Mostrando entradas con la etiqueta Taylor Rochestie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taylor Rochestie. Mostrar todas las entradas

29/4/13

El pirómano apagafuegos


ZAN TABAK DA CON EL ROL IDÓNEO PARA UN THOMAS HEURTEL QUE SE MANEJA COMO PEZ EL AGUA EN LA URGENCIA Y LA ANARQUÍA

A lo largo del presente curso, uno de los más convulsos que se recuerdan en la historia reciente del Baskonia, la posición de base ha sido de largo la que mayores quebraderos de cabeza ha regalado a directiva y técnicos. Hasta cinco timoneles distintos se han enfundado la elástica azulgrana desde el pasado verano sin que ninguno de ellos haya logrado siquiera hacer olvidar la dolorosa marcha de un Pablo Prigioni que el pasado curso gobernó con mano firme la nave baskonista. Taylor Rochestie, Carlos Cabezas, Omar Cook, Thomas Heurtel y Devon Van Oostrum han sido los jugadores con los que tanto Zan Tabak como Dusko Ivanovic han contado para ocupar una demarcación clave, pero no ha sido hasta estos días, cuando se alcanza el tramo final de la competición, cuando el preparador croata parece haber hallado la fórmula que mejor combina las características de sus bases.
Cook, cerebral y sobrio, se ha asentado como titular. Heurtel, anárquico, alocado, a veces temerario, ocupa al fin un papel que parece diseñado a su medida. El pirómano ha encontrado su sitio y ha brillado en un papel de apagafuegos que cumple a la perfección.
Tabak ha conseguido que poco a poco encajen todas las piezas del puzle. El equipo, de una manera casi imperceptible, se ha ensamblado para alcanzar el play off, en el que peleará por el único título al que aún puede aspirar, en un estado de forma ilusionante. Y Heurtel, como quedó claro el sábado en Fuenlabrada, como se vio en el cuarto partido de la serie ante el CSKA, parece asumir con gusto y demencial deleite el rol que le se le asigna en este nuevo reparto.
Amado u odiado
Heurtel tiene detractores y defensores a puñados. Desde que aterrizó en Vitoria, por su forma de entender el juego, por su aparente indisciplina táctica y los riesgos que corre en la gestión de las posesiones, apenas ha dejado a nadie indiferente. O se le quiere o se le detesta. Es capaz de levantar en una misma jugada a unos y otros de sus asientos. No son pocas las veces en las que uno arranca una protesta ante alguna de sus decisiones que acaba ahogada ante el acierto. Pero nadie puede negar que su esencia se ajusta como anillo al dedo al papel de kamikaze que se le ha encomendado en estas últimas semanas.
En Fuenlabrada, sin ir más lejos, el Laboral Kutxa no habría sumado la victoria si Tabak hubiese apostado por mantener sobre el parqué a un Omar Cook que cuajó, no obstante, una actuación más que aseada. El equipo requería de otra velocidad, necesitaba soltarse los corsés para cambiar la dinámica del choque y Heurtel, en eso, no tiene rival. Al igual que sucedió en el último duelo frente al CSKA, el timonel galo cuajó un último cuarto descomunal, al alcance de muy pocos jugadores. Y ante todo evidenció que se siente en su salsa cuando lo único que se le exige es que salga a divertirse. Entonces se olvidan sus frustrantes pérdidas, su caótica dirección, sus aparentes instantes de desconexión y sus discutibles decisiones. Y aparecen las asistencias y las jugadas imposibles.
Cuartos para enmarcar
Los dos últimos cuartos que ha protagonizado en esos partidos Heurtel han sido para enmarcar. Ante los rusos, aunque no sirvió a la postre de nada tras el lacerante arbitraje que condenó de manera definitiva las opciones de supervivencia baskonistas, firmó 17 puntos en esos diez minutos finales. En Fuenlabrada no llegó tan lejos, pero sí lo suficiente como para acabar con la brava resistencia del equipo madrileño. Heurtel anotó 13 puntos, repartió varias asistencias, ganó el partido y refrendó la impresión de que su papel debe ser precisamente ese, el de desatascador.
Queda por ver hasta dónde llega en la ACB este Laboral Kutxa con los bases de los que dispone. Será fundamental que Tabak consiga sacar el máximo jugo de Cook, pues parece destinado a asumir el peso principal de la dirección, pero al menos el croata ya sabe cómo puede hacer que Heurtel rinda. El francés se maneja mejor en un estado salvaje que sometido a las normas de la disciplina. Quedó claro en el Fernando Martín. En el segundo acto del encuentro, el propio Tabak tuvo que retirarlo a los pocos minutos de haberle dado entrada porque no dio una. Pero al final, cuando requirió de un valiente que saliera a la desesperada, el francés dio un paso al frente para sumar un triunfo valioso, por las dificultades que planteó el rival, y dejar claro cuál debe ser su papel en este equipo.

4/12/12

Orgullo de otra época

El corazón de Nocioni bombea sangre a un Caja Laboral adormilado que no mereció la victoria en un intenso derbi



Andrés Nocioni es pasado, presente y quiere ser futuro de un Caja Laboral en el que aporta el carácter que sólo los jugadores que han sentido orgullo al enfundarse la camiseta azulgrana pueden destilar. Y justo en el partido que culminaba una semana en la que habían surgido rumores en torno a la posibilidad de que el club pudiera usarlo como moneda de cambio para obtener liquidez, respondió sobre el parqué, que es donde mejor se expresa, con una proclama de baskonismo eterno.

Para el Chapu no existen encuentros amistosos, ni intrascendentes. Ni siquiera compromisos de trámite como parecía que algunos de sus compañeros se tomaron el derbi ante un Lagun Aro que llegaba hecho unos zorros y que sin embargo acabó saliendo de la cancha con la sensación de que había contraído méritos suficiente como para haberse apropiado de la victoria. Si no lo hizo fue precisamente por la irrupción de un Nocioni mayúsculo, que se echó al equipo a las espaldas y demostró que, hoy por hoy, sigue siendo uno de los jugadores más desequilibrantes de la ACB.

No es en citas como la de ayer donde el Caja Laboral tiene que ofrecer su verdadero potencial, pero al menos se le debe exigir cierta vergüenza torera y convicción para sacar adelante partidos que a la larga pueden resultar importantes de cara a tomar posiciones a final de curso. Como después reconoció Zan Tabak en la sala de prensa, da la impresión de que no todos los jugadores están preparados anímicamente para afrontar dos duelos de máxima exigencia cada semana. Ayer, en el San Sebastián Arena, varios de sus pupilos se presentaron con legañas, a verlas venir, y concedieron vida y esperanzas a un rival al que en otro tiempo y con otra mentalidad podrían haber ajusticiado por la vía rápida.

El combinado dirigido por Sito Alonso, que sólo ha sumado una victoria en las primeras diez jornadas de campeonato, temblaba como un flan ante la entidad de un Caja Laboral que parecía dispuesto a resolver sin dilación el partido. Un parcial de entrada demoledor para los intereses del cuadro guipuzcoano (1-11) invitaba a presagiar otro desenlace para un envite que se fue ajustando conforme la diferencia de actitud y hambre de unos y otros fue quedando reflejada en el electrónico. Tras prescindir Sito Alonso de Qyntel Woods, que parecía llamado a erigirse en la estrella del equipo pero en las últimas semanas se ha convertido más en un bulto sospechoso que en nada recuerda al jugador que fue, la intensidad con la que se desempeñaba el Lagun Aro permitió que el duelo no quedara roto en un primer acto pésimo en cuanto a calidad y espectáculo.

Todo cambió, sin embargo, a partir del segundo. Fue ahí cuando irrumpieron en escena los dos grandes protagonistas del encuentro. Por un lado, un Javi Salgado que se encargó de retratar las ya evidentes carencias del cuadro azulgrana en el puesto de base. Y por el otro, el Chapu, que parecía resistirse a que el equipo local se creciera hasta creer que podía llevarse la victoria. Al final, se encontró por momentos tan solo que no le resultó posible. De hecho, tras un segundo cuarto más generoso en cuanto a anotación, el cuadro donostiarra logró imponer su mayor ambición para encarar los últimos diez minutos con ventaja en el marcador.

Tabak, una vez más, demostró su pragmatismo. Se olvidó de las rotaciones y confió la suerte del equipo a los jugadores que habían demostrado más voluntad. Y a la cabeza de todos ellos, claro está, se encontraba Nocioni. Carlos Cabezas pudo atar más en corto a Javi Salgado, que se había divertido a costa de Rochestie y Heurtel, y el conjunto baskonista se puso las pilas para pelear por un triunfo que aun así peligró hasta el final.

Muy sólido en la pelea por el rebote, sobre todo gracias a los 14 que capturó el Chapu, el Caja Laboral gozó de segundas opciones para enmendar los numerosos errores en el lanzamiento exterior que desesperaron a su entrenador. Fue precisamente por ahí por donde llegó el remate definitivo de la victoria. Nemanja palmeó un balón que suponía el 69-71 definitivo, aunque aún tendrían los locales una última oportunidad que les habría reportado una victoria antidepresiva. Pero no la aprovecharon. Cuando todo el mundo, incluida la defensa del Baskonia, pensaba que el balón iría a un Salgado ayer tocado por los dioses del baloncesto –acabó con 27 puntos, 7 triples y 32 de valoración–, quien recibió fue Ibekwe. Su tiro, como el de Basile el viernes, voló sin encontrar la canasta. Y el Baskonia sumó una victoria que en algunos no quisieron y la mayoría no merecieron. Aunque este no es por supuesto el caso de Nocioni.

Domingo, 2 de diciembre de 2012
69-71

Lagun Aro: Neto, Papamakarios, Taylor (5), Woods (4), Doblas (4) -cinco inicial-, Kuksiks (2), Ibekwe (16), Salgado (27), Díez (3), Rubio (8), Olaizola y Motos.
Caja Laboral: Oleson (10), Lampe (4), Heurtel (5), Milko Bjelica (7), Nocioni (21) -cinco inicial-, Rochestie (2), Cabezas, San Emeterio, Pleiss (6), Calbarro, Causeur (9) y Nemanja Bjelica (7).
Árbitros: Pérez Pérez, Araña y Rial.
Parciales: 10-15; 36-37; 60-57; 69-71.
Pabellón: 6.400 aficionados en el San Sebastián Arena 2016.

26/11/12

El Baskonia toca fondo

EL EQUIPO AZULGRANA OFRECE UNA ACTUACIÓN INDIGNA EN EL ESTRENO DE ZAN TABAK


Resulta muy difícil dar en la hemeroteca con un espectáculo tan bochornoso como el que ayer ofreció el Caja Laboral en Kaunas. El equipo azulgrana se inmoló en el Zalgirio Arena. El encuentro que debía recordarse por ser el primero de Zan Tabak en el banquillo baskonista quedará recogido en los libros como seguramente el peor que ha disputado el combinado vitoriano en su historia en la Euroliga. Lo peor del lamentable ejercicio de impotencia y desidia con el que se prolongó la caída libre que Josean Querejeta pretendió zanjar con el relevo en el banquillo es, sin embargo, que hoy por hoy no puede afirmarse que no vaya a repetirse algo similar en un futuro más o menos próximo. El equipo, como quedó claro ante el Obradoiro, como se vio ante el Efes o el Olympiacos, como destapó el Cedevita, está muerto, física y mentalmente agotado. Y desde luego está demostrando que, sin que esa pueda ser la respuesta a todos sus males, no puede vivir sin Nemanja Bjelica.

Zan Tabak va a tener que perder muchas horas de sueño para convertir este amasijo de jugadores desmoralizados, inapetentes y superados por la situación en un colectivo sólido y capaz de dar la cara en los partidos. Tal y como está ahora, resulta aterradora la visita de mañana del Unicaja o cualquier otra cita de mínima exigencia. Al técnico croata se le pueden achacar pocas responsabilidades por el desastre perpetrado en la cancha lituana. Si acaso, que es lo que sí se esperaba, que no hubiera siquiera conseguido alterar mínimamente el estado depresivo de un equipo que se viene abajo a las primeras de cambio, que se desploma sobre la lona ante el primer revés.

Las dudas y los nervios con los que el cuadro baskonista saltó a la cancha propiciaron que ese primer golpe a la mandíbula no tardara en llegar. Un equipo que acudía a una cita trascendental demasiado corto de efectivos, sobre todo en la pintura, tuvo que soportar que dos piezas en principio fundamentales como Maciej Lampe y Brad Oleson se borraran del partido al cometer dos faltas que los llevaron al banco.

Tabak, como en su día Ivanovic, tuvo que recurrir a Nocioni como cuatro y Joan Plaza supo ganarle la partida de ajedrez haciendo gala del sensacional fondo de armario del que dispone el Zalgiris. El maestro humilló a su discípulo en su bautismo en la Euroliga. Aunque jugaba con mucha ventaja, con una excepcional batería de pívots que ante la ausencia de Lampe, la incapacidad de un Milko Bjelica que cada día que pasa genera más dudas y la ternura de Pleiss, terminaron de decantar el partido en la pelea por el rebote. Los números lo decían todo al final del partido. Ningún equipo pueda aspirar a ganar un partido en la máxima competición del baloncesto continental si regala 23 capturas ofensivas al rival. El bagaje global en la pelea bajo los tableros (49-23) no retrata ya sólo la brutal tiranía que el Zalgiris impuso cerca de los aros, sino también la abulia con la que una vez más el equipo encaró una cita que se presumía vital para conservar las opciones de clasificación para el Top 16.

Al Baskonia no le queda ya margen de error. Tampoco argumentos para que su afición siga soñando. La realidad marca que este equipo, al que sólo un milagro y quizá la injusticia divina colarían en la siguiente fase del torneo, no lo merece ni por asomo. Mucho tendrán que cambiar las cosas con Tabak, al que se le debe conceder tiempo para enmendar el desaguisado con el que se ha topado, para que el proyecto resulte competitivo en cualquier competición. A buen seguro hará falta que se muevan más fichas en los despachos para enmendar una plantilla que cada vez está quedando más claro que no da la talla, más allá de que se haya jugado el recurso del revulsivo con Tabak.

El Zalgiris, un gran equipo, sacó a relucir todas las carencias, que son muchas, de un Caja Laboral que jamás estuvo en el partido. Ni una sola vez llegó a ponerse por delante en el marcador. Jamás llegó a ofrecer la impresión de que podía pelear por la victoria. Si el objetivo para este curso, más que los títulos, era recobrar la capacidad para competir, a este equipo le queda un largo camino para acercarse. Y habrá que ver si alguna vez lo consigue. Por de pronto, ayer ofreció a su desconsolada hinchada una humillación que no merecía y no le resultará fácil de olvidar.

Viernes, 23 de noviembre de 2012
82-45

Zalgiris Kaunas (22+21+16+23): Jaaber (12), Darden (2), Popovic (19), Jankunas (5) D. Lavrinovic (13)-cinco inicial-, Kuzminskas (13), Lafayette (7), K. Lavrinovic (1), Kaukenas (2), Foote (8), Lipkevicius y Delas.
Caja Laboral (15+9+9+12): Heurtel (2), Oleson (2), Nocioni (10), M.Bjelica (4), Lampe (5) -cinco inicial-, Rochestie (1), San Emeterio (3), Pleiss (6), Causeur (10) y Cabezas (2).
Árbitros: Lamonica (ITA), Ankarali (TUR). Kowalski (POL). Técnica a Nocioni (min.35). Eliminado Nocioni (min.35).
Pabellón: 15.310 espectadores en el Zalgirio Arena de Kaunas.

20/11/12

Un equipo sin norte

El Obradoiro precipita la destitución de Ivanovic con su primer triunfo en Vitoria ante un rival descompuesto



Podría haber encontrado un final mucho más ajustado a la grandeza con la que ha ejercido su labor en el Baskonia, pero el partido que pasará a la historia como el último de Dusko Ivanovic al frente del conjunto azulgrana tuvo muy poco de sus épocas más gloriosas y demasiado del suplicio que al final ha conducido a esta situación. El Blusens Monbus, el Obradoiro, ejerció el papel de verdugo que podría haberle tocado interpretar a cualquier otro rival y sacó a relucir las miserias de un equipo que ya vagaba sin norte. La primera victoria de los gallegos en Vitoria retrató la descomposición de un Caja Laboral que mucho tendrá que cambiar en cuestión de días si tiene previsto presentarse en Kaunas con la idea de sumar su segunda victoria en la Euroliga.

En una cita que se antojaba crucial para el destino del entrenador, nadie hizo nada por evitar el desastre. Como si todo estuviera ya visto para sentencia –algo que en realidad era así–, el conjunto azulgrana prolongó su estado de indolencia habitual y ofreció una nueva exhibición de impotencia que provocó que incluso la grada, que en gran parte había acudido al coliseo de Zurbano con los cuchillos afilados, se apiadara del equipo y de su eterno sargento de hierro. La hinchada azulgrana se vio obligada a ofrecer compasión ante la manifiesta demostración de impotencia que, esta vez ante un rival apañado pero de talla menor, volvió a presenciarse sobre el parqué del Buesa Arena.

Ivanovic, que había mantenido la víspera una reunión con sus jugadores, cambió en parte sus procedimientos habituales. Redujo su frenético ritmo de rotaciones, concedió la dirección de juego a Taylor Richestie por encima de un Carlos Cabezas que siguió relegado a un plano residual sin que parezca en absoluto lógico y quiso fiar su suerte al empuje de, sobre todo, los pesos pesados del equipo, de los veteranos. Pero fue en balde. En parte porque el grupo volvió a mostrarse carente de ideas en ataque y asfixiado en defensa y, sobre todo, porque todo esto daba la impresión de que llegaba demasiado tarde.

Cosas de la vida, un ex del equipo azulgrana, Andrés Rodríguez, se convirtió en el encargado de dar la puntilla a Ivanovic. Dominó el partido a su antojo, marcó el ritmo que convenía a su equipo y tomó decisiones tan acertadas como dolorosas para un Baskonia que hasta el descanso se pudo mantener en el partido gracias al excepcional acierto triplista de Nocioni. En el tercer cuarto ya no hubo maquillaje. Sólo un baño de dolorosa realidad y un Obradoiro que llegó a gustarse. El equipo acabó el partido muerto. Tan muerto como ha estado las últimas semanas. Ahora queda por ver si el relevo le devuelve las constantes vitales.

Domingo, 18 de noviembre de 2012
68-77

Caja Laboral (20+16+12+20): Rochestie (3), Oleson (7), Nocioni (21), Bjelica (4), Lampe (12) -cinco inicial-, Cabezas, Causeur (8), Pleiss (5), San Emeterio (5) y Heurtel (3).
Blusens Monbus (14+25+21+17): Rodríguez (5), Pumrpla (12), Dewar, Mejri (21), Kendall (13)-cinco inicial-, Hummel (12), Corbacho (11) y Bufford (3)
Árbitros: García González, Sánchez Montserrat, Fernández. Sin eliminados
Incidencias: Buesa Arena ante 10.097 espectadores.

5/11/12

Respuesta de aspirante

EL CAJA LABORAL SE LEVANTA TRAS EL DURO GOLPE DEL JUEVES Y TUMBA AL CAMPEÓN CON UNA ACTUACIÓN MUY SÓLIDA



Se había levantado ayer Vitoria con el cielo plagado de interrogantes. La imagen bipolar que en cuestión de días había mostrado el Caja Laboral generaba muchas preguntas sobre el verdadero potencial de su plantilla y el futuro al que puede aspirar, que el equipo azulgrana zanjó de un plumazo. El combinado que dirige Dusko Ivanovic respondió con una exhibición de aspirante a la dura prueba que el calendario le deparaba tras la catástrofe del pasado jueves ante el Anadolu Efes. Tumbó al campeón liguero con una demostración de capacidad y evidenció que, como poco, merece crédito para que se respete una evolución que invita a soñar.

Tras las brillantes demostraciones de espíritu de Milán y Madrid, que por encima de los resultados dibujaron el carácter de un bloque cada vez más próximo a su potencial, cabía esperar algún paso atrás. Llegó en el peor momento y de la forma más dolorosa posible, con una derrota que amenaza de nuevo la supervivencia en la Euroliga. Pero también parecía cuestión de tiempo que el equipo retornara a la senda del crecimiento, lento pero progresivo, que viene siguiendo desde que se levantó el telón del presente curso. Y lo hizo ante otro rival de postín.

La victoria ante este Barça que, todo hay que decirlo, carece de alma ha vuelto a rellenar los depósitos de la confianza. Los externos y los internos. Los propios y los ajenos. En un partido que comenzó con pésimos presagios, con un Baskonia desnortado y sumido en el caos y un Barça tremendamente sólido y dañino desde la larga distancia, Ivanovic supo cambiarle el paso al duelo y, una vez más, ganarle la partida a su pupilo Xavi Pascual.

El técnico montenegrino, que por primera vez esta temporada dispuso de todos sus efectivos, pulsó el interruptor al dar entrada a Cabezas y San Emeterio en lugar de un revolucionado Nocioni y de un Heurtel que ya no volvió a pisar el parqué. Lo que era precipitación y caos se transformó de repente en buenas decisiones y paciencia, esa virtud tan reclamada por el preparador balcánico. El equipo azulgrana, que había quedado petrificado tras el 4-13 con el que el Barça había castigado sus dudas iniciales, recobró la apostura. Comenzó a correr sin prisas, llevó el partido al ritmo que más le convenía y poco a poco fue desactivando al campeón hasta, por momentos, convertirlo en un equipo vulgar y sin ideas, sobre todo a raíz de la excelente defensa que tanto Oleson como San Emeterio le regalaron a un Juan Carlos Navarro que acabó difuminándose junto al resto de sus compañeros.

La renta de nueve puntos que el Barça amasó con su fulminante arranque de partido se fue por el sumidero conforme el Baskonia ajustaba la defensa. Desactivado Navarro, era Erazem Lorbek, un jugador celestial, quien mantenía a su equipo en el duelo. El poste esloveno le creó muchos problemas a un Maciej Lampe que fue de menos a más. Pero también para eso encontró antídoto un Ivanovic que supo usar cada pieza de su banquillo para lo que sirve. Tibor Pleiss confirmó en el segundo cuarto las enormes posibilidades que le puede conceder a un equipo que lleva años echando en falta la presencia de un cinco de garantías. El germano se asoció con San Emeterio y Cabezas para guiar el duelo hacia un marcador que al descanso resultaba mucho más alentador (44-35).

Visto lo que sucedió el jueves, es probable que la afición que abarrotaba las gradas del Buesa Arena prefiriera conservar su escepticismo. Pero esta vez el equipo no se vino abajo. A pesar del enérgico arreón del equipo culé, que por momentos llegó a acariciar la remontada, el Caja Laboral exhibió la fortaleza de carácter que se vio en Milán y Madrid para aguantar el resultado.

Apoyado en una sólida defensa, con un Nemanja soberbio en las tareas más oscuras, y en la inercia a la que se sumaron otras piezas para sumar en ataque, el cuadro azulgrana superó los momentos críticos para apuntillar sin piedad a un rival con el que quizá deba verse las caras con algo serio en juego. Ayer, en el primer duelo entre los dos equipos que se han repartido los últimos cinco duelos de la ACB, la nueva versión del Caja Laboral sumó una victoria que debe conceder al menos el derecho a soñar con que el trabajo que se viene haciendo puede dar sus frutos. Con sus limitaciones, y a pesar del doloroso accidente del jueves, el cuadro azulgrana debía responder ayer a muchas preguntas. Y la respuesta fue la de un equipo que quiere ser de nuevo aspirante a los títulos.


Domingo, 4 de noviembre de 2012
80-69

CAJA LABORAL: Heurtel, Oleson (12), Nocioni (4), M.Bjelica (2), Lampe (15) -cinco inicial-, Cabezas (10), San Emeterio (15), M.Bjelica (6), Causeur (4), Rochestie (4) y Pleiss (8).
BARCELONA REGAL: M.Huertas (7), Navarro (14), Ingles (4), Lorbek (17), Tomic (10) - cinco inicial-, Sada (4), Jasikevicius (2), Todorovic, Wallace (3), Jawai (8), Abrines y Rabaseda.
PARCIALES: 17-20, 27-15, 16-19 y 20-15.
ÁRBITROS: Arteaga, Bulto y Planells. Sin eliminados.
PABELLÓN: Buesa Arena. 13.184 espectadores.

8/10/12

Bálsamo para la fe

El Caja Laboral se deshace de un rival muy endeble con una exhibición colectiva de potencial ofensivo




Caja Laboral 90 (30+20+17+23): Heurtel, Oleson (16), Nocioni (14), Bjelica (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), Rochestie (9), San Emeterio (12) y Causeur (12).
Cajasol 70 (13+19+17+21): Satoransky (12), Holland (8), Buckman (9), Asbury (9), Triguero (2),-cinco inicial-, Sastre (3), Tepic (4), Burjanadze (7), Bogdanovic (11) y Balvin (5).
Árbitros: Pérez, Guirao, Martínez. Eliminado Bjelica (min.36), Holland (min.38).
Pabellón: Fernando Buesa Arena. 9.412 espectadores.

Andaba el nuevo Caja Laboral en busca de un suceso que le devolviera la fe en sus propias posibilidades y lo encontró en su estreno liguero en el Buesa Arena. El cuadro azulgrana se aprovechó de la visita de un Cajasol paupérrimo, verde hasta el extremo, y se dio un festín necesario para recobrar la confianza y crecer sin lastres antes de afrontar citas de mayor exigencia. La victoria de ayer puede tener efectos balsámicos. Sin estridencias y con todos los atenuantes que exige el hecho de medirse a un rival demasiado endeble, con mucho margen de mejora pero de un nivel inaceptable hoy por hoy, los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron motivos para creer y hacer creer a una afición que podía albergar muchas dudas tras la pésima puesta en escena de Zaragoza.

El resultado y la placidez con la que se desarrolló el encuentro no pueden, sin embargo, ocultar las carencias y los puntos débiles de un colectivo que debe mejorar mucho en algunos aspectos para aspirar a ser aspirante. De pegada letal en ataque, aunque con evidentes síntomas de debilidad atrás y en el rebote, el Baskonia planteó de nuevo un intercambio de golpes en el que impuso su múltiple y contundente pegada. Hasta seis pupilos de Dusko Ivanovic (Nocioni, San Emeterio, Oleson, Lampe, Nemanja y Causeur) anotaron más de una decena de puntos en un duelo en el que, una vez más, los ataques superaron a las defensas.

El cuadro hispalense besó la lona a las primeras de cambio. El parcial de 15-0 con el que el equipo vitoriano deshizo el 4-4 inicial fijó una renta en el electrónico que resultó definitiva. Una losa para el Cajasol y sus jóvenes jugadores. Ahí se acabó el partido. Lo demás fue relleno. Un espacio para el lucimiento del que la mayor parte de los pupilos de Ivanovic supo sacar partido para recargar sus reservas anímicas.

Problemas en defensa y el rebote

El retorno de Maciej Lampe mitigó en cierta medida los problemas interiores. El polaco, que debe convertirse en uno de los grandes referentes, se mostró recuperado y entró en dinámica sin aparentes secuelas físicas, pero no resultó aval suficiente para impedir que el Cajasol se impusiera con insultante autoridad en la lucha por el rebote. Los pupilos de Aíto, pese a lo abultado del marcador, escaparon del Buesa Arena con un total de 16 rechaces ofensivos, una barbaridad que en otro contexto y ante un rival de mayor entidad puede convertirse en una condena definitiva.

Nemanja Bjelica y Andrés Nocioni trataron de parchear las ausencias en la pintura. El serbio, talento puro, sufre para frenar a pares más duros en el poste bajo. El argentino, cuyo espíritu granítico parece un homenaje a épocas gloriosas, volvió a ofrecer un demostración de carácter que puede resultar de un valor incalculable de cara a inocular una personalidad más férrea a un plantel que esta misma semana, con dos complicadas salidas a Atenas y Gran Canaria, volverá a someterse a exámenes quizá más fiables que el de la matinal de ayer.

Las mejores noticias que arrojó el encuentro tienen que ver con el paso adelante que dieron algunos jugadores, a los que se les debe exigir que ya no retrocedan. Sigue habiendo dudas en torno a la dirección, porque Ivanovic continúa empeñado en utilizar a Heurtel como obstáculo a salvar para los recién llegados. No parece que esta postura haga ningún favor a nadie. Ni siquiera al francés. Cabezas, sin llegar a alcanzar todavía ni mucho menos su mejor versión, se antoja como el más capacitado para imponer cierto orden a las maniobras ofensivas. Rochestie, un jugón en toda regla, anota más que dirige. Aunque cuando le sueltan cuerda hace cosas que invitan a soñar. Es un jugador diferente y con el tiempo puede aportar cosas muy interesantes al equipo.

También ofreció esa impresión Fabien Causeur, que vivió el debut soñado por cualquier jugador. El exterior galo arrancó algunas de las mayores ovaciones en un partido que con 30 minutos de relleno daba la impresión de estar dispuesto para que más soldados se alistaran a las tropas de Ivanovic. Muchos lo hicieron. Y es una gran noticia. La victoria supuso un bálsamo de fe para un equipo que, más allá de excusas y bajas, debe empezar cuanto antes a ofrecer esa imagen de colectivo serio que se le puede y se le debe exigir.

22/9/12

El Baskonia impone la lógica


SE ADJUICA EL TÍTULO DEL TRIANGULAR DE LOGROÑO TRAS VENCER A UN INFERIOR CLAVIJO
San Emeterio, Oleson y Nemanja, que puso el lujo en el duelo, lideran al equipo




KNET CLAVIJO Uriz (7), Rakocevic (3), Ruiz de Galarreta (14), Mejeris (14 ) y Santana -cinco inicial-, Mesa (5), Arévalo (1), García, Tomás (2), Herrero (5) y Suárez (5).

CAJA LABORAL Cabezas (5), Oleson (19), San Emeterio (15), Nocioni (8) y Pleiss (4) -cinco inicial-, Rochestie (7), Milosevic (1), Causeur (6), Nemanja (15), Calbarro y Hernández-Sonseca (3).

Parciales 16-18, 31-38; 43-63, 56-83.

Árbitros Sánchez Moedas, Uruñuela y Martínez. Sin eliminados.

Pabellón Palacio de los Deportes de La Rioja. En torno al millar de espectadores.

LOGROÑO. El Caja Laboral se apuntó el triunfo en el Triangular de La Rioja tras sumar su segunda victoria en un duelo a priori desigual pero que se apretó por la diferente intensidad con la que se lo tomó cada uno. El Clavijo quiso jugar, buscar la sorpresa y dar buena imagen ante su afición, mientras que al cuadro baskonista le valió con jugar a medio gas para imponer su calidad y obtener su tercera victoria de una pretemporada a la que ya sólo le quedan dos pétalos, dos últimas pruebas, ante dos rivales de mayor entidad.
Dusko Ivanovic va dando poco a poco con la fórmula, pero a este equipo todavía le queda mucho recorrido para ser lo que puede llegar a ser. Seguramente no bastará con esta comprimida pretemporada, trufada de partidos y carente de entrenamientos de calidad con todas las piezas disponibles. A este nuevo Caja Laboral es probable que no se le vea en plenitud de condiciones hasta dentro de unos meses. Pero ofrece apuntes interesantes y, sobre todo, arroja la impresión de ser un equipo con muchos elementos válidos, jugadores por duplicado para casi cada puesto y algo más, ese valor añadido que confiere la versatilidad de algunos de sus hombres. Eso sí, también tiene carencias. Y puntos débiles.
El Clavijo, que tampoco andaba sobrado de pívots, ahondó en las penurias interiores del equipo de Ivanovic. Sin más argumentos que Pleiss, que además no tuvo su día, la intensidad y rapidez de movimientos del letón Mareks Mejeris se convirtieron en una pesadilla para los improvisados postes del equipo azulgrana. Para equilibrar, Jesús Sala tuvo que prescindir sobre la marcha de su hombre de mayor peso en la pintura, la bestia Sidao Santana, que cayó lesionado tras disputar los tres primeros minutos de partido.
El primer tiempo, con estos condicionantes, se mantuvo bastante equilibrado, mucho más de lo que habría cabido pensar. Brad Oleson, Fernando San Emeterio y Nemanja Bjelica mantuvieron la producción anotadora de un equipo que, sin embargo, hacía aguas atrás, incapaz de frenar a Mejeris (20 de valoración en los primeros veinte minutos) en la pintura. Así las cosas, el electrónico reflejaba al descanso un resultado (32-38) que podía ofrecer la sensación de emoción. Era sólo un espejismo.
Al Baskonia le bastó con apretar un poco los dientes atrás y encomendarse al talento de sus estrellas para finiquitar cualquier esperanza de gloria del Clavijo. Oleson y San Emeterio calaron las bayonetas a sus fusiles y se pusieron manos a la obra para, sin prisa pero sin pausa, ir incrementando las diferencias hasta alcanzar una renta insalvable.
El lujo lo puso Nemanja Bjelica (27 de valoración gracias a sus 15 puntos, 7 rebotes, 3 recuperaciones y una asistencia). El alero serbio ofreció una de esas actuaciones que invitan a soñar al baskonismo. En Logroño, de hecho, ha demostrado que quiere comenzar la próxima temporada como acabó la anterior. Quiere ser importante. Y no parece que Ivanovic esté dispuesto a ponerle trabas. Es más, da la impresión de que el técnico montenegrino también pretende concederle galones. Ahora todo depende del propio Nemanja, y de si es capaz de mantener el nivel que ayer ofreció en casi todas las facetas del juego cuando llegue el momento de jugarse de verdad las alubias.
El encuentro, que a partir del tercer cuarto dejó de tener historia, sirvió también para aistir al estreno de Taylor Rochestie con la elástica azulgrana. El jugador norteamericano fue de menos a más. Muy agarrotado, asustado, encorsetado en un principio, en una primera mitada donde no hizo nada (ni bueno ni malo), creció cuando el encuentro estaba decidido. Daba la impresión Rochestie de jugar con miedo a la repercusión de los errores, sobre todo porque aún anda verde con los sistemas, y no le falta razón para sentirse así en vista por ejemplo de la reprimenda que Ivanovic le dedicó a Pleiss cuando cometió su segunda falta a los dos minutos de partido y tuvo que mandarlo al banquillo.
Tuvo tiempo el montenegrino para demostrar que puede componer una pareja de timoneles muy interesante junto a un Cabezas que ayer ya ejerció como titular. Lo de los tres bases, como se preveía, es un artificio que no convence a nadie. Y mucho menos a Ivanovic, que ayer mandó un recado a Heurtel, un jugador que no está pasando por buenos momentos. En un duelo en el que actuaron secundarios como Hernández-Sonseca, Calbarro o Milosevic, el francés no piso el parqué. Ivanovic está cincelando su equipo. Y no parece tener espacio para él.

14/9/12

Dusko no entiende de matemáticas

El técnico montenegrino tiene la llave para lograr que un plantel individualmente discreto pueda dar la cara como colectivo ante los grandes presupuestos de ACB y Euroliga



Ronda por Vitoria cierta sensación de incertidumbre en torno a la configuración de la plantilla del Caja Laboral. El aficionado medio quiere creer, como cada año por estas fechas, pero detecto más pruebas de pesimismo que en anteriores veranos. Con la escasa perspectiva que ofrece el hecho de no haber visto todavía jugar a la nueva versión del equipo de Dusko Ivanovic, voy a emplear este rincón de reflexiones para ofrecer una primera opinión, que se convertirá en análisis cuando tenga más elementos de juicio, en torno a un colectivo que desde fuera nadie puede negar que ofrece menos certezas que sus versiones anteriores. Un equipo que da la impresión que debería ofrecer su máximo nivel y esquivar cualquier accidente para poder dar la cara ante los dos grandes presupuestos de la ACB, por no hablar ya de Europa.

La primera reflexión que me asaltó al contemplar en conjunto el plantel que había cerrado la directiva azulgrana es que este año el trabajo del entrenador va a revelarse fundamental para sacar jugo al equipo que han puesto en sus manos. Más allá de que hace apenas dos meses Josean Querejeta buscara la fórmula mediante la que consumar el relevo en el banquillo, Ivanovic vuelve a gozar de toda la confianza del club. El montenegrino tiene la llave. Siempre se ha dicho que saca el máximo partido a los jugadores que están por llegar, a los que necesitan crecer, reivindicarse. Este equipo, hoy por hoy, está repleto de ellos. Cuenta con jugadores que deben asumir el papel de líderes que se les vaticinó pero nunca llegaron a adoptar, jóvenes desconocidos hambrientos de gloria, veteranos curtidos en mil batallas que regresan en busca del pasado e incluso alguno que ha peleado contra la terca realidad para gozar de una segunda oportunidad entre los mejores.

El nuevo proyecto del club vitoriano nace huérfano de dos referentes a los que se tendrá que buscar relevo en el vestuario. El Baskonia ha vivido este verano la marcha de otros dos iconos. Y aunque ya no resulta una novedad, porque se ha convertido en un doloroso hábito, más allá de su aportación sobre el parqué, deja huella en el cambiador, donde se debe de estar estableciendo en estos días de incorporaciones un proceso de fricción de las placas que debe dar como resultado el nuevo orden jerárquico. La salida de Prigioni y de un Teletovic que era más capitán por su voluntad que por su capacidad de líder sitúa en el disparadero a hombres como Fernando San Emeterio o Brad Oleson, dos veteranos en la plantlla que han quedado en primera línea de fuego. Por suerte para ellos, ya que ambos se sienten más cómodos en sus respectivos papeles secundarios, han llegado jugadores capacitados para dar un paso al frente. Me refiero, sobre todo, a Andrés Nocioni y Carlos Cabezas. Del argentino poco se puede descubrir. Ídolo en Vitoria, su carácter ha alcanzado cotas de leyenda a ambos lados del charco. Uno de los componentes de la más orgullosa de las generaciones del baloncesto mundial, una Argentina eterna que se resiste a aceptar el paso del tiempo, regresa a casa con la misma implicación visceral que lo ha acompañado a lo largo de su carrera tanto en la ACB como en la NBA. Cabezas, por su parte, puede ejercer el papel de líder que ya tuvo en su época de Unicaja.

La importancia de Cabezas

El fichaje del malagueño ha resultado una maniobra mucho más acertada de lo que pudiera parecer por parte de la entidad de Zurbano. Cabezas viene a ocupar el espacio de Pablo Prigioni, un cometido complicado pero que puede lograr a poco que se gane la confianza del técnico. Desde luego, tiene muchas más papeletas para ejercer un papel similar al del timonel de Río Tercero que cualquiera de los bases -americanos o no- que pululaban a mediados de agosto en un mercado en el que cada vez hay menos gangas. Con casi 32 años a sus espaldas y una carrera jalonada de títulos, el andaluz debería contemplarse como el fichaje estrella de un verano que ha resultado realmente complicado. A Cabezas se le va a pedir mucho. He ahí la relevancia de su contratación. No sólo sobre la cancha. Se le va a exigir liderazgo. A expensas de que se cuele en la lista algún invitado inesperado, en este sentido Lampe parece más capacitado que Nemanja, da la impresión de que el base costasoleño será uno de los pesos pesados del nuevo plantel, junto a los ya mencionados Nocioni, San Emeterio y Oleson. La definición de los roles no me parece una cuestión baladí. De hecho, no lo es. Puede llegar a determinar el éxito o fracaso futuros de cualquier grupo, deportivo o no.

A partir de ahí, del acoplamiento del nuevo rompecabezas, cabe evaluar el potencial real del equipo azulgrana. Tanto desde un punto de vista individual como colectivo detecto bastantes carencias, algunas cosas sostenidas por alfileres y varias incógnitas, pero asimismo una plantilla con una tremenda versatilidad, capaz de ofrecer infinitas soluciones a un técnico que esté abierto a mostrar cierta flexibilidad táctica. A todo el que me ha preguntado estas últimas semanas sobre el equipo y sus posibilidades reales le he respondido lo mismo: intuyo que a este Baskonia le tiene que salir todo perfecto para poder siquiera llegar a dar la cara ante los grandes presupuestos nacionales y continentales. Y no me salgo de esta idea. Cualquier lesión mal parcheada, cualquier fichaje que salga rana o al que Ivanovic coloque prematuramente una cruz pueden resultar fatales este curso. Con todo el equipo en buen estado físico, puede tener opciones de dar guerra, aun con sus limitaciones. Si se van cayendo piezas por el camino, un nuevo año de sequía estará asegurado. Más aún si alguna de las piezas es una de las maestras, como Lampe, destinado a convertirse en el principal recurso ofensivo del equipo. El polaco dinamitó con su lesión de cadera los planes del ejercicio precedente, cuando ya el club tuvo que hilar fino con el presupuesto para fichajes y compuso otro plantel ajustado. Y esta protusión -o protrusión- discal que lo va a mantener un par de semanas en el dique seco supone un problema de grandes dimensiones para Ivanovic y el club. No por la relevancia de los partidos que están por delante, sino porque saca a la luz las costuras de un plantel con un juego interior tremendamente reducido.

Milko Bjelica y Tibor Pleiss, dos suplentes, aparecen en estos momentos como los dos únicos interiores puros de un equipo que se supone pretende aspirar a los títulos. Más allá de que tanto Nemanja Bjelica como Nocioni puedan arrimar el hombro y ambos acaben asumiendo muchos más minutos de cuatro de lo que sería deseable, parece evidente que sin Lampe el potencial en la pintura del cuadro azulgrana resulta tremendamente reducido. Y eso no sólo lo veo yo, ni tú. Eso lo ve también Querejeta, que había previsto aguardar un tiempo para cerrar la contratación de un cuarto interior pero que ahora sondea el mercado en busca de algún temporero que pueda ofrecerse como colchón -como lo fueron Rancik o Pietrus- ante posibles accidentes de esta índole. En el mercado, sin embargo, hay lo que hay, que no es mucho. Así que el aficionado azulgrana haría mejor en rezarle a San Prudencio para que los referentes de la actual plantilla no se lesionen que en comenzar a barajar uno u otro nombre como posible gran solución para todos los males, algo que por cierto gusta mucho por estos lares.

Las incógnitas de Rochestie y Causeur

Cabezas, a quien ya digo que considero como un fichaje acertadísimo, estará acompañado en la dirección de juego por Taylor Rochestie, una de las grandes incógnitas para mí. El jugador de pasaporte montenegrino tiene que adaptarse a un nivel de baloncesto superior. Tiene cualidades incluso para poder convertirse en una de las grandes revelaciones de la temporada en la ACB, pero también papeletas para pagar el peaje de la adaptación. La liga francesa no es la ACB ni la Euroliga, aunque en el Preeuropeo ha demostrado capacidad para guiar con mano firme a una selección a priori de segunda fila como Montenegro, que a la postre se ha convertido en una de las grandes sensaciones. Lo de Heurtel, a quien el club está colocando en el escaparate en el Torneo de Angers, es cuestión de tiempo. El club no quiere asumir una ficha tan alta de un jugador con un rol tan residual en la configuración del proyecto. Es más, seguramente ni siquiera pueda hacerlo sin que eso suponga comprometer otros movimientos. Así que, si no se logra la cesión, es probable que se fuerce la rescisión de un contrato que todavía le une por tres temporadas al Baskonia. El galo podría acabar convirtiéndose en un caso similar al de Musli, otra apuesta fallida.

En el perímetro es donde más garantías arroja el nuevo proyecto blaugrana. O donde más posibilidades, incluso con sus carencias o las dudas que pueda generar el rendimiento de alguna de sus piezas. Ivanovic dispone de cinco exteriores, que además ofrecen un sinfín de combinaciones a las que se puede echar mano en función de la situación del partido. El principal problema radica en saber cuál de ellos dará un paso adelante para convertirse en referente ofensivo. Xavi Pascual ha sublimado el baloncesto coral, donde queda confirmado que es más productivo disponer de seis jugadores que anoten diez puntos por partido que de dos que metan treinta. Pero en este Baskonia, con un Teletovic que el pasado año fue su principal puntal, hace falta identificar las cuotas de producción ofensiva de cada uno de los componentes del plantel. Lampe, como ya he señalado, será protagonista sin duda en esta faceta. Tiene talento y físico para dominar ante cualquiera de los pívots de los mejores equipos de la competición doméstica. A partir de ahí, se me antoja necesario que Nemanja confirme las excelentes sensaciones que arrojó en el tramo final de la pasada ACB. Teniendo en cuenta que tanto Nocioni como San Emeterio pueden asuir sin apuros su cuota, queda saber si definitivamente se puede superar la maldición de los escoltas. El equipo azulgrana ha vagado sin killer desde la marcha de Igor Rakocevic. Eso se paga. Va a ser el cuarto ejercico de Brad Oleson en el club. Un jugador más valorado por los técnicos que por la afición, que siempre le exige un poco más, va a tener como complemento a otra apuesta del club. Fabien Causeur ha demostrado durante su carrera que sabe anotar, los técnicos con los que he hablado sobre él me han dado excelentes referencias, pero al igual que Rochestie tiene la amenaza de la adaptación como la espada de Damocles pendiendo sobre su pescuezo. Puede que lo acuse, o puede que no y se convierta desde la primera jornada en una de las grandes sorpresas del torneo. Es sólo una de los muchos factores que este Caja Laboral necesita que funcionen a la perfección para aspirar a dar la campanada.

Antaño funcionaron. Y en muchas ocasiones gracias al chef que debe cocinar esta receta. Está claro que el combinado azulgrana tiene muchos detalles mejorables, desde un punto de vista individual, en un somero análisis de las piezas, que puede resultar relevante pero no determinante. En la mano de Dusko Ivanovic está sacar de esto un equipo con capacidad para competir ante los dos grandes clubes futboleros y también, en un año de aparentes resurrecciones, ante los dos interesantes proyectos que han conformado en Valencia y Málaga. A primera vista, en este primer acercamiento y sin haber tenido ocasión de ver en vivo al equipo, mantengo que necesitará que todo salga rodado para estar siquiera en la pelea. Dos y dos, eso lo tengo claro, son cuatro, pero Dusko Ivanovic no entiende de matemáticas y ha demostrado en más una ocasión estar capacitado para obrar milagros de panes y peces para demostrar que son cinco. El montenegrino sabe de baloncesto, que no es una ciencia exacta, como ya quedó claro el pasado año con el triunfo de Olympiacos en la Euroliga, u otras tantas veces en la historia de este deporte. A eso se aferra el baskonismo. A eso me aferro yo mismo, que estaba en primera fila cuando el club apostaba por el relevo de técnico. En las circunstancias actuales, con lo que hay, Ivanovic se me antoja como uno de los más capacitados para convertir en un equipo con mayúsculas a este grupo de jugadores. Si no puede Dusko, ¿quién podría?