20/10/12

Sin oxígeno para la épica

EL BASKONIA SE AFERRA AL CARÁCTER PARA INTENTAR REMONTAR UN PARTIDO EN EL QUE FUE INFERIOR Y COMPLICA SU FUTURO EUROPEO



Hay derrotas que saben a victoria y triunfos que destilan cierto aroma a fracaso, aunque los menos. La derrota que ayer sumó el Caja Laboral no puede tener excesivas lecturas positivas desde el punto de vista del resultado. Y menos aún si se tiene en cuenta la peliaguda situación en la que deja al equipo azulgrana de cara al duelo que deberá disputar la próxima semana en Milán y del que no podrá salir sin estrenar su ca sillero de victorias para ahorrarse otro el ridículo continental. Y sin embargo, se vieron detalles en el Buesa que por momentos permitieron restablecer el matrimonio del equipo con una grada que lo que siempre exige, por encima de títulos, es que sus jugadores sangren hasta el bocinazo final.

La fe no supone un argumento suficiente en citas de postín. Y a pesar de que por un momento dio la impresión de que podía suceder, la ola de carácter a la que se subió el conjunto azulgrana no bastó para dar la vuelta a un encuentro en el que, salvando el arranque (17-10), fue netamente inferior a su rival. Faltaron piernas, oxígeno y quizá una pizca de suerte para que el Zalgiris dejara escapar la renta que había ido amasando durante el encuentro. Pero hubo momentos en los que la grada llegó a creer en el milagro y la llama del orgullo volvió a brillar en el coliseo de Zurbano.

El pase al Top 16 vuelve a complicarse para un Baskonia que no pudo siquiera celebrar el estreno del Buesa Arena de los 15.500 asientos en Euroliga con un triunfo que espantara las dudas. Tendrá que remar contracorriente lo que queda de la primera fase y confiar en que ese proceso de construcción en el que está inmerso le permita mostrarse más maduro y mucho más entero en futuras finales.

El Zalgiris asfixió al equipo azulgrana con una defensa espectacular, tácticamente exquisita. Plaza le ganó la batalla táctica a Ivanovic y logró imponer el ritmo que más convenía a su equipo. Los lituanos metieron cloroformo al partido, lo enfangaron, y el Caja Laboral quedó petrificado, como una estatua de sal. Cuando corre, como hizo en el arranque, esta nueva versión del conjunto baskonista es capaz de brillar. En slow motion, sin embargo, se aprecian las costuras, aún con hilvanes, de un colectivo que ayer no pudo ocultar sus debilidades más evidentes. Y algunas resultan preocupantes.

El martirio de los rebotes no es nuevo. Viene heredado de la temporada pasada. No se trata de una cuestión achacable a la actitud o a la intensidad. Es pura lógica. Un equipo sin cincos puros -más allá del enfermo Pleiss- y que combina falsos cuatros, no demasiado duros, para ayudar a Lampe sufre cuando tiene enfrente a un equipo armado con kilos y centímetros. Ivanovic quiso tirar de Milko Bjelica para reducir las distancias físicas, y en cierta medida el poste montenegrino, todavía lejos de su ritmo óptimo, respondió con todo el corazón de un equipo en construcción pero cuya esencia, su fe, merece el crédito de su afición.

El Baskonia ha recuperado ciertas dosis de la esencia que lo hizo grande. De alguna manera, que habrá que descubrir hasta qué punto resulta suficiente, se ha desembarazado de la imagen de espíritu errante que lo acompañaba las dos últimas campañas y ha recobrado las señas de identidad de un equipo al que se le puede exigir que dé la cara cuando las cosas vienen mal dadas. Ayer vinieron y lo intentó. Pero se quedó corto. Faltó oxígeno.

Con una reacción visceral, propia de otros tiempos más prósperos, el Caja Laboral trató de escapar de la tela de araña en la que lo había atrapado Plaza. Los doce puntos de ventaja con los que el Zalgiris dominaba el choque en los estertores del tercer cuarto parecían inamovibles. Pero no lo eran. El equipo báltico, apoyado en el enorme acierto de Darden y Kaukenas y en la solidez de sus interiores, llegó a temer por momentos por su victoria.

Ivanovic renunció a la lógica y apeló a las pasiones. El Baskonia olvidó los esquemas y trató de obviar las limitaciones estructurales que aún muestra en varios apartados del juego para acariciar una remontada que habría sido tan irreal como vital de cara al futuro. Al final, y tras llegar a reducir a dos puntos la desventaja, el apasionado equipo azulgrana se ahogó en la orilla. La Euroliga, torneo corto, exigente y que no espera a nadie, amenaza con volver a prescindir a las primeras de cambio de uno de sus clásicos.


Viernes, 19 de octubre de 2012
71-77


Caja Laboral: Heurtel (8), Oleson (13), Nocioni (13), Nemanja Bjelica (6) y Lampe (12) -quinteto inicial-, Cabezas (4), San Emeterio (9), Causeur y Milko Bjelica (6).
Zalgiris: Lafayette (12), Darden (17), Jankunas (7), Kaukenas (15) y D.Lavrinovic (10) -quinteto inicial-, Kuzminskas (2), Juskevicius (3), Delas, Popovic (11) y Ksistof Lavrinovic.
Parciales: 25-23, 10-17, 16-17, 20-20.
Árbitros: Ottermoser (ALE), Sahin (ITA), Mattioli (ITA). Sin eliminados.
Pabellón: Buesa Arena. 10.616 espectadores.

14/10/12

La oruga ya es mariposa

El Caja Laboral suma su primera victoria a domicilio del curso tras firmar una convincente actuación en una pista difícil


La oruga ya es mariposa. O al menos comienza a mostrar el principio de lo que se adivinan como unas alas de vivo color. El adolescente Caja Laboral que tan buenas sensaciones y escasos resultados había ofrecido hasta la fecha sumó en el Centro Insular de Deportes de Las Palmas su primera victoria a domicilio con una actuación que viene a corroborar la impresión de que poco o nada tiene que ver este proyecto con el que naufragó con estrépito el pasado curso. El equipo de Dusko Ivanovic, solvente y autoritario como en sus mejores tiempos, resolvió con holgura la visita a una de las canchas más complicadas de la Liga Endesa y lo hizo, además, tras avasallar a un plantel que se ha reforzado muy bien y que no concederá demasiados regalos en sus dominios.

El Baskonia dio un paso adelante muy importante en su visita a La Roca. Se olvidó del cansancio acumulado tras el maratoniano cúmulo de viajes y trató de ser lo que algún día será. Y lo mejor de todo es que logró serlo. Por momentos, en realidad durante muchos minutos, la maquinaria azulgrana se reveló mucho más engrasada de lo que cabría esperar a estas alturas de curso. Y se vislumbraron muchos detalles para la esperanza.

Cuando la orquesta afina, cuando interpreta la novedosa partitura que ha compuesto Ivanovic para el nuevo proyecto, se escucha una sinfonía armoniosa, fresca, plena de ilusión. El técnico montenegrino se ha reinventado para reinventar. El nuevo Caja Laboral es mucho más divertido que su versión anterior. y aunque todavía se encuentra en fase embrionaria, ha dado con sus señas de identidad y parece sentirse cómodo en el papel.

Habrá que ver si la propuesta con la que encara el nuevo ejercicio el combinado gasteiztarra basta para de verdad plantar cara a los equipos a los que será necesario ganar para obtener los títulos. Pero resulta evidente que se aparece como una puerta abierta de par en par al talento. Y este vestuario anda sobrado de virtuosos, que cuando se asocian para jugar a baloncesto están capacitados para desarmar al enemigo más bravo.

Y así sucedió en la primera mitad de un partido que puede suponer una inyección anímica para un equipo que se mostró preparado para abandonar el diván. La fase del psicoanálisis, de los miedos y la continua búsqueda de identidad debería quedar aparcada. El patrón a seguir parece claro. El plan quedó retratado en el tercer cuarto del choque de Atenas y en la puesta en escena de ayer. Con un Andrés Nocioni imperial, capaz de contagiar su rabia al resto de la tropa, el cuadro azulgrana se lanzó a la yugular del adversario con un baloncesto alegre, directo, y un nivel de acierto espectacular.

En un abrir y cerrar de ojos, sin que a la afición que abarrotaba las gradas del CID le diera tiempo siquiera a sentarse, el conjunto vitoriano amasó una renta de quince puntos (10-25) que parecía suficiente como para destrozar el choque. Luego se vería que no, que al partido le quedaba mucha vida y al Gran Canaria le sobraba orgullo para seguir peleando por la victoria. Sin embargo, sí permitió a los pupilos de Ivanovic mandar durante todo el choque en un electrónico que sólo reflejó ventaja amarilla tras la canasta con la que Paulao Prestes inauguró la contienda.

El combinado insular tiró de casta para tratar de equilibrar un partido en el que una vez más el Caja Laboral fió su suerte a su tremenda pegada. Y por momentos llegó a acariciar el sueño de la remontada. Pero el equipo azulgrana no estaba ayer por la labor de dejarse llevar. Y a su excelencia ofensiva, con un Nemanja Bjelica colosal, unos bases más entonados que anteriores citas y un Lampe dominador cerca de los tableros, añadió por momentos una defensa asfixiante que acabó por estrangular a los pupilos de Pedro Martínez.

Un parcial de 0-22 entre el final del tercer cuarto y el comienzo del último, inaugurado con cinco triples consecutivos, enterró cualquier atisbo de esperanza para el Gran Canaria. El Caja Laboral empezó a ser lo que tendrá que ser para volver a ocupar su espacio en la élite. El futuro determinará hasta qué altura podrá volar la mariposa que ayer comenzó a romper el capullo de dudas que la apresaba.

Herbalife Gran Canaria (64) (14+25+14+11): Scheyer (3), Toolson (10), Nelson (17), Prestes (12) y Newley (9) -equipo inicial-, Beirán (3), Bellas (5), Báez (5) y Domínguez.
Caja Laboral (80) (27+18+13+22): Nocioni (24), Nemanja Bjelica (12), Heurtel (9), Oleson (12) y Lampe (12) -equipo inicial-, Milko Bjelica, Sonseca, Cabezas (5), San Emeterio (4) y Causeur (2).
Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Carlos Peruga y Sacristán. Sin eliminados
Pabellón: 4.825 espectadores en el Centro Insular de Deportes

Estadísticas completas en acb.com
Link a la crónica original publicada en Diario de Noticias de Álava

12/10/12

Balas perdidas

El Baskonia deja escapar en su estreno continental una victoria que tuvo al alcance en el feudo del campeón



Existen algunas canchas en la Euroliga en las que salir con una derrota entra dentro de cualquier previsión lógica. Este adolescente Caja Laboral, que sigue buscando su identidad, estrenó ayer la competición continental con un revés que no es tal en una de ellas, que además es la del vigente campeón, en un duelo de sabor amargo pero de retrogusto esperanzador. En una fase embrionaria del curso en la que todo está aún por escribirse, el combinado azulgrana trazó sus primeros garabatos en el folio en blanco europeo con una mezcla de inmadurez y talento que, pese al resultado, invita a contemplar con optimismo el futuro. En una plaza donde se venera el sacrificio, la fe, el carácter, asistir a ejercicios de desidia como el que el pasado curso soportó la afición vitoriana supone la muerte en vida. Pero la cosa ha cambiado. Porque este equipo, para bien o para mal, tiene por ahora más alma que templanza, más ardor guerrero que orden, mucha más hambre que prudencia.

El Baskonia, que alcanzaba la cita con varias ausencias y algunas piezas aún muy lejos de su mejor estado de forma, pudo haber salido apaleado de Atenas. Es cierto. De hecho, esa es la impresión que arrojó el partido en los primeros compases, con los quintetos iniciales sobre el parqué. Pero también pudo haber inaugurado su andadura europea con un golpe sobre la mesa. Ninguno de los dos desenlaces habría extrañado en exceso, aunque es cierto que el conjunto heleno, mucho más hecho, supo manejarse con mayor solidez en los instantes en los que se separa la paja del trigo.

El Caja Laboral ofreció cierta apariencia de bipolaridad a lo largo del encuentro. Fue dos equipos, que en realidad es uno. Fue lo que es a estas alturas de año. No lo que puede llegar a ser, algo que sólo el tiempo determinará. El corazón lo sostuvo en un partido que comenzó muy mal y la falta de cabeza lo condenó a emprender la travesía hacia su inexcusable presencia en el Top 16 con prematuras deudas.

Ivanovic concedió otra vez la titularidad a Thomas Heurtel y el galo volvió a cuestionar la decisión con una puesta en escena desalentadora. Sin rumbo, endeble atrás, aparentemente pequeño, el primer rostro que ofreció el cuadro azulgrana en la cancha del campeón rescató la versión más pusilánime del colectivo que cometió la indecencia de manchar la historia del club con una caída a las primeras de cambio. Pero de un año a otro han cambiado cosas. Este Caja Laboral, que ha perdido a dos iconos, ha recobrado al jugador que seguramente mejor ha interpretado los códigos históricos de la entidad. Y a lomos de Nocioni, el interruptor, se subió a una montaña rusa.

El argentino se asoció con Carlos Cabezas, a quien Ivanovic inexplicablemente parece haber escogido para portar la cruz que cada año invariablemente concede a alguno de sus pupilos, y juntos reactivaron a un equipo que había salido con miedos para empujarlo a creer de nuevo en sus opciones. Con el malagueño al mando de las operaciones y un Causeur tremendamente activo, llegó un parcial de 0-12 que permitía soñar con romper incluso el partido. Pero entonces volvieron los cambios y la montaña rusa tomó de nuevo rumbo descendente para alcanzar el descanso con una inquietante ventaja para los griegos (48-37).

El equipo de Bartzokas, en una línea más regular, menos ciclotímica, aprovechó la aparente deserción de algunas piezas que deben ser importantes para su rival, como Oleson o Lampe, y encarriló un partido que, como se vería luego, aún tenía varios vaivenes que soportar. El escolta llegado del frío y el polaco, cuando casi nadie los esperaba, resucitaron. En un tercer cuarto que debe marcar el rumbo a seguir, un Lampe magistral (14 puntos en este periodo) tiranizó la pintura y situó al equipo (65-66) en una situación idónea para sacar tajada de la inercia con la que llegaba a los últimos diez minutos del choque.

Tenía al objetivo en el punto de mira. Pero careció de un instinto asesino que aún debe desarrollar. Tuvo varias balas para rematar al cuadro heleno y se perdieron. Le permitió salir vivo y levantarse. Y eso ante rivales de esta entidad, y más si Ivanovic se empeña en prescindir de su mejor base en los momentos calientes (llegó a jugar con Causeur de uno), se paga caro. Muy caro.

Olympiacos: Antic (9), Spanoulis (16), Papanikolaou (5), Mantzaris, Dorsey (7) -cinco inicial-, Sloukas (6), Acie (4), Mavroeidis (1), Hines (6), Gecevicius, Perperoglou (14) y Printezis (17).
Caja Laboral: San Emeterio (11), Heurtel (6), Oleson (13), Nemanja Bjelica (11), Lampe (18) -cinco inicial-, Cabezas(9), Causeur (2), Hernández-Sonseca, y Nocioni (11).
Parciales: 18-23, 30-14, 17-29 y 20-15.
Árbitros: Lamónica (ITA), Viator (FRA) y Rutesic (MON). Eliminaron a Nemanja Bjelica (min.40).
Pabellón: La Paz y la Amistad. 8.000 espectadores

8/10/12

Bálsamo para la fe

El Caja Laboral se deshace de un rival muy endeble con una exhibición colectiva de potencial ofensivo




Caja Laboral 90 (30+20+17+23): Heurtel, Oleson (16), Nocioni (14), Bjelica (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), Rochestie (9), San Emeterio (12) y Causeur (12).
Cajasol 70 (13+19+17+21): Satoransky (12), Holland (8), Buckman (9), Asbury (9), Triguero (2),-cinco inicial-, Sastre (3), Tepic (4), Burjanadze (7), Bogdanovic (11) y Balvin (5).
Árbitros: Pérez, Guirao, Martínez. Eliminado Bjelica (min.36), Holland (min.38).
Pabellón: Fernando Buesa Arena. 9.412 espectadores.

Andaba el nuevo Caja Laboral en busca de un suceso que le devolviera la fe en sus propias posibilidades y lo encontró en su estreno liguero en el Buesa Arena. El cuadro azulgrana se aprovechó de la visita de un Cajasol paupérrimo, verde hasta el extremo, y se dio un festín necesario para recobrar la confianza y crecer sin lastres antes de afrontar citas de mayor exigencia. La victoria de ayer puede tener efectos balsámicos. Sin estridencias y con todos los atenuantes que exige el hecho de medirse a un rival demasiado endeble, con mucho margen de mejora pero de un nivel inaceptable hoy por hoy, los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron motivos para creer y hacer creer a una afición que podía albergar muchas dudas tras la pésima puesta en escena de Zaragoza.

El resultado y la placidez con la que se desarrolló el encuentro no pueden, sin embargo, ocultar las carencias y los puntos débiles de un colectivo que debe mejorar mucho en algunos aspectos para aspirar a ser aspirante. De pegada letal en ataque, aunque con evidentes síntomas de debilidad atrás y en el rebote, el Baskonia planteó de nuevo un intercambio de golpes en el que impuso su múltiple y contundente pegada. Hasta seis pupilos de Dusko Ivanovic (Nocioni, San Emeterio, Oleson, Lampe, Nemanja y Causeur) anotaron más de una decena de puntos en un duelo en el que, una vez más, los ataques superaron a las defensas.

El cuadro hispalense besó la lona a las primeras de cambio. El parcial de 15-0 con el que el equipo vitoriano deshizo el 4-4 inicial fijó una renta en el electrónico que resultó definitiva. Una losa para el Cajasol y sus jóvenes jugadores. Ahí se acabó el partido. Lo demás fue relleno. Un espacio para el lucimiento del que la mayor parte de los pupilos de Ivanovic supo sacar partido para recargar sus reservas anímicas.

Problemas en defensa y el rebote

El retorno de Maciej Lampe mitigó en cierta medida los problemas interiores. El polaco, que debe convertirse en uno de los grandes referentes, se mostró recuperado y entró en dinámica sin aparentes secuelas físicas, pero no resultó aval suficiente para impedir que el Cajasol se impusiera con insultante autoridad en la lucha por el rebote. Los pupilos de Aíto, pese a lo abultado del marcador, escaparon del Buesa Arena con un total de 16 rechaces ofensivos, una barbaridad que en otro contexto y ante un rival de mayor entidad puede convertirse en una condena definitiva.

Nemanja Bjelica y Andrés Nocioni trataron de parchear las ausencias en la pintura. El serbio, talento puro, sufre para frenar a pares más duros en el poste bajo. El argentino, cuyo espíritu granítico parece un homenaje a épocas gloriosas, volvió a ofrecer un demostración de carácter que puede resultar de un valor incalculable de cara a inocular una personalidad más férrea a un plantel que esta misma semana, con dos complicadas salidas a Atenas y Gran Canaria, volverá a someterse a exámenes quizá más fiables que el de la matinal de ayer.

Las mejores noticias que arrojó el encuentro tienen que ver con el paso adelante que dieron algunos jugadores, a los que se les debe exigir que ya no retrocedan. Sigue habiendo dudas en torno a la dirección, porque Ivanovic continúa empeñado en utilizar a Heurtel como obstáculo a salvar para los recién llegados. No parece que esta postura haga ningún favor a nadie. Ni siquiera al francés. Cabezas, sin llegar a alcanzar todavía ni mucho menos su mejor versión, se antoja como el más capacitado para imponer cierto orden a las maniobras ofensivas. Rochestie, un jugón en toda regla, anota más que dirige. Aunque cuando le sueltan cuerda hace cosas que invitan a soñar. Es un jugador diferente y con el tiempo puede aportar cosas muy interesantes al equipo.

También ofreció esa impresión Fabien Causeur, que vivió el debut soñado por cualquier jugador. El exterior galo arrancó algunas de las mayores ovaciones en un partido que con 30 minutos de relleno daba la impresión de estar dispuesto para que más soldados se alistaran a las tropas de Ivanovic. Muchos lo hicieron. Y es una gran noticia. La victoria supuso un bálsamo de fe para un equipo que, más allá de excusas y bajas, debe empezar cuanto antes a ofrecer esa imagen de colectivo serio que se le puede y se le debe exigir.

5/10/12

La Pablocura

La prensa neoyorquina destaca el desparpajo de un Pablo Prigioni que comienza a tomar el pulso de un vestuario en el que no lo tendrá fácil para ocupar el papel de líder que ha ostentado en todos sus equipos anteriormente


New York City se está preparando para la Pablocura. El término no es mío. Lo tomo prestado de Seth Rosenthal, uno de los compañeros de SB Nation que está cubriendo estos días las primeras sesiones de trabajo en el Training Camp de los Knicks. El desembarco del timonel de Río Tercero en la NBA no será tan silencioso como muchos aventuraban. A pesar de haber caído para cumplir su sueño en un plantel plagado de egos, con dos bases de talla y renombre que pueden cerrarle el paso al parqué, Prigioni centra los focos. El novato más viejo de la historia de la mejor liga del planeta ha llegado a la Gran Manzana con la intención de exhibir desde el primer momento el hambre y la competitividad que lo han acompañado desde que nació como jugador. Aunque resulta evidente que no le será fácil ocupar un papel protagonista, de peso en el vestuario, que ha tenido en todos los equipos por los que ha pasado durante su carrera.

No son pocos los aficionados que en las redes sociales se hacen preguntas sobre Prigioni. En un equipo en el que militan estrellas de la talla de Carmelo Anthony, Jason Kidd, Tyson Chandler o Amar'e Stoudamire, el antiguo director del juego baskonista ha asomado la cabeza. "Pablo ensayó algunos pases demenciales. Unos cuantos por detrás de la espalda, otros entre una nube de jugadores y así sucesivamente. No todos ellos llegaron al destino previsto. Pero así es la ¡Pablocura!, man. Esta mierda se vuelve loca", escribía Rosenthal en su crónica de la tercera jornada de entrenamientos de los Knicks. En realidad, no es el único que en estos días ha escrito sobre Prigioni. Pero el término me ha llamado la atención y me parece que puede definir el espíritu de la aventura que ha emprendido el gran icono del baskonismo al otro lado del charco. La mayor parte de los compañeros de la prensa neoyorquina se centran en destripar su estilo de juego, en compararlo con los de los otros bases de la plantilla de Mike Woodson y en tratar de predecir si tendrá o no espacio en sus rotaciones. Ahí las opiniones se dividen. A priori, todos conceden de antemano a Prigioni el papel de tercer base. Todo lo que consiga, como ha hecho siempre, deberá ganárselo a pulso.

Nocioni: "Creo que va a acabar jugando"

“Yo creo que va a acabar jugando algo. No digo que juegue mucho, pero creo que va a jugar. También en la NBA se dan muchas situaciones, pueden darse lesiones o trades o lo que sea, y por ahí se le puede armar un hueco sin darse cuenta”, asegura Andrés Nocioni, amigo íntimo y conocedor de cómo funcionan los instestinos de la NBA. “Es un nuevo reto para él y algo que no había tenido nunca en su carrera. Es un nuevo desafío. A Pablo le motivan mucho los desafíos. Creo que ha tomado la decisión acertada”, añadía el alero del Caja Laboral.

A ojos de su compatriota no existe debate sobre las opciones de futuro del base en la rotación de los Knicks. Otra cosa bien distinta es saber hasta qué punto podrá hacerse con un papel de líder en un vestuario plagado de egos. Su fuerte personalidad, y esa ambición a prueba de bombas que lo convierten en un competidor incólume, lo han convertido siempre en pieza básica y voz autorizada allá por donde ha pasado. "Va con muchas ganas allí, y es muy ambicioso. Creo que al final, como ha demostrado durante toda su carrera, en todos los equipos en los que ha estado, aunque parecía que sus minutos iban a bajar, al final siempre acaba jugando muchísimo, acaba siendo el entrenador en la cancha y creo que allí podrá pasar lo mismo”, se muestra optimista Fernando San Emeterio. Las cosas en la NBA, sin embargo, funcionan de otro modo, según apunta Nocioni, que vivió varias experiencias en diferentes franquicias y no todas fueron tan positivas: "Lamentablemente en la NBA se rigen por otros parámetros,  tienen otra mentalidad. Creo que puede ser un jugador que aporte muchas cosas, pero llegar a ser un líder no creo que lo pueda ser este año. Tendría que jugar varios años en la NBA y realmente hacerse un hueco a golpe de minutos y de números. Así es como se hace allí", apunta.

Lo único que parece claro hasta la fecha es que Prigioni ha aterrizado en New York con un cartel que difiere mucho al de cualquier otro novato. Los medios conocen y respetan su trayectoria tanto en los clubes por los que ha pasado como con la selección albiceleste. Y se abren a concederle el beneficio de la duda, a vaticinar esa Pablocura y a constatar el respeto con el que cuenta en el vestuario del Madison Square Garden aun antes de que sus compañeros hayan tenido tiempo siquiera para conocerle. "Tiene respeto, eso está claro”, concede Nocioni. Y el propio Prigioni lo destacaba tras su primera toma de contacto en una entrevista concedida al diario argentino Olé. "Siento el respeto que me tienen", aseguraba el timonel de Río Tercero, que por el momento ha esquivado las novatadas típicas que debe asumir cualquier rookie que llega a un equipo de la NBA.

Un novato respetado

"Saben que tengo 35 años, que armé mi carrera en Europa y jugué muchos años en la selección. Hasta me tiran bromas por ser un novato tan viejo. No creo que me manden a comprar donuts para llevar al entrenamiento… Me miran con otros ojos. Todos me trataron muy bien desde el primer día. Siento el respeto que me tienen", aseguraba Prigioni en la entrevista publicada por Andrés Pando, en la que el exjugador del Baskonia destacaba la buena acogida que le han dispensado las estrellas de los Knicks. "Buena onda con todos. Me hacen sentir cómodo. Carmelo me había dado la bienvenida en el amistoso en Barcelona y en esos partidos contra Estados Unidos también había conocido a Tyson Chandler. Entiendo cuando hablan conmigo. Con el inglés me va mejor de lo que pensaba pero igual pienso seguir estudiando. Yo estoy rompiendo moldes, soy el único extranjero del equipo y me convierto en el novato más viejo...", exponía.

Prigioni parte con ventaja con respecto a otros novatos. Tiene el respeto de sus compañeros de vestuario y la prensa le abre las puertas. Ahora queda en su mano que en el mismo escenario donde el pasado ejercicio nació el fenómeno Linsanity se desate la Pablocura.

Os dejo el link al artículo de Seth Pollack en el que se exponen las evoluciones del plantel de los Knicks en la tercera jornada del Training Camp: http://www.postingandtoasting.com/2012/10/4/3454528/notes-from-day-three-of-knicks-training-camp

Y aquí la entrevista de Prigioni eno Olé: http://www.ole.com.ar/basquet/Siento-respeto_0_784121870.html

1/10/12

Pedradas ACB (J1)

1. El Madrid sale desde la 'pole'
El equipo blanco ya demostró en la Supercopa que ha iniciado el curso mucho mejor que el resto. Se encuentra varios puntos de cocción por encima de sus teóricos rivales, más hecho. En su primer enfrentamiento directo ante uno de los teóricos grandes de la competición, un Unicaja que me dejó muy buenas sensaciones, ganó y convenció.


2. Laso tenía un plan
Cuando el Madrid se decantó por el técnico vitoriano justo después de que los jugadores, según se dice, se cargaran a un peso pesado como Ettore Messina, no fueron pocos los que lo dieron por acabado antes de empezar. Poco más de un año después, Laso se ha ganado el respeto dentro y fuera de la afición blanca, a pesar de que durante el verano, tras la derrota en la final liguera, volvieran a renacer las críticas y las dudas. Sobre todo tras los descartes de Velickovic y Tomic, dos grandes jugadores que no entraban en un plan que se está revelando exitoso. Los que están son los que Laso quería. Y a falta del cinco que cuadre el círculo, este equipo juega a la imagen y semejanza de su entrenador. No todos los técnicos, algunos con mucho más nombre, pueden presumir de ello.

3. El baloncesto mola más que el fútbol
No voy a desarrollar mucho esta idea. Muchos se han empeñado en volver a ligar el término bipolar a la ACB que da sus primeros pasos, y puede que a la postre el título acabe en las vitrinas de alguno de los grandes, pero por de pronto la primera jornada vino acompañada de la primera campanada. El todopoderoso Barcelona de Xavi Pascual, vigente campeón, hincó la rodilla en el Palau ante un Blancos de Rueda al que muchos, incluido yo, señalábamos como uno de los principales candidatos al descenso. Hoy por hoy, la Liga BBVA no parece dispuesta para ofrecer sorpresas de esta índole.



4. Un aviso para los grandes
Mucho se ha hablado de las tres velocidades a las que se mueven los equipos de la competición doméstica, pero en el primer fin de semana se ha demostrado que nadie gana por ponerse la camiseta. De los supuestos seis grandes, sólo dos, el Madrid y el Valencia, saldaron su estreno con victoria. Barça, Caja Laboral, Unicaja y Bilbao Basket emprendieron su andadura liguera con derrota.

5. El Baskonia está muy verde
Y no me refiero sólo al color de la camiseta que estrenó en el Príncipe Felipe de Zaragoza. El equipo vitoriano, que por primera vez faltó a la Supercopa, ha llegado al arranque de la competición cogido por hilvanes. Más allá de las bajas con las que jugó y cayó ante el CAI, que debilitaban mucho su rotación interior, el conjunto azulgrana arroja la sensación de seguir buscando su nueva identidad. Y le queda un largo camino por recorrer hasta encontrarla. Por primera vez en cinco temporadas, el combinado que dirige Dusko Ivanovic perdió en la jornada inaugural de la ACB. Su verdugo entonces fue el desaparecido Akasvayu Girona.



6. Llompart, verdugo baskonista
El base balear está haciendo méritos para convertirse en persona non grata en el Buesa Arena. El domingo jugó un partidazo y acabó rematando a un Baskonia que trataba de resucitar de la mano de un Andrés Nocioni imperial. El director de juego llegado este verano al CAI se está habituando a ejercer de ejecutor del equipo vitoriano. El año pasado, en el Lucentum, hizo lo propio con un espectacular triple sobre la bocina.

7. Un baloncesto más alegre; defensas más tristes
Mucho se ha celebrado tras la disputa de la primera jornada liguera el hecho de que se haya registrado el inicio más anotador del último lustro. Los 78,7 puntos de media que ha anotado cada equipo en los primeros nueve partidos del curso podrían reflejar un cambio de tendencia, pero no lo creo. Salvo contadas excepciones, da más la impresión de que puede tratarse de los desajustes defensivos propios de estas alturas de curso que de otra cosa. Algunos festejan este incremento en la anotación como un éxito en sí. No debería serlo. Si es consecuencia de un buen baloncesto ofensivo, sería una gran noticia. Más canastas no tienen por qué significar un basket de mayor calidad.

8. Sinanovic y los pívots del Barça
El poste bosnio, compañero de selección de Mirza Teletovic, se ha convertido en el gran protagonista de la primera jornada, logrando incluso empañar el espectacular estreno del verdinegro Manny Quezada. Su espectacular actuación en el Palau ha chocado tanto porque ha pasado en menos de una semana de estar en el paro, aguardando ofertas en un pueblo gallego, a fichar por el Blancos de Rueda y convertirse en el primer MVP (compartido con Quezada). Más allá de su historia personal, una de esas que hacen correr ríos de tinta y se ligan con suma facilidad a la omnipresente rivalidad Barça-Madrid, el bosnio destapó las dudas que genera la batería de interiores del equipo culé.


9. Asientos vacíos
En plena batalla por mantener la audiencia televisiva, por tratar de hacer más visible el baloncesto en un país que vive y respira fútbol, la primera jornada mostró una realidad preocupante: los pabellones registraron entradas bastante decepcionantes. La mejor se registró en el Palacio de los Deportes, para ver el debut de Estudiantes (8.200 espectadores, según datos oficiales) En varios partidos (Barcelona, Badalona, Sevilla...) ni siquiera se llegó a las 4.000 localidades ocupadas. Datos que deberían estudiarse.

10. El baloncesto se estrena en La 1
Tampoco la audiencia televisiva acompañó en exceso en la primera jornada, la del estreno de la ACB en el primer canal del ente público. El partido escogido, con dos grandes equipos como Unicaja y Real Madrid, invitaba a pensar que podía registrarse un debut que generara confianza en el nuevo matrimonio, pero los datos se quedaron en los 588.000 espectadores y el 4,9% de share. Eso sí, en descargo habría que añadir que tampoco parece lógico que un partido en el que está implicado el equipo de baloncesto del club blanco deba competir con el de su equipo de fútbol. Habrá que ver, en todo caso, si lo de ayer fue una tendencia que se mantendrá durante todo el curso, un dato mermado por la coincidencia de horarios o, en el peor de los casos, unos registros que pueden ir a peor. Sobre la realización y otros asuntos, hablamos otro día. Vamos a darles cien días...

Poca sangre argentina

UN CAJA LABORAL EN EL QUE SÓLO NOCIONI OFRECIÓ MUESTRAS DE ORGULLO Y FE SUCUMBE CON ESTRÉPITO EN SU ESTRENO LIGUERO




CAI Zaragoza: Van Rossom (8), Roll (8), Aguilar (10), Rudez (11) y Norel (16) -cinco inicial- Llompart (15), Stefansson (11), Toppert (3) y Jones (6).
Caja Laboral: Heurtel (2), Oleson (6), Nocioni (20), Bjelica (5) y Pleiss (6) - cinco inicial- Cabezas (5), San Emeterio (6), Lampe, Rochestie (17) y Hernández-Sonseca (8).
Árbitros: García Ortiz, Cortés y Munar. Eliminados: Pleiss.
Pabellón: Príncipe Felipe. Ante 6.100 espectadores.


ZARAGOZA. El nuevo proyecto del Caja Laboral encalló a su paso por el Ebro en su primera aventura liguera del curso. El cuadro azulgrana sucumbió con estrépito en una plaza en la que la derrota abultada comienza a convertirse en hábito y donde quedó constancia, una vez más, del largo trecho que le queda por recorrer a este equipo para ser lo que puede llegar a ser.
El CAI ganó básicamente porque en el vestuario baskonista sólo hay un Andrés Nocioni, último reducto de la honorable y orgullosa estirpe de argentinos que han defendido la camiseta azulgrana y con los que parece que puede marcharse buena parte del celebrado carácter del club. De haber habido dos sobre el parqué del Príncipe Felipe, la historia se podría haber escrito con tinta de otro color. Sin embargo, hoy por hoy baja más agua por el Ebro que sangre albiceleste por las venas de los pupilos de Dusko Ivanovic. Y en un duelo en el que dos equipos todavía en rodaje retrataron las miserias de dos defensas de mantequilla, pésimas a ambos lados de la cancha, la victoria sólo podía caer del lado de la tropa que encarara la batalla con más hambre. Y esa fue la zaragozana.
Dusko Ivanovic volvió a evidenciar muchas dudas a la hora de distribuir los roles entre sus directores de juego. Y eso el equipo lo acusa. Un tanto perdido, como si no supiera aún qué papel pretende confiar a cada uno de sus pupilos, el preparador balcánico abusó de los cambios y ofreció desde el banquillo la misma imagen de impotencia y desconcierto que durante algunas fases del encuentro arrojó un equipo que tiene un enorme potencial pero también mucho trabajo por delante.
El técnico montenegrino confió una vez más la titularidad a un Thomas Heurtel que parece empeñado en dejarle en mal lugar. El francés no dirige. No es capaz de sostener las riendas del equipo, por mucho que a Ivanovic le apetezca utilizarlo como argumento para incrementar la exigencia a los otros dos bases. Tanto Cabezas, que sin brillar parece más capaz de oponer criterio al caos, como Rochestie, que en Zaragoza comenzó a ofrecer destellos de su enorme calidad individual, aportan más solidez a un equipo en el que el técnico no castiga con igual severidad los errores de unos y otros.
Lampe, que volvía tras su lesión de espalda, puede dar fe. Apenas tuvo dos minutos para certificar que se encuentra falto de ritmo. De haber llegado el polaco en mejores condiciones a la cita, el duelo podría haber marchado por otros derroteros. Pero Ivanovic, que reconoció después haberse equivocado al creer que podía jugar, prefirió confiar el destino de su equipo a un temporero como Edu Hernández-Sonseca cuando la terca realidad retrató de nuevo la tremenda tendencia de Pleiss a cargarse de faltas. Y lo peor de todo es que por momentos resultó más eficaz que la mayoría de los que se quedarán toda la temporada para pelear por los títulos. En una primera parte que transcurrió con pequeñas ventajas en el marcador para los locales, Sonseca, que protagonizó algunos errores sonrojantes para un profesional, llegó al descanso como el baskonista mejor valorado. Desde luego, no era un síntoma halagüeño para los intereses de un equipo que, salvando el 0-2 y el 3-4, no mandó en el marcador hasta el tercer acto, cuando Nocioni se conjuró para devolver la cordura a un partido que parecía abocado a una capitulación pacífica. El argentino no lo permitió.
El Chapu, ojos inyectados en sangre, elevó la temperatura defensiva, contagió a algunos compañeros y logró instalar el miedo en las gradas del Príncipe Felipe. Un triple de Nemanja Bjelica, otro de los que pagó en exceso con banquillo su escasa valentía para hacerse importante en el primer cuarto, situó al equipo vitoriano en ventaja y generó muchas dudas en el bando rival.
Fue sólo una ilusión, un mero espejismo. Incapaz de mantener el rigor defensivo, el conjunto azulgrana volvió a claudicar ante las facilidades que el CAI hallaba para producir en ataque. Sin apenas argumentos en la pintura, aferrado únicamente a la fe de Nocioni y a la inspiración de un Rochestie que exhibió su facilidad para anotar como escolta, el Caja Laboral sumó su primera derrota de una temporada que, como se vio, le ha pillado aún cogido con alfileres.

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