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17/4/13

Un virtuoso en la pintura

NENAD KRSTIC, EL JUGADOR MEJOR PAGADO DEl viejo continente, ESTÁ HACIENDO MUCHO DAÑO AL BASKONIA


EN un equipo como el CSKA resulta difícil quedarse con una sola pieza, pero entre los numerosos talentos de los que dispone Ettore Messina hay uno que brilla con luz propia por su condición de rara avis. Ya no hay demasiados pívots como Nenad Krstic (Kraljevo, Serbia, 1983) en el baloncesto mundial. Se han extinguido los interiores con sus fundamentos en el poste bajo, su facilidad para anotar y su juego de pies. Por eso quizá no deba extrañar que el serbio, que ya evidenció su clase durante siete campañas en la NBA, se haya convertido en el jugador mejor pagado del Viejo Continente.

Messina puede permitirse el lujo de dosificar a un jugador que está haciendo mucho daño al Caja Laboral en la serie que esta tarde vivirá su tercer episodio en el Buesa Arena. En una plantilla sobrada de piezas en todas las posiciones, que cuenta hasta con cinco pívots internacionales más las ayudas puntuales de un Khryapa que suele actuar como cuatro, a Krstic se le permite bailar. Otros hacen el trabajo sucio, mientras que a él le toca dar el golpe de gracia al rival desgastado. Y en esta eliminatoria lo está haciendo.
Krstic ha preferido vivir su madurez en Europa a pesar de las ofertas que ha recibido de equipos de la NBA, donde ya llegó a brillar
Ante un Baskonia que padece sobremanera las limitaciones de un juego interior con deficiencias estructurales, el serbio apenas está sufriendo para lucir. Kaun y Erceg, los titulares en los dos primeros partidos, se encargan de la labor de zapa para que Krstic, que percibe cerca de cuatro millones de dólares por temporada, lidere a una segunda unidad que en cualquier otro equipo de Euroliga sería considerada un quinteto titular de lujo.
Sus números atestiguan la influencia que está teniendo en el devenir de la serie. Promedia 16 puntos, 3,5 rebotes y una valoración de 18,5 sin necesidad de tener que estar en cancha más de veinte minutos. Siempre bien escoltado, la presencia de un jugador por el que beben los vientos varios equipos de la NBA que malviven sin un cinco de garantías está desequilibrando un duelo que ya de por sí nació desequilibrado ante la desproporción presupuestaria que separa a ambos contendientes.
La endeblez de Milko Bjelica, el absentismo de Nemanja en los dos primeros partidos y la ternura de un Tibor Pleiss castigado en exceso por los árbitros ha dejado a Maciej Lampe solo ante la manada de poderosos interiores del CSKA. Sin embargo, apenas está habiendo oportunidades para gozar del ansiado duelo entre dos de los postes ofensivamente mejor dotados del continente. Otros se ocupan de picar y poner las banderillas al polaco antes de que Krstic tenga que verse las caras con él. El viernes, sin ir más lejos, en su primer encontronazo lo mandó al banquillo con tres faltas. El desnivel en la zona se está revelando determinante en la eliminatoria.
Hoy Krstic tratará de asestar la puntilla al equipo azulgrana. El jugador mejor pagado de Europa, incluido en el segundo mejor quinteto de novatos de la NBA en 2005, que hizo grandes números en los Nets, fue importante en los Thunder de Kevin Durant y apenas pudo hacerse un hueco en los Celtics de Rajon Rondo, Ray Allen, Paul Pierce y Kevin Garnett, querrá ofrecer lo mejor de su repertorio en la pista de baile del Buesa Arena. Si le dejan, resulta poco probable que el Baskonia pueda llegar vivo al viernes.

25/3/13

Fiabilidad alemana

TIBOR PLEISS OPONE SU EXTREMA SERIEDAD Y CONCENTRACIÓN A LAS DUDAS QUE GENERA LA ACTITUD DEL EQUIPO / El germano permite que el resto de interiores brillen cuando coinciden con él en cancha




Los anuncios de automóviles, sector que padece con crudeza la crisis, se esmeran en estos tiempos oscuros en destacar la fabricación nacional como reclamo. Ahora se concibe como un valor añadido el hecho de que el vehículo de turno se haya fabricado en España, como recordatorio de que sus factorías, tal y como sucede en Vitoria, sostienen en cierto modo la economía de muchas capitales de provincia. No siempre fue así. Más bien al contrario. Durante muchos años lo que vestía era el diseño, la sobriedad y sobre todo la fiabilidad alemana de los coches. Siempre se ha concedido unos valores de seriedad y rigor a todo lo procedente del país germano. Tibor Pleiss parece empeñado en ratificar esta impresión.

El poste teutón se está confirmando como una garantía en estas últimas semanas. A las dudas que genera la actitud colectiva de este Caja Laboral bipolar, Pleiss responde con un rigor y una máxima concentración que Tabak agradece y premia. Tras haber permanecido en un discreto segundo plano durante buena parte de la temporada, ha relevado a Lampe en el quinteto titular en varios partidos y ha evidenciado que es el único interior del plantel azulgrana con verdadera capacidad de intimidación y dotes defensivas. Más allá de lo que puede aportar en ataque, gracias en gran medida a su providencial habilidad para tiranizar el rebote ofensivo, su presencia en la pintura garantiza el calvario para los valientes que se aventuran a buscar el aro.

El pasado sábado, en el derbi frente al Lagun Aro, Pleiss firmó su primer doble-doble con la elástica baskonista. En realidad no hizo más que refrendar las buenas sensaciones que estaba enviando en los últimos partidos, incluso en algunos de los que el equipo vitoriano ha estado lejos de dar la talla. En todo caso, su incidencia en el juego del equipo no suele quedar reflejada en la planilla de la estadística. Pleiss es más que números, es el boceto de lo que sin duda alguna va a ser un pívot espectacular al que a buen seguro le aguarda una carrera más que prometedora al otro lado del Atlántico.

Futuro NBA

El pasado verano ya tuvo la ocasión de probar suerte en la NBA. Los Thunder de Oklahoma City, el equipo que posee sus derechos, le trasladaron la posibilidad de sumarse al plantel con el que disputaría las competiciones estivales en las que muchos jugadores acaban ganándose un contrato. A pesar de su extrema juventud (cumplió 23 años en noviembre), Pleiss demostró la sorprendente madurez con la que se maneja fuera de la pista. "Me gustaría jugar en la NBA, es mi sueño, pero creo que la mejor opción para crecer como jugador era venir aquí", manifestó en declaraciones a Diario de Noticias de Álava una semana antes de arrancar la ACB. El poste germano, con contrato hasta junio de 2016, tenía muy presente el trampolín que el Baskonia ha representado para otros muchos grandes jugadores del baloncesto europeo que a la larga se han hecho importantes en la NBA. No tenía prisa y consideraba que Dusko Ivanovic podía ejercer el mismo influjo en él.

La salida del montenegrino no supuso un revés importante para sus planes. Su sustituto, un antiguo pívot con una excelente trayectoria profesional como Zan Tabak, mostró desde su llegada un especial interés en mejorar el juego interior del equipo. El preparador croata insistió desde el primer día en la necesidad de trabajar la pelea por el rebote, hasta ese momento punto débil de un equipo carente de músculo y agresividad en la pintura, y Pleiss supo recoger el guante. La anormal configuración del equipo lo ha convertido en una pieza muy importante, sobre todo desde el punto de vista de los intangibles. En una batería de pívots donde hay mucho talento pero escaso trabajo, su presencia en cancha resulta de un valor incalculable. No sólo por lo que hace, sino también por lo que supone para sus compañeros.

Zan Tabak carece de tipos duros. Lampe y los Bjelica son jugadores de gran calidad, pero hay mucho bailarín para poca pista. Milko, renovado contra pronóstico el pasado verano, se queda a medio camino. A pesar de que en los últimos partidos está exhibiendo un gran estado de forma, sobre todo desde el punto de vista físico, no representa el perfil de jugador que tanto Lampe como Nemanja necesitarían a su lado para brillar. Pleiss sí dispone de esas cualidades. Exige pocos balones, aunque su juego en el uno contra uno es más que aceptable, y aporta muchas segundas opciones con sus rebotes ofensivos y más aún en defensa con su capacidad intimidadora.

Equilibrio muscular

Su crecimiento en los últimos compromisos del conjunto azulgrana representa una excepcional noticia de cara a afrontar la fase decisiva de la competición. Ante el evidente desequilibrio estructural del juego interior, el germano puede llegar a convertirse en el currela que tanto se echaba en falta. Queda por ver si Tabak, como sí hizo en ocasiones puntuales Ivanovic, se anima en algún momento a permitir que comparta pista con Lampe, el jugador que más agradecería de su compañía sobre el parqué. El técnico montenegrino utilizó esta fórmula para castigar al Real Madrid de Pablo Laso en el duelo liguero que se disputó en la quinta jornada en el Palacio de los Deportes. Lampe asumió el puesto de cuatro, con Pleiss de cinco y Nemanja de tres. El alemán, recién salido de su mononucleosis, hizo su papel. El resultado fueron los 22 puntos del polaco y los 25 del combo serbio en un duelo que se decidió en la prórroga y en el que el Baskonia tuvo un último tiro para ganar.

Pura fiabilidad alemana. Pleiss es lo que se ve y lo que no se ve. Y será aún más, porque todavía le resta mucho camino por recorrer. Es muy joven, debe ganarse el respeto de los árbitros, que le castigan en exceso en los contactos, y tiene que mejorar en muchos apartados. Pero tiene cabeza, disposición y talento para lograrlo. A pesar de su bisoñez, por su papel en este equipo, puede llegar a convertirse en un arma determinante ahora que llega el momento de decidir si este curso se resuelve como un éxito o como un fracaso en el intento del Baskonia de volver a pelear por los títulos.

26/11/12

Un soplo de aire fresco

UN BASKONIA CON MUCHO MARGEN DE MEJORA OFRECE DESTELLOS DE CALIDAD EN EL ESTRENO DE TABAK EN EL BUESA



Al Caja Laboral le queda mucho trecho por recorrer para convertirse en aspirante a cualquier cosa. Tras haber sufrido un proceso degenerativo que la directiva quiso atajar con un traumático relevo en el banquillo y haber padecido más de un correctivo sonrojante en la Euroliga, queda fuera de dudas el hecho de que se encuentra muy lejos de alcanzar el punto de madurez que permita apreciar en su plenitud todo su potencial. Pero incluso en ese estado depresivo, con cambio de técnico incluido, continúa enviando señales que invitan a conservar la fe. Más aún tras el relevo en el banquillo.

Zan Tabak disfrutó ayer ante Unicaja de su primera victoria como técnico del conjunto vitoriano. En un partido en el que todo salió rodado, sus pupilos sacaron a relucir la versión más brillante de un plantel que en la ACB se está manejando con mucha más solvencia que en la Euroliga. Sin la presión de saberse contra las cuerdas, como sucede en la competición continental, sumó su tercera victoria de prestigio, tras las cosechadas ante Barcelona y Valencia Basket, y dejó constancia de que, cuando entre en dinámica y quizá con un par de retoques, puede llegar a convertirse en lo que todo el mundo esperaba que volviera a ser.

Lo más positivo de una matinal demasiado plácida tuvo que ver más con las sensaciones que con el resultado. No porque la victoria no tenga su peso, sino porque tras la sonrojante humillación sufrida en el Zalgirio Arena apenas unas horas antes resultaba una incógnita saber cómo responderían los jugadores. No se escondieron. Al contrario, dieron un paso al frente y ofrecieron un punto de apoyo al preparador croata, que en Kaunas pudo comprobar hasta qué punto llegaba la descomposición del plantel del que había aceptado hacerse cargo.

El propio Tabak había advertido durante sus comparecencias previas de que en sólo unos días resulta imposible cambiar por completo la dinámica de un equipo sumido en esta profunda sima de juego y confianza. Ayer, sin embargo, quedó claro que el cambio de entrenador ha surtido al menos el efecto anímico inicial que se perseguía. Puede que sea verdad que el croata ha dispuesto de pocos entrenamientos para perfilar las líneas maestras de su rescate baloncestístico, pero ayer pudieron percibirse los esbozos de algunas de ellas en una matinal en la que en el Buesa Arena se respiraron aires renovados, se limpió el ambiente.

Es probable que la historia se hubiese escrito de otra manera de no haber sido por la convincente puesta en escena que ofreció el cuadro azulgrana ante un Unicaja que ya desde los primeros compases perdió cualquier opción de hacerse con la victoria. A pesar de su enorme arsenal, de la versatilidad y cantidad de piezas con las que podía jugar Rasmin Repesa, al cuadro costasoleño le faltó fe. No llegó a inquietar en ningún momento de manera real el triunfo de un Baskonia en el que algunos jugadores encarnaron la mutación que parece encaminado a seguir el equipo.

Tabak ha tenido tiempo ya de variar algunos detalles en el plano defensivo. Del cambio automático en los bloqueos se ha pasado alflash o ayuda larga, que exige mayor esfuerzo a los jugadores pero también proporciona mayor dinamismo y agilidad a la defensa. El croata no quiere jugar con pequeños. Al contrario de lo que hacía Ivanovic, no desea una pareja interior compuesta por Milko Bjelica y Nocioni. O Lampe o Pleiss estuvieron siempre en cancha, y en ocasiones los dos. Sin embargo, lo más importante tiene que ver con los roles, con la definición de jerarquías que ya en su segunda cita como técnico del cuadro azulgrana sentó las bases de cuál es la función de cada actor en la representación.

Bastó con nueve jugadores para lograr la victoria ante un Unicaja que tiró de orgullo y en el segundo cuarto volvió a sembrar algunas dudas en el coliseo de Zurbano. Taylor Rochestie, que en Lituania ni dio ni pareció querer dar ni una a derechas, quedó señalado. No llegó a pisar el parqué. Tabak tiró de Heurtel y Cabezas, dos jugadores muy diferentes pero complementarios, y el invento funcionó. Jugar con tres bases no resulta sencillo. Menos aún si ninguno de los tres sabe a qué atenerse y el reparto de minutos se realiza exclusivamente a raíz de errores puntuales. Algo que ayer no sucedió.

Heurtel, Oleson y Lampe, tres jugadores que habían bajado muchos enteros en su juego durante las últimas semanas de Ivanovic, fueron los que abrieron la primera brecha en el marcador. Por momentos dio la impresión de que el equipo se soltaba el corsé y se detectaron detalles que recordaban al equipo que brillaba a la carrera. Unicaja, en vista de que en el cuerpo a cuerpo tenía pocas esperanzas de gloria, sobre todo porque ayer sí los postes baskonistas dominaron el rebote y en cierto modo la pintura, lo intentó con la artillería. Marcus Williams, una delicia de jugador de playground, y Gist recortaron distancias en el tercer cuarto a base de triples. Pero los azulgrana replicaron con la misma medicina, aumentada y corregida, y aplacaron los escasos intentos serios del cuadro cajista de pelear por el partido.

El resultado era en cierto modo accesorio, pero el Baskonia sumó un nuevo triunfo que fortalece su posición de alternativa en la ACB. Lo que preocupaba era la imagen del equipo y la actitud de los jugadores, que ambos casos resultaron esperanzadoras. Habrá que ver hasta qué punto la fuerza de estos aires renovados de ilusión que acompañan a Tabak permiten sumar el jueves una victoria que resulta vital ante el Armani.

Domingo, 25 de noviembre de 2012
90-79

Caja Laboral (26+14+26+24): Heurtel (11), Oleson (14), Nocioni (8), Bjelica (10), Lampe (17) -cinco inicial-, San Emeterio (12), Pleiss (7), Cabezas (5) y Causeur (6)
Unicaja (14+21+25+): Calloway (6), Simon (16), Urtasun (2), Vázquez (11), Zoric (6)-cinco inicial-, Gist (10), Perovic (7), Williams (17), Dragic (2), Lima, Jiménez.
Árbitros: Pérez Pizarro, Perea y Manuel. Eliminado Zoric (m. 38).
Pabellón: Buesa Arena de Vitoria ante 9.236 espectadores

12/11/12

Carácter y dudas

El Caja Laboral se apoya en la fe y el corazón de los que quisieron creer y remonta un partido abocado al desastre


Mucho se ha hablado a lo largo de las últimas semanas sobre el carácter bipolar del nuevo Caja Laboral. El equipo azulgrana tiene dos caras que no sólo varían de un partido a otro, sino que pueden manifestarse incluso en las dos mitades de un mismo envite, como volvió a quedar patente ayer en Valencia. Los pupilos de Dusko Ivanovic escaparon victoriosos de La Fonteta, escenario propicio, tras remontar un encuentro que en la primera parte se había convertido en una prolongación del desastre perpetrado dos días antes en Zagreb. Tras haber marchado a remolque en el marcador durante media hora, con desventajas que llegaron a alcanzar los dieciséis puntos, conquistaron una victoria que, sin embargo, no puede silenciar las preocupantes señales que envía en determinados momentos un equipo que es al mismo tiempo capaz de caer en la más profunda de las depresiones y de rozar el cielo baloncestístico en cuestión de segundos.

En el duelo ante el Valencia Basket de Velimir Perasovic, el tercer rival de entidad consecutivo en la competición doméstica, el cuadro baskonista exhibió la versión más extrema de ambas facetas. Se mostró como un equipo abúlico, impotente e inconsistente de inicio y como un bloque voluntarioso, decidido y solidario en una segunda parte en la que destrozó sin piedad a un rival que acabó sobrepasado y preguntándose cómo un encuentro que parecía tener ganado se le acabó yendo de las manos de esa forma.

Si cualquier aficionado hubiera visto sólo la primera mitad del encuentro, con una bochornosa puesta en escena trufada de pérdidas de balón y defensas de mantequilla que prolongó hasta el 19-2 la inercia inicial de un Valencia que sí parecía estar por la labor, habría concluido que este Caja Laboral es un equipo de saldo con muchos problemas estructurales y evidentes deficiencias de motivación. Si en cambio hubiera visto sólo la segunda, que arrancó con un tercer cuarto demoledor (13-27) y se consolidó con un final en el que se tomaron correctas decisiones y se defendió con el alma, habría pensado que nos encontramos ante un candidato a ganar cualquier título que se le ponga a tiro.

En realidad este Caja Laboral no es ni una cosa ni la otra. Es las dos y ninguna al mismo tiempo. Parece claro que hay materia prima para edificar un proyecto con la suficiente solidez como para evitar las vergüenzas de los dos cursos precedentes y volver a mirar a los ojos a los grandes. Pero también que a Dusko Ivanovic le está costando demasiado darle forma e imprimirle un carácter que no parecen poseer todos sus pupilos.

Ayer algunos quedaron en entredicho. Mientras jugadores como Nocioni y San Emeterio, que más allá de que estén más o menos acertados siempre dan la cara, se echaron a las espaldas el equipo para buscar una remontada que bien entrado el segundo cuarto se antojaba más imposible por sensaciones que por resultado, otros presenciaron la voltereta del marcador desde el banquillo en una segunda mitad en la que no pisaron el parqué.

Los que quisieron estar estuvieron. A la misión suicida del argentino y el cántabro se sumaron otros y al final Ivanovic, que sigue sin conseguir que este equipo despliegue un buen baloncesto, fió la su suerte a la voluntad de un grupo de chalados que quisieron creer en el milagro y acabaron por agarrarlo con los dientes.

El Caja Laboral no fue mejor que el Valencia Basket. Pero buscó la victoria con todas las ganas que le faltaron en Zagreb o en la segunda mitad del duelo ante el Efes. Con un Causeur celestial, tremendamente inspirado en ataque e intenso en defensa, y un Tibor Pleiss que evidenció ante los superados postes taronjas el ilusionante potencial de que dispone, el cuadro azulgrana supo disimular unas carencias que en algunos casos parecen más bien escasa claridad de ideas y en otros sólo falta de motivación.

Ivanovic sigue sin lanzarse a conceder galones a ninguno de sus bases a estas alturas del curso y se está pagando caro. Cabezas es por el momento el que mejor responde, pero juega bajo la lupa. Y eso en un equipo que carece de automatismos y que anda muy corto de ideas en ataque resulta casi suicida. Más allá del uno contra uno y de los movimientos para buscar el bloqueo y continuación hay muy poco.

Algunos partidos podrán salvarlos la fe, la entrega y el músculo. Pero eso tiene un límite. No se puede vivir eternamente de las exhibiciones de testosterona. Hay rivales ante los que no resulta suficiente. En la ACB hasta ahora ha bastado. Pero no en la Euroliga. El enfrentamiento ante tres de los grandes de la ACB se ha superado con nota, con dos victorias y una derrota en la prórroga, pero mal harían la directiva o los técnicos en dejarse llevar por el resultadismo y obviar los evidentes mensajes de alarma que envía el equipo y requieren de una solución inmediata.

Domingo, 11 de noviembre de 2012
75-79

Valencia Basket (20+27+13+15): San Miguel (4), Martínez (7), Pietrus, Dubljevic (8), Lishchuk (12) -cinco titular-, Markovic, Ribas (16), Faverani (4), Doellman (13) y Quinn (11).
Caja Laboral (14+20+27+18): Rochestie (2), Oleson (4), San Emeterio (15), Milko Bjelica (5), Lampe -cinco titular-, Heurtel, Cabezas (6) , Pleiss (9), Nocioni (16) y Causeur (22).
Árbitros: Redondo, Jiménez y Castillo. Eliminaron a los locales Markovic (m.38) y al visitante Bjelica (m.35).

Castigo a la desidia

UN BASKONIA APÁTICO HIPOTECA SUS YA REDUCIDAS OPCIONES DE TOP 16 Y METE EN LA PELEA AL CEDEVITA en un partido en el que rescató su versión más desesperante


Si había poco margen de error, ahora ya no queda ninguno. El Caja Laboral hipotecó ayer en Zagreb su andadura en una Euroliga que le está concediendo más oportunidades de las que merece y vuelve a sentir en la nuca el aliento del fantasma de la eliminación por la vía rápida que conoció el pasado año por vez primera. Se lo ganó a pulso. En un partido a vida o muerte, ante en teoría el rival más accesible de su complicado lote, el conjunto azulgrana se suicidó con un ejercicio de desidia colectiva que puede acabar costando el pase al Top 16 y que echa por tierra toda la ilusión que había sembrado entre sus aficionados tras la convincente victoria del domingo ante el Barça.

El Cedevita de Boza Maljkovic, que se había vestido la piel de cordero pero sabía que por el partido de ayer pasaban todas sus esperanzas de vida, se merendó por ganas, actitud y conceptos a un rival que fue netamente inferior de principio a fin. Los croatas, con las ideas bien claras, salieron a por una victoria que necesitaban y se la acabaron echando al zurrón. Los vitorianos, en cambio, pensaron que bastaba con presentarse para sumar la victoria y vieron como el cántaro de la lechera con el que hacían las cuentas para la clasificación saltaba en pedazos.

A citas como las de ayer no se puede acudir a verlas venir. Como los malos estudiantes, el equipo azulgrana vuelve a dejar los deberes para última hora. Sólo el tiempo y su capacidad para enderezar un rumbo que aún marcha a bandazos determinará si este colectivo, que ayer cuajó una actuación incluso más decepcionante que la de una semana atrás ante el Efes, está capacitado para obrar milagros.

El Cedevita mostró desde el inicio una mayor tensión y equilibró la diferencia de talento que se presuponía -aunque a la postre quedó en entredicho- con altas dosis de entrega que se tradujeron en un puñado de segundas opciones en ataque. Los postes baskonistas se mostraron demasiado blandos y el Caja Laboral volvió a desangrarse en el rebote sin remisión. Andric y Bilan hallaron muchas facilidades para producir y sacaron los colores a un equipo que durante los primeros veinte minutos ofreció su versión más desesperante.

La calidad de algunos jugadores permitió disimular la desidia con la que el cuadro azulgrana se presentó en el desangelado Drazen Petrovic de Zagreb. El primer acto se convirtió en un intercambio de golpes y ahí este Caja Laboral se siente muy cómodo. No defendía, pero anotaba. Los problemas surgieron cuando comenzaron las rotaciones y los pupilos de Boza Maljkovic apretaron los dientes atrás.

Tuvieron que pasar casi seis minutos del segundo cuarto para que el Caja Laboral volviera a anotar. Ahí comenzaron a encenderse las alarmas. Algo olía mal. Se percibía en las caras, en el lenguaje corporal. El autor de esa canasta que cortó un parcial de 7-0 fue un Rochestie que aparecía como tercera alternativa para una dirección de juego para la que ninguno de los bases supo dar la talla. Tampoco Ivanovic y su política de castigos.

Sin identidad

Heurtel volvió a salir de inicio para desaparecer por completo hasta el último cuarto. Cabezas fue más respuesta individual que líder y Rochestie evidenció que aún no está en condiciones de asumir el mando. Pero el hecho de que el entrenador mande señales tan equívocas desde el banco impide que cualquiera de ellos adquiera la confianza necesaria para imponer un estilo a un equipo bipolar y que por momentos da la impresión de no saber a qué juega.

Al equipo se le volvió a apagar la luz durante veinte minutos. Aunque en esta ocasión fue en el segundo y el tercer cuarto, en los que anotó 10 y 12 puntos respectivamente. Aun así, alcanzó el último acto con una desventaja asumible en otras circunstancias y en otros ambientes (58-46). Ivanovic apostó por un quinteto atípico, en el que detectaba más músculo o ganas, y se olvidó por completo del que quizá sea el mejor jugador de la plantilla. Nemanja Bjelica presenció ese cuarto final desde el banquillo. Vio, como el resto, a un equipo descabezado, en el que cada uno hacía la guerra por su cuenta y que naufragó pese a la fe que trató de inocular un Andrés Nocioni que sigue pasado de revoluciones.

Todo fue en balde. Ayer volvió a salir cruz. El Caja Laboral acabó cosechando la derrota que merecía y se complica más la clasificación. Se encienden las alarmas en el Buesa Arena ante la posibilidad de volver a dejar al abonado sin Top 16. Podría tomarse como un consuelo que el Baskonia dependa de sí mismo, de no ser porque es precisamente el propio Baskonia el que con su bipolaridad general las dudas. Además, con la victoria el Cedevita se mete en la pelea. Hay vida, y por tanto esperanza. La incógnita pasa por saber si hay equipo con los suficientes arrestos como para invitar a la devota hinchada azulgrana a seguir creyendo en milagros.

Viernes, 9 de noviembre de 2012
76-69

CEDEVITA ZAGREB: Green (6), Wright (14), Suput (12), Babic y Bilan (16) -cinco inicial-, Ilievski (3), Gelabale (11), Andric (8), Suton y Tomas (6).
CAJA LABORAL: Heurtel, San Emeterio (15), Nemanja Bjelica (7), Causeur (6), y Lampe (11) -cinco inicial-, Cabezas (6), Nocioni (12), M. Bjelica, Oleson (8), Rochestie (2) y Pleiss (2).
PARCIALES: 24-24, 15-10, 19-12, 18-23.
ÁRBITROS: Grzegorz Ziemblicki (POL), Roberto Chiari (ITA) y Tomas Trawicki (POL). Sin eliminados.
PABELLÓN: Sportova Zagreb.

5/11/12

Respuesta de aspirante

EL CAJA LABORAL SE LEVANTA TRAS EL DURO GOLPE DEL JUEVES Y TUMBA AL CAMPEÓN CON UNA ACTUACIÓN MUY SÓLIDA



Se había levantado ayer Vitoria con el cielo plagado de interrogantes. La imagen bipolar que en cuestión de días había mostrado el Caja Laboral generaba muchas preguntas sobre el verdadero potencial de su plantilla y el futuro al que puede aspirar, que el equipo azulgrana zanjó de un plumazo. El combinado que dirige Dusko Ivanovic respondió con una exhibición de aspirante a la dura prueba que el calendario le deparaba tras la catástrofe del pasado jueves ante el Anadolu Efes. Tumbó al campeón liguero con una demostración de capacidad y evidenció que, como poco, merece crédito para que se respete una evolución que invita a soñar.

Tras las brillantes demostraciones de espíritu de Milán y Madrid, que por encima de los resultados dibujaron el carácter de un bloque cada vez más próximo a su potencial, cabía esperar algún paso atrás. Llegó en el peor momento y de la forma más dolorosa posible, con una derrota que amenaza de nuevo la supervivencia en la Euroliga. Pero también parecía cuestión de tiempo que el equipo retornara a la senda del crecimiento, lento pero progresivo, que viene siguiendo desde que se levantó el telón del presente curso. Y lo hizo ante otro rival de postín.

La victoria ante este Barça que, todo hay que decirlo, carece de alma ha vuelto a rellenar los depósitos de la confianza. Los externos y los internos. Los propios y los ajenos. En un partido que comenzó con pésimos presagios, con un Baskonia desnortado y sumido en el caos y un Barça tremendamente sólido y dañino desde la larga distancia, Ivanovic supo cambiarle el paso al duelo y, una vez más, ganarle la partida a su pupilo Xavi Pascual.

El técnico montenegrino, que por primera vez esta temporada dispuso de todos sus efectivos, pulsó el interruptor al dar entrada a Cabezas y San Emeterio en lugar de un revolucionado Nocioni y de un Heurtel que ya no volvió a pisar el parqué. Lo que era precipitación y caos se transformó de repente en buenas decisiones y paciencia, esa virtud tan reclamada por el preparador balcánico. El equipo azulgrana, que había quedado petrificado tras el 4-13 con el que el Barça había castigado sus dudas iniciales, recobró la apostura. Comenzó a correr sin prisas, llevó el partido al ritmo que más le convenía y poco a poco fue desactivando al campeón hasta, por momentos, convertirlo en un equipo vulgar y sin ideas, sobre todo a raíz de la excelente defensa que tanto Oleson como San Emeterio le regalaron a un Juan Carlos Navarro que acabó difuminándose junto al resto de sus compañeros.

La renta de nueve puntos que el Barça amasó con su fulminante arranque de partido se fue por el sumidero conforme el Baskonia ajustaba la defensa. Desactivado Navarro, era Erazem Lorbek, un jugador celestial, quien mantenía a su equipo en el duelo. El poste esloveno le creó muchos problemas a un Maciej Lampe que fue de menos a más. Pero también para eso encontró antídoto un Ivanovic que supo usar cada pieza de su banquillo para lo que sirve. Tibor Pleiss confirmó en el segundo cuarto las enormes posibilidades que le puede conceder a un equipo que lleva años echando en falta la presencia de un cinco de garantías. El germano se asoció con San Emeterio y Cabezas para guiar el duelo hacia un marcador que al descanso resultaba mucho más alentador (44-35).

Visto lo que sucedió el jueves, es probable que la afición que abarrotaba las gradas del Buesa Arena prefiriera conservar su escepticismo. Pero esta vez el equipo no se vino abajo. A pesar del enérgico arreón del equipo culé, que por momentos llegó a acariciar la remontada, el Caja Laboral exhibió la fortaleza de carácter que se vio en Milán y Madrid para aguantar el resultado.

Apoyado en una sólida defensa, con un Nemanja soberbio en las tareas más oscuras, y en la inercia a la que se sumaron otras piezas para sumar en ataque, el cuadro azulgrana superó los momentos críticos para apuntillar sin piedad a un rival con el que quizá deba verse las caras con algo serio en juego. Ayer, en el primer duelo entre los dos equipos que se han repartido los últimos cinco duelos de la ACB, la nueva versión del Caja Laboral sumó una victoria que debe conceder al menos el derecho a soñar con que el trabajo que se viene haciendo puede dar sus frutos. Con sus limitaciones, y a pesar del doloroso accidente del jueves, el cuadro azulgrana debía responder ayer a muchas preguntas. Y la respuesta fue la de un equipo que quiere ser de nuevo aspirante a los títulos.


Domingo, 4 de noviembre de 2012
80-69

CAJA LABORAL: Heurtel, Oleson (12), Nocioni (4), M.Bjelica (2), Lampe (15) -cinco inicial-, Cabezas (10), San Emeterio (15), M.Bjelica (6), Causeur (4), Rochestie (4) y Pleiss (8).
BARCELONA REGAL: M.Huertas (7), Navarro (14), Ingles (4), Lorbek (17), Tomic (10) - cinco inicial-, Sada (4), Jasikevicius (2), Todorovic, Wallace (3), Jawai (8), Abrines y Rabaseda.
PARCIALES: 17-20, 27-15, 16-19 y 20-15.
ÁRBITROS: Arteaga, Bulto y Planells. Sin eliminados.
PABELLÓN: Buesa Arena. 13.184 espectadores.

25/9/12

Jugador de chica


EL BASKONIA CAE CON ROTUNDIDAD EN MIRIBILLA EN SU ENSAYO GENERAL ANTES DEL DEBUT LIGUERO
La inconsistencia azulgrana bajo los aros y el acierto del Gescrap en el triple acaban con un equipo demasiado caótico

GESCRAP Raül López (6), Vasileiadis (7), Mumbrú (3), Moerman (18), Rakovic (12) -cinco inicial-, Pilepic (6), Hamilton (7), Zisis (7), Samb (2) y Grimau (10).
CAJA LABORAL Cabezas (2), Oleson (7), San Emeterio (10), Nemanja (13), Pleiss (8) -cinco inicial-, Heurtel (13), Rochestie (3), Nocioni (18) y Hernández Sonseca.
Parciales 19-21, 38-33; 62-49, 78-74.
Árbitros García, Sacristán y Manuel. Eliminado San Emeterio (min.39).
Pabellón Miribilla. Unos 6.143 espectadores.
Suele decirse en el mus que el jugador que persigue las piedras de chica acaba perdiendo la partida. El baloncesto tiene poco que ver con ese juego de naipes, pero es un deporte en el que, salvo gloriosas excepciones, suelen ganar los tipos grandes. El Caja Laboral recibió ayer su primera señal de alarma en Miribilla. El Gescrap disputará la final de la presente edición de la Euskal Kopa tras pasar por encima de un rival al que sólo la calidad individual de algunos de sus puntales y un arreón de orgullo final ahorraron un correctivo sonrojante. En su ensayo general, la última prueba antes del arranque de la competición oficial, quedó patente que el nuevo proyecto azulgrana se encuentra demasiado atado a las limitaciones estructurales con las que se ha decidido armar la plantilla. Las bajas de Maciej Lampe y Milko Bjelica, que salvo sorpresa se perderán también el primer compromiso liguero en Zaragoza, arrojan un plantel superpoblado de exteriores pero demasiado inconsistente en la pintura como para hacer frente a un rival de cierta enjundia.
Podría decirse que el partido de ayer fue tan sólo otra prueba de la que deberían sacarse pocas conclusiones. Pero sería faltar a la verdad. Para bien o para mal, el plantel con el que se presentó el Caja Laboral en Miribilla será prácticamente el mismo con el que deberá afrontar su primera cita liguera. Salvo milagro inesperado, Ivanovic no tendrá más ingredientes interiores que añadir a la mezcla, lo que resulta preocupante porque Pleiss, un jugador muy válido pero tierno, sigue sin completar un partido en el que no sufra el peaje de la acumulación de faltas.
El Gescrap se encuentra también en fase de rodaje. El equipo de Katsikaris ha cambiado en esencia con la marcha de un Aaron Jackson que marcaba el ritmo. Ha perdido electricidad y se ha convertido en un colectivo mucho más sedentario, con más kilos y cierta tendencia a abusar del triple. Pero eso le bastó en la primera mitad para mandar en el marcador. Moerman, Vasileiadis y Raül López retrataron los desajustes de una defensa que siempre iba un paso por detrás para alcanzar en ventaja (38-33) el ecuador de un partido en el que el Caja Laboral sólo dio la cara en el primer acto.
Ivanovic se empeña en democratizar el puesto de base. El técnico montenegrino, fiel a su filosofía de ponerles las cosas difíciles a los nuevos, tiene a sus directores de juego nadando en un mar de dudas. Thomas Heurtel, que el pasado año no estaba a su juicio preparado más que para ofrecer cinco minutos de oxígeno a Prigioni, parece ahora el predilecto del balcánico, mientras Cabezas y Rochestie -todavía demasiado perdido- carecen de la continuidad necesaria para hacerse importantes y asumir los galones.
SIN TORRES El nuevo proyecto baskonista, tan corto de efectivos interiores, se tambaleará cada vez que alguno de los tres interiores puros con los que cuenta ahora estornude. Y con dos lesionados, como es el caso, no debe extrañar que protagonice ejercicios de impotencia como el de ayer. Tanto Nocioni como Nemanja están en condiciones de ejercer de improvisados interiores. Pero al final da más la impresión de que se desperdicia el potencial de dos de los mejores treses de la ACB que de que de verdad están en condiciones de dar réplica a sus pares en defensa. Ayer, sin ir más lejos, un recién llegado como Moerman se bautizó en los derbis vecinales con una actuación para enmarcar. Bien ayudado por Rakovic y Hamilton, el Bilbao Basket controló el rebote, fue superior bajo los aros y encima remató al visitante con un terrible acierto desde la línea de tres (11 de 25, el 44%).
El Baskonia, que llegó a disponer de una jugada con dos tiros libres y posesión para forzar la prórroga en manos de Nocioni, fía su destino a la inspiración de sus estrellas. Sin un referente claro en la dirección, sus ataques se desarrollan en un caos que en el mejor de los casos se resuelve merced a la calidad de jugadores como Nocioni, San Emeterio o Nemanja, los tres únicos jugadores que se han mantenido en la línea de fiabilidad en esta pretemporada. Ante la baja de Causeur, que no jugó por precaución, Oleson volvió a mostrar su lado más oscuro, más cobarde, y sujeto a sus tres puntales y al anárquico paso al frente de Heurtel en el epílogo, el cuadro azulgrana trató de apelar a la épica para enmendar lo que ayer no era enmendable pero que en un futuro puede y debe solucionarse. Tiempo hay para ello.

22/9/12

Los sones de Goran Bregovic


NEMANJA BJELICA OFRECE LA IMAGINACIÓN EN UN EQUIPO AÚN EN CIERNES QUE SE IMPONE AL ARMANI
Bourousis abusa en la pintura de un cuadro azulgrana que vuelve a hacer gala de un interesante fondo de armario




CAJA LABORAL Heurtel (3), Oleson (8), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (11) -cinco inicial-, Rochestie, Cabezas (3), Causeur (11), San Emeterio (4), Hernández-Sonseca (13).
ARMANI MILÁN Cook (5), Langford (4), Hairston (4), Fotsis (13) y Bourousis (25) -cinco inicial-, Giachetti, Stipcevic, Chiotti (4), Melli (12), Basile (8).
Parciales 15-16, 41-37; 62-52, 77-75.
Árbitros Sacristán, Sánchez y Manuel. Eliminado Oleson (min.40).
Pabellón Fernando Buesa Arena. En torno a los 6.000 espectadores (el club no facilitó los datos de asistencia).
VITORIA. El nuevo Caja Laboral baila al ritmo de la música de Goran Bregovic. Suena a película de Kusturica. Destila un nuevo aroma balcánico. El equipo azulgrana tiene un nuevo faro. Ha alumbrado una nueva estrella. Nemanja Bjelica ha respondido al fin a las demandas y parece decidido a tomar el relevo de los grandes jugadores que han hecho grande a este club. El serbio confirmó ayer en el estreno de la nueva temporada en el Buesa Arena lo que venía apuntando a lo largo de los amistosos. El joven combo balcánico está preparado para tomar el testigo. Quiere ser importante dentro de un equipo coral, plural, cuya fuerza parece descansar en las múltiples opciones que puede llegar a ofrecer y que ayer resolvió con victoria su puesta de largo en el coliseo de Zurbano.
El Baskonia superó por segunda vez en apenas cinco días a un Armani Jeans con el que tendrá que volver a verse las caras en la primera fase de la Euroliga. Los pupilos de Scariolo rescataron la vergüenza y se presentaron en la capital alavesa con más tensión competitiva de la que mostraron el martes en Logroño. A pesar de que en la primera jugada del partido dieron una impresión equivocada, cediendo dos rebotes ofensivos, el segundo asalto entre ambas escuadras ofreció mucho más ritmo que el primero. Aunque no dejó de ser un amistoso, con defensas de mantequilla, demasiados errores por ambos bandos y evidencias de que el tercer y cuarto duelo, los que contarán de verdad, se disputarán con dos equipos mucho más maduros y trabajados.
El Caja Laboral parece, si cabe, más distante que el cuadro italiano de lo que puede llegar a ser. Como en anteriores ensayos, Dusko Ivanovic sigue buscando el encaje a las numerosas piezas de las que dispone en una plantilla que, lesiones al margen, se antoja más profunda que en anteriores ejercicios. De hecho lo es. Tiene un jugador más. Un base más, en concreto. Dusko Ivanovic varió por completo su filosofía con respecto a Thomas Heurtel, que está atravesando un momento difícil y en veinticuatro horas pasó de no jugar un segundo a recuperar su plaza de titular.
El técnico montenegrino distribuyó con salomónica equidad el tiempo entre sus tres directores de juego. Pero resulta difícil de creer que pueda mantener esta tendencia cuando arranque la competición oficial. Ninguno de los tres estuvo ayer especialmente afortunado, quizá por esa intermitencia, pero lo que resulta imaginable es que cuando Rochestie aterrice, cuando entre en dinámica, Heurtel irá perdiendo peso. Más que nada porque lo que pueden ofrecer ambos es muy similar, y al mismo tiempo diferente a lo que aporta Carlos Cabezas.
Pese a todo, pocas conclusiones podrá extraer nadie en torno al potencial del nuevo plantel azulgrana mientras siga capado como está en la pintura. El Armani volvió a evidenciar que con el juego interior del que dispone ahora Ivanovic, sin Milko Bjelica ni Lampe, se puede presentar a pocas batallas. Bourousis y el joven Melli -un jugador a tener en cuenta porque no para de crecer- mantuvieron en jaque al Baskonia, que además pagó el peaje de la excesiva tendencia de Pleiss a cometer faltas. Así las cosas, los italianos se marcharon con ventaja en el marcador (15-16) en un primer cuarto en el que Nemanja destapó el tarro de las esencias para desencorsetar a un equipo que necesita soltarse para brillar. Esos primeros minutos del jugador serbio, unidos a los ramalazos de acierto de Oleson y el espíritu de un Nocioni que parece conjurado para dotar de alma al equipo, supusieron la mejor noticia de un partido bastante flojo pero que, como el martes, se ajustó en el marcador final por la incapacidad del Baskonia para cerrarlo.
EL MOMENTO DE SONSECA El equipo de Scariolo volvió a disponer en el minuto final de la ocasión de haber escapado del Buesa con el triunfo. Y eso a pesar de que el Caja Laboral fue edificando poco a poco una renta que se antojaba que podía resultar definitiva. Edu Hernández-Sonseca, al que la afición vitoriana agradeció los servicios prestados durante la pretemporada con una ovación, dispuso de su momento de gloria. El poste tomó el relevo anotador de Nemanja y Oleson, que volvió a estar fino cuando tomó la responsabilidad de lanzar de fuera, hasta que irrumpió en el partido el primer esbozo de lo que puede llegar a ser Fabien Causeur. Otra pieza a primera vista aprovechable.
Ocho puntos del escolta galo y sendos triples de Cabezas y Nocioni mandaron el partido al último cuarto con una diferencia de diez puntos (62-52). El duelo parecía visto para sentencia, pero el cuadro transalpino tiró de orgullo y volvió a complicar la victoria azulgrana. Esta vez no fue Fotsis, sino Hairston, quien tiró por tierra las opciones de su equipo desde el tiro libre. Un Pleiss agigantado se apuntó a los sones de la tuba serbia y cerró el duelo con otras dos acciones cargadas de esperanza.