23/5/11

Hielo para derretir La Roca


Quizá muchos no lo saben, pero hace poco menos de un mes, el 24 de abril, en la pequeña localidad de North Pole (Alaska) se celebró el Brad Oleson Day. El escolta del Caja Laboral, llegado de las gélidas tierras del estado ubicado al norte del norte, se convirtió en un ídolo para sus vecinos tras liderar la mejor temporada en la historia del equipo de la universidad, los Nanooks. Oleson, habituado a convivir con temperaturas medias de unos veinte grados bajo cero hasta que el baloncesto lo condujo a territorios más templados, congeló ayer el ardiente Centro Insular de Deportes y condujo a su equipo a las semifinales de la ACB por la vía rápida. Se han acabado los cuartos de final del torneo. En un visto y no visto, apenas tres días, el cuadro de semifinales ha quedado definido. Salvando la sorprendente eliminación del Power Electronics Valencia, los favoritos han superado el primer obstáculo hacia el título sin sobresaltos, incluido un Caja Laboral al que algunos concedían el cartel de víctima factible en su duelo ante el Gran Canaria. Al final no ha sido así. La victoria del pasado viernes en el Buesa Arena dejaba la serie a punto de caramelo. Una vez superado lo que Ivanovic calificó como "el partido de los nervios", quedaba saber si el equipo azulgrana apuntillaría al cuadro insular en el segundo o en el tercer duelo. Al final fue ayer. Liderado por un Oleson que firmó su mejor actuación global (tanto en números como en rendimiento efectivo) desde que aterrizó en Vitoria, un Baskonia que sigue creciendo con el paso de las jornadas se aseguró estar, un año más, en las semifinales de la competición doméstica.

El equipo vitoriano se medirá en lo que supone una reedición de las tres últimas finales del torneo al Barcelona, que también alcanza la cita en un momento óptimo. El ogro, el gran favorito, medirá el crecimiento real de un equipo que ayer ofreció pinceladas de lo que podría llegar a ser... si le da tiempo. Dusko Ivanovic trabaja contrarreloj para pulir los muchísimos defectos que han lastrado el rendimiento de una plantilla que parece definitivamente compensada con la llegada de Vladimir Dragicevic y Milton Palacio. Y aunque se enfrentaba a un rival manifiestamente inferior, firmó una actuación sobresaliente que puede llegar a marcar el camino a seguir para contar con alguna esperanza frente al conjunto culé. Todo partió, como es obligado, desde la defensa. No tanto por la capacidad colectiva para reducir la producción del rival, sino por la labor individual de los escoltas, sobre todo ayer Oleson, para anular de nuevo al mejor anotador de la liga. Jaycee Carroll, que la próxima campaña vestirá la camiseta del Real Madrid merced a otro ejercicio de poco control del mercado por parte de la secretaría técnica del equipo blanco, acabó el encuentro desquiciado. El sistema de ayudas, muchas veces apoyadas en un dos contra uno, que diseñó Ivanovic desactivó por completo las amenazas ofensivas de un Gran Canaria que, también es verdad, tiene poco más. El mormón acabó el partido como máximo anotador de su equipo (17 puntos), pero volvió a firmar unos porcentajes que distan mucho de los habituales (6 de 14 en el global) y sobre todo demostró escasa lectura del juego para buscar ventajas cuando recibía el acoso de dos rivales. En cualquier caso, ni Beirán (pésima serie), ni Bramos supieron convertirse en alternativas y erraron varios tiros abiertos y sin oposición que podrían haber variado el rumbo de los dos partidos. Ahí colocó Dusko Ivanovic los cimientos de una de las victorias más convincentes de los últimos meses, en un pabellón donde este año han caído todos los equipos que disputaban el play off salvo el Barça.

Una vez maniatada la principal figura del equipo insular, al Baskonia le tocaba lidiar con sus fobias habituales: los problemas en el rebote defensivo, las pérdidas de balón (pasos de Batista incluidos) y la falta de fluidez en los ataques estáticos. Dos de ellas desaparecieron. Podría decirse que por primera vez en toda la temporada, contando los partidos de ACB, Copa y Euroliga, los interiores baskonistas dominaron con autoridad los rechaces bajo su canasta. Sólo concedieron cuatro rebotes ofensivos al Gran Canaria, que tuvo muchas menos segundas opciones que en el duelo inaugural de la eliminatoria. Esta circunstancia permitió, además, que el Caja Laboral corriera más el contraataque, para lo que dispone de grandes finalizadores en transición. El otro síntoma crónico que pareció remitir en el Centro Insular de Deportes tiene que ver con el ataque. Los pupilos de Dusko Ivanovic encontraron la fórmula para asociarse, desarrollar los sistemas y evitar que el pick and roll se convirtiera en su único menú. Los rivales están advertidos. No se trata de un nuevo invento en Vitoria. Funcionó con Prigioni y Scola, con Prigioni y Splitter, con Marcelinho y Splitter, y no funciona tan bien con el base paulista y Barac, simplemente porque al croata le cuesta mucho más acabar con continuaciones dinámicas y porque Ivanovic ha abusado tanto de este recurso que, adivino, será uno de los primeros temas a tratar en las sesiones tácticas de sus rivales. En cualquier caso, el ataque del equipo gasteiztarra ayer funcionó. Se pueden contar con los dedos de las manos las fases de los partidos que a lo largo del ejercicio en curso la ofensiva del Baskonia se ha desenvuelto con una fluidez como la de ayer. Y en esto tiene mucho que ver la habilidad de Barac para distribuir juego desde el poste alto.

La aportación del center, que también cuajó uno de los partidos más completos que se le recuerdan (11 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias), resultó definitiva para la suerte del partido. Comedido en las faltas, el gigante croata se aplicó con un dominio insultante en ambas zonas. Y, de paso, se metió un atracón de minutos (más de 35 por los cerca de 5 que el técnico le concedió a Batista). Su gestión en los ataques estáticos permitió que el equipo azulgrana hallase muchas más ventajas, y se notó. De las 16 asistencias registradas en el partido del Buesa, se pasó a las 25 de ayer. ¿El resultado? Buenas posiciones de tiro que los especialistas aprovecharon para hacer mucho daño al Gran Canaria (14 de 25 en triples). Así las cosas, si un equipo aprende a defender y despliega su talento en ataque, podría decirse que tiene todo de cara para encarar la siguiente eliminatoria sin complejos. Pero sería un error pensar de esa manera. El volumen de balones perdidos sigue resultando escandaloso. Ayer el Caja Laboral desperdició 14 posesiones, 6 más que el rival. Y eso contra el Gran Canaria puede enmendarse con otros aciertos, pero contra una de las mejores plantillas del continente resultará letal. El tiempo sigue jugando en contra de los vitorianos. A falta de que se confirme la fecha de inicio de la semifinal, al Baskonia le quedan días para consolidar las mejoras, hallar una receta para combatir su carácter ciclotímico y entender que el balón es el bien más preciado. La segunda parte que ofreció ayer en el CID representa el camino a seguir.

3 comentarios:

sraly dijo...

No he visto el partido, pero las estadísticas de Barac me sorprendieron, evidentemente, con esas siete asistencias, que siempre hablan muy bien de un pívot.

Baskonia-Barcelona, Ivanovic-Barcelona... me froto las manos esperando esa dosis de morbo y rivalidad. Llega lo bueno.

Saludos desde Puertatrás

David dijo...

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Txabeto dijo...

Muy buenas,
Lo primero felicitarte por haberte lanzado a esta aventura. Bastante de acuerdo en las cosas que comentas, sobre todo en solucionar con rapidez el problema de las pérdidas. Aunque en este aspecto, prefiero que sean unos pasos a una falta de concentración, normalmente estas últimas se traducen en canasta fácil para el contrario, y más en PO. La defensa, sin llegar a ser "redonda", si que ha mejorado bastante y tiene unas normas bastante respetadas por todos. Estas normas defensivas se van ajustando a cada scouting en PO, y en esto Dusko es un fenómeno. En semis tendremos nuestras opciones, sin duda, pero sabiendo lo que se tiene enfrente. Me viene a la memoria el partido del Palau de LR, donde Baskonia completa un partido bastante aceptable, incluso en defensa, pero el Barca se destapa con un 8 de 8 en triples en el último cuarto.

Por cierto, Carroll es el escolta más parecido a Rako que he visto últimamente. Aunque no es momento de fichar a nadie. Bueno, el Madrid sí, porque no le pasa nada si se equivoca siete veces.

Enhorabuena por el blog.