20/5/11

Siempre a contracorriente

Inicio la aventura de este rincón de reflexiones baloncestísticas en paralelo al arranque de los play off de la ACB. Aunque este espacio nace con vocación de recoger cualquier reflexión relacionada con el mundo del baloncesto, y así será en un futuro inmediato, me veo obligado a conceder las primeras líneas al panorama que se le presenta al Baskonia -que será asunto habitual y recurrente de nuestras reflexiones- en estas eliminatorias por el título de la ACB.

El Caja Laboral inicia al asalto al título que defiende tras el milagro del pasado año sumido en un océano de dudas, señalado por la desconfianza que se ha ganado, tanto en Vitoria como en el resto del planeta basket, tras una temporada mediocre, irregular, poco halagüeña. El equipo de Dusko Ivanovic ha ofrecido tal discontinuidad en los últimos meses, que nadie o casi nadie le concede opción alguna de revalidar el éxito que logró la temporada anterior. Y quizá ése pueda volver a convertirse en uno de sus principales argumentos para alcanzar un objetivo que se antoja de nuevo utópico. Analistas y gurús profesionales aseguran que ésta puede ser la campaña del Power Electronics Valencia, que desde la llegada de Pesic se ha convertido en un plantel redondo, extremadamente maquinal, muy trabajado. Otros sostienen que el Barça, a pesar del varapalo de la Euroliga, sigue siendo el gran favorito. Y los menos, aunque me temo que en este caso se combinan razón y deseo, reivindican las opciones del Real Madrid, aun después del ridículo monumental que protagonizó en la Final Four. El caso es que, de todos los colegas con los que he debatido acerca de los play off a lo largo de los últimos días, pocos -por no decir ninguno- conceden esperanzas a la resurrección de la tropa de Ivanovic. Aunque siempre añaden esa coletilla tan recurrente de "pero del Baskonia nunca te puedes fiar".

Razones no les faltan. A decir verdad, el Caja Laboral ha firmado uno de los peores ejercicios de los últimos años. Lo reflejan los números. Sólo en dos ocasiones desde que el conjunto azulgrana se ganó un espacio en la aristocracia del baloncesto español, con la consecución del título liguero en 2002, ha acumulado más derrotas en la fase regular. La primera se dio en la campaña posterior al primer entorchado liguero. Aquel año de infausto recuerdo, el cuadro vitoriano cerró la temporada con un bagaje de 18 victorias y 16 derrotas, y entró en los play off como sexto clasificado. Las estadísticas, frías, orientativas pero en absoluto definitivas, dejan al descubierto lo que las sensaciones llevan anunciando toda la temporada. Pero, ¿y si le damos la vuelta a los pronósticos con más números?



Es sencillo. Basta con echar mano de la hemeroteca y descubrir cuál fue la otra ocasión en la que el Baskonia acudió a los play off con más derrotas de las cosechadas en el presente ejercicio. Fue hace tres años. La temporada en la que Neven Spahija manejó los mandos del equipo. Entonces el equipo se presentó en la postemporada con un balance de 22-12. ¿Alguien se acuerda de cómo acabó la cosa? Con el segundo título ACB de la historia del club. Y ya que nos ponemos a tirar de estadísticas, convendría recordar que el primer campeonato doméstico, el referido de la campaña 2001/2002, llegó tras una fase regular en la que el Baskonia arrojó muchas incógnitas y en la que también acabó la fase regular en cuarta posición. Casualidades o no, son datos. Y los datos resultan esclarecedores en un sentido, sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado el equipo de Dusko Ivanovic dio la campanada ante el todopoderoso Barça tras cerrar las 34 jornadas de competición en segunda posición: ninguna de las tres ligas que el equipo azulgrana concluyó como primero acabó en las vitrinas del Buesa Arena. Es más, de los últimos siete campeones, sólo uno (Unicaja en la 2005/2006) se había mostrado como el equipo con más victorias antes de los play off.

¿Qué quiere decir todo esto? Que en el play off el rendimiento previo de los equipos cuenta exclusivamente para determinar el orden de la parrilla de salida hacia el título. Tampoco pretendo que esta reflexión nos conduzca a plantearnos que el Caja Laboral parte como favorito. Todo lo contrario. Son muchas las carencias que ha mostrado el equipo a lo largo de los últimos meses, y en el duelo que clausuró la fase regular ante el Lagun Aro no dio la impresión de que se vayan a corregir de un plumazo y a tiempo. El conjunto gasteiztarra presenta unos males endémicos preocupantes, pero rebosa talento, anda sobrado de jugadores determinantes y ha rematado la plantilla con dos hombres que aportan cosas que hasta la fecha se echaban en falta en el Buesa Arena.

Dragicevic concede al equipo la contundencia defensiva cerca del aro que tanto se ha añorado esta temporada. Su presencia, como se ha podido apreciar en pinceladas en sus primeros partidos, ayudará a sellar la sangría en el rebote que tanto sufrimiento le ha causado al equipo azulgrana este año. Pero con eso no basta. Un plantel de Dusko Ivanovic, un Baskonia de Dusko Ivanovic, nunca había recibido un promedio de puntos en contra tan elevado. Tras la eliminación europea ha dado la impresión de que el Baskonia mejoraba la defensa, sobre todo en lo que se refiere a la elección de cambios en los bloqueos. Pero aun así las ayudas parecen muchas veces poco ajustadas, algo en lo que la actitud del colectivo tiene algo que ver. También en ataque se han apreciado muchas carencias, casi siempre parcheadas por el talento de los principales estandarte del equipo. En estas condiciones, más allá de lo que digan los números, el destino y las posibilidades del equipo vitoriano en los play off, en la búsqueda de otro milagro, del sueño del cuarto título liguero, dependen exclusivamente de la capacidad de Dusko para ensamblar todas las piezas en un plazo demasiado breve. ¿Le dará tiempo?