanzar el play off, en el que peleará por el único título al que aún puede aspirar, en un estado de forma ilusionante. Y Heurtel, como quedó claro el sábado en Fuenlabrada, como se vio en el cuarto partido de la serie ante el CSKA, parece asumir con gusto y demencial deleite el rol que le se le asigna en este nuevo reparto.
Amado u odiado
Heurtel tiene detractores y defensores a puñados. Desde que aterrizó en Vitoria, por su forma de entender el juego, por su aparente indisciplina táctica y los riesgos que corre en la gestión de las posesiones, apenas ha dejado a nadie indiferente. O se le quiere o se le detesta. Es capaz de levantar en una misma jugada a unos y otros de sus asientos. No son pocas las veces en las que uno arranca una protesta ante alguna de sus decisiones que acaba ahogada ante el acierto. Pero nadie puede negar que su esencia se ajusta como anillo al dedo al papel de kamikaze que se le ha encomendado en estas últimas semanas.
En Fuenlabrada, sin ir más lejos, el Laboral Kutxa no habría sumado la victoria si Tabak hubiese apostado por mantener sobre el parqué a un Omar Cook que cuajó, no obstante, una actuación más que aseada. El equipo requería de otra velocidad, necesitaba soltarse los corsés para cambiar la dinámica del choque y Heurtel, en eso, no tiene rival. Al igual que sucedió en el último duelo frente al CSKA, el timonel galo cuajó un último cuarto descomunal, al alcance de muy pocos jugadores. Y ante todo evidenció que se siente en su salsa cuando lo único que se le exige es que salga a divertirse. Entonces se olvidan sus frustrantes pérdidas, su caótica dirección, sus aparentes instantes de desconexión y sus discutibles decisiones. Y aparecen las asistencias y las jugadas imposibles.
Cuartos para enmarcar
Los dos últimos cuartos que ha protagonizado en esos partidos Heurtel han sido para enmarcar. Ante los rusos, aunque no sirvió a la postre de nada tras el lacerante arbitraje que condenó de manera definitiva las opciones de supervivencia baskonistas, firmó 17 puntos en esos diez minutos finales. En Fuenlabrada no llegó tan lejos, pero sí lo suficiente como para acabar con la brava resistencia del equipo madrileño. Heurtel anotó 13 puntos, repartió varias asistencias, ganó el partido y refrendó la impresión de que su papel debe ser precisamente ese, el de desatascador.
Queda por ver hasta dónde llega en la ACB este Laboral Kutxa con los bases de los que dispone. Será fundamental que Tabak consiga sacar el máximo jugo de Cook, pues parece destinado a asumir el peso principal de la dirección, pero al menos el croata ya sabe cómo puede hacer que Heurtel rinda. El francés se maneja mejor en un estado salvaje que sometido a las normas de la disciplina. Quedó claro en el Fernando Martín. En el segundo acto del encuentro, el propio Tabak tuvo que retirarlo a los pocos minutos de haberle dado entrada porque no dio una. Pero al final, cuando requirió de un valiente que saliera a la desesperada, el francés dio un paso al frente para sumar un triunfo valioso, por las dificultades que planteó el rival, y dejar claro cuál debe ser su papel en este equipo.

18/4/13

No en el Buesa

El Baskonia se hace fuerte en su feudo y pisotea al poderoso CSKA para forzar un cuarto partido / El apoyo de la grada resulta clave / Nemanja se reivindica


El CSKA va a tener que sudar para rematar una serie que parecía haber dejado vista para sentencia en los dos primeros duelos. Va a tener que sudar mucho además. El Caja Laboral sacó las garras ayer en el tercer asalto. El equipo de Zan Tabak recuperó el orgullo y se sacudió los miedos y el excesivo respeto al todopoderoso rival moscovita para darse un festín a costa de un rival que creía tenerlo hecho.

Es posible que los rusos sigan manteniendo el cartel de favoritos, por potencial y por sensaciones globales de los tres envites, pero el conjunto vitoriano ha resucitado a tiempo. Apoyado en un público entregado y determinante, que generó un ambiente hostil que acabaría por fagocitar al CSKA, el cuadro azulgrana mandó un mensaje muy claro: para ganar en el Buesa Arena hay que ofrecer mucho más.

El Caja Laboral recuperó las señas de identidad que han hecho grande a este club. Los pupilos de Tabak derrocharon la entrega y la confianza que se echó en falta en Moscú y pisotearon al que probablemente sea el mejor equipo del continente. El Caja Laboral fue por fin el Caja Laboral. El Caja Laboral fue el Baskonia. El plantel que tantas suspicacias ha generado, se puso el traje de gala y ofreció una respuesta en la que no demasiados creían. Disipó de un plumazo las dudas desde el arranque.

El técnico croata supo aprovechar los días de descanso de los que dispuso para preparar el tercer asalto. El quinteto que entró de inicio dejó aparcadas las dudas y saltó a la yugular de un CSKA que se vio sorprendido por el elevado nivel de intensidad que fijó el Baskonia Los rusos, como el partido, duraron el tiempo que fueron capaces de aguantar el empuje baskonista.

Tabak da un paso al frente

Tabak supo responder a lo que se le exigía, buscó algunas variantes y ayer sí ganó la batalla táctica. El trabajo de desgaste de Cook, Causeur y Nocioni, que tiraron del equipo en un primer cuarto que se cerró más ajustado de lo que marcaron los méritos de uno y otro equipo (15-14), encontró la rubrica en la genialidad de un Nemanja Bjelica que tenía muchas ganas de reivindicarse y ofreció un auténtico recital.

En un segundo acto de alto voltaje, en el que se señalaron tres técnicas (Nocioni, Teodosic y Tabak) y las gradas del Buesa Arena ardieron como en las grandes citas de antaño, el Baskonia sacó a relucir la garra y la agresividad que ha sabido mostrar cada vez que se ha encontrado en una situación límite. Y la de ayer sin duda lo era.

Bien dirigido por un Heurtel que retrató la edad de Papaloukas con varias acciones que levantaron al público de los asientos y con Nemanja a un nivel al que muy pocos jugadores del continente pueden siquiera aspirar a llegar, el cuadro azulgrana dinamitó el partido. Al descanso, de hecho, ya estaba todo resuelto (43-24).

Quedaban veinte minutos por delante y sobrevolaba la incógnita de saber qué nivel de hambre mostraría el equipo ante un CSKA que parecía pensar más en el encuentro de mañana que en el que se estaba jugando. Nadie se dejó llevar. Más bien al contrario. El conjunto vitoriano mostró un nivel de compromiso y de ambición sublimes. Olió sangre y no soltó a la presa hasta el último cuarto, cuando Tabak se permitió el lujo de ofrecer unos minutos de recompensa a Jelinek e incluso a Calbarro.

Un triple de un Milko Bjelica ayer soberbio nada más arrancar el último acto estableció la máxima renta baskonista (73-39).  El Buesa Arena bramó orgulloso. El primer triunfo estaba ya en el zurrón. El lujoso CSKA mordía el polvo, probaba la medicina que a lo largo de los años han tenido que tragar otros muchos cuando han visitado el coliseo de Zurbano con altanería o aires de superioridad.

La de mañana será otra película. El rival sigue teniendo ventaja y al Baskonia no le queda margen de error. Aunque quizá por eso, por su proverbial capacidad para revolverse como un gato acorralado cuando se encuentra sin opciones, merezca la pena conceder crédito a un equipo que en Moscú parecía haberlo perdido por completo. Esto, no en vano, no es Moscú. Esto es el Buesa Arena. Y ayer al CSKA le quedó muy claro.

9/4/13

Tabak mantiene la exigencia


El hambre de gloria del técnico croata sostiene las esperanzas de un equipo que afronta un reto mayúsculo en los cuartos de final de la Euroliga



Zan Tabak se consagró ayer como icono baskonista. En un gesto que quizá haya podido pasar un tanto desapercibido ante todo lo que se está hablando en torno al duelo entre Caja Laboral y CSKA en los cuartos de final de la Euroliga, el técnico croata se encargó de fijar el listón de la exigencia en parámetros que no deberían rebajarse bajo ningún concepto. Un compañero preguntó en la sala de prensa del Buesa Arena sobre la diferente óptica con la que en teoría encaran la serie ambos equipos. En la pregunta parecía ir implícita la constatación de que el equipo azulgrana ya ha cumplido porl el mero hecho de colarse en el Top 8 y fue el propio Tabak quien reaccionó para recordar las señas de identidad de un club que ha forjado su grandeza a base de superar obstáculos que de antemano parecían insalvables.

“No podemos acudir nunca a un partido pensando que no pasa nada si perdemos. El Baskonia no es así”, terció el preparador balcánico. “Cuando me dieron este trabajo acepté el reto de ser entrenador del Baskonia y creo que el Baskonia nunca puede entrar en una cancha diciendo que no tenemos nada que perder. No somos un club así. Sin importancia de la plantilla que tengamos, no podemos ir a un partido pensando que no pasa nada si perdemos. Hay un nombre por detrás y una historia que cuando saltas a una cancha debes proteger. Por eso no puedo aceptar este tipo de actitudes”, añadió.

Estoy convencido de que sus palabras supusieron un bálsamo para el baskonismo, desde las altas instancias del Buesa Arena a los aficionados de a pie. Este equipo no puede permitirse perder la exigencia, que ha sido seña de identidad y motor. A nadie se le escapa que la dificultad aumenta cada temporada. La brecha económica con los principales presupuestos, entre los que el CSKA figura a la cabeza, está ahí. Pero esto es deporte y los rusos no van a jugar con siete. Jugarán con cinco. La empresa se presenta muy difícil, pero no es imposible, ni como mínimo inabordable.

Mucho se ha escrito y hablado sobre el nivel y la capacidad para desconectar de la actual plantilla. Es probable que, a simple vista, el colectivo azulgrana no parezca tan deslumbrante como versiones anteriores. Sin embargo, ¿cuántas de las gestas escritas con letras de oro en las páginas del baskonismo llegaron en situaciones de aparente inferioridad? Yo diría que la mayoría. Y en todas ellas la exigencia sirvió como motor, vehiculó la ambición de un equipo que jamás ponía excusas ante la aversidad. Tabak tampoco quiere hacerlo. Todo lo contrario. En lugar de cobijarse en las limitaciones que puede presentar su plantilla, huérfana de un base contrastado, quizá algo coja en la pintura, se exige y exige.

Hacerse un nombre en Europa

Ayer tuve oportunidad de charlar un rato con Maciej Lampe y su discurso reflejaba que, contra lo que parece un descenso generalizado de la exigencia en el entorno, en el vestuario se tienen las cosas claras. Luego es posible que la calidad no dé, que falten gasolina y mimbres para alcanzar la gloria, pero al menos los jugadores conservan el hambre. El polaco tiene claro que el cuadro baskonista se encuentra ante una oportunidad única. “Podemos hacer algo muy grande, tanto para cada jugador individualmente como para el equipo. Tenemos un equipo muy joven. Es el primer año con toda esta gente. Estoy seguro de que cada uno de nosotros querrá hacerse un nombre en Europa y este es el momento en el que podemos lograrlo”, afirmaba.

Lampe tenía mucha razón. En la actual plantilla del Caja Laboral no hay un solo jugador que haya disputado una Final Four. Tampoco lo había en la plantilla que en 2005 se presentó en Moscú para disputar la primera en la historia del club. Muchas de las figuras que lucen en el retablo de la capilla azulgrana se forjaron su leyenda a base de superar imposibles. No quiero decir con esto que la calidad del equipo no haya bajado. Sólo digo que las esperanzas de la parroquia baskonista sólo pueden sostenerse en un nivel de exigencia externo como el que se ha tenido siempre y en el apetito de gloria los propios jugadores. Causeur, Heurtel, Pleiss o Nemanja son jugadores jóvenes que, como dice Lampe, tienen en su mano la opción de forjarse un nombre. Y no sólo los jugadores. Conviene tener presente que el propio Tabak es un entrenador novato. También se juega su futuro, su prestigio. Su ilusión ha resultado un ingrediente fundamental en la resurrección de un equipo que parecía muerto. Me alivia ver que su nivel de exigencia se mantiene intacto pese a sus pequeñas conquistas. Rebajarlo desde el exterior no ayuda en absoluto al equipo.

4/12/12

Orgullo de otra época

El corazón de Nocioni bombea sangre a un Caja Laboral adormilado que no mereció la victoria en un intenso derbi



Andrés Nocioni es pasado, presente y quiere ser futuro de un Caja Laboral en el que aporta el carácter que sólo los jugadores que han sentido orgullo al enfundarse la camiseta azulgrana pueden destilar. Y justo en el partido que culminaba una semana en la que habían surgido rumores en torno a la posibilidad de que el club pudiera usarlo como moneda de cambio para obtener liquidez, respondió sobre el parqué, que es donde mejor se expresa, con una proclama de baskonismo eterno.

Para el Chapu no existen encuentros amistosos, ni intrascendentes. Ni siquiera compromisos de trámite como parecía que algunos de sus compañeros se tomaron el derbi ante un Lagun Aro que llegaba hecho unos zorros y que sin embargo acabó saliendo de la cancha con la sensación de que había contraído méritos suficiente como para haberse apropiado de la victoria. Si no lo hizo fue precisamente por la irrupción de un Nocioni mayúsculo, que se echó al equipo a las espaldas y demostró que, hoy por hoy, sigue siendo uno de los jugadores más desequilibrantes de la ACB.

No es en citas como la de ayer donde el Caja Laboral tiene que ofrecer su verdadero potencial, pero al menos se le debe exigir cierta vergüenza torera y convicción para sacar adelante partidos que a la larga pueden resultar importantes de cara a tomar posiciones a final de curso. Como después reconoció Zan Tabak en la sala de prensa, da la impresión de que no todos los jugadores están preparados anímicamente para afrontar dos duelos de máxima exigencia cada semana. Ayer, en el San Sebastián Arena, varios de sus pupilos se presentaron con legañas, a verlas venir, y concedieron vida y esperanzas a un rival al que en otro tiempo y con otra mentalidad podrían haber ajusticiado por la vía rápida.

El combinado dirigido por Sito Alonso, que sólo ha sumado una victoria en las primeras diez jornadas de campeonato, temblaba como un flan ante la entidad de un Caja Laboral que parecía dispuesto a resolver sin dilación el partido. Un parcial de entrada demoledor para los intereses del cuadro guipuzcoano (1-11) invitaba a presagiar otro desenlace para un envite que se fue ajustando conforme la diferencia de actitud y hambre de unos y otros fue quedando reflejada en el electrónico. Tras prescindir Sito Alonso de Qyntel Woods, que parecía llamado a erigirse en la estrella del equipo pero en las últimas semanas se ha convertido más en un bulto sospechoso que en nada recuerda al jugador que fue, la intensidad con la que se desempeñaba el Lagun Aro permitió que el duelo no quedara roto en un primer acto pésimo en cuanto a calidad y espectáculo.

Todo cambió, sin embargo, a partir del segundo. Fue ahí cuando irrumpieron en escena los dos grandes protagonistas del encuentro. Por un lado, un Javi Salgado que se encargó de retratar las ya evidentes carencias del cuadro azulgrana en el puesto de base. Y por el otro, el Chapu, que parecía resistirse a que el equipo local se creciera hasta creer que podía llevarse la victoria. Al final, se encontró por momentos tan solo que no le resultó posible. De hecho, tras un segundo cuarto más generoso en cuanto a anotación, el cuadro donostiarra logró imponer su mayor ambición para encarar los últimos diez minutos con ventaja en el marcador.

Tabak, una vez más, demostró su pragmatismo. Se olvidó de las rotaciones y confió la suerte del equipo a los jugadores que habían demostrado más voluntad. Y a la cabeza de todos ellos, claro está, se encontraba Nocioni. Carlos Cabezas pudo atar más en corto a Javi Salgado, que se había divertido a costa de Rochestie y Heurtel, y el conjunto baskonista se puso las pilas para pelear por un triunfo que aun así peligró hasta el final.

Muy sólido en la pelea por el rebote, sobre todo gracias a los 14 que capturó el Chapu, el Caja Laboral gozó de segundas opciones para enmendar los numerosos errores en el lanzamiento exterior que desesperaron a su entrenador. Fue precisamente por ahí por donde llegó el remate definitivo de la victoria. Nemanja palmeó un balón que suponía el 69-71 definitivo, aunque aún tendrían los locales una última oportunidad que les habría reportado una victoria antidepresiva. Pero no la aprovecharon. Cuando todo el mundo, incluida la defensa del Baskonia, pensaba que el balón iría a un Salgado ayer tocado por los dioses del baloncesto –acabó con 27 puntos, 7 triples y 32 de valoración–, quien recibió fue Ibekwe. Su tiro, como el de Basile el viernes, voló sin encontrar la canasta. Y el Baskonia sumó una victoria que en algunos no quisieron y la mayoría no merecieron. Aunque este no es por supuesto el caso de Nocioni.

Domingo, 2 de diciembre de 2012
69-71

Lagun Aro: Neto, Papamakarios, Taylor (5), Woods (4), Doblas (4) -cinco inicial-, Kuksiks (2), Ibekwe (16), Salgado (27), Díez (3), Rubio (8), Olaizola y Motos.
Caja Laboral: Oleson (10), Lampe (4), Heurtel (5), Milko Bjelica (7), Nocioni (21) -cinco inicial-, Rochestie (2), Cabezas, San Emeterio, Pleiss (6), Calbarro, Causeur (9) y Nemanja Bjelica (7).
Árbitros: Pérez Pérez, Araña y Rial.
Parciales: 10-15; 36-37; 60-57; 69-71.
Pabellón: 6.400 aficionados en el San Sebastián Arena 2016.

30/11/12

El milagro de la vida

EL CAJA LABORAL REMONTA A FALTA DE SEGUNDOS UN PARTIDO DEMENCIAL Y CONSERVA SUS OPCIONES DE 'TOP 16'



Hay momentos que pueden cambiar la vida de un jugador, resultados capaces de alterar el rumbo de un equipo y victorias que acaban por modificar el destino de una temporada. Resulta complicado determinar qué efectos tendrá a corto y medio plazo la canasta con la que Thomas Heurtel le regaló ayer al baskonismo la primera victoria de la temporada en el Buesa Arena. El base galo, capaz de lo mejor y lo peor, que pudo haber tirado por la borda todo el trabajo realizado por el equipo para remontar un partido que parecía abocado al desastre, acabó erigiéndose en el héroe de un triunfo fundamental.

Habrá que comprobar el valor efectivo de la acción con la que un jugador demente resolvía un duelo demencial. Por el momento, la penetración con la que Heurtel fijó a falta de cuatro segundos un marcador que ya no se movería permite conservar la esperanza de clasificación para un Top 16 que se está dejando querer como una amante libertina. El Baskonia tiene aún en su mano el pase. Aunque, salvo que gane los dos compromisos que restan para concluir la primera fase, continuará dependiendo de terceros, justa penitencia a sus recurrentes pecados continentales. Sin embargo, ayer pudo al menos lograr que los más de 10.000 espectadores que rugieron durante la remontada en las gradas del coliseo azulgrana –y a buen seguro también los miles que lo siguieron en la distancia– pudieran acostarse orgullosos del espíritu irreductible y la fe que exhibió un equipo que hasta la fecha les había obsequiado con más argumentos para esconder la cabeza que para sacar pecho.

Como en las grandes noches, es probable que hubiera más testosterona que baloncesto en el arranque de carácter que desmontó por piezas todos los cimientos que había asentado en la primera mitad (28-42) el equipo de Sergio Scariolo. El Baskonia de Tabak se sacudió los complejos del pasado y creyó en un futuro sobre el que se cernían negros nubarrones ante la desmoralizadora evidencia de que el cuadro azulgrana seguía sin soltarse a ofrecer su mejor cara en Euroliga.

Tabak se dejó de inventos raros. No era una cita para delirios de entrenador ni para experimentos con gaseosa. Apostó por la cordura, concedió la responsabilidad a los pesos pesados del vestuario, a los jugadores con más arrestos y horas de vuelo, y conquistó una victoria que, quién sabe, puede suponer un punto de inflexión en el trayecto de un equipo que necesitaba una inyección de confianza.

El técnico croata aplicó su código baloncestístico a rajatabla. Ya lo dijo en su presentación: a la gloria se accede desde la defensa. Y ese fue el atajo que tomó el equipo azulgrana para sortear sus deficiencias para producir en ataque, su escaso acierto en el lanzamiento exterior y los muchos problemas que jugadores como Langford o Bourousis había generado en los dos primeros cuartos. El cuadro baskonista apretó los dientes en defensa, tiró de testosterona y apagó las luces a un rival que en los dos últimos cuartos (11 y 9) apenas pudo sumar una veintena de puntos.

Fernando San Emeterio, eterno capitán, fue quien encendió la mecha de la fe. Sostuvo al equipo cuando venían mal dadas. Era un todo o nada, un duelo a vida o muerte, y el alero cántabro supo echarse a las espaldas todo el peso de lo que parecía un equipo muerto. Su compromiso encontró adeptos tras el descanso. Andrés Nocioni, peleado de nuevo con los árbitros y castigado por las faltas, se dejó el alma y empujó a los virtuosos Nemanja y Lampe a vestirse el mono azul en la lucha por un rebote que en los dos últimos cuartos sólo tuvo un color.

A la gloria, no obstante, no se llega por una autopista enmoquetada con terciopelo rojo. Se accede por un camino embarrado y plagado de baches, que ayer por momentos parecieron minas. La defensa y el rebote, en definitiva el carácter, comprimieron el marcador, pero aún restaba rematar. Cuando ya parecía posible, Cook anotó un triple que no logró sentar en su asiento a ningún aficionado azulgrana. Ayer se volvió a creer. Entonces apareció San Emeterio para igualar a 62 y llegó la bandeja de Heurtel, que fue el final pero puede acabar convirtiéndose en el principio.

Viernes, 29 de noviembre de 2012
64-62

Caja Laboral (14+14+17+19): Heurtel (11), Oleson (6), Nocioni (8), M. Bjelica (4), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), San Emeterio (17), Pleiss, Causeur, N.Bjelica (2).
Armani Milan (19+23+11+9): Cook (14), Hairston (8), Langford (16), Fotsis (5), Bourousis (11) -cinco inicial-, Hendrix, Stipcevic (3), Melli, Chiotti, Basile (5).
Árbitros: Pukl (SLO), Latisevs (LET), Silva (POR). Señalaron técnica a Nocioni (m.19). Eliminado Nocioni (m.37).
Incidencias: Buesa Arena ante 10.214 espectadores.

26/11/12

Un soplo de aire fresco

UN BASKONIA CON MUCHO MARGEN DE MEJORA OFRECE DESTELLOS DE CALIDAD EN EL ESTRENO DE TABAK EN EL BUESA



Al Caja Laboral le queda mucho trecho por recorrer para convertirse en aspirante a cualquier cosa. Tras haber sufrido un proceso degenerativo que la directiva quiso atajar con un traumático relevo en el banquillo y haber padecido más de un correctivo sonrojante en la Euroliga, queda fuera de dudas el hecho de que se encuentra muy lejos de alcanzar el punto de madurez que permita apreciar en su plenitud todo su potencial. Pero incluso en ese estado depresivo, con cambio de técnico incluido, continúa enviando señales que invitan a conservar la fe. Más aún tras el relevo en el banquillo.

Zan Tabak disfrutó ayer ante Unicaja de su primera victoria como técnico del conjunto vitoriano. En un partido en el que todo salió rodado, sus pupilos sacaron a relucir la versión más brillante de un plantel que en la ACB se está manejando con mucha más solvencia que en la Euroliga. Sin la presión de saberse contra las cuerdas, como sucede en la competición continental, sumó su tercera victoria de prestigio, tras las cosechadas ante Barcelona y Valencia Basket, y dejó constancia de que, cuando entre en dinámica y quizá con un par de retoques, puede llegar a convertirse en lo que todo el mundo esperaba que volviera a ser.

Lo más positivo de una matinal demasiado plácida tuvo que ver más con las sensaciones que con el resultado. No porque la victoria no tenga su peso, sino porque tras la sonrojante humillación sufrida en el Zalgirio Arena apenas unas horas antes resultaba una incógnita saber cómo responderían los jugadores. No se escondieron. Al contrario, dieron un paso al frente y ofrecieron un punto de apoyo al preparador croata, que en Kaunas pudo comprobar hasta qué punto llegaba la descomposición del plantel del que había aceptado hacerse cargo.

El propio Tabak había advertido durante sus comparecencias previas de que en sólo unos días resulta imposible cambiar por completo la dinámica de un equipo sumido en esta profunda sima de juego y confianza. Ayer, sin embargo, quedó claro que el cambio de entrenador ha surtido al menos el efecto anímico inicial que se perseguía. Puede que sea verdad que el croata ha dispuesto de pocos entrenamientos para perfilar las líneas maestras de su rescate baloncestístico, pero ayer pudieron percibirse los esbozos de algunas de ellas en una matinal en la que en el Buesa Arena se respiraron aires renovados, se limpió el ambiente.

Es probable que la historia se hubiese escrito de otra manera de no haber sido por la convincente puesta en escena que ofreció el cuadro azulgrana ante un Unicaja que ya desde los primeros compases perdió cualquier opción de hacerse con la victoria. A pesar de su enorme arsenal, de la versatilidad y cantidad de piezas con las que podía jugar Rasmin Repesa, al cuadro costasoleño le faltó fe. No llegó a inquietar en ningún momento de manera real el triunfo de un Baskonia en el que algunos jugadores encarnaron la mutación que parece encaminado a seguir el equipo.

Tabak ha tenido tiempo ya de variar algunos detalles en el plano defensivo. Del cambio automático en los bloqueos se ha pasado alflash o ayuda larga, que exige mayor esfuerzo a los jugadores pero también proporciona mayor dinamismo y agilidad a la defensa. El croata no quiere jugar con pequeños. Al contrario de lo que hacía Ivanovic, no desea una pareja interior compuesta por Milko Bjelica y Nocioni. O Lampe o Pleiss estuvieron siempre en cancha, y en ocasiones los dos. Sin embargo, lo más importante tiene que ver con los roles, con la definición de jerarquías que ya en su segunda cita como técnico del cuadro azulgrana sentó las bases de cuál es la función de cada actor en la representación.

Bastó con nueve jugadores para lograr la victoria ante un Unicaja que tiró de orgullo y en el segundo cuarto volvió a sembrar algunas dudas en el coliseo de Zurbano. Taylor Rochestie, que en Lituania ni dio ni pareció querer dar ni una a derechas, quedó señalado. No llegó a pisar el parqué. Tabak tiró de Heurtel y Cabezas, dos jugadores muy diferentes pero complementarios, y el invento funcionó. Jugar con tres bases no resulta sencillo. Menos aún si ninguno de los tres sabe a qué atenerse y el reparto de minutos se realiza exclusivamente a raíz de errores puntuales. Algo que ayer no sucedió.

Heurtel, Oleson y Lampe, tres jugadores que habían bajado muchos enteros en su juego durante las últimas semanas de Ivanovic, fueron los que abrieron la primera brecha en el marcador. Por momentos dio la impresión de que el equipo se soltaba el corsé y se detectaron detalles que recordaban al equipo que brillaba a la carrera. Unicaja, en vista de que en el cuerpo a cuerpo tenía pocas esperanzas de gloria, sobre todo porque ayer sí los postes baskonistas dominaron el rebote y en cierto modo la pintura, lo intentó con la artillería. Marcus Williams, una delicia de jugador de playground, y Gist recortaron distancias en el tercer cuarto a base de triples. Pero los azulgrana replicaron con la misma medicina, aumentada y corregida, y aplacaron los escasos intentos serios del cuadro cajista de pelear por el partido.

El resultado era en cierto modo accesorio, pero el Baskonia sumó un nuevo triunfo que fortalece su posición de alternativa en la ACB. Lo que preocupaba era la imagen del equipo y la actitud de los jugadores, que ambos casos resultaron esperanzadoras. Habrá que ver hasta qué punto la fuerza de estos aires renovados de ilusión que acompañan a Tabak permiten sumar el jueves una victoria que resulta vital ante el Armani.

Domingo, 25 de noviembre de 2012
90-79

Caja Laboral (26+14+26+24): Heurtel (11), Oleson (14), Nocioni (8), Bjelica (10), Lampe (17) -cinco inicial-, San Emeterio (12), Pleiss (7), Cabezas (5) y Causeur (6)
Unicaja (14+21+25+): Calloway (6), Simon (16), Urtasun (2), Vázquez (11), Zoric (6)-cinco inicial-, Gist (10), Perovic (7), Williams (17), Dragic (2), Lima, Jiménez.
Árbitros: Pérez Pizarro, Perea y Manuel. Eliminado Zoric (m. 38).
Pabellón: Buesa Arena de Vitoria ante 9.236 espectadores

El Baskonia toca fondo

EL EQUIPO AZULGRANA OFRECE UNA ACTUACIÓN INDIGNA EN EL ESTRENO DE ZAN TABAK


Resulta muy difícil dar en la hemeroteca con un espectáculo tan bochornoso como el que ayer ofreció el Caja Laboral en Kaunas. El equipo azulgrana se inmoló en el Zalgirio Arena. El encuentro que debía recordarse por ser el primero de Zan Tabak en el banquillo baskonista quedará recogido en los libros como seguramente el peor que ha disputado el combinado vitoriano en su historia en la Euroliga. Lo peor del lamentable ejercicio de impotencia y desidia con el que se prolongó la caída libre que Josean Querejeta pretendió zanjar con el relevo en el banquillo es, sin embargo, que hoy por hoy no puede afirmarse que no vaya a repetirse algo similar en un futuro más o menos próximo. El equipo, como quedó claro ante el Obradoiro, como se vio ante el Efes o el Olympiacos, como destapó el Cedevita, está muerto, física y mentalmente agotado. Y desde luego está demostrando que, sin que esa pueda ser la respuesta a todos sus males, no puede vivir sin Nemanja Bjelica.

Zan Tabak va a tener que perder muchas horas de sueño para convertir este amasijo de jugadores desmoralizados, inapetentes y superados por la situación en un colectivo sólido y capaz de dar la cara en los partidos. Tal y como está ahora, resulta aterradora la visita de mañana del Unicaja o cualquier otra cita de mínima exigencia. Al técnico croata se le pueden achacar pocas responsabilidades por el desastre perpetrado en la cancha lituana. Si acaso, que es lo que sí se esperaba, que no hubiera siquiera conseguido alterar mínimamente el estado depresivo de un equipo que se viene abajo a las primeras de cambio, que se desploma sobre la lona ante el primer revés.

Las dudas y los nervios con los que el cuadro baskonista saltó a la cancha propiciaron que ese primer golpe a la mandíbula no tardara en llegar. Un equipo que acudía a una cita trascendental demasiado corto de efectivos, sobre todo en la pintura, tuvo que soportar que dos piezas en principio fundamentales como Maciej Lampe y Brad Oleson se borraran del partido al cometer dos faltas que los llevaron al banco.

Tabak, como en su día Ivanovic, tuvo que recurrir a Nocioni como cuatro y Joan Plaza supo ganarle la partida de ajedrez haciendo gala del sensacional fondo de armario del que dispone el Zalgiris. El maestro humilló a su discípulo en su bautismo en la Euroliga. Aunque jugaba con mucha ventaja, con una excepcional batería de pívots que ante la ausencia de Lampe, la incapacidad de un Milko Bjelica que cada día que pasa genera más dudas y la ternura de Pleiss, terminaron de decantar el partido en la pelea por el rebote. Los números lo decían todo al final del partido. Ningún equipo pueda aspirar a ganar un partido en la máxima competición del baloncesto continental si regala 23 capturas ofensivas al rival. El bagaje global en la pelea bajo los tableros (49-23) no retrata ya sólo la brutal tiranía que el Zalgiris impuso cerca de los aros, sino también la abulia con la que una vez más el equipo encaró una cita que se presumía vital para conservar las opciones de clasificación para el Top 16.

Al Baskonia no le queda ya margen de error. Tampoco argumentos para que su afición siga soñando. La realidad marca que este equipo, al que sólo un milagro y quizá la injusticia divina colarían en la siguiente fase del torneo, no lo merece ni por asomo. Mucho tendrán que cambiar las cosas con Tabak, al que se le debe conceder tiempo para enmendar el desaguisado con el que se ha topado, para que el proyecto resulte competitivo en cualquier competición. A buen seguro hará falta que se muevan más fichas en los despachos para enmendar una plantilla que cada vez está quedando más claro que no da la talla, más allá de que se haya jugado el recurso del revulsivo con Tabak.

El Zalgiris, un gran equipo, sacó a relucir todas las carencias, que son muchas, de un Caja Laboral que jamás estuvo en el partido. Ni una sola vez llegó a ponerse por delante en el marcador. Jamás llegó a ofrecer la impresión de que podía pelear por la victoria. Si el objetivo para este curso, más que los títulos, era recobrar la capacidad para competir, a este equipo le queda un largo camino para acercarse. Y habrá que ver si alguna vez lo consigue. Por de pronto, ayer ofreció a su desconsolada hinchada una humillación que no merecía y no le resultará fácil de olvidar.

Viernes, 23 de noviembre de 2012
82-45

Zalgiris Kaunas (22+21+16+23): Jaaber (12), Darden (2), Popovic (19), Jankunas (5) D. Lavrinovic (13)-cinco inicial-, Kuzminskas (13), Lafayette (7), K. Lavrinovic (1), Kaukenas (2), Foote (8), Lipkevicius y Delas.
Caja Laboral (15+9+9+12): Heurtel (2), Oleson (2), Nocioni (10), M.Bjelica (4), Lampe (5) -cinco inicial-, Rochestie (1), San Emeterio (3), Pleiss (6), Causeur (10) y Cabezas (2).
Árbitros: Lamonica (ITA), Ankarali (TUR). Kowalski (POL). Técnica a Nocioni (min.35). Eliminado Nocioni (min.35).
Pabellón: 15.310 espectadores en el Zalgirio Arena de Kaunas.

17/11/12

Consumido por la impotencia

EL BASKONIA DILAPIDA SUS ESCASAS OPCIONES DE ACCESO AL 'TOP 16' EN UN DUELO QUE QUISO PERO NUNCA PUDO GANAR



Josean Querejeta va a tener que empezar a explicar a los socios del Baskonia por qué el club incluye los duelos del Top 16 en las cuentas que saca para establecer el coste por partido de los abonos. El equipo azulgrana se encuentra muy cerca, esta vez sí, de certificar su defunción prematura en la Euroliga. Por segundo año consecutivo, salvo mediación divina que pasa más por creer en las opciones matemáticas que en su baloncesto, el conjunto vitoriano parece abocado a quedarse fuera de una élite a la que le había costado mucho sudor y sangre llegar.

El Caja Laboral se derritió como un azucarillo en el momento en el que se le pedía que exhibiera su verdadera medida. En un duelo que no admitía medias tintas ni titubeos, mostró unos niveles de ansiedad e impotencia que hacen de su más que posible eliminación continental una consecuencia lógica a los méritos contraídos desde que arrancó la competición. En la Euroliga te encuentras con muy pocos equipos débiles, con escasas pistas fáciles. Hoy en día, duela o no, este Caja Laboral se ha convertido en uno de los peores equipos del torneo. O al menos uno de los menos consistentes cuando llegan los momentos calientes. Y el Buesa Arena, los números hablan, es una cancha de la que todos los visitantes se han marchado por el momento con una victoria.

El equipo vive en un continuo querer y no poder. Muestra una debilidad mental que le hace besar la lona al más mínimo revés y parece desconcertado con una dirección desde el banquillo que ayuda lo justo a imponer la cordura. Ivanovic, a quien buena parte de la afición despidió con pitos, volvió a mostrar demasiadas dudas. No sólo con sus decisiones, sino también con un lenguaje gestual que situó a algunos jugadores en el punto de mira.

La cita exigía que el cuadro baskonista echara toda la carne en el asador y lo intentó mientras aguantaron la fe y la confianza en sus propias posibilidades. En un arranque de partido que invitaba a presagiar un desenlace bien diferente, se dejó llevar por la relevancia de la cita y el excepcional aspecto que presentaba el coliseo de Zurbano y amasó unas tímidas ventajas que no tardaron en irse por el sumidero. Como sucedió en la cita frente al Zalgiris, bastó con que el equipo heleno elevara la intensidad defensiva para que las costuras y las dudas del Caja Laboral comenzaran a aflorar.

Con un Spanoulis que manejó a su antojo el partido y tres interiores móviles e intensos como Hines, Powell y Printzesis, el vigente campeón continental no sólo logró adueñarse poco a poco del partido con unas rentas que manejaría con cierta comodidad hasta el epílogo, sino que también sacó a relucir sin demasiado esfuerzo la inconsistencia de un grupo de jugadores que en muchos casos cometieron errores impropios de este nivel.

La exigencia de los duelos trascendentales a los que ha tenido que hacer frente en un margen muy corto de tiempo ha cortado la progresión de un equipo que cuando no está bajo presión es sin embargo capaz de desarrollar un juego más que atractivo. Pero eso vale de poco cuando el objetivo es mirar a los ojos a los grandes clubes del continente y de menos aún cuando lo que viene por delante, porque mientras haya vida habrá esperanza, va a resultar de una exigencia aún más extrema que lo que ya está en los almanaques.

Al nuevo proyecto baskonista le ha tocado ser hombre sin casi haber tenido tiempo de disfrutar la adolescencia. Pero es lo que hay. Se encuentra al borde del abismo y lo peor de todo es que envía señales equívocas que invitan a pensar que en determinados partidos se desanda gran parte del camino recorrido. Grave se antoja también la evidente división que se apreció en el Buesa Arena entre gran parte de la grada y el equipo. O más concretamente su técnico.
Josean Querejeta tiene ahora muchas cosas en las que pensar. La derrota del Armani Milán ofrece un balón de oxígeno que convendría que no fuese sólo una prolongación de la agonía. El problema no son las cuentas, que pueden salir y otras veces lo han hecho. Es el juego.

Viernes, 16 de noviembre de 2012
72-89

CAJA LABORAL: Nocioni (12), Causeur (6), Heurtel (11), M.Bjelica (3) y Lampe (9) -cinco inicial-, Oleson (13), Cabezas (2), Pleiss (4), San Emeterio (12) y Rochestie.
OLYMPIACOS: Mavroeidis, Spanoulis (14), Papanikolau (13), Mantzaris(1), Printezis (11) -cinco inicial-, Sloukas (7), Law (4), Antic (9), Hines (18), Perperoglou y Powell (12).
PARCIALES: 19-22, 21-25, 11-22 y 21-20.
ARBITROS: Ilija Belosevic (Serbia), Jakub Zamojski (Polonia), Luis Lopes (Portugal). Eliminado Nocioni (min.31). Técnicas a Antic y Nocioni.

26/10/12

Vuelve el Baskonia

EL CAJA LABORAL SE SOBREPONE A TODOS LOS INCONVENIENTES Y CONQUISTA UNA VICTORIA ÉPICA Y CATÁRTICA que lo mantiene con vida en la euroliga




Hay partidos que se pueden analizar en función de los números, de las estadísticas. El que ayer tuvo lugar en el Mediolanum Forum de Milán debe interpretarse desde el plano anímico, espiritual. El Caja Laboral salvó el primer match ball de la temporada con una exhibición de orgullo y fe que permitió acariciar sabores de tiempos pretéritos. En una cita árida, muy complicada y que se fue complicando aún más conforme pasaban los minutos, el cuadro azulgrana tiró de épica y dio un paso al frente que puede marcar un antes y un después en su evolución.

El Caja Laboral, que apenas había regalado gestas de esta magnitud desde el mazazo sobre la mesa que supuso la victoria en la final liguera ante el Barcelona, volvió atrás en el tiempo para recuperar las señas de identidad que han forjado la leyenda de este club. Ayer en Milán volvió a verse al Baskonia de siempre. Un equipo que ha escrito su historia a base de exhibiciones de coraje e ilusión reapareció para acabar arrasando a su paso a un Armani Jeans Milán que inició la contienda con la ventaja anímica que suponía el hecho de recibir a un equipo muy necesitado pero que al final salió trasquilado.

Resulta complicado descifrar hasta qué punto puede influir el encuentro en el crecimiento colectivo de la plantilla baskonista. Pero da la impresión de que necesitaba una catarsis de este nivel para soltarse los grilletes y dejarse llevar. Hasta la fecha, sobre todo en la Euroliga, el cuadro azulgrana había arrojado mejores sensaciones que resultados. En Milán borró de un plumazo cualquier premisa. Explotó las virtudes que lo han convertido en un conjunto muy atractivo para su afición, creció en los aspectos en los que aún se detectan ciertas carencias y dio un paso al frente para superar las adversidades y situarse en un punto que no da la impresión de que tenga retorno.

Una acción desafortunada, una más, sirvió como interruptor para despertar del letargo al que el conjunto italiano había conducido el partido. Andrés Nocioni, pura esencia del baskonismo, se transformó en el Cid. Tras haber tirado del carro durante los dos primeros cuartos y el arranque del tercero, una colisión con mala caída lo dejó fuera de combate. Ya antes, en el primer minuto, un resbalón lo había mandado al banquillo. Pero el Chapu sabía que la de ayer no era noche para deserciones. Había que situarse en primera línea del frente y dar la cara. Nadie como él para darla.

Nocioni ganó el partido desde el hospital. Contemplar al tipo más duro que se ha enfundado jamás la camiseta azulgrana asustado en el suelo, inmovilizado por las asistencias médicas y saliendo en camilla de la pista generó mucha incertidumbre en jugadores y cuerpo técnico. El partido estaba igualado (55-50) y daba la impresión de que la marcha del argentino supondría la estocada final para un equipo que está soportando lo insoportable en una temporada en la que ya sólo falta que se venga abajo el Buesa Arena. Quedaban dos salidas: rendirse o lanzarse a la desesperada a por una victoria que resultaba obligada, mortal de necesidad. Y nadie dudó qué dirección escoger.

Ivanovic decidió soltar algo de cuerda y confiar en las escasas piezas disponibles de las que disponía, más aún después de que Oleson tuviera que marcharse por faltas. El montenegrino fió la suerte de su equipo al talento, al compromiso. Y la plantilla respondió con una exhibición de carácter espectacular.
Liderado por su capitán, un San Emeterio que ayer dio la medida que lo elevó a los altares del baskonismo para la eternidad, el Caja Laboral fue agigantándose hasta reducir a la mínima expresión a su rival. El equipo de Scariolo, sólido durante todo el partido, se vio desbordado por un torbellino azulgrana mientras el marcador, que había marchado parejo durante todo el envite, acariciaba la que cada vez quedaba más claro que iba a ser la primera victoria azulgrana de este curso en la Euroliga.

Para cuando Scariolo quiso reaccionar y devolver a cancha a sus titulares, incluido un Bourousis que retrató los problemas que sufre el cuadro vitoriano ante los grandes pívots, era ya demasiado tarde. El Caja Laboral se había transformado en el Baskonia. En el Baskonia de siempre. En el TAU de toda la vida, el de las noches mágicas. Había recobrado la esencia que nunca debió perder.

Hubo tiempo incluso para que algunos jugadores que nadaban en la intermitencia dieran un nuevo paso al frente dentro de la evolución de un equipo que requería de una dosis como esta de autoestima para empezar a acompañar de resultados las agradables sensaciones que venía ofreciendo. Todavía habrá pasos atrás y dudas, pero dentro de unos meses nos acordaremos de la noche de Milán. Del día en el que se ganó por el Chapu. De la noche en la que el Caja Laboral volvió al fin a ser el Baskonia.


Jueves, 25 de octubre de 2012
85-95


EA7 EMPORIO ARMANI: Cook (3), Langford (13), Hairston (19), Fotsis (3) y Boroussis (22) -quinteto inicial-, Gentile (10), Basile, Stipcevic (3), Melli (7), Hendrix (4) y Chiotti (1).
CAJA LABORAL: Heurtel (5), Oleson (7), Nocioni (12), Lampe (12) y Nemanja Bjelica (20) -quinteto inicial-, Cabezas (11), San Emeterio (18), Causeur (2), Milko Bjelica (6) y Sonseca (2).
PARCIALES: 19-18, 25-25, 22-22 y 19-30.
ÁRBITROS: Jungebrand (FIN), Boltauzer (SLO) y Mogulkoc (TUR). Eliminaron por faltas personales a Oleson (Caja Laboral).
PABELLÓN: Mediolanum Forum. 2.900 espectadores

14/10/12

La oruga ya es mariposa

El Caja Laboral suma su primera victoria a domicilio del curso tras firmar una convincente actuación en una pista difícil


La oruga ya es mariposa. O al menos comienza a mostrar el principio de lo que se adivinan como unas alas de vivo color. El adolescente Caja Laboral que tan buenas sensaciones y escasos resultados había ofrecido hasta la fecha sumó en el Centro Insular de Deportes de Las Palmas su primera victoria a domicilio con una actuación que viene a corroborar la impresión de que poco o nada tiene que ver este proyecto con el que naufragó con estrépito el pasado curso. El equipo de Dusko Ivanovic, solvente y autoritario como en sus mejores tiempos, resolvió con holgura la visita a una de las canchas más complicadas de la Liga Endesa y lo hizo, además, tras avasallar a un plantel que se ha reforzado muy bien y que no concederá demasiados regalos en sus dominios.

El Baskonia dio un paso adelante muy importante en su visita a La Roca. Se olvidó del cansancio acumulado tras el maratoniano cúmulo de viajes y trató de ser lo que algún día será. Y lo mejor de todo es que logró serlo. Por momentos, en realidad durante muchos minutos, la maquinaria azulgrana se reveló mucho más engrasada de lo que cabría esperar a estas alturas de curso. Y se vislumbraron muchos detalles para la esperanza.

Cuando la orquesta afina, cuando interpreta la novedosa partitura que ha compuesto Ivanovic para el nuevo proyecto, se escucha una sinfonía armoniosa, fresca, plena de ilusión. El técnico montenegrino se ha reinventado para reinventar. El nuevo Caja Laboral es mucho más divertido que su versión anterior. y aunque todavía se encuentra en fase embrionaria, ha dado con sus señas de identidad y parece sentirse cómodo en el papel.

Habrá que ver si la propuesta con la que encara el nuevo ejercicio el combinado gasteiztarra basta para de verdad plantar cara a los equipos a los que será necesario ganar para obtener los títulos. Pero resulta evidente que se aparece como una puerta abierta de par en par al talento. Y este vestuario anda sobrado de virtuosos, que cuando se asocian para jugar a baloncesto están capacitados para desarmar al enemigo más bravo.

Y así sucedió en la primera mitad de un partido que puede suponer una inyección anímica para un equipo que se mostró preparado para abandonar el diván. La fase del psicoanálisis, de los miedos y la continua búsqueda de identidad debería quedar aparcada. El patrón a seguir parece claro. El plan quedó retratado en el tercer cuarto del choque de Atenas y en la puesta en escena de ayer. Con un Andrés Nocioni imperial, capaz de contagiar su rabia al resto de la tropa, el cuadro azulgrana se lanzó a la yugular del adversario con un baloncesto alegre, directo, y un nivel de acierto espectacular.

En un abrir y cerrar de ojos, sin que a la afición que abarrotaba las gradas del CID le diera tiempo siquiera a sentarse, el conjunto vitoriano amasó una renta de quince puntos (10-25) que parecía suficiente como para destrozar el choque. Luego se vería que no, que al partido le quedaba mucha vida y al Gran Canaria le sobraba orgullo para seguir peleando por la victoria. Sin embargo, sí permitió a los pupilos de Ivanovic mandar durante todo el choque en un electrónico que sólo reflejó ventaja amarilla tras la canasta con la que Paulao Prestes inauguró la contienda.

El combinado insular tiró de casta para tratar de equilibrar un partido en el que una vez más el Caja Laboral fió su suerte a su tremenda pegada. Y por momentos llegó a acariciar el sueño de la remontada. Pero el equipo azulgrana no estaba ayer por la labor de dejarse llevar. Y a su excelencia ofensiva, con un Nemanja Bjelica colosal, unos bases más entonados que anteriores citas y un Lampe dominador cerca de los tableros, añadió por momentos una defensa asfixiante que acabó por estrangular a los pupilos de Pedro Martínez.

Un parcial de 0-22 entre el final del tercer cuarto y el comienzo del último, inaugurado con cinco triples consecutivos, enterró cualquier atisbo de esperanza para el Gran Canaria. El Caja Laboral empezó a ser lo que tendrá que ser para volver a ocupar su espacio en la élite. El futuro determinará hasta qué altura podrá volar la mariposa que ayer comenzó a romper el capullo de dudas que la apresaba.

Herbalife Gran Canaria (64) (14+25+14+11): Scheyer (3), Toolson (10), Nelson (17), Prestes (12) y Newley (9) -equipo inicial-, Beirán (3), Bellas (5), Báez (5) y Domínguez.
Caja Laboral (80) (27+18+13+22): Nocioni (24), Nemanja Bjelica (12), Heurtel (9), Oleson (12) y Lampe (12) -equipo inicial-, Milko Bjelica, Sonseca, Cabezas (5), San Emeterio (4) y Causeur (2).
Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Carlos Peruga y Sacristán. Sin eliminados
Pabellón: 4.825 espectadores en el Centro Insular de Deportes

Estadísticas completas en acb.com
Link a la crónica original publicada en Diario de Noticias de Álava

12/10/12

Balas perdidas

El Baskonia deja escapar en su estreno continental una victoria que tuvo al alcance en el feudo del campeón



Existen algunas canchas en la Euroliga en las que salir con una derrota entra dentro de cualquier previsión lógica. Este adolescente Caja Laboral, que sigue buscando su identidad, estrenó ayer la competición continental con un revés que no es tal en una de ellas, que además es la del vigente campeón, en un duelo de sabor amargo pero de retrogusto esperanzador. En una fase embrionaria del curso en la que todo está aún por escribirse, el combinado azulgrana trazó sus primeros garabatos en el folio en blanco europeo con una mezcla de inmadurez y talento que, pese al resultado, invita a contemplar con optimismo el futuro. En una plaza donde se venera el sacrificio, la fe, el carácter, asistir a ejercicios de desidia como el que el pasado curso soportó la afición vitoriana supone la muerte en vida. Pero la cosa ha cambiado. Porque este equipo, para bien o para mal, tiene por ahora más alma que templanza, más ardor guerrero que orden, mucha más hambre que prudencia.

El Baskonia, que alcanzaba la cita con varias ausencias y algunas piezas aún muy lejos de su mejor estado de forma, pudo haber salido apaleado de Atenas. Es cierto. De hecho, esa es la impresión que arrojó el partido en los primeros compases, con los quintetos iniciales sobre el parqué. Pero también pudo haber inaugurado su andadura europea con un golpe sobre la mesa. Ninguno de los dos desenlaces habría extrañado en exceso, aunque es cierto que el conjunto heleno, mucho más hecho, supo manejarse con mayor solidez en los instantes en los que se separa la paja del trigo.

El Caja Laboral ofreció cierta apariencia de bipolaridad a lo largo del encuentro. Fue dos equipos, que en realidad es uno. Fue lo que es a estas alturas de año. No lo que puede llegar a ser, algo que sólo el tiempo determinará. El corazón lo sostuvo en un partido que comenzó muy mal y la falta de cabeza lo condenó a emprender la travesía hacia su inexcusable presencia en el Top 16 con prematuras deudas.

Ivanovic concedió otra vez la titularidad a Thomas Heurtel y el galo volvió a cuestionar la decisión con una puesta en escena desalentadora. Sin rumbo, endeble atrás, aparentemente pequeño, el primer rostro que ofreció el cuadro azulgrana en la cancha del campeón rescató la versión más pusilánime del colectivo que cometió la indecencia de manchar la historia del club con una caída a las primeras de cambio. Pero de un año a otro han cambiado cosas. Este Caja Laboral, que ha perdido a dos iconos, ha recobrado al jugador que seguramente mejor ha interpretado los códigos históricos de la entidad. Y a lomos de Nocioni, el interruptor, se subió a una montaña rusa.

El argentino se asoció con Carlos Cabezas, a quien Ivanovic inexplicablemente parece haber escogido para portar la cruz que cada año invariablemente concede a alguno de sus pupilos, y juntos reactivaron a un equipo que había salido con miedos para empujarlo a creer de nuevo en sus opciones. Con el malagueño al mando de las operaciones y un Causeur tremendamente activo, llegó un parcial de 0-12 que permitía soñar con romper incluso el partido. Pero entonces volvieron los cambios y la montaña rusa tomó de nuevo rumbo descendente para alcanzar el descanso con una inquietante ventaja para los griegos (48-37).

El equipo de Bartzokas, en una línea más regular, menos ciclotímica, aprovechó la aparente deserción de algunas piezas que deben ser importantes para su rival, como Oleson o Lampe, y encarriló un partido que, como se vería luego, aún tenía varios vaivenes que soportar. El escolta llegado del frío y el polaco, cuando casi nadie los esperaba, resucitaron. En un tercer cuarto que debe marcar el rumbo a seguir, un Lampe magistral (14 puntos en este periodo) tiranizó la pintura y situó al equipo (65-66) en una situación idónea para sacar tajada de la inercia con la que llegaba a los últimos diez minutos del choque.

Tenía al objetivo en el punto de mira. Pero careció de un instinto asesino que aún debe desarrollar. Tuvo varias balas para rematar al cuadro heleno y se perdieron. Le permitió salir vivo y levantarse. Y eso ante rivales de esta entidad, y más si Ivanovic se empeña en prescindir de su mejor base en los momentos calientes (llegó a jugar con Causeur de uno), se paga caro. Muy caro.

Olympiacos: Antic (9), Spanoulis (16), Papanikolaou (5), Mantzaris, Dorsey (7) -cinco inicial-, Sloukas (6), Acie (4), Mavroeidis (1), Hines (6), Gecevicius, Perperoglou (14) y Printezis (17).
Caja Laboral: San Emeterio (11), Heurtel (6), Oleson (13), Nemanja Bjelica (11), Lampe (18) -cinco inicial-, Cabezas(9), Causeur (2), Hernández-Sonseca, y Nocioni (11).
Parciales: 18-23, 30-14, 17-29 y 20-15.
Árbitros: Lamónica (ITA), Viator (FRA) y Rutesic (MON). Eliminaron a Nemanja Bjelica (min.40).
Pabellón: La Paz y la Amistad. 8.000 espectadores

8/10/12

Bálsamo para la fe

El Caja Laboral se deshace de un rival muy endeble con una exhibición colectiva de potencial ofensivo




Caja Laboral 90 (30+20+17+23): Heurtel, Oleson (16), Nocioni (14), Bjelica (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), Rochestie (9), San Emeterio (12) y Causeur (12).
Cajasol 70 (13+19+17+21): Satoransky (12), Holland (8), Buckman (9), Asbury (9), Triguero (2),-cinco inicial-, Sastre (3), Tepic (4), Burjanadze (7), Bogdanovic (11) y Balvin (5).
Árbitros: Pérez, Guirao, Martínez. Eliminado Bjelica (min.36), Holland (min.38).
Pabellón: Fernando Buesa Arena. 9.412 espectadores.

Andaba el nuevo Caja Laboral en busca de un suceso que le devolviera la fe en sus propias posibilidades y lo encontró en su estreno liguero en el Buesa Arena. El cuadro azulgrana se aprovechó de la visita de un Cajasol paupérrimo, verde hasta el extremo, y se dio un festín necesario para recobrar la confianza y crecer sin lastres antes de afrontar citas de mayor exigencia. La victoria de ayer puede tener efectos balsámicos. Sin estridencias y con todos los atenuantes que exige el hecho de medirse a un rival demasiado endeble, con mucho margen de mejora pero de un nivel inaceptable hoy por hoy, los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron motivos para creer y hacer creer a una afición que podía albergar muchas dudas tras la pésima puesta en escena de Zaragoza.

El resultado y la placidez con la que se desarrolló el encuentro no pueden, sin embargo, ocultar las carencias y los puntos débiles de un colectivo que debe mejorar mucho en algunos aspectos para aspirar a ser aspirante. De pegada letal en ataque, aunque con evidentes síntomas de debilidad atrás y en el rebote, el Baskonia planteó de nuevo un intercambio de golpes en el que impuso su múltiple y contundente pegada. Hasta seis pupilos de Dusko Ivanovic (Nocioni, San Emeterio, Oleson, Lampe, Nemanja y Causeur) anotaron más de una decena de puntos en un duelo en el que, una vez más, los ataques superaron a las defensas.

El cuadro hispalense besó la lona a las primeras de cambio. El parcial de 15-0 con el que el equipo vitoriano deshizo el 4-4 inicial fijó una renta en el electrónico que resultó definitiva. Una losa para el Cajasol y sus jóvenes jugadores. Ahí se acabó el partido. Lo demás fue relleno. Un espacio para el lucimiento del que la mayor parte de los pupilos de Ivanovic supo sacar partido para recargar sus reservas anímicas.

Problemas en defensa y el rebote

El retorno de Maciej Lampe mitigó en cierta medida los problemas interiores. El polaco, que debe convertirse en uno de los grandes referentes, se mostró recuperado y entró en dinámica sin aparentes secuelas físicas, pero no resultó aval suficiente para impedir que el Cajasol se impusiera con insultante autoridad en la lucha por el rebote. Los pupilos de Aíto, pese a lo abultado del marcador, escaparon del Buesa Arena con un total de 16 rechaces ofensivos, una barbaridad que en otro contexto y ante un rival de mayor entidad puede convertirse en una condena definitiva.

Nemanja Bjelica y Andrés Nocioni trataron de parchear las ausencias en la pintura. El serbio, talento puro, sufre para frenar a pares más duros en el poste bajo. El argentino, cuyo espíritu granítico parece un homenaje a épocas gloriosas, volvió a ofrecer un demostración de carácter que puede resultar de un valor incalculable de cara a inocular una personalidad más férrea a un plantel que esta misma semana, con dos complicadas salidas a Atenas y Gran Canaria, volverá a someterse a exámenes quizá más fiables que el de la matinal de ayer.

Las mejores noticias que arrojó el encuentro tienen que ver con el paso adelante que dieron algunos jugadores, a los que se les debe exigir que ya no retrocedan. Sigue habiendo dudas en torno a la dirección, porque Ivanovic continúa empeñado en utilizar a Heurtel como obstáculo a salvar para los recién llegados. No parece que esta postura haga ningún favor a nadie. Ni siquiera al francés. Cabezas, sin llegar a alcanzar todavía ni mucho menos su mejor versión, se antoja como el más capacitado para imponer cierto orden a las maniobras ofensivas. Rochestie, un jugón en toda regla, anota más que dirige. Aunque cuando le sueltan cuerda hace cosas que invitan a soñar. Es un jugador diferente y con el tiempo puede aportar cosas muy interesantes al equipo.

También ofreció esa impresión Fabien Causeur, que vivió el debut soñado por cualquier jugador. El exterior galo arrancó algunas de las mayores ovaciones en un partido que con 30 minutos de relleno daba la impresión de estar dispuesto para que más soldados se alistaran a las tropas de Ivanovic. Muchos lo hicieron. Y es una gran noticia. La victoria supuso un bálsamo de fe para un equipo que, más allá de excusas y bajas, debe empezar cuanto antes a ofrecer esa imagen de colectivo serio que se le puede y se le debe exigir.

22/9/12

Victoria de chándal

EL BASKONIA RECUPERA SENSACIONES Y LOGRA SU SEGUNDO TRIUNFO EN UN DUELO DE PRETEMPORADA
El conjunto vitoriano supera las bajas y se apoya en la aportación coral de varios de sus jugadores para imponerse al Armani Milán



CAJA LABORAL Heurtel (2), Oleson (15), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (13) -cinco inicial-, Cabezas (12), Rochestie, Causeur (11), San Emeterio (10), Hernández-Sonseca (2).
EA7 MILÁN Cook (2), Langford (18), Hairston (8), Fotsis (13) y Bourousis (8) -cinco inicial-, Giachetti (2), Stipcevic (5), Basile (9), Chiotti (2), Melli (5), Hendrix (13).
Parciales 19-19, 43-36; 60-57, 89-85.
Árbitros Terreros, Uruñuela y Sánchez Moedas. Eliminado Nocioni (min.37).

Pabellón Palacio de los Deportes de La Rioja. 1.200 espectadores.
LOGROÑO. Se dan a lo largo de las temporadas diferentes fases en el nivel de exigencia al que se ve sometido un equipo de baloncesto. Hay fases en las que se alcanza un pico de mayor intensidad y otras en las que las piezas todavía se encuentran en fase de acoplamiento. Y luego están los partidos de pretemporada, épocas del año en las que es posible presenciar partidos que sirven exclusivamente para que los entrenadores tomen apuntes y los nuevos vayan haciéndose a los sistemas. Entrenamientos con rival, como el que ayer le sirvió al Caja Laboral para sumar su segundo triunfo de la pretemporada ante un desmotivado Emporio Armani que acudió de enoturismo a la capital riojana.
Al conjunto azulgrana, que despierta muchas dudas, le faltan todavía argumentos para arrojar certezas. Y más si, como es el caso, se presenta a la cita ante uno de los equipos con los que tendrá que jugarse las alubias en la primera fase de la Euroliga tan diezmado de efectivos en la pintura. Sin Lampe ni Milko Bjelica, Ivanovic tuvo que hacer malabares para mantener en todo momento una pareja interior de ciertas garantías. Los italianos lo aprovecharon para mantenerse en un partido que, de lo contrario, y a pesar de las lagunas evidentes, el combinado dirigido por Dusko Ivanovic podría haber resuelto con mayor facilidad.
El técnico montenegrino se mantuvo fiel a su idea de iniciar el duelo con Heurtel. Pero no sirvió más que para evidenciar que el galo necesita todavía unas horas de vuelo antes de ponerse a los mandos de un trasatlántico de estas dimensiones. El francés, al que el club busca equipo, tiene cosas, detalles que alimentan una esperanza futura, pero sigue verde. Y este año da la impresión de que el Baskonia no está para que nadie tome clases. Necesita que todas sus piezas aporten para minimizar la ausencia de un referente claro.
Cabezas dio más sentido al juego en estático cuando estuvo sobre el parqué. El malagueño, aún en fase de rodaje, debe seguir creciendo, pero resulta evidente que está llamado a asumir el papel de base jerárquico que quedó vacante tras la marcha de Prigioni a la NBA. Sus minutos en pista coincidieron con los momentos de mayor solidez en una primera parte en la que el Caja Laboral mandó en el marcador. El puesto del otro gran referente, del capitán, otro encargo caliente, sigue en subasta. Pero en una plantilla tan coral, quien más quien menos confía en que sean Maciej Lampe y Nemanja Bjelica los que den un paso al frente para incrementar su producción.
El serbio lo hizo ayer. Habrá que ver si es algo definitivo o flor de un día. Pero lo cierto es que su descaro en el tercer cuarto, cuando el equipo de Scariolo apretó los dientes para buscar la remontada, permitió al cuadro azulgrana recuperar una ventaja con la que ya se manejaría hasta el final del encuentro.
No estuvo solo Nemanja. Hubo otros que aportaron dentro de un encuentro en el que se apreció precisamente esa condición de colectivo octópodo, coral, del plantel azulgrana. Andrés Nocioni, Oleson, Pleiss e incluso Causeur, aunque el galo no firmó un buen partido, tomaron el testigo en diferentes fases del partido.
Sólo la endeblez defensiva que muestra el equipo en las proximidades de la propia canasta, algo que ya quedó retratado en la gira francesa, permitió al Milán aproximarse en el electrónico e inquietar una victoria que a dos minutos para el final parecía encarrilada. Así las cosas, y a pesar de un par de canastas de Pleiss, el cuadro italiano tuvo opción incluso de forzar la prórroga. Pero Fotsis, que como otros grandes jugadores del Armani Jeans no parecía estar muy por la labor, no los aprovechó. El jugador heleno, como casi todos ayer, estaba a otra cosa. Era sólo un entrenamiento con público, para todos menos para Andrés Nocioni. Y Dusko pudo seguir sacando conclusiones.

18/1/12

La campaña de las tiritas


El Baskonia está viendo lastrado su nivel este curso por la plaga de lesiones que ha padecido y de la que sólo se salvan hasta la fecha tres jugadores

La temporada en curso pasará a la historia por ser la primera que el Baskonia se queda fuera del Top 16 de la Euroliga, por el agridulce destierro en el Iradier Arena mientras se prolongaba la primera fase de las obras del Buesa y por la dubitativa imagen que viene arrojando el equipo azulgrana desde que comenzó la competición. Pero existe otro factor que no debería obviarse a la hora de realizar las evaluaciones: el interminable cúmulo de lesiones e inconvenientes a los que está teniendo que hacer frente el cuadro alavés.

El Caja Laboral está viviendo una campaña en la que la enfermería está gozando casi de tanto protagonismo como el parqué, una temporada de tirita y remiendo que en muchos casos está lastrando en gran medida el potencial de un equipo que ya se vio cruelmente golpeado en la pretemporada, cuando las lesiones hicieron temprano acto de presencia para trastocar los planes originales. Una especie de maldición ha caído este año sobre un Baskonia que, por otro lado, ya andaba justo de efectivos. Ni siquiera los elementos más rocosos y fiables del plantel gasteiztarra, aquellos que han esquivado históricamente las lesiones, han podido librarse. Casi todos los jugadores de los que Dusko Ivanovic echa mano con asiduidad, los que conforman el núcleo duro de este plantel, se han visto obligados a perderse alguna cita por problemas físicos.

De hecho, sólo hay tres jugadores importantes en las rotaciones del técnico montenegrino que han podido librarse, hasta la fecha, de visitar la enfermería. El resto ha tenido que parar para reponerse de las diversas dolencias que ha ido regalándoles la temporada. Pablo Prigioni, incombustible y granítico pese a su edad, comparte fortuna con Nemanja Bjelica y Brad Oleson, dos hombres que por otra parte arrastran un importante historial de bajas en el pasado. Son los tres únicos componentes sanos de un vestuario que ya recibió la visita de las lesiones incluso antes de que la temporada echara a rodar.

Problemas desde verano

El primer mazazo por este flanco llegó en agosto. Maciej Lampe, una de las principales apuestas para el nuevo proyecto del club azulgrana, apareció en la capital alavesa con una lesión de cadera (tenía afectado el labrum) que requería de cirugía y precisaba de un prolongado periodo de recuperación. Los médicos hablaron en primera instancia de un plaza que oscilaría entre los seis y los ocho meses. El jugador polaco había sufrido la lesión mientras se ejercitaba por su cuenta para llegar en plenas condiciones a la pretemporada y, a pesar de que en un principio la entidad barajó la opción de cortarle, las limitaciones del mercado y el firme deseo del jugador por triunfar en el conjunto baskonista dieron paso a un largo periodo de vigilia que debería acabar en cuestión de días. La próxima semana Lampe regresará a Vitoria, en teoría para incorporarse a la disciplina azulgrana, y todo este problema, que para el actual proyecto del Baskonia ha resultado estructural, debería quedar como un recuerdo desagradable.

Seguramente no habría resultado tan dramática la lesión de Lampe para los intereses del equipo de haber funcionado otras apuestas que por unos u otros motivos acabaron revelándose como fallidas. El otro gran fichaje del verano, Reggie Williams, también acabó condenado por sus problemas físicos. En apenas unos minutos de trabajo a las órdenes de Dusko Ivanovic, en su primer entrenamiento como jugador baskonista, el escolta estadounidense cayó víctima de un esguince de rodilla. Pasó cuatro semanas de baja y después reapareció para desaparecer de manera intermitente hasta que el club decidió cortarlo de manera definitiva. Ivanovic defendió en todo momento que el exterior de Virginia llegó lesionado, aunque no eran pocos los que sospechaban que los problemas de rodilla surgieron como un pretexto idóneo para que el preparador balcánico justificara el ostracismo al que le concedió. Ya cortado, Williams fichó por los Bobcats de la NBA, pero aún no ha debutado porque decidió pasar por quirófano para solventar definitivamente su lesión.

Ribas y San Emeterio también han caído

No fueron los dos únicos jugadores que cayeron antes incluso de que arrancara el curso. En una pretemporada que ya aventuraba lo que estaba por llegar, Thomas Heurtel y Joey Dorsey sufrieron sendas lesiones. El base galo galo tuvo que parar antes de la Supercopa como consecuencia de una tendinitis rotuliana y el pívot de Baltimore, tras debutar en la cita de Bilbao, se produjo una luxación abierta en un dedo de la mano que lo mantuvo tres semanas alejado de las canchas.

El nivel y la relevancia no ha descendido conforme avanzaba el calendario. En todo caso al contrario. En el último mes se han sumado a esta desafortunada lista piezas fundamentales del equipo como Fernando San Emeterio, Pau Ribas (estos dos no se habían perdido ni un partido desde que llegaron a Vitoria), Milko Bjelica y Mirza Teletovic, la última víctima.

Os dejo el link de la noticia en la edición digital de Diario de Noticias de Álava