8/10/12

Bálsamo para la fe

El Caja Laboral se deshace de un rival muy endeble con una exhibición colectiva de potencial ofensivo




Caja Laboral 90 (30+20+17+23): Heurtel, Oleson (16), Nocioni (14), Bjelica (11), Lampe (14) -cinco inicial-, Cabezas (2), Rochestie (9), San Emeterio (12) y Causeur (12).
Cajasol 70 (13+19+17+21): Satoransky (12), Holland (8), Buckman (9), Asbury (9), Triguero (2),-cinco inicial-, Sastre (3), Tepic (4), Burjanadze (7), Bogdanovic (11) y Balvin (5).
Árbitros: Pérez, Guirao, Martínez. Eliminado Bjelica (min.36), Holland (min.38).
Pabellón: Fernando Buesa Arena. 9.412 espectadores.

Andaba el nuevo Caja Laboral en busca de un suceso que le devolviera la fe en sus propias posibilidades y lo encontró en su estreno liguero en el Buesa Arena. El cuadro azulgrana se aprovechó de la visita de un Cajasol paupérrimo, verde hasta el extremo, y se dio un festín necesario para recobrar la confianza y crecer sin lastres antes de afrontar citas de mayor exigencia. La victoria de ayer puede tener efectos balsámicos. Sin estridencias y con todos los atenuantes que exige el hecho de medirse a un rival demasiado endeble, con mucho margen de mejora pero de un nivel inaceptable hoy por hoy, los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron motivos para creer y hacer creer a una afición que podía albergar muchas dudas tras la pésima puesta en escena de Zaragoza.

El resultado y la placidez con la que se desarrolló el encuentro no pueden, sin embargo, ocultar las carencias y los puntos débiles de un colectivo que debe mejorar mucho en algunos aspectos para aspirar a ser aspirante. De pegada letal en ataque, aunque con evidentes síntomas de debilidad atrás y en el rebote, el Baskonia planteó de nuevo un intercambio de golpes en el que impuso su múltiple y contundente pegada. Hasta seis pupilos de Dusko Ivanovic (Nocioni, San Emeterio, Oleson, Lampe, Nemanja y Causeur) anotaron más de una decena de puntos en un duelo en el que, una vez más, los ataques superaron a las defensas.

El cuadro hispalense besó la lona a las primeras de cambio. El parcial de 15-0 con el que el equipo vitoriano deshizo el 4-4 inicial fijó una renta en el electrónico que resultó definitiva. Una losa para el Cajasol y sus jóvenes jugadores. Ahí se acabó el partido. Lo demás fue relleno. Un espacio para el lucimiento del que la mayor parte de los pupilos de Ivanovic supo sacar partido para recargar sus reservas anímicas.

Problemas en defensa y el rebote

El retorno de Maciej Lampe mitigó en cierta medida los problemas interiores. El polaco, que debe convertirse en uno de los grandes referentes, se mostró recuperado y entró en dinámica sin aparentes secuelas físicas, pero no resultó aval suficiente para impedir que el Cajasol se impusiera con insultante autoridad en la lucha por el rebote. Los pupilos de Aíto, pese a lo abultado del marcador, escaparon del Buesa Arena con un total de 16 rechaces ofensivos, una barbaridad que en otro contexto y ante un rival de mayor entidad puede convertirse en una condena definitiva.

Nemanja Bjelica y Andrés Nocioni trataron de parchear las ausencias en la pintura. El serbio, talento puro, sufre para frenar a pares más duros en el poste bajo. El argentino, cuyo espíritu granítico parece un homenaje a épocas gloriosas, volvió a ofrecer un demostración de carácter que puede resultar de un valor incalculable de cara a inocular una personalidad más férrea a un plantel que esta misma semana, con dos complicadas salidas a Atenas y Gran Canaria, volverá a someterse a exámenes quizá más fiables que el de la matinal de ayer.

Las mejores noticias que arrojó el encuentro tienen que ver con el paso adelante que dieron algunos jugadores, a los que se les debe exigir que ya no retrocedan. Sigue habiendo dudas en torno a la dirección, porque Ivanovic continúa empeñado en utilizar a Heurtel como obstáculo a salvar para los recién llegados. No parece que esta postura haga ningún favor a nadie. Ni siquiera al francés. Cabezas, sin llegar a alcanzar todavía ni mucho menos su mejor versión, se antoja como el más capacitado para imponer cierto orden a las maniobras ofensivas. Rochestie, un jugón en toda regla, anota más que dirige. Aunque cuando le sueltan cuerda hace cosas que invitan a soñar. Es un jugador diferente y con el tiempo puede aportar cosas muy interesantes al equipo.

También ofreció esa impresión Fabien Causeur, que vivió el debut soñado por cualquier jugador. El exterior galo arrancó algunas de las mayores ovaciones en un partido que con 30 minutos de relleno daba la impresión de estar dispuesto para que más soldados se alistaran a las tropas de Ivanovic. Muchos lo hicieron. Y es una gran noticia. La victoria supuso un bálsamo de fe para un equipo que, más allá de excusas y bajas, debe empezar cuanto antes a ofrecer esa imagen de colectivo serio que se le puede y se le debe exigir.

5/10/12

La Pablocura

La prensa neoyorquina destaca el desparpajo de un Pablo Prigioni que comienza a tomar el pulso de un vestuario en el que no lo tendrá fácil para ocupar el papel de líder que ha ostentado en todos sus equipos anteriormente


New York City se está preparando para la Pablocura. El término no es mío. Lo tomo prestado de Seth Rosenthal, uno de los compañeros de SB Nation que está cubriendo estos días las primeras sesiones de trabajo en el Training Camp de los Knicks. El desembarco del timonel de Río Tercero en la NBA no será tan silencioso como muchos aventuraban. A pesar de haber caído para cumplir su sueño en un plantel plagado de egos, con dos bases de talla y renombre que pueden cerrarle el paso al parqué, Prigioni centra los focos. El novato más viejo de la historia de la mejor liga del planeta ha llegado a la Gran Manzana con la intención de exhibir desde el primer momento el hambre y la competitividad que lo han acompañado desde que nació como jugador. Aunque resulta evidente que no le será fácil ocupar un papel protagonista, de peso en el vestuario, que ha tenido en todos los equipos por los que ha pasado durante su carrera.

No son pocos los aficionados que en las redes sociales se hacen preguntas sobre Prigioni. En un equipo en el que militan estrellas de la talla de Carmelo Anthony, Jason Kidd, Tyson Chandler o Amar'e Stoudamire, el antiguo director del juego baskonista ha asomado la cabeza. "Pablo ensayó algunos pases demenciales. Unos cuantos por detrás de la espalda, otros entre una nube de jugadores y así sucesivamente. No todos ellos llegaron al destino previsto. Pero así es la ¡Pablocura!, man. Esta mierda se vuelve loca", escribía Rosenthal en su crónica de la tercera jornada de entrenamientos de los Knicks. En realidad, no es el único que en estos días ha escrito sobre Prigioni. Pero el término me ha llamado la atención y me parece que puede definir el espíritu de la aventura que ha emprendido el gran icono del baskonismo al otro lado del charco. La mayor parte de los compañeros de la prensa neoyorquina se centran en destripar su estilo de juego, en compararlo con los de los otros bases de la plantilla de Mike Woodson y en tratar de predecir si tendrá o no espacio en sus rotaciones. Ahí las opiniones se dividen. A priori, todos conceden de antemano a Prigioni el papel de tercer base. Todo lo que consiga, como ha hecho siempre, deberá ganárselo a pulso.

Nocioni: "Creo que va a acabar jugando"

“Yo creo que va a acabar jugando algo. No digo que juegue mucho, pero creo que va a jugar. También en la NBA se dan muchas situaciones, pueden darse lesiones o trades o lo que sea, y por ahí se le puede armar un hueco sin darse cuenta”, asegura Andrés Nocioni, amigo íntimo y conocedor de cómo funcionan los instestinos de la NBA. “Es un nuevo reto para él y algo que no había tenido nunca en su carrera. Es un nuevo desafío. A Pablo le motivan mucho los desafíos. Creo que ha tomado la decisión acertada”, añadía el alero del Caja Laboral.

A ojos de su compatriota no existe debate sobre las opciones de futuro del base en la rotación de los Knicks. Otra cosa bien distinta es saber hasta qué punto podrá hacerse con un papel de líder en un vestuario plagado de egos. Su fuerte personalidad, y esa ambición a prueba de bombas que lo convierten en un competidor incólume, lo han convertido siempre en pieza básica y voz autorizada allá por donde ha pasado. "Va con muchas ganas allí, y es muy ambicioso. Creo que al final, como ha demostrado durante toda su carrera, en todos los equipos en los que ha estado, aunque parecía que sus minutos iban a bajar, al final siempre acaba jugando muchísimo, acaba siendo el entrenador en la cancha y creo que allí podrá pasar lo mismo”, se muestra optimista Fernando San Emeterio. Las cosas en la NBA, sin embargo, funcionan de otro modo, según apunta Nocioni, que vivió varias experiencias en diferentes franquicias y no todas fueron tan positivas: "Lamentablemente en la NBA se rigen por otros parámetros,  tienen otra mentalidad. Creo que puede ser un jugador que aporte muchas cosas, pero llegar a ser un líder no creo que lo pueda ser este año. Tendría que jugar varios años en la NBA y realmente hacerse un hueco a golpe de minutos y de números. Así es como se hace allí", apunta.

Lo único que parece claro hasta la fecha es que Prigioni ha aterrizado en New York con un cartel que difiere mucho al de cualquier otro novato. Los medios conocen y respetan su trayectoria tanto en los clubes por los que ha pasado como con la selección albiceleste. Y se abren a concederle el beneficio de la duda, a vaticinar esa Pablocura y a constatar el respeto con el que cuenta en el vestuario del Madison Square Garden aun antes de que sus compañeros hayan tenido tiempo siquiera para conocerle. "Tiene respeto, eso está claro”, concede Nocioni. Y el propio Prigioni lo destacaba tras su primera toma de contacto en una entrevista concedida al diario argentino Olé. "Siento el respeto que me tienen", aseguraba el timonel de Río Tercero, que por el momento ha esquivado las novatadas típicas que debe asumir cualquier rookie que llega a un equipo de la NBA.

Un novato respetado

"Saben que tengo 35 años, que armé mi carrera en Europa y jugué muchos años en la selección. Hasta me tiran bromas por ser un novato tan viejo. No creo que me manden a comprar donuts para llevar al entrenamiento… Me miran con otros ojos. Todos me trataron muy bien desde el primer día. Siento el respeto que me tienen", aseguraba Prigioni en la entrevista publicada por Andrés Pando, en la que el exjugador del Baskonia destacaba la buena acogida que le han dispensado las estrellas de los Knicks. "Buena onda con todos. Me hacen sentir cómodo. Carmelo me había dado la bienvenida en el amistoso en Barcelona y en esos partidos contra Estados Unidos también había conocido a Tyson Chandler. Entiendo cuando hablan conmigo. Con el inglés me va mejor de lo que pensaba pero igual pienso seguir estudiando. Yo estoy rompiendo moldes, soy el único extranjero del equipo y me convierto en el novato más viejo...", exponía.

Prigioni parte con ventaja con respecto a otros novatos. Tiene el respeto de sus compañeros de vestuario y la prensa le abre las puertas. Ahora queda en su mano que en el mismo escenario donde el pasado ejercicio nació el fenómeno Linsanity se desate la Pablocura.

Os dejo el link al artículo de Seth Pollack en el que se exponen las evoluciones del plantel de los Knicks en la tercera jornada del Training Camp: http://www.postingandtoasting.com/2012/10/4/3454528/notes-from-day-three-of-knicks-training-camp

Y aquí la entrevista de Prigioni eno Olé: http://www.ole.com.ar/basquet/Siento-respeto_0_784121870.html

1/10/12

Pedradas ACB (J1)

1. El Madrid sale desde la 'pole'
El equipo blanco ya demostró en la Supercopa que ha iniciado el curso mucho mejor que el resto. Se encuentra varios puntos de cocción por encima de sus teóricos rivales, más hecho. En su primer enfrentamiento directo ante uno de los teóricos grandes de la competición, un Unicaja que me dejó muy buenas sensaciones, ganó y convenció.


2. Laso tenía un plan
Cuando el Madrid se decantó por el técnico vitoriano justo después de que los jugadores, según se dice, se cargaran a un peso pesado como Ettore Messina, no fueron pocos los que lo dieron por acabado antes de empezar. Poco más de un año después, Laso se ha ganado el respeto dentro y fuera de la afición blanca, a pesar de que durante el verano, tras la derrota en la final liguera, volvieran a renacer las críticas y las dudas. Sobre todo tras los descartes de Velickovic y Tomic, dos grandes jugadores que no entraban en un plan que se está revelando exitoso. Los que están son los que Laso quería. Y a falta del cinco que cuadre el círculo, este equipo juega a la imagen y semejanza de su entrenador. No todos los técnicos, algunos con mucho más nombre, pueden presumir de ello.

3. El baloncesto mola más que el fútbol
No voy a desarrollar mucho esta idea. Muchos se han empeñado en volver a ligar el término bipolar a la ACB que da sus primeros pasos, y puede que a la postre el título acabe en las vitrinas de alguno de los grandes, pero por de pronto la primera jornada vino acompañada de la primera campanada. El todopoderoso Barcelona de Xavi Pascual, vigente campeón, hincó la rodilla en el Palau ante un Blancos de Rueda al que muchos, incluido yo, señalábamos como uno de los principales candidatos al descenso. Hoy por hoy, la Liga BBVA no parece dispuesta para ofrecer sorpresas de esta índole.



4. Un aviso para los grandes
Mucho se ha hablado de las tres velocidades a las que se mueven los equipos de la competición doméstica, pero en el primer fin de semana se ha demostrado que nadie gana por ponerse la camiseta. De los supuestos seis grandes, sólo dos, el Madrid y el Valencia, saldaron su estreno con victoria. Barça, Caja Laboral, Unicaja y Bilbao Basket emprendieron su andadura liguera con derrota.

5. El Baskonia está muy verde
Y no me refiero sólo al color de la camiseta que estrenó en el Príncipe Felipe de Zaragoza. El equipo vitoriano, que por primera vez faltó a la Supercopa, ha llegado al arranque de la competición cogido por hilvanes. Más allá de las bajas con las que jugó y cayó ante el CAI, que debilitaban mucho su rotación interior, el conjunto azulgrana arroja la sensación de seguir buscando su nueva identidad. Y le queda un largo camino por recorrer hasta encontrarla. Por primera vez en cinco temporadas, el combinado que dirige Dusko Ivanovic perdió en la jornada inaugural de la ACB. Su verdugo entonces fue el desaparecido Akasvayu Girona.



6. Llompart, verdugo baskonista
El base balear está haciendo méritos para convertirse en persona non grata en el Buesa Arena. El domingo jugó un partidazo y acabó rematando a un Baskonia que trataba de resucitar de la mano de un Andrés Nocioni imperial. El director de juego llegado este verano al CAI se está habituando a ejercer de ejecutor del equipo vitoriano. El año pasado, en el Lucentum, hizo lo propio con un espectacular triple sobre la bocina.

7. Un baloncesto más alegre; defensas más tristes
Mucho se ha celebrado tras la disputa de la primera jornada liguera el hecho de que se haya registrado el inicio más anotador del último lustro. Los 78,7 puntos de media que ha anotado cada equipo en los primeros nueve partidos del curso podrían reflejar un cambio de tendencia, pero no lo creo. Salvo contadas excepciones, da más la impresión de que puede tratarse de los desajustes defensivos propios de estas alturas de curso que de otra cosa. Algunos festejan este incremento en la anotación como un éxito en sí. No debería serlo. Si es consecuencia de un buen baloncesto ofensivo, sería una gran noticia. Más canastas no tienen por qué significar un basket de mayor calidad.

8. Sinanovic y los pívots del Barça
El poste bosnio, compañero de selección de Mirza Teletovic, se ha convertido en el gran protagonista de la primera jornada, logrando incluso empañar el espectacular estreno del verdinegro Manny Quezada. Su espectacular actuación en el Palau ha chocado tanto porque ha pasado en menos de una semana de estar en el paro, aguardando ofertas en un pueblo gallego, a fichar por el Blancos de Rueda y convertirse en el primer MVP (compartido con Quezada). Más allá de su historia personal, una de esas que hacen correr ríos de tinta y se ligan con suma facilidad a la omnipresente rivalidad Barça-Madrid, el bosnio destapó las dudas que genera la batería de interiores del equipo culé.


9. Asientos vacíos
En plena batalla por mantener la audiencia televisiva, por tratar de hacer más visible el baloncesto en un país que vive y respira fútbol, la primera jornada mostró una realidad preocupante: los pabellones registraron entradas bastante decepcionantes. La mejor se registró en el Palacio de los Deportes, para ver el debut de Estudiantes (8.200 espectadores, según datos oficiales) En varios partidos (Barcelona, Badalona, Sevilla...) ni siquiera se llegó a las 4.000 localidades ocupadas. Datos que deberían estudiarse.

10. El baloncesto se estrena en La 1
Tampoco la audiencia televisiva acompañó en exceso en la primera jornada, la del estreno de la ACB en el primer canal del ente público. El partido escogido, con dos grandes equipos como Unicaja y Real Madrid, invitaba a pensar que podía registrarse un debut que generara confianza en el nuevo matrimonio, pero los datos se quedaron en los 588.000 espectadores y el 4,9% de share. Eso sí, en descargo habría que añadir que tampoco parece lógico que un partido en el que está implicado el equipo de baloncesto del club blanco deba competir con el de su equipo de fútbol. Habrá que ver, en todo caso, si lo de ayer fue una tendencia que se mantendrá durante todo el curso, un dato mermado por la coincidencia de horarios o, en el peor de los casos, unos registros que pueden ir a peor. Sobre la realización y otros asuntos, hablamos otro día. Vamos a darles cien días...

Poca sangre argentina

UN CAJA LABORAL EN EL QUE SÓLO NOCIONI OFRECIÓ MUESTRAS DE ORGULLO Y FE SUCUMBE CON ESTRÉPITO EN SU ESTRENO LIGUERO




CAI Zaragoza: Van Rossom (8), Roll (8), Aguilar (10), Rudez (11) y Norel (16) -cinco inicial- Llompart (15), Stefansson (11), Toppert (3) y Jones (6).
Caja Laboral: Heurtel (2), Oleson (6), Nocioni (20), Bjelica (5) y Pleiss (6) - cinco inicial- Cabezas (5), San Emeterio (6), Lampe, Rochestie (17) y Hernández-Sonseca (8).
Árbitros: García Ortiz, Cortés y Munar. Eliminados: Pleiss.
Pabellón: Príncipe Felipe. Ante 6.100 espectadores.


ZARAGOZA. El nuevo proyecto del Caja Laboral encalló a su paso por el Ebro en su primera aventura liguera del curso. El cuadro azulgrana sucumbió con estrépito en una plaza en la que la derrota abultada comienza a convertirse en hábito y donde quedó constancia, una vez más, del largo trecho que le queda por recorrer a este equipo para ser lo que puede llegar a ser.
El CAI ganó básicamente porque en el vestuario baskonista sólo hay un Andrés Nocioni, último reducto de la honorable y orgullosa estirpe de argentinos que han defendido la camiseta azulgrana y con los que parece que puede marcharse buena parte del celebrado carácter del club. De haber habido dos sobre el parqué del Príncipe Felipe, la historia se podría haber escrito con tinta de otro color. Sin embargo, hoy por hoy baja más agua por el Ebro que sangre albiceleste por las venas de los pupilos de Dusko Ivanovic. Y en un duelo en el que dos equipos todavía en rodaje retrataron las miserias de dos defensas de mantequilla, pésimas a ambos lados de la cancha, la victoria sólo podía caer del lado de la tropa que encarara la batalla con más hambre. Y esa fue la zaragozana.
Dusko Ivanovic volvió a evidenciar muchas dudas a la hora de distribuir los roles entre sus directores de juego. Y eso el equipo lo acusa. Un tanto perdido, como si no supiera aún qué papel pretende confiar a cada uno de sus pupilos, el preparador balcánico abusó de los cambios y ofreció desde el banquillo la misma imagen de impotencia y desconcierto que durante algunas fases del encuentro arrojó un equipo que tiene un enorme potencial pero también mucho trabajo por delante.
El técnico montenegrino confió una vez más la titularidad a un Thomas Heurtel que parece empeñado en dejarle en mal lugar. El francés no dirige. No es capaz de sostener las riendas del equipo, por mucho que a Ivanovic le apetezca utilizarlo como argumento para incrementar la exigencia a los otros dos bases. Tanto Cabezas, que sin brillar parece más capaz de oponer criterio al caos, como Rochestie, que en Zaragoza comenzó a ofrecer destellos de su enorme calidad individual, aportan más solidez a un equipo en el que el técnico no castiga con igual severidad los errores de unos y otros.
Lampe, que volvía tras su lesión de espalda, puede dar fe. Apenas tuvo dos minutos para certificar que se encuentra falto de ritmo. De haber llegado el polaco en mejores condiciones a la cita, el duelo podría haber marchado por otros derroteros. Pero Ivanovic, que reconoció después haberse equivocado al creer que podía jugar, prefirió confiar el destino de su equipo a un temporero como Edu Hernández-Sonseca cuando la terca realidad retrató de nuevo la tremenda tendencia de Pleiss a cargarse de faltas. Y lo peor de todo es que por momentos resultó más eficaz que la mayoría de los que se quedarán toda la temporada para pelear por los títulos. En una primera parte que transcurrió con pequeñas ventajas en el marcador para los locales, Sonseca, que protagonizó algunos errores sonrojantes para un profesional, llegó al descanso como el baskonista mejor valorado. Desde luego, no era un síntoma halagüeño para los intereses de un equipo que, salvando el 0-2 y el 3-4, no mandó en el marcador hasta el tercer acto, cuando Nocioni se conjuró para devolver la cordura a un partido que parecía abocado a una capitulación pacífica. El argentino no lo permitió.
El Chapu, ojos inyectados en sangre, elevó la temperatura defensiva, contagió a algunos compañeros y logró instalar el miedo en las gradas del Príncipe Felipe. Un triple de Nemanja Bjelica, otro de los que pagó en exceso con banquillo su escasa valentía para hacerse importante en el primer cuarto, situó al equipo vitoriano en ventaja y generó muchas dudas en el bando rival.
Fue sólo una ilusión, un mero espejismo. Incapaz de mantener el rigor defensivo, el conjunto azulgrana volvió a claudicar ante las facilidades que el CAI hallaba para producir en ataque. Sin apenas argumentos en la pintura, aferrado únicamente a la fe de Nocioni y a la inspiración de un Rochestie que exhibió su facilidad para anotar como escolta, el Caja Laboral sumó su primera derrota de una temporada que, como se vio, le ha pillado aún cogido con alfileres.

Estadísticas completas (acb.com)

25/9/12

Jugador de chica


EL BASKONIA CAE CON ROTUNDIDAD EN MIRIBILLA EN SU ENSAYO GENERAL ANTES DEL DEBUT LIGUERO
La inconsistencia azulgrana bajo los aros y el acierto del Gescrap en el triple acaban con un equipo demasiado caótico

GESCRAP Raül López (6), Vasileiadis (7), Mumbrú (3), Moerman (18), Rakovic (12) -cinco inicial-, Pilepic (6), Hamilton (7), Zisis (7), Samb (2) y Grimau (10).
CAJA LABORAL Cabezas (2), Oleson (7), San Emeterio (10), Nemanja (13), Pleiss (8) -cinco inicial-, Heurtel (13), Rochestie (3), Nocioni (18) y Hernández Sonseca.
Parciales 19-21, 38-33; 62-49, 78-74.
Árbitros García, Sacristán y Manuel. Eliminado San Emeterio (min.39).
Pabellón Miribilla. Unos 6.143 espectadores.
Suele decirse en el mus que el jugador que persigue las piedras de chica acaba perdiendo la partida. El baloncesto tiene poco que ver con ese juego de naipes, pero es un deporte en el que, salvo gloriosas excepciones, suelen ganar los tipos grandes. El Caja Laboral recibió ayer su primera señal de alarma en Miribilla. El Gescrap disputará la final de la presente edición de la Euskal Kopa tras pasar por encima de un rival al que sólo la calidad individual de algunos de sus puntales y un arreón de orgullo final ahorraron un correctivo sonrojante. En su ensayo general, la última prueba antes del arranque de la competición oficial, quedó patente que el nuevo proyecto azulgrana se encuentra demasiado atado a las limitaciones estructurales con las que se ha decidido armar la plantilla. Las bajas de Maciej Lampe y Milko Bjelica, que salvo sorpresa se perderán también el primer compromiso liguero en Zaragoza, arrojan un plantel superpoblado de exteriores pero demasiado inconsistente en la pintura como para hacer frente a un rival de cierta enjundia.
Podría decirse que el partido de ayer fue tan sólo otra prueba de la que deberían sacarse pocas conclusiones. Pero sería faltar a la verdad. Para bien o para mal, el plantel con el que se presentó el Caja Laboral en Miribilla será prácticamente el mismo con el que deberá afrontar su primera cita liguera. Salvo milagro inesperado, Ivanovic no tendrá más ingredientes interiores que añadir a la mezcla, lo que resulta preocupante porque Pleiss, un jugador muy válido pero tierno, sigue sin completar un partido en el que no sufra el peaje de la acumulación de faltas.
El Gescrap se encuentra también en fase de rodaje. El equipo de Katsikaris ha cambiado en esencia con la marcha de un Aaron Jackson que marcaba el ritmo. Ha perdido electricidad y se ha convertido en un colectivo mucho más sedentario, con más kilos y cierta tendencia a abusar del triple. Pero eso le bastó en la primera mitad para mandar en el marcador. Moerman, Vasileiadis y Raül López retrataron los desajustes de una defensa que siempre iba un paso por detrás para alcanzar en ventaja (38-33) el ecuador de un partido en el que el Caja Laboral sólo dio la cara en el primer acto.
Ivanovic se empeña en democratizar el puesto de base. El técnico montenegrino, fiel a su filosofía de ponerles las cosas difíciles a los nuevos, tiene a sus directores de juego nadando en un mar de dudas. Thomas Heurtel, que el pasado año no estaba a su juicio preparado más que para ofrecer cinco minutos de oxígeno a Prigioni, parece ahora el predilecto del balcánico, mientras Cabezas y Rochestie -todavía demasiado perdido- carecen de la continuidad necesaria para hacerse importantes y asumir los galones.
SIN TORRES El nuevo proyecto baskonista, tan corto de efectivos interiores, se tambaleará cada vez que alguno de los tres interiores puros con los que cuenta ahora estornude. Y con dos lesionados, como es el caso, no debe extrañar que protagonice ejercicios de impotencia como el de ayer. Tanto Nocioni como Nemanja están en condiciones de ejercer de improvisados interiores. Pero al final da más la impresión de que se desperdicia el potencial de dos de los mejores treses de la ACB que de que de verdad están en condiciones de dar réplica a sus pares en defensa. Ayer, sin ir más lejos, un recién llegado como Moerman se bautizó en los derbis vecinales con una actuación para enmarcar. Bien ayudado por Rakovic y Hamilton, el Bilbao Basket controló el rebote, fue superior bajo los aros y encima remató al visitante con un terrible acierto desde la línea de tres (11 de 25, el 44%).
El Baskonia, que llegó a disponer de una jugada con dos tiros libres y posesión para forzar la prórroga en manos de Nocioni, fía su destino a la inspiración de sus estrellas. Sin un referente claro en la dirección, sus ataques se desarrollan en un caos que en el mejor de los casos se resuelve merced a la calidad de jugadores como Nocioni, San Emeterio o Nemanja, los tres únicos jugadores que se han mantenido en la línea de fiabilidad en esta pretemporada. Ante la baja de Causeur, que no jugó por precaución, Oleson volvió a mostrar su lado más oscuro, más cobarde, y sujeto a sus tres puntales y al anárquico paso al frente de Heurtel en el epílogo, el cuadro azulgrana trató de apelar a la épica para enmendar lo que ayer no era enmendable pero que en un futuro puede y debe solucionarse. Tiempo hay para ello.

22/9/12

Los sones de Goran Bregovic


NEMANJA BJELICA OFRECE LA IMAGINACIÓN EN UN EQUIPO AÚN EN CIERNES QUE SE IMPONE AL ARMANI
Bourousis abusa en la pintura de un cuadro azulgrana que vuelve a hacer gala de un interesante fondo de armario




CAJA LABORAL Heurtel (3), Oleson (8), Nocioni (15), Nemanja (9) y Pleiss (11) -cinco inicial-, Rochestie, Cabezas (3), Causeur (11), San Emeterio (4), Hernández-Sonseca (13).
ARMANI MILÁN Cook (5), Langford (4), Hairston (4), Fotsis (13) y Bourousis (25) -cinco inicial-, Giachetti, Stipcevic, Chiotti (4), Melli (12), Basile (8).
Parciales 15-16, 41-37; 62-52, 77-75.
Árbitros Sacristán, Sánchez y Manuel. Eliminado Oleson (min.40).
Pabellón Fernando Buesa Arena. En torno a los 6.000 espectadores (el club no facilitó los datos de asistencia).
VITORIA. El nuevo Caja Laboral baila al ritmo de la música de Goran Bregovic. Suena a película de Kusturica. Destila un nuevo aroma balcánico. El equipo azulgrana tiene un nuevo faro. Ha alumbrado una nueva estrella. Nemanja Bjelica ha respondido al fin a las demandas y parece decidido a tomar el relevo de los grandes jugadores que han hecho grande a este club. El serbio confirmó ayer en el estreno de la nueva temporada en el Buesa Arena lo que venía apuntando a lo largo de los amistosos. El joven combo balcánico está preparado para tomar el testigo. Quiere ser importante dentro de un equipo coral, plural, cuya fuerza parece descansar en las múltiples opciones que puede llegar a ofrecer y que ayer resolvió con victoria su puesta de largo en el coliseo de Zurbano.
El Baskonia superó por segunda vez en apenas cinco días a un Armani Jeans con el que tendrá que volver a verse las caras en la primera fase de la Euroliga. Los pupilos de Scariolo rescataron la vergüenza y se presentaron en la capital alavesa con más tensión competitiva de la que mostraron el martes en Logroño. A pesar de que en la primera jugada del partido dieron una impresión equivocada, cediendo dos rebotes ofensivos, el segundo asalto entre ambas escuadras ofreció mucho más ritmo que el primero. Aunque no dejó de ser un amistoso, con defensas de mantequilla, demasiados errores por ambos bandos y evidencias de que el tercer y cuarto duelo, los que contarán de verdad, se disputarán con dos equipos mucho más maduros y trabajados.
El Caja Laboral parece, si cabe, más distante que el cuadro italiano de lo que puede llegar a ser. Como en anteriores ensayos, Dusko Ivanovic sigue buscando el encaje a las numerosas piezas de las que dispone en una plantilla que, lesiones al margen, se antoja más profunda que en anteriores ejercicios. De hecho lo es. Tiene un jugador más. Un base más, en concreto. Dusko Ivanovic varió por completo su filosofía con respecto a Thomas Heurtel, que está atravesando un momento difícil y en veinticuatro horas pasó de no jugar un segundo a recuperar su plaza de titular.
El técnico montenegrino distribuyó con salomónica equidad el tiempo entre sus tres directores de juego. Pero resulta difícil de creer que pueda mantener esta tendencia cuando arranque la competición oficial. Ninguno de los tres estuvo ayer especialmente afortunado, quizá por esa intermitencia, pero lo que resulta imaginable es que cuando Rochestie aterrice, cuando entre en dinámica, Heurtel irá perdiendo peso. Más que nada porque lo que pueden ofrecer ambos es muy similar, y al mismo tiempo diferente a lo que aporta Carlos Cabezas.
Pese a todo, pocas conclusiones podrá extraer nadie en torno al potencial del nuevo plantel azulgrana mientras siga capado como está en la pintura. El Armani volvió a evidenciar que con el juego interior del que dispone ahora Ivanovic, sin Milko Bjelica ni Lampe, se puede presentar a pocas batallas. Bourousis y el joven Melli -un jugador a tener en cuenta porque no para de crecer- mantuvieron en jaque al Baskonia, que además pagó el peaje de la excesiva tendencia de Pleiss a cometer faltas. Así las cosas, los italianos se marcharon con ventaja en el marcador (15-16) en un primer cuarto en el que Nemanja destapó el tarro de las esencias para desencorsetar a un equipo que necesita soltarse para brillar. Esos primeros minutos del jugador serbio, unidos a los ramalazos de acierto de Oleson y el espíritu de un Nocioni que parece conjurado para dotar de alma al equipo, supusieron la mejor noticia de un partido bastante flojo pero que, como el martes, se ajustó en el marcador final por la incapacidad del Baskonia para cerrarlo.
EL MOMENTO DE SONSECA El equipo de Scariolo volvió a disponer en el minuto final de la ocasión de haber escapado del Buesa con el triunfo. Y eso a pesar de que el Caja Laboral fue edificando poco a poco una renta que se antojaba que podía resultar definitiva. Edu Hernández-Sonseca, al que la afición vitoriana agradeció los servicios prestados durante la pretemporada con una ovación, dispuso de su momento de gloria. El poste tomó el relevo anotador de Nemanja y Oleson, que volvió a estar fino cuando tomó la responsabilidad de lanzar de fuera, hasta que irrumpió en el partido el primer esbozo de lo que puede llegar a ser Fabien Causeur. Otra pieza a primera vista aprovechable.
Ocho puntos del escolta galo y sendos triples de Cabezas y Nocioni mandaron el partido al último cuarto con una diferencia de diez puntos (62-52). El duelo parecía visto para sentencia, pero el cuadro transalpino tiró de orgullo y volvió a complicar la victoria azulgrana. Esta vez no fue Fotsis, sino Hairston, quien tiró por tierra las opciones de su equipo desde el tiro libre. Un Pleiss agigantado se apuntó a los sones de la tuba serbia y cerró el duelo con otras dos acciones cargadas de esperanza.

El Baskonia impone la lógica


SE ADJUICA EL TÍTULO DEL TRIANGULAR DE LOGROÑO TRAS VENCER A UN INFERIOR CLAVIJO
San Emeterio, Oleson y Nemanja, que puso el lujo en el duelo, lideran al equipo




KNET CLAVIJO Uriz (7), Rakocevic (3), Ruiz de Galarreta (14), Mejeris (14 ) y Santana -cinco inicial-, Mesa (5), Arévalo (1), García, Tomás (2), Herrero (5) y Suárez (5).

CAJA LABORAL Cabezas (5), Oleson (19), San Emeterio (15), Nocioni (8) y Pleiss (4) -cinco inicial-, Rochestie (7), Milosevic (1), Causeur (6), Nemanja (15), Calbarro y Hernández-Sonseca (3).

Parciales 16-18, 31-38; 43-63, 56-83.

Árbitros Sánchez Moedas, Uruñuela y Martínez. Sin eliminados.

Pabellón Palacio de los Deportes de La Rioja. En torno al millar de espectadores.

LOGROÑO. El Caja Laboral se apuntó el triunfo en el Triangular de La Rioja tras sumar su segunda victoria en un duelo a priori desigual pero que se apretó por la diferente intensidad con la que se lo tomó cada uno. El Clavijo quiso jugar, buscar la sorpresa y dar buena imagen ante su afición, mientras que al cuadro baskonista le valió con jugar a medio gas para imponer su calidad y obtener su tercera victoria de una pretemporada a la que ya sólo le quedan dos pétalos, dos últimas pruebas, ante dos rivales de mayor entidad.
Dusko Ivanovic va dando poco a poco con la fórmula, pero a este equipo todavía le queda mucho recorrido para ser lo que puede llegar a ser. Seguramente no bastará con esta comprimida pretemporada, trufada de partidos y carente de entrenamientos de calidad con todas las piezas disponibles. A este nuevo Caja Laboral es probable que no se le vea en plenitud de condiciones hasta dentro de unos meses. Pero ofrece apuntes interesantes y, sobre todo, arroja la impresión de ser un equipo con muchos elementos válidos, jugadores por duplicado para casi cada puesto y algo más, ese valor añadido que confiere la versatilidad de algunos de sus hombres. Eso sí, también tiene carencias. Y puntos débiles.
El Clavijo, que tampoco andaba sobrado de pívots, ahondó en las penurias interiores del equipo de Ivanovic. Sin más argumentos que Pleiss, que además no tuvo su día, la intensidad y rapidez de movimientos del letón Mareks Mejeris se convirtieron en una pesadilla para los improvisados postes del equipo azulgrana. Para equilibrar, Jesús Sala tuvo que prescindir sobre la marcha de su hombre de mayor peso en la pintura, la bestia Sidao Santana, que cayó lesionado tras disputar los tres primeros minutos de partido.
El primer tiempo, con estos condicionantes, se mantuvo bastante equilibrado, mucho más de lo que habría cabido pensar. Brad Oleson, Fernando San Emeterio y Nemanja Bjelica mantuvieron la producción anotadora de un equipo que, sin embargo, hacía aguas atrás, incapaz de frenar a Mejeris (20 de valoración en los primeros veinte minutos) en la pintura. Así las cosas, el electrónico reflejaba al descanso un resultado (32-38) que podía ofrecer la sensación de emoción. Era sólo un espejismo.
Al Baskonia le bastó con apretar un poco los dientes atrás y encomendarse al talento de sus estrellas para finiquitar cualquier esperanza de gloria del Clavijo. Oleson y San Emeterio calaron las bayonetas a sus fusiles y se pusieron manos a la obra para, sin prisa pero sin pausa, ir incrementando las diferencias hasta alcanzar una renta insalvable.
El lujo lo puso Nemanja Bjelica (27 de valoración gracias a sus 15 puntos, 7 rebotes, 3 recuperaciones y una asistencia). El alero serbio ofreció una de esas actuaciones que invitan a soñar al baskonismo. En Logroño, de hecho, ha demostrado que quiere comenzar la próxima temporada como acabó la anterior. Quiere ser importante. Y no parece que Ivanovic esté dispuesto a ponerle trabas. Es más, da la impresión de que el técnico montenegrino también pretende concederle galones. Ahora todo depende del propio Nemanja, y de si es capaz de mantener el nivel que ayer ofreció en casi todas las facetas del juego cuando llegue el momento de jugarse de verdad las alubias.
El encuentro, que a partir del tercer cuarto dejó de tener historia, sirvió también para aistir al estreno de Taylor Rochestie con la elástica azulgrana. El jugador norteamericano fue de menos a más. Muy agarrotado, asustado, encorsetado en un principio, en una primera mitada donde no hizo nada (ni bueno ni malo), creció cuando el encuentro estaba decidido. Daba la impresión Rochestie de jugar con miedo a la repercusión de los errores, sobre todo porque aún anda verde con los sistemas, y no le falta razón para sentirse así en vista por ejemplo de la reprimenda que Ivanovic le dedicó a Pleiss cuando cometió su segunda falta a los dos minutos de partido y tuvo que mandarlo al banquillo.
Tuvo tiempo el montenegrino para demostrar que puede componer una pareja de timoneles muy interesante junto a un Cabezas que ayer ya ejerció como titular. Lo de los tres bases, como se preveía, es un artificio que no convence a nadie. Y mucho menos a Ivanovic, que ayer mandó un recado a Heurtel, un jugador que no está pasando por buenos momentos. En un duelo en el que actuaron secundarios como Hernández-Sonseca, Calbarro o Milosevic, el francés no piso el parqué. Ivanovic está cincelando su equipo. Y no parece tener espacio para él.